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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Eduardo Reveco

Camarada Partido

julio 28, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

«El despertar de la conciencia cristiana a los problemas estrictamente temporales, sociales y políticos, que implica la instauración de una nueva cristiandad, ha de llevar consigo a nuestro juicio, el nacimiento de formaciones políticas y políticamente diferenciadas y de inspiración cristiana.»
J. Maritain (1936)

Este caminar ha sido corto para nosotros como partido y mucho más largo y no exento de obstáculos para quienes han hecho del cristianismo su forma de vida en el proceso civilizatorio que nos dejan las enseñanzas de Jesús y a lo que le dio forma filosófica y política Agustín de Hipona, Tomás De Aquino, Jacques Maritain y Emmanuel Mounier.
Nuestro corto caminar se inició con uno de los nuestros, Bernardo Leigthon (https://diarioenlafontana.cl/todo-comenzo-con-el-hermano-bernardo/ ), quién reunió al alero de la juventud católica a varios jóvenes que en un largo proceso de reflexión fundaron la falange nacional con el objetivo de concretar las aspiraciones de justicia social de la encíclica Rerun Novarum y las nuevas tendencias sociales nacidas como el humanismo cristiano creando el 13 de Octubre de 1935 la Falange Nacional.

La cuestión social es ahora como en esa época, lo primordial para la política. En el ámbito de la filosofía política, buscaron inspiración en la nueva corriente denominada humanismo cristiano, que había surgido en Francia a partir de las publicaciones de Maritain. Maritain, básicamente, bogaba por la aplicación política del tomismo (Tomas De Aquino) en el mundo moderno. La Falange tomó fuerza y se fue convirtiendo en un referente consistente dando paso un 28 de Julio de 1957, hace 65 años, al nacimiento del Partido Demócrata Cristiano al alero de lo que fue un concepto revolucionario acuñado por Maritain que reunía la fuerza espiritual y de convicciones del pensamiento filosófico cristiano y la mejor opción de representación política que ha conocido el hombre es su historia, la democracia. El destino del humanismo está ligado indisolublemente a la suerte de la democracia (E. Frei Montalva).

Con la Falange Nacional nace el símbolo, doctrina y modo comunitario que hoy nos representa, y que fueron adoptados por la naciente Democracia Cristiana. La flecha roja fue diseñada por Ignacio Palma simbolizando que la flecha apuntaba a la plenitud, a Dios, y que por ello debía cruzar las barreras internas (de la propia persona) y las externas (de las estructuras sociales). En lo mundano, simbolizaba una nueva vía a la justicia social que superaba las derechas e izquierdas totalitarias. Una flecha roja que simboliza una falange griega que se abre entre los obstáculos y lograr ser vanguardia, ser cambio, visionar el futuro e ir siempre adelante.

Nuestro caminar y me refiero a lo nuestro desde el aporte de generaciones tras generaciones que hemos abrazado este ideal de elevar a la persona y la comunidad a través del amor al prójimo, la fraternidad, la solidaridad, la libertad y el bien común. Este, nuestro caminar común, nos ha permitido cambiar Chile para mejor. Desde un país sumido en las desigualdades y la pobreza extrema en las décadas previas a la del 60, fuimos cambiando esta situación, primero liderando el gobierno de la revolución en libertad, liderando la lucha contra la Dictadura y luego liderando o siendo parte de los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría.

Ver columna anterior del autor: Las cooperativas de energías

Tal como tenemos la claridad de haber trasformado Chile y para hacerlo un mejor país para todas y todos, y también tenemos la claridad de que tenemos mucho que avanzar y para eso tenemos que visionar respecto de cuales van a ser nuestros desafíos en las próximas décadas. En mi humilde opinión, darnos cuenta que Chile cambió y que debemos evolucionar para estar a la altura de esta nueva realidad y ser un medio de cambios tal como lo hicimos en variadas ocasiones en el pasado. Para lograr esto debemos reconstruirnos desde las comunidades de bases comunales en donde se vive el humanismo cristiano en permanente conexión con la sociedad, es acá en donde vemos a diario los sufrimientos y esperanzas de las personas, nuestras comunidades de base son el espejo de lo que es nuestro partido y son quienes construyen los liderazgos partidarios y no al revés.

