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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

El amor en los tiempos de coronavirus

marzo 30, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Mario Peñailillo Acevedo

No nos toquemos, no nos besemos, no nos abracemos, no nos sintamos. Esta es la forma de estar sanos y cuidar nuestras vidas hoy, cuando el virus del COVID19 recorre la faz de la tierra matando a miles y miles de personas cada hora, cada día.

Frente a esta nueva forma de socialización y producto de la emergencia sanitaria tenemos que recluirnos en nuestros hogares. Unos, con recursos y comodidades que les permiten enfrentar con cierta tranquilidad el presente; la gran mayoría sumidos en la incertidumbre del no tener las condiciones mínimas de subsistencia para hacer frente a esta crisis planetaria.

El capital retrocede asustado, invocando a los deprimidos Estados, que él mismo debilito; su ayuda y apoyo para seguir explotando y generando riquezas para unos pocos con el objetivo de seguir perpetuando el orden de las cosas.
El trabajo sigue precarizándose, ahora se tiene que trabajar en los hogares, colocando el propio trabajador en la gran mayoría de los casos los recursos necesarios para esa situación. Mientras otros son enviados como carne de cañón a las calles, los informales y aquellos con menos calificación, a ser infectados hoy o mañana frente a la necesidad de seguir sosteniendo un sistema que se cae a pedazos.

La humanidad se ve expuesta a una hora crítica. Pareciese que la naturaleza tiene sus formas de recordarnos que nosotros no somos dueños de ella y que aún peor, lo que nos ha prestado lo hemos malgastado, exprimido y explotado hasta un límite demasiado peligroso; por lo cual ante el principio de acción-reacción; ella, toma sus propias decisiones para recordarnos que vivimos en una casa que no es nuestra y que se encuentra demasiado deteriorada y extenuada.

Saldremos de esto. Si, claro que sí. La humanidad puede y tiene que hacerlo. El punto será hacia dónde saldremos y qué mundo querremos construir.

Está claro que el impacto del virus es profundo y amplio, en vidas humanas en primer lugar, en cambios radicales en nuestras conductas y en hacer que el mundo en unos pocos meses se vuelva más pobre y precario. Vendrán días, meses y años difíciles donde la lección tiene que ser que ya no podemos seguir viviendo como lo hacíamos hasta hace poco tiempo. Nos veremos obligados a elegir de una vez por todas: o individualismo o comunitarismo como forma de convivencia, de orden social y de formas de producción. Ese será nuestro dilema, ese será nuestro aprendizaje de este tiempo de confinamiento y de transformación.

El camino que elijamos determinará nuestro futuro, en un caso el desenlace será pronto, desastroso y perjudicial para las grandes mayorías. En el otro, la solidaridad y la convivencia justa nos permitirá volver a abrazarnos, a sentirnos, a besarnos y demostrar que podemos ser una mejor especie en estos tiempos del COVID19. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: amor, columna, Columnista, Coronavirus, COVID19, Crisis, Mario Peñailillo Acevedo

Carne de cañon

marzo 29, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Matamala

Periodista de CNN Chile 

En Enrique IV, William Shakespeare cuenta cómo el frívolo Falstaff maneja la economía de las guerras reales, cobrando a quienes quieren evadir el servicio militar, y reclutando en cambio a los “miserables bribones” que se pondrán en primera fila de combate.

“Carne de cañón, carne de cañón. Llenarán una fosa tan bien como los mejores”, es la célebre frase de Falstaff. Alguien tendrá que caer en la guerra, y la carne de cañón que llene esas fosas -la historia humana lo demuestra- será siempre la del pobre, el vulnerable, el desposeído.

Hoy, el mundo usa la terminología de la guerra. “Estamos en guerra sanitaria”, anuncia el francés Macron. Incluso mandatarios que hace poco le bajaban el perfil a la amenaza, ahora declaran hostilidades. “Soy un presidente en tiempo de guerra”, dice el estadounidense Trump. “Este es un gobierno en guerra”, proclama el británico, y ahora contagiado, Boris Johnson.

