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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Confusam dedica este 8m a todas las mujeres luchadoras de la salud pública

marzo 8, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana publicamos carta de presidenta de Confusam, Gabriela Flores, por #8M:

«En este día tan importante para el mundo, en que visibilizamos la enorme tarea de las mujeres en la construcción de la sociedad, nuestro gremio saluda y celebra especialmente a quienes somos las forjadoras de la salud pública de este país, a las trabajadoras que ya no están con nosotros y que han dejado la vida por esta labor, a las que están allí en cada rincón de nuestro Chile dando la lucha contra la pandemia, a las que están vacunando y a las que desarrollan labores administrativas y que son fundamentales en sus equipos, a las que han debido dejar a sus familias por este compromiso y muy especialmente, a nuestras dirigentas, que en medio del desastre, aún han tenido la fuerza para sacar la voz por sus compañeros y compañeras.

La lucha social siempre ha sido una arena difícil, en la que se ha de sacrificar muchos aspectos de la vida personal. Estos costos los conocemos muy bien las mujeres que nos hemos forjado en la lucha por una vida y un trabajo dignos. Desde el inicio de esta patria, a nosotras todo nos ha costado más. Cada logro, cada batalla ganada por una mujer esconde detrás una lucha titánica por vencer la violencia y los prejuicios que muchas veces comienzan en el seno de su propio hogar.

En honor a esa lucha que han dado miles de dirigentas de nuestro gremio, que han dedicado su vida a la salud pública y a la Atención Primaria, y en honor a aquellas que están luchando ahora, es que hoy propongo una mirada necesaria y sincera sobre aquellos aspectos en que nuestra organización debe avanzar en el enfoque de género. Una mirada al espejo que pueda señalar aquellos espacios en donde la CONFUSAM puede acompañar de mejor manera la lucha de las mujeres dirigentas, y también de las decenas de miles de trabajadoras que hoy dan vida a la Salud Municipal.

Estamos orgullosas y orgullosos de cada batalla perdida y ganada por las mujeres de la CONFUSAM y en honor a ellas y a la consecuencia que nos a acompañado desde nuestros inicios, es que las y los invito a participar de la tarea de remirar nuestro quehacer bajo en enfoque de género, tan necesario para el mundo sindical, uno de los terrenos donde la mirada patriarcal y conservadora ha dominado durante las últimas décadas. Esta será sin duda será una de las tareas más hermosas que emprenderemos por nosotras y por todas nuestras compañeras».

Atte., 

Gabriela Flores Salgado

Presidenta CONFUSAM

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: 8M, Mujeres

La deuda

marzo 2, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa 

Nuevamente, tal como ha ocurrido por décadas de hecho, se habla en el ambiente político de un “gran acuerdo” para la temática mapuche… se discute como “intervenir” la Araucanía… como dar una solución al “problema”… llenan los medios de comunicación grandilocuentes declaraciones de personeros políticos sobre el fracaso del Estado en la mantención del orden público, sobre la falta de desarrollo de la región, sobre “gestos” necesarios de reparación… de la deuda con el pueblo mapuche.

Ante este escenario desalentador cabe preguntarse si el “problema mapuche” es solo eso… o más bien es un síntoma más de una enfermedad mucho más grave y profunda en nuestra sociedad. 

Coincidentemente asistimos a un extraño espectáculo mediático en una pequeña comuna fronteriza de nuestro país, “invadida” por una migración irregular de desesperados ciudadanos mayoritariamente venezolanos, que atravesaron medio continente para llegar a Chile y hoy son rechazados y hasta expulsados de nuestro territorio. 

A la luz de estos hechos, la triste conclusión es que la sociedad que hemos construido simplemente no acepta la diversidad, no la entiende, no la respeta y mucho menos la valora. No reconoce sus raíces étnicas y reniega de su herencia cultural y, en ese contexto, no resulta extraño que se discrimine brutalmente al que es distinto, se menosprecie a quien no cumple los estándares resultantes de una sociedad centrada en el valor del dinero y la posesión de bienes, y, por tanto, un problema esencialmente moral, social y cultural, como el “conflicto” mapuche, tiene una respuesta “mercantil” y se use tan libremente la expresión “deuda”.

Es cierto que muchos entienden que la expresión resulta adecuada debido a las décadas de abandono, al negacionismo sistemático del Estado respecto al genocidio, eufemísticamente denominado “pacificación de la Araucanía”, que sufrió el pueblo mapuche, por lo que, Chile le “debería” a ese pueblo, desde una explicación, hasta una reparación.