Este proceso tenemos que acompañarlo de una contundencia o espesor doctrinario alineado con definiciones de futuro que debe salir del Congreso Ideológico. Abrir los espacios para que las nuevas generaciones vayan perfilándose para representar nuestras ideas frente a la ciudadanía con foco puesto en las próximas elecciones municipales. Todo esto acompañado de una estructura que abra el espacio de manera profunda a la descentralización de la toma de decisiones, con selección de nuestras y nuestros candidatos vía primarias y sobre todo ser líderes de probidad y transparencia.

Nuestro deber es reconstruirnos y proyectar al PDC hacia el 2050, fortaleciendo nuestro ideario de Humanistas Cristianos de vanguardia, con un claro enfoque en la justicia social, el respeto al medio ambiente (https://diarioenlafontana.cl/el-pdc-y-el-desafio-ecologico/ ) y los derechos humanos, con un relacionamiento interno centrado en la fraternidad, lo comunitario (https://diarioenlafontana.cl/la-vigencia-de-la-vida-en-comunidad/ ) y las cooperativas (https://diarioenlafontana.cl/la-vigencia-del-cooperativismo/ ), reconociéndonos en nuestros mártires, en nuestra historia y testimonio y desde allí renacer desde nuestras comunidades de base.

Debemos reflexionar sobre lo anterior y ver que puede hacer cada una y uno por avanzar hacia tener una Democracia Cristiana que vuelva a ser un partido líder en transformaciones que cambien el modelo de desarrollo para mejorar la calidad de vida de las hijas e hijos de Chile. //ELF

                                                                          Juventud Chilena Adelante!!!

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, Eduardo Reveco

Las cooperativas de energías

julio 22, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

En la columna anterior (https://diarioenlafontana.cl/la-vigencia-del-cooperativismo/ ) vimos como las cooperativas reflejan la organización en comunidad para trabajar por el Bien Común. Un modelo de organización que el gobierno de la revolución en libertad promovió al considerarlo como un instrumento válido para las políticas reformistas del Estado, que en 1965, creó la Comisión Nacional Coordinadora de Cooperativas y el Departamento de Desarrollo Cooperativo del servicio de cooperación técnica provocando una significativa creación de cooperativas. En este contexto, la Democracia Cristiana debe retomar esta bandera de lucha en donde hoy se demanda más colaboración y menos competencia, más comunitarismo y menos capitalismo.

Hoy en día las cooperativas relacionadas con la generación de energías renovables no convencionales (ERNC) están teniendo mucho éxito en Alemania. Sus aportes en generación de energía eólica, solar, geotérmica y maremotriz son cada vez de mayor envergadura y a menores costos lo que las hace más competitivas y atractivas, nada menos que de la mano de la asociación de los ciudadanos. ¿Por qué sucede esto en Alemania y no en el resto del mundo? Principalmente porque la mayoría de los mercados energéticos del mundo están muy regulados y protegen a las grandes compañías, que han estado abasteciendo de electricidad a la gente. Sin embargo, lo que es único en Alemania es que los ciudadanos lograran que sus políticos aprobaran leyes para que las personas corrientes pudieran producir su propia energía y además venderla a la red. Los Daneses han realizado algo similar. Esta democracia energética permite la elección de a que compañía comprar la electricidad en el caso de que no la produzca, pero también es la opción de generar electricidad propia, si uno quiere poner paneles en su tejado o asociarse con su comunidad e invertir en un parque eólico.

Estas cooperativas energéticas también pueden fomentar la cooperación entre municipios, como ha ocurrido en una región del sur de Alemania. Diez y siete municipios han formado una cooperativa de energía para implementar conjuntamente proyectos de energía renovable. Los ciudadanos han comprado acciones por un mínimo de 500 euros y hasta ahora, más de 1.450 personas han adquirido más de 38.000 acciones, lo que en total configuran un volumen de inversión de 56 millones de euros, con los cuales se han instalado 20 plantas fotovoltaicas y un parque eólico.

