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A reconstruir la centroizquierda

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democracia

60 días…y nada

diciembre 21, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Juan Claudio Reyes

Licenciado en Sociología de la Universidad de Chile. Lastarrino y cruzado. Asesor de la bancada de Diputados DC. 

El movimiento de protesta social en Chile, cumple 60 días y la percepción generalizada, que desgraciadamente coincide con la realidad, es que, hasta aquí, no ha logrado respuestas concretas, transformadas en políticas públicas, a las demandas que han movilizado a varios millones de chilenos.

Es posible afirmar que, casi nadie de los que estuvieron dispuestos a salir a marchar, por todo el país, lo hicieron para cambiar la Constitución, aún cuando esto se haya ido posicionando, en el transcurso de las protestas, como un elemento unitario.

Ello ha sido, también, lo que más ha movilizado a los actores políticos, especialmente los partidos y parlamentarios, que han creído, con ello, dar respuesta a la demanda de los movilizados, sin percibir que ello no estuvo en la génesis del movimiento y, probablemente, no estará en la respuesta esperada y, en consecuencia, no hará que haga que la protesta desaparezca, aunque disminuya, para luego ser retomada, con igual o más fuerza, probablemente a partir del mes de marzo.

Si esto ocurre así, estaremos en presencia, una vez más, de la incapacidad de la institucionalidad política para entender la verdadera composición de la demanda ciudadana y, luego, construir una respuesta que, enfrentando los temas más inmediatos, se oriente a tener un impacto mayor, de mediano y largo plazo, lo que pasa, inevitablemente, por apuntar a cambios estructurales del modelo socio económico construido desde la dictadura en adelante, que ha consagrado una inequidad que, finalmente, sacó a los chilenos de sus casas, para protestar, por campos y ciudades, con una sola idea: YA NO MAS.

La oposición seguirá acusando al gobierno por su incapacidad de generar iniciativas conducentes a dar las respuestas requeridas y, desde el ejecutivo, se seguirá emplazando a los opositores a “colaborar en la vuelta a la normalidad”, lo que significa, en realidad, retrotraer al país al 11 de octubre, en una suerte de “gatopardismo”, donde se da la apariencia de que todo cambió, sin que, en la práctica, nada cambie.

La base de esa acción gubernamental es, especialmente por la impronta del mandatario, que no está disponible para cambios a un modelo que, en contra de la mayoría enorme del país (que se lo recuerda semana a semana en encuestas que lo dejan en la peor evaluación de los gobiernos, desde el retorno a la democracia), a él lo satisface, en un proceso de ideologización que parece haberse incrementado, a la par de su desprestigio entre los ciudadanos.

Y, por el lado de los opositores, más allá de su incapacidad de ponerse de acuerdo en algún método de trabajo compartido, se caminará, de manera diletante, por derroteros que no responden, sistemáticamente, a los ciudadanos movilizados o, a lo menos, a sus militantes, lo que no colabora, ni con ideas ni con acciones, ciudadanas o legislativas, que los pongan a la cabeza del camino que habrá que recorrer, para reconstruir una nueva forma de relación, cultural e institucional, que aún no se percibe.

Probablemente, entonces, estamos en el peor escenario. Gobierno debilitado al límite; oposición sin propuesta que entusiasme a los movilizados y estos, cansados, pero sabiendo que no han conseguido casi nada y que, si abandonan la lucha, se consolidarán, por mucho tiempo, las condiciones que no soportan.

Hay, adicionalmente, una falta dramática de liderazgos, esos que, usualmente, en situaciones de crisis complejas, suelen emerger.

Habrá que seguir esperando, ¿queda tiempo?

Publicado en: Columnas, Politica Etiquetado como: Camarada, democracia, Juan Claudio Reyes

Jaime Baeza, cientista político y académico de la U. De Chile En La Fontana: «Soy un convencido de que debemos caminar hacia un sistema semipresidencial»

noviembre 21, 2019 by Admin Istrador 1 comentario

En La Fontana entrevistamos al especialista en política para analizar la situación de crisis que afecta al país y su postura respecto de cómo debe ser la nueva constitución en Chile, tras el acuerdo histórico del pasado 15 de octubre, manifestado por la clase política.

Chile se apronta, en abril, a votar por una nueva constitución y el mecanismo para ello, en abril de 2020. Para resolver algunas dudas y saber qué aspectos se deben considerar en una eventual carta fundamental, el periodista doctor en ciencia política de la Universidad de Essex, Inglaterra, y master of arts en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Georgetown, Estados Unidos, Jaime Baeza, conversó En La Fontana.