Sin embargo, por qué hablar de deuda con el pueblo mapuche…? Acaso tienen un crédito por cobrar…? Se solucionan sus dificultades con una indemnización…? Necesitan una compensación? La dignidad no se puede «pagar» como se hace con las deudas, el respeto y reconocimiento no son avaluables… Nuestro Estado no le «debe» al pueblo mapuche… Debe asumir su responsabilidad y construir una relación distinta con ese y otros pueblos originarios de este Territorio, debe crear las condiciones para el desarrollo de una sociedad que valore la diversidad cultural… Y eso no se logra pagando deudas, cómo si con un acto se saldaran las cuentas pendientes, se logra con un profundo cambio estructural y cultural, de concienciación, y eso requiere un profundo compromiso estatal y, lamentablemente… tiempo.

Muchos hablan hoy de gestos y acuerdos, pero pocos entienden la profundidad cultural de la temática, que evidentemente exige de nuestra sociedad y nuestro Estado algo mas que gestos, pero que demanda algunos mínimos e inmediatos a efectos de avanzar en el proceso general.

El territorio mapuche está hoy “intervenido”, con una lógica militar, no porque el ejercito esté presente y activo en la zona, sino porque nuestra fuerza policial uniformada es esencialmente una institución militar, y eso influye grave y determinantemente en el modo en que enfrenta la temática agravándola desde todo punto de vista.

El fracaso de esa policía en el restablecimiento del orden público y el Estado de Derecho no es exclusiva de esa zona del país, pero si más evidente, y demuestra el enfoque obtuso del problema, buscando que la “intervención” de una fuerza que se despliega desde el exterior logre reprimir estallidos de violencia, sin entender siquiera un poco el contexto y la lógica del pueblo mapuche.

Tampoco tiene sentido alguno el reduccionismo pueril que habla de desarrollo económico tanto como causa y solución del problema, como si la cosmología mapuche, su relación con la tierra y sus ancestros simplemente puedan compensarse con recursos económicos, dinero, tierra, o cualquier otro bien avaluable en dinero.

El proceso constituyente que vivimos es la oportunidad histórica de reparar los errores que hemos cometido como sociedad las últimas décadas y sentar las bases de un significativo cambio cultural, una toma de conciencia colectiva e individual que dignifique nuestra historia y nuestra herencia cultural, y se extrañan propuestas en ese sentido.

Chile y el pueblo mapuche merecen algo mas que reducir el tema a la seguridad o al desarrollo económico. Merecen un enfoque integral que devuelva a la dignidad del ser humano al centro de cualquier plan o política pública en la materia, merecen respeto.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, David Pellizzari Ossa

Estado de sitio en Wallmapu

febrero 28, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pedro Cayuqueo

Periodista y escritor

La idea de aplicar el estado de sitio en el país mapuche marcó nuestra semana. Lo exigieron a La Moneda, “pantalonazo” incluido, diversos gremios que añoran en la intervención del Ejército una especie de segunda “Pacificación de la Araucanía”. La idea, por absurda que sea, copó los medios y nuevamente puso el conflicto en el tope de la agenda del gobierno. Al menos por un rato, como sabemos suele suceder.

Lo del estado de sitio es una idea apoyada por Evópoli. Su mandamás, Andrés Molina, ex intendente regional, llegó a advertir del peligro inminente de una “guerra civil”. Curiosos debieron resultar sus dichos para los miles de turistas que de mar a cordillera estaban recorriendo la región. No eran pocos. Sucede que la habitual afluencia de visitantes no se ha perdido, pese a la pandemia y la posible guerra civil.

Lo de Molina fue un exabrupto peligroso

De un político profesional, autoridad electa y timonel de un partido de gobierno uno esperaría más bien responsabilidad, mesura, templanza. Nada de ello tuvimos de su parte. Habló desde la rabia y la desesperación de su grupo familiar. Su cuñada es la dueña de la casa patronal incendiada en Lautaro a comienzos de semana. Y su suegro, el empresario Mario García, el posible blanco político de dicho ataque.

Pero gobernar un país, diputado Andrés Molina, no debería tratar de asuntos familiares, menos en el Chile de hoy. Por lo demás lo suyo, se lo digo respetuosamente en esta tribuna, es un grosero conflicto de interés, uno que debieran transparentar todos los políticos –tanto de oficialismo como de oposición– que pretendan muy sueltos de cuerpo dictar cátedra sobre el conflicto y sus posibles soluciones.

¿Cuántos de ellos tienen intereses creados en el conflicto? ¿Cuántos son propietarios de tierras reclamadas por comunidades mapuche o accionistas de empresas madereras, inmobiliarias o de energía que hoy lucran con el despojo a las grandes jefaturas mapuche de antaño? Me temo que la lista es larga.

Por suerte hay personas mucho más sensatas que Molina y los dirigentes gremiales de la Araucanía. Uno de ellos es el general (R) Eduardo Aldunate Herman, boina negra y ex Director de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales del Ejército, además de ex vicecomandante de la Fuerza Multilateral de Naciones Unidas en Haití.