*Ver columna anterior del autor: Una decisión histórica 

En la mayoría de los países, las grandes compañías generadoras de energía eléctrica tienen mercados muy cerrados como es el caso de Chile; son responsables ante los accionistas, pero no ante los ciudadanos. Esto podría cambiar si se aprueba la propuesta de la nueva constitución, que señala en el artículo 21 que “El Estado fomentará y protegerá las empresas cooperativas de energía y del autoconsumo”. Abrir las posibilidades de generación le está funcionando a Alemania y a los países que están siguiendo su ejemplo.

Creo que las condiciones se están dando para que el Partido tome el liderazgo en este tema emergente, para lograr eso es fundamental acompañar con cambios estructurales de la institucionalidad cooperativa actual para enfocarlas hacia lo social, proponer un nuevo modelo de cofinanciamiento de mediano y largo plazo que involucre al Estado a través de Corfo y el Banco Estado que permita a las cooperativas competir con las grandes empresas. Para el caso de las cooperativas de energía proponer estrategia de enganche con las ventajas competitivas que tiene Chile para el desarrollo de las Energías Renovables No Convencionales a bajo costo respecto de otros países y finalmente desarrollar un plan que guie el empoderamiento y formación comunitaria.

Sería una buena iniciativa que la directiva del PDC tomara los puntos antes planteados y abriera el espacio de discusión y propuestas conformando una comisión político-técnica. Estamos llamados a ser protagonistas de este nuevo Chile que quiere proyectarse con mejor calidad de vida para todas y todos, con una sociedad inclusiva, comunitaria, equitativa y amigable con el medio ambiente. //ELF

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La vigencia del cooperativismo

julio 4, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

Desde el momento que nos declaramos seguidores del Bien Común (https://diarioenlafontana.cl/la-vigencia-del-bien-comun) y llegamos a él organizados en Comunidad (https://diarioenlafontana.cl/la-vigencia-de-la-vida-en-comunidad/) nos salta la pregunta, de si ¿Es posible avanzar en otras líneas de la vida en sociedad reflejando esta alianza entre el Bien Común y Comunidad? Por cierto, las cooperativas. Estas coexisten en un ecosistema solidario acompañadas fundaciones, empresas B, ONGs, entre otras.

Que son las cooperativas?, Son una asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para formar una organización democrática, cuya administración y gestión debe llevarse a cabo de la forma que acuerden los socios para atender necesidades y aspiraciones de trabajo, consumo, comercialización conjunta, enseñanza, crédito, energía, etc.

Entre los casos de éxito, quiero destacar el de Alemania, en donde más de la mitad de las energías renovables no convencionales (ERNC) están en manos de pequeños propietarios organizados en cooperativas o diferentes formas de asociaciones comunitarias generando un mayor ingreso de impuestos a las municipalidades, más trabajo y ganancias para socios minoristas. Pretenden llegar en 2050 a un setenta por ciento de participación de energías renovables dentro de su matriz energética cumpliendo de manera anticipada el acuerdo de Paris 2050 que busca la carbono neutralidad (https://diarioenlafontana.cl/el-pdc-y-el-desafio-ecologico).

En Canadá tenemos la Co-operative Housing Federation of Canada (Federación de Cooperativas de Vivienda de Canadá) que promueve el desarrollo de nuevas cooperativas y coordinan junto con los gobiernos, la vivienda y otros temas que afecten a sus miembros. Más importante aún es que se encargan de los programas de educación y aprendizaje, y aconsejan a las cooperativas de vivienda unifamiliar acerca de la administración y asuntos relativos al desarrollo de la comunidad.

🔴Ver artículo anterior del autor: La vigencia de la vida en comunidad 

No solo tenemos los ejemplos exitosos de Alemania y Canadá, también los tenemos en Francia, en donde las cooperativas generan 700.000 empleos. En Japón, el noventa y un por ciento de los agricultores están organizados en una cooperativa y en Kuwait, el ochenta por ciento del comercio minorista son cooperativas de consumidores.

En Chile el desarrollo cooperativo que impulsó el gobierno de la revolución en libertad liderado por el Presidente Frei Montalva fue cercenado por la Dictadura dejando al día de hoy muy pocas cooperativas sobrevivientes.