Es una guerra que no solo llena las morgues en Italia, España y Estados Unidos. Además tiene un efecto económico y social devastador. ¿Quiénes serán la carne de cañón y quiénes, en cambio, podrán instalarse en la retaguardia?

Desde este viernes, miles de chilenos tienen legalmente prohibido llegar a sus puestos de trabajo, dentro de siete comunas en cuarentena en la Región Metropolitana (luego se sumaron dos en La Araucanía). Un día antes, la Dirección del Trabajo (DT) autorizó a los empleadores a dejar de pagar sus sueldos.

Es razonable pensar que un pequeño café o restorán, que vive al día y debió cerrar sus puertas, no tendrá cómo seguir pagando. Pero el dictamen apunta de chincol a jote: es una carta blanca para que todas las empresas, desde la precaria pyme hasta la gran multinacional, dejen de pagar. Y eso es exactamente lo que empezó a suceder: empresas como Moller & Pérez Cotapos y Microplay, ya notificaron a sus empleados que, “tomando en consideración el dictamen de la DT”, suspenden el pago de sueldos.

Los representantes del empresariado llamaron a los empleadores a usar esta carta blanca con “autorregulación” y “responsabilidad”, y la vocera de gobierno destacó que “hay bastantes casos de relación simétrica entre empleador y trabajador, de cariño”. Los derechos de los trabajadores quedan así en manos del cariño de quienes a lo mejor sí deciden pagarles el sueldo. O a lo mejor no.

Según su sitio web, la Dirección del Trabajo tiene el fin de “promover relaciones laborales justas, disminuyendo las desigualdades y así contribuir a la justicia social”. El chiste -trágico para miles de trabajadores- se cuenta solo.

En paralelo, el gobierno impulsa un proyecto de ley que permitirá a quienes se queden sin sueldo cobrar su seguro de desempleo, manteniendo una parte menguante de su salario anterior (70% el primer mes, 55% el segundo, 45% el tercero…) Eso es mejor que nada, por supuesto. Pero es incomprensible que el gobierno al mismo tiempo invite a los empleadores que sí podrían pagar a dejar de hacerlo, con el gentil auspicio de la DT.

Eso, para los que hasta ahora tenían empleo. Peor es el panorama de quienes salían cada día a la calle a ganarse el pan como jardineros, transportistas escolares, gásfiters, vendedores en carritos fuera del metro, y un largo etcétera. En Chile hay cerca de 2 millones y medio de informales. Uno de cada tres trabajadores chilenos no tiene contrato, previsión, ni seguro de desempleo.

Ellos requieren ayuda directa, un “puente” de dinero que les permita sobrevivir durante la emergencia. Y este viernes, casi simultáneamente, los Congresos de dos países aprobaron la entrega de esos puentes para enfrentar la crisis.

En Chile, el bono es de 50 mil pesos por familia o por carga. En Estados Unidos, de 1 millón de pesos (1.200 dólares) por persona, más 400 mil pesos (500 dólares) adicionales por hijo.

Nuestras economías son muy diferentes, se dirá. Sí: el ingreso per cápita en Estados Unidos, por paridad de compra, es 2,47 veces mayor que el de Chile. El bono, para una familia de dos adultos y dos niños, es 19 veces mayor.

Mientras, las grandes empresas preparan el terreno para pedir el rescate del Estado, mediante la entrega de ese mismo “puente” de dinero, ya no sólo para las aerolíneas, sino también para industrias como “la hotelería, los restaurantes y la entretención”, según la Sofofa. “El Estado tiene que tomar un rol, porque debe tener compañías estratégicas”, dice el presidente de la CPC.

Ya lo sabía Falstaff. En la guerra no todos son iguales: algunos son carne de cañón y otros pueden refugiarse en la retaguardia. No es difícil pispar quiénes van quedando de cada lado.