Partió señalando la importancia de que la ciudadanía decida tener una nueva constitución y que ésta no se impuesta por la elite política y empresarial, dentro de «cuatro paredes».

-¿Cómo se enfrenta la ansiedad de la población respecto del cambio constitucional?

-Una nueva constitución no soluciona todos los problemas de la crisis en Chile. Sin embargo, está dentro del marco del problema gracias al principio de subsidariedad, que debe ser cambiado. Esto, porque pensamos que el Estado debe tener una presencia y no por eso va a ser menos libre la economía, y no por eso va a ser todo estatal. Por el contrario, si uno mira las economías europeas donde hay una presencia de más Estado, el capitalismo funciona igual, como Alemania o el Reino Unido. La diferencia es que allá el rol del Estado, va más allá de lo subsidiario.

-¿Qué es preferible, una constitución larga o corta? Es decir, ¿Una constitución general o especifica?

-Si ponemos todo en la parrilla y tenemos una constitución de 800 páginas, eso no es aceptable en una sociedad democrática. Mejor tener una constitución, pero en la que estemos todos de acuerdo. Y cada artículo va para la pelea política, porque en una asamblea constituyente vamos a lograr mucho más que dentro de las»cuatro paredes».

-¿Qué régimen político debe primar en Chile?

-En Chile, se habla de que existe un régimen presidencialista. Lo que hay es un régimen presidencialista cesarista. Soy un convencido de que debemos caminar hacia un sistema semipresidencial, que entregue herramientas para las salidas de las crisis. Creo en la figura el primer ministro con un Congreso unicameral.

-¿Qué cosas deben estar en esta nueva constitución, a su parecer?

-La constitución actual es la base de los muchos problemas que tenemos en nuestra sociedad. Por tanto, es un inicio para definir nuestras reglas del juego con un rol de Estado más activo, y todo lo que tenga que ver con ello, debe ir impreso en esta constitución.

-¿Qué cosas no deben estar en una constitución?

-Los maximalismos son súper peligrosos. Habían escenarios más ideales, por supuesto, más allá del acuerdo histórico, pero este acuerdo es un punto de inicio a los cambios que el país requiere. Es la realidad que tenemos y con eso debemos jugar. Y eso no significa ni tranzar, ni «cocina», ni «cuatro paredes». Significa que con la cancha que tenemos, debemos alcanzar lo máximo que podamos en derechos ciudadanos. Si partimos con el maximalismo antes de jugarlo, es súper difícil ganar algo así, porque se pone el deber ser por sobre lo que se pude dar en la realidad.

-¿Qué rescataría de la constitución de 1980?

-Si no se logra acuerdo volvemos a una hoja en blanco y no se vuelve a la constitución del 80 ´. En ciencia política siempre se ha dicho que entre más grande el acuerdo, más chico el acuerdo (…) Y el artículo N°19 de la actual constitución reconoce una serie de Derechos Humanos, pero no los garantiza. La idea es que en la nueva constitución se plasmen aquellos derechos que sean posibles de garantizar. No ofrezcamos estas mega constituciones que después nadie pueda cumplir, porque eso tiene que ver con la confianza pública. No prometamos lo que no se puede cumplir. Dejaría la salud, educación y previsión como derechos que garantiza el Estado, como derechos exigibles. Seamos consecuentes entre lo que decimos y hacemos.

-¿Qué rol debe jugar la Democracia Cristiana (DC) en todo este proceso de la nueva constitución?

-La DC se la tiene que jugar por un rol más eficiente y convincente por la asamblea constituyente, que es, en definitiva, la convención constituyente. Los demócrata cristianos nos tenemos que jugar por eso. Hay que involucrarnos en que los chilenos comunes y corrientes nos juguemos por esto, y que delegados ciudadanos puedan estar en esta convención constitucional, no solo partidos.

-Por último, ¿Cómo se puede establecer un estado de beneficios (estado benefactor) desde la constitución?

-No podemos decir que vamos a priorizar 100 cosas y después decir que vamos a poder financiar solo tres. Por tanto, yo priorizaría salud pública, educación pública y previsión. El Estado tendrá que priorizar eso y no otras cosas, o que se revisen después. Tenemos que pasar a un Estado social activo, como es en los países europeos, donde ningún país ha colapsado, aunque me digan lo contrario. Eso es mentira. La Unión Europea no tiene economía neoliberal. Ese modelo no es sano. //ELF

Por Gabriel Angulo González

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: DC, democracia, Democracia Cristiana, Entrevista, Jaime Baeza

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