El texto de la propuesta de Nueva Constitución reconoce las cooperativas en su función social, económica y productiva, conforme al principio de ayuda mutua y fomento del desarrollo (Articulo 46) y en el artículo 21 se señala en una de sus partes, que “El Estado fomentará y protegerá las empresas cooperativas de energía y del autoconsumo”.

Esta definición en caso de ser aprobada el 4 de Septiembre, abrirá un tremendo espacio para el desarrollo de comunidades cooperativas que trabajaran en sintonía con el Bien Común.

En Alemania los ciudadanos se unen y organizan construyendo desde granjas agrícolas hasta parques eólicos que producen energías renovables en sintonía con el cuidado de la casa común (Laudato Si).

El PDC debe retomar la causa de las cooperativas y no entregarla en bandeja a otros sectores políticos que hace propias nuestras banderas, en parte importante por nuestra irresponsabilidad al haberlas dejado de lado hace años.

Hoy, las formas de organizar los emprendimientos, tanto rentables como solidarios, están tendiendo a la horizontalidad y la participación, dejando atrás las estructuras jerárquicas, esta modalidad más horizontal y de más comunidad va a ser un pilar en el desarrollo en este nuevo Chile que quiere inclusión y participación, en este Chile el Partido Demócrata Cristiano debe ser protagonista. //ELF

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La vigencia de la vida en comunidad

junio 20, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

En una época en que en el mundo y en Chile ha reinado sin contrapeso el liberalismo, más conocido como neoliberalismo, caracterizado por el predominio de la búsqueda del “Estado mínimo” y del capitalismo popular. Por otro lado, asistimos al fracaso y derrumbe del comunismo en Europa, luego de la caída del muro de Berlín que afectó a la izquierda tradicional, que tampoco ha vuelto a su gloria.

Estos fracasos trajeron aparejado el surgimiento de mezclas de sistemas, como el Ruso en donde coexiste un sistema político autocrático con un sistema capitalista, en China tenemos un modelo más extremo, un sistema político con un partido político único, el Partido Comunista Chino, coexistiendo con un sistema de mercado fuerte, mezclas que nunca hubiésemos considerado en los años previos, pero ahí están.

En este escenario mundial, donde podemos ver problemas sociales, que ni el mercado atiende ni el estado logra resolver, se perfilan algunos pensadores que plantean alternativas tal como la filosofía política del comunitarismo, que nos propone un renovado enfoque de la vigencia del Bien Común (https://diarioenlafontana.cl/vigencia-del-bien-comun/), retomando los valores morales sociales y de las instituciones básicas de cohesión social.

Entre los más destacados tenemos a Charles Taylor, Alasdair MacIntyre y Michael Sandel que partiendo de la crítica al liberalismo y a la modernidad como un consenso indiscutible de todos ellos, pretenden recuperar una tradición anterior ya abordadas por Jacques Maritain y Emanuel Mounier en el siglo pasado, en un contexto histórico de guerras mundiales y de la guerra fría. Ambos nos planteaban el “Bien Común como el fin u objetivo de la sociedad política, aspirando está a un Bien Común superior venido desde la conciencia comunitaria, más que a una mera colección de bienes individuales”.

Desde este común denominador Taylor nos replantea el comunitarismo indicando que “no somos individuos independientes que acuerdan convivir estableciendo pactos políticos y económicos basados en el interés. Antes de todo eso, estamos unidos por lazos de solidaridad, historia, cultura y valores. La modernidad, al marginar este aspecto, ha favorecido el atomismo social. Esto es lo que hay que corregir: se trata de que volvamos a ser una comunidad”.

*Ver columna anterior del autor: El PDC y el desafío ecológico

Por otro lado, la encíclica Fratelli Tutti publicada por el Papa Francisco, en 2022, nos plantea claramente que estamos llamados a ser con otros, tenemos que hacernos cargo de otros para ser personas y en ello nos jugamos nuestro ser transcendente; existimos en comunidad.

Cuando miramos las políticas públicas desde la comunidad, desde los lazos de solidaridad que solo la vida en comunidad nos provee, planteamos soluciones más cercana a las personas alejándonos de la formas de resolver centrados en la burocracia estatal como lo resolvería un socialdemócrata o confiar la solución a las leyes del mercado, si hay demanda de un servicio, la libre competencia la satisfará del modo más eficaz y más barato, como lo plantearía el neoliberal.

