Por Eduardo Reveco
Desde el momento que nos declaramos seguidores del Bien Común (http://diarioenlafontana.cl/la-vigencia-del-bien-comun) y llegamos a él organizados en Comunidad (http://diarioenlafontana.cl/la-vigencia-de-la-vida-en-comunidad/) nos salta la pregunta, de si ¿Es posible avanzar en otras líneas de la vida en sociedad reflejando esta alianza entre el Bien Común y Comunidad? Por cierto, las cooperativas. Estas coexisten en un ecosistema solidario acompañadas fundaciones, empresas B, ONGs, entre otras.
Que son las cooperativas?, Son una asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para formar una organización democrática, cuya administración y gestión debe llevarse a cabo de la forma que acuerden los socios para atender necesidades y aspiraciones de trabajo, consumo, comercialización conjunta, enseñanza, crédito, energía, etc.
Entre los casos de éxito, quiero destacar el de Alemania, en donde más de la mitad de las energías renovables no convencionales (ERNC) están en manos de pequeños propietarios organizados en cooperativas o diferentes formas de asociaciones comunitarias generando un mayor ingreso de impuestos a las municipalidades, más trabajo y ganancias para socios minoristas. Pretenden llegar en 2050 a un setenta por ciento de participación de energías renovables dentro de su matriz energética cumpliendo de manera anticipada el acuerdo de Paris 2050 que busca la carbono neutralidad (http://diarioenlafontana.cl/el-pdc-y-el-desafio-ecologico).
En Canadá tenemos la Co-operative Housing Federation of Canada (Federación de Cooperativas de Vivienda de Canadá) que promueve el desarrollo de nuevas cooperativas y coordinan junto con los gobiernos, la vivienda y otros temas que afecten a sus miembros. Más importante aún es que se encargan de los programas de educación y aprendizaje, y aconsejan a las cooperativas de vivienda unifamiliar acerca de la administración y asuntos relativos al desarrollo de la comunidad.
🔴Ver artículo anterior del autor: La vigencia de la vida en comunidad
No solo tenemos los ejemplos exitosos de Alemania y Canadá, también los tenemos en Francia, en donde las cooperativas generan 700.000 empleos. En Japón, el noventa y un por ciento de los agricultores están organizados en una cooperativa y en Kuwait, el ochenta por ciento del comercio minorista son cooperativas de consumidores.
En Chile el desarrollo cooperativo que impulsó el gobierno de la revolución en libertad liderado por el Presidente Frei Montalva fue cercenado por la Dictadura dejando al día de hoy muy pocas cooperativas sobrevivientes.
El texto de la propuesta de Nueva Constitución reconoce las cooperativas en su función social, económica y productiva, conforme al principio de ayuda mutua y fomento del desarrollo (Articulo 46) y en el artículo 21 se señala en una de sus partes, que “El Estado fomentará y protegerá las empresas cooperativas de energía y del autoconsumo”.
Esta definición en caso de ser aprobada el 4 de Septiembre, abrirá un tremendo espacio para el desarrollo de comunidades cooperativas que trabajaran en sintonía con el Bien Común.
En Alemania los ciudadanos se unen y organizan construyendo desde granjas agrícolas hasta parques eólicos que producen energías renovables en sintonía con el cuidado de la casa común (Laudato Si).
El PDC debe retomar la causa de las cooperativas y no entregarla en bandeja a otros sectores políticos que hace propias nuestras banderas, en parte importante por nuestra irresponsabilidad al haberlas dejado de lado hace años.
Hoy, las formas de organizar los emprendimientos, tanto rentables como solidarios, están tendiendo a la horizontalidad y la participación, dejando atrás las estructuras jerárquicas, esta modalidad más horizontal y de más comunidad va a ser un pilar en el desarrollo en este nuevo Chile que quiere inclusión y participación, en este Chile el Partido Demócrata Cristiano debe ser protagonista. //ELF







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