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, Columnista, Coronavirus, Daniel Matamala

Los trabajadores una vez más desprotegidos por el gobierno: Es la hora del parlamento

marzo 27, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Gonzalo Martner

Economista y político

Ex militante PS

Académico de la Usach

El dictamen de la Dirección del Trabajo -que establece la continuidad del vínculo laboral pero no de las remuneraciones en caso de cuarentena y toque de queda- plantea de lleno el tema de la protección de los trabajadores en esta crisis. Los que prestan servicios a personas bajo cuarentena no podrán ir al trabajo y no recibirán remuneración, salvo que el empleador acceda a hacerlo. Solución: legislar a la brevedad la obligación del contratante de servicios personales de mantener la remuneración mientras dure una cuarentena que impida asistir al trabajo.

En el caso de las empresas que han disminuido total o parcialmente su actividad y sus ventas, insisto en que el parlamento legisle y lleve al gobierno a aprobar mantener el pago de salarios financiado en la proporción de la disminución de las ventas por el fondo solidario del seguro de cesantía por tres meses, sin disminución de las remuneraciones. Ejemplo: si las ventas caen a la mitad, se debiera pagar la mitad del salario por el fondo solidario de cesantía y la otra mitad por la empresa. Y que cabe subsidiar aquellos costos fijos empresariales que ayuden a evitar las quiebras y la explosión del desempleo.

En el caso de los trabajadores por cuenta propia y los sin contrato, cabe un subsidio por tres meses equivalente al ingreso mínimo y no los 50 mil pesos por una vez que plantea el gobierno. Esto cuesta mucho menos que la suspensión del pago del PPM a las grandes empresas que no están siendo afectadas (supermercados y sectores exportadores, por ejemplo). Es un tema de justicia social y también de buena gestión macroeconómica.

Es hora que la oposición en el parlamento haga su trabajo y no acepte las medidas del gobierno que protegen a la gran empresa no afectada y oriente los recursos hacia la mantencion de las remuneraciones y asegurar la continuidad del funcionamiento económico y del empleo. Chile puede hacer otra cosa que lo de siempre: favorecer a la gran empresa a costa de los trabajadores y precipitar crisis económicas y explosiones de cesantía por incompetencia y dogmatismo de las autoridades económicas. Ah, y los que se niegan a tomar medidas como las mencionadas por favor que después no se quejen sorprendidos por las rebeliones sociales que se produzcan por la inacción pública y/o por gobernar para los privilegiados y dejar en el abandono a la mayoría social. Es lo menos que se les puede pedir.

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La Contraloría, los matinales y los alcaldes

marzo 25, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Claudia Pizarro (DC) 

Alcaldesa de La Pintana 

La Contraloría General de la República se ha pronunciado para delimitar la aparición de los alcaldes y alcaldesas en los medios de comunicación social, en especial, en los espacios matinales de televisión.

Me parece que en general, los jefes y jefas comunales hemos utilizado la tribuna que nos dan los medios – escritos, televisivos, radiales y online – para poner sobre la mesa los múltiples problemas que afectan a nuestras comunidades y, por qué no decirlo, para generar propuestas.

Si eso es frivolizar la función pública, como califica la Contraloría, no estoy de acuerdo.

Sé que entre mis pares, de distinto signo ideológico, causó profunda molestia una ilustración difundida en las redes sociales de la Contraloría, que muestra a un alcalde cocinando en un matinal y anuncia a una alcaldesa que hablará “del clima”.

Yo no he ido ni pienso ir a cocinar ni a bailar ni a hablar del clima a la televisión, y creo que la inmensa mayoría de mis colegas, tampoco.

Es por eso que encuentro que esa ilustración generaliza y prejuicia. Es un juicio de valor afirmar que frivolizamos la función pública y una vulneración a la libertad editorial de los medios connotar de frívolo a un determinado formato de programa.

Yo he hablado de inequidad territorial, de segregación, del sufrimiento diario de los más humildes para ganarse el pan, de desigualdad en seguridad pública. Y no voy a dejar de hacerlo, en el lugar que sea, porque es el clamor de la mayoría de los vecinos de La Pintana.

Comunicar también es parte del trabajo de un alcalde. ¿Que lo hacemos en horario de trabajo? Bueno, parlamentarios, ministros de Estado, subsecretarios, jefes de servicio, superintendentes, policías, fiscales y jueces también hablan diariamente en televisión, en horario de trabajo.