Como Democracia Cristiana tenemos el desafío de entender estas rearticulaciones de pensamientos y fuerzas en torno a la comunidad y replantearnos claramente desde la conciencia comunitaria que nos plantea Maritain, desde los lazos de solidaridad, historia, cultura y valores como nos actualiza Taylor y desde el hacernos cargo del otro, de nuestro ser transcendente como nos propone Fratelli Tutti, esta evolución nos permitirá como partido dar respuesta en los tiempos de cambios permanentes que están en curso. Un partido renovado que despliega los valores de la solidaridad, las responsabilidades comunitarias impulsando la colaboración y la confianza social como formas de convivencia. //ELF

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El PDC y el desafío ecológico

junio 6, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco 

Ayer, 5 de Junio, se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, programa dirigido por las Naciones Unidas (PNUMA). Celebración que cada año nos encuentra con el aumento de la destrucción de la biodiversidad y una mayor cantidad de especies desapareciendo. Esto en gran medida causado por la sobrexplotación de los recursos naturales y un manejo no sustentable de los sistemas productivos y modelo económico capitalista. Frente a esta devastación se levantan voces como la del Papa Francisco que en el año 2015 publica al encíclica Laudato Si (Alabado Seas), que nos plantea una bioética por el cuidado de la casa común y en la cual se reconoce la insensibilidad que mueve al gran capital y a las naciones más poderosas que actúan sin un sentido de Bien Común y de progreso de la humanidad, más bien guiados por la soberbia de la razón y la codicia, muy desconectados de su entorno.

Laudato Si, tal como lo hizo Rerum Novarum en otro tiempo, es un camino inspirador, un camino esperanzador para nosotras y nosotros los Demócratas Cristianos, es un grito al hombre posmoderno a que cuide, proteja y haga un buen uso de los recursos de la madre Tierra. Laudato Si, es una encíclica abierta a todas las personas de buena voluntad dispuestas a ser parte de la solución del problema del cambio climático.

*Ver columna anterior del autor: Vigencia del Bien Común

Desde nuestro pensamiento humanista cristiano comprendemos al hombre en dos dimensiones, por una parte, como misterio de interioridad y exterioridad, y por otra, como una paradoja donde lo individual y lo comunitario conforman su verdadero ser, tal como lo planteaba Emanuel Mounier en su libro la Revolución Personalista y Comunitaria. Ambas dimensiones nos enlazan a Laudato Si en la construcción del ser humano responsable de su entorno social y medio ambiental. Este es un llamado del Papa a una profunda conversión interior, una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de nuestro encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.

Como no recordar el discurso del presidente Frei Montalva en 1965, llamando a defender los árboles, el agua y la tierra como fuente de vida, un mensaje visionario en una época en que el tema medio ambiental no era prioridad. Hoy si es prioridad y debemos actuar en consecuencia siguiendo lo planteado por el Presidente mártir y tomar con convicción el compromiso político para no permitir que se repitan casos como Dominga, la proliferación de las termo eléctricas, las zonas de sacrificio, HidroAysen, Alto Maipo, el daño a los humedales, entre muchos otros atentados  medioambientales, esto es trabajar por el Bien Común (https://diarioenlafontana.cl/vigencia-del-bien-comun/).

Este desafío de trabajo por el Bien Común no es solamente local, sino un compromiso con la humanidad y en ese contexto debemos tener una línea partidaria clara de apoyo a los acuerdos que nos permitan combatir el cambio climático. Tal como el apoyo al cumplimiento del Acuerdo de París que busca la carbono neutralidad al año 2050, siendo uno de sus objetivos centrales, el del reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, manteniendo el aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados. La aplicación de este acuerdo requerirá una transformación económica y social para lo cual proporcionará un marco de apoyo financiero, técnico (tecnología) y creación de capacidad. Este cambio social y económico debe ser liderado por las y los demócratas cristianos en Chile, es una oportunidad de renovación profunda y de aportar en la justa causa de combate del cambio climático desde el principio permanente del Bien Común que nos brinda el Humanismo Cristiano. El liderazgo de nuestro partido, que de la mano de la justicia social nos mueve al desarrollo de una humanidad que viva en fraternidad e integrados virtuosamente con la madre tierra. //ELF

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Vigencia del Bien Común

mayo 23, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

En la columna anterior mencionaba que luego del estallido social los partidos políticos se ven enfrentados a nuevos desafíos y estándares. Nuestro partido no está exento de ello, así quedó claro con el fracaso en las elecciones de constituyentes en donde la ciudadanía nos dejó fuera, producto de que no supimos interpretar como partido correctamente los nuevos tiempos. Esto nos lleva a realizar esfuerzos urgentes para evolucionar y renovarnos siendo permeables a las necesidades de la gente.