¿O los alcaldes tendremos que esperar que den las 11 de la noche, que es la hora en que habitualmente terminamos nuestras labores, para poder emitir nuestra opinión, para ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión?

El lunes pasado apareció la encuesta Cadem Plaza Pública Nº 322. Y la evaluación de los distintos actores frente a la crisis del coronavirus arrojó los siguientes resultados.

Ministro de Salud, 39% de evaluación positiva.

Presidente de la República, 43%.

Presidenta del Colegio Médico, 66%.

Alcaldes, 70%.

No quiero ser mal pensada, pero todo esto me parece extraño.

Los alcaldes hemos propiciado la descentralización de la administración del Estado. Hoy, en esta crisis, ha quedado de manifiesto que funcionamos centralizadamente, por lo que todo se hace más lento y engorroso.

Necesitamos caminar hacia la descentralización, para hacer más eficaz la función pública.

Necesitamos profundizar la democracia y avanzar hacia los verdaderos gobiernos locales.

No somos autoridades de segunda categoría.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Alcaldesa, Claudia Pizarro, columna, Columnista, La Pintana

Humanizando la humanidad

marzo 25, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Carlos Vallejos 

Profesor de Historia y Geografía 

Está crisis epidemiológica ya está generando impactos en la economía mundial y de seguro va a repercutir en el modelo económico y en más de un paradigma. Las medidas de cuidado (como cuarentena o hacer reposo en el hogar), nos demuestran que el hábito de volver a lo sencillo, pueden ser una oportunidad que nos permita “humanizar la humanidad”. Adicional a ello (y en contexto al momento histórico qué transita Chile) está crisis nos recuerda lo importante que resulta tener un “Estado” con sentido social, garante de mínimos beneficios sociales.

Lejos de caer en el oportunismo político, la amenaza del “corona virus” ratifica la necesidad de un Estado fuerte, moderno, rápido en la toma de decisiones y que tristemente es prácticamente incompatible con un agotado modelo crecimiento Neoliberal.

Surge una legítima reflexión: “Es al Estado al que acude el poderoso y el humilde cuando la sociedad se ve amenazada y no al mercado”. Si sobrevivir al “corona virus” es el actual desafío de la humanidad, construir un Chile más justo entre los humanos y ecológicamente responsable es nuestra ética meta para los que vienen! Unidos lo lograremos!! Por eso a no olvidar #YoApruebo una nueva Constitución para Chile.

*Vallejos es presidente regional DC de La Araucanía.

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Salud mental: Cómo vivir en tiempos de crisis

marzo 18, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

Por Andrea Serrat Horvath

Psicóloga y Magister clínico en psicodiagnóstico e intervención

Pienso en esa palabra: crisis y se me viene a la mente el estallido social, la sequia, cambio climatico, dificultades ambientales y ahora el coronavid -19

Esta claro que estamos viviendo en tiempos de crisis, en un sistema que esta colapsado y que requiere que hagamos cambios personales para lograr salir airosos y tranquilos.

Pero para ello el cambio debe ser muy personal: tomar consciencia, estar en y con tranquilidad. Que entre el panico no ayudara, solo bloqueara tu sistema emocional y quedaras paralizado. Ser ordenado, estructurado, tener disciplina en estos tiempos es importante.

Busca cosas que te hagan bien, puedes leer, cocinar, trabaja la tierra (eso te ayudara a pensar, a tener claridad mental), tomar consciencia en y desde la tierra y abrirse a nuevas posibilidades.

Comprender que vivir en una crisis significa entender que necesitamos centrarnos no solo en lo que yo necesito, sino en lo que otros también necesitan, en lo que necesita nuestro planeta donde estamos viviendo.

Es por ello que se me viene a la mente los libros escritos sobre la pos guerra como la bailarina de Aushwitz, el niño de pijama a rayas, la película el pianista o la vida es bella. Es una muestra clara y cierta que las crisis siempre han existido.

Busquemos dentro de nosotros mismos, nuestras fortalezas mas internas que nos permitirán salir adelante, sin olvidar que somos seres humanos y que nos necesitamos unos a otros

Publicado en: Columnas

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