Este desafío de renovación debe recoger el sentir generalizado de que la doctrina que nos guía sigue plenamente vigente y aquello que tenemos que cambiar radicalmente, es nuestra forma de hacer política. Esta matriz doctrinaria es un conjunto de valores y principios acerca de nosotros y nosotras, de la sociedad y por ende las instituciones que soportan la comunidad partidaria. Maritain nos plantea la doctrina desde dos pilares. El primero es el de los principios permanentes (lo univoco) como el amor al prójimo, la solidaridad, el bien común, la libertad, la democracia y la fraternidad, valores que se mantienen inalterables con el paso del tiempo. El segundo pilar nos plantea las circunstancias históricas (lo equivoco) que puede interpretarse de diversas maneras y cambiar con el tiempo.

Estos principios permanentes han sido enarbolados por otros partidos y movimientos, sobretodo el valor del Bien Común que es uno de nuestros principios fundacionales. ¿Qué es el Bien Común?, Maritain lo plantea como el fin u objetivo de la sociedad política, aspirando esta a un Bien Común superior venido desde la conciencia comunitaria, más que a una mera colección de bienes individuales. Es vital esta definición en el contexto de lo que hoy estamos viviendo en los partidos políticos y por cierto en la Democracia Cristiana, este neoliberalismo cultural atrapando las esenciales conductas de los dirigentes y militantes, consciente o inconscientemente, que nos lleva a una cultura política individualista que permea el devenir natural de la acción en comunidad y aún peor, el predominio de un prisma para diagnosticar la realidad con valores y parámetros muy ligados al neoliberalismo como lo es la competencia, el concepto neoliberal de libertad, el merito individual, el yo egoísta y la falta de valoración de que los medios son tan o más importantes que el fin.

Esta distorsión nos lleva a entender la política como solo un instrumento para lograr objetivos personales o societarios, a entenderla como un acto transaccional y a entender el Bien Común como una mera colección de bienes individuales.

¿Cómo corregimos? ¿Cómo volvemos a ver a la política como aquella actividad que es capaz de hacer transcender al hombre a través del Bien Común?. Es aquí en donde Fratelli Tutti, una nueva encíclica publicada por el Papa Francisco en el 2020, nos viene a dar una mano cuando plantea que la sana política consiste en promover el bien de todos y facilitar el desarrollo de todas las esferas de la vida social y comunitaria, generando fuentes de empleo, propiciando oportunidades de crecimiento, velando por el acceso igualitario y equitativo a todos los servicios.

También nos da una mano el profesor de filosofía política Michael Sandel en su libro La Tiranía del mérito, ¿Qué ha sido del Bien Común? (año 2020) en donde critica la meritocracia capitalista cuestionando de que nuestra posición social se debe únicamente a nuestros méritos y que estos méritos son productos exclusivamente personales. Ambas premisas son cuestionadas firmemente y a lo largo de su obra demuestra que nuestros éxitos nunca son exclusivamente nuestros, sino resultado de todos los factores que contribuyeron a hacer de nosotros lo que somos, ese ser comunitario derivado del Bien Común, concepto nacido al alero del humanismo cristiano.

Dos interesantes reflexiones, la primera llamando a reconvertir la política para promover el bien de todos y la segunda con la constatación de que las personas se construyen en comunidad. Ambas convergen en esta reflexión desde prismas ideológicos distintos en pos de la recuperación del sentido trascendente del accionar político en la búsqueda del Bien Común y la necesidad de volver a valorar la vida y reflexión en comunidad. Como Demócratas Cristianos debemos volver a tomar el liderazgo en estos temas. //ELF

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