En sus regulares Cartas al Director de El Mercurio, Aldunate ha venido advirtiendo de lo errado de utilizar militares en labores de orden público, así como del “desatino” de querer ahogar con represión el conflicto no resuelto del Estado con el pueblo mapuche. La solución, ha subrayado el militar en todos los tonos, debe ser política y negociada, a la usanza de los Parlamentos.

Esta semana se sumó a su posición el oficial naval en retiro Richard Kouyoumdjian Inglis, analista y directivo de la Liga Marítima de Chile.

“Una solución militar requiere voluntad política y validación de la opinión pública, y no veo que una o la otra existan al día de hoy”, señaló lúcidamente, subrayando que “a nivel mundial ya no se practica el uso de la fuerza militar para pacificaciones o resolver conflictos sociales”. “Quizás es hora de hacer un esfuerzo y entender de qué se trata el problema y así comprender cómo se soluciona”, agregó.

El conflicto, créanme, tiene solución: es política y surgirá de un diálogo de alto nivel entre el Estado chileno y las distintas jefaturas mapuche, incluidas aquellas que defienden la violencia política o el “weichan” como estrategia de lucha. Un diálogo sin exclusiones ni vetos odiosos es el único camino capaz de conducirnos a una paz duradera y con justicia en Wallmapu. Y esa tarea es política, no militar.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: análisis, columna, Columnas, Pedro Cayuqueo, Walmapu

Ximena Rincón toma distancia con Paula Narváez sobre aborto: «Mi postura es defender la vida»

febrero 25, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Pese a que la senadora y precandidata presidencial de la DC aseguró tener muchas coincidencias con la ex vocera de Gobierno de Michelle Bachelet, señaló que «Hay principios y valores en los que yo creo, pero el parlamento es autónomo en estas decisiones». 

La senadora y precandidata presidencial de la Democracia Cristiana (DC), Ximena Rincón, se refirió a la carrera por llegar a La Moneda en la oposición.

En conversación con T13 Noche, se refirió a la idea de realizar una «preprimaria» entre el PS y el PPD, excluyendo a la DC, y al ser consultada si esta idea podría atentar contra sus posibilidades de llegar a La Moneda, señaló que «la idea es que florezcan todas las flores y que seamos capaces de construir una propuesta programática que dé cuenta de las necesidades de la ciudadanía».

En esa línea, Rincón indicó que el llamado es a que los partidos en conjunto «construyan una propuesta que le haga sentido a la ciudadanía y que compitamos para que la ciudadanía sea quien defina quien es el mejor candidato o candidata. El tema procedimental, se lo dejo a los partidos», señaló.

Rincón señaló tener varias coincidencias con Paula Narváez, en aspectos como una renta básica universal y la Araucanía.

«Nadie tiene una varita mágica para solucionar ese tema (la Araucanía) pero sin lugar a dudas, lo que se requiere es diálogo, estar con las comunidades y estar con las víctimas. No podemos tener doble discurso en esto», señaló.

Respecto a las diferencias, la precandidata de la DC, asegura que aún le cuesta encontrarlas, sin embargo, cree que puedan haber diferencias en temas valóricos como el aborto.

«Puede que haya diferencias, es un tema que se discutirá en el parlamento, yo tengo mi convicción acerca de aquello (aborto), pero el parlamento es soberano y no necesitan leyes para avanzar. Me tocó impulsar como Ministra Segpres el texto que estableció la despenalización de la interrupción del embarazo en tres causales, y eso creo que era necesario. Ir más allá, creo que es algo que tendrá que definir el parlamento. Mi postura es defender la vida, hay principios y valores en los que yo creo, pero el parlamento es autónomo en estas decisiones», aseguró la senadora DC.

Felices y Forrados

Al ser consultada por su opinión sobre la decisión del Servel de dejar fuera de las próximas elecciones a las listas de Felices y Forrados, Rincón señaló que es una decisión propia del Servicio Electoral y que no se pronunciará al respecto.

Sobre su presunta vinculación con dicho grupo, Rincón aseguró que «no es efectiva (…) es una vinculación que levantó un medio sin pruebas, de una declaración de un señor que no conozco, que sostiene que me hizo un proyecto de ley y el único que yo he presentado a la fecha es uno que he elaborado con mis asesores y Patricio Basso, que además se le entregó al Presidente de la República. Por tanto, es una vinculación que alguien sostiene y que no es capaz de argumentar con antecedentes».

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Senadora, Ximena Rincón

Contraloría destapa irregularidades en Municipalidad de Valdivia: compraron mascarillas 300% más caras

febrero 23, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Contraloría inició un sumario administrativo contra la Municipalidad de Valdivia que dirige Omar Sabat (indep Chile Vamos, en la foto) por irregularidades como faltas de supervisión y compras sin cotizaciones durante el periodo de pandemia contra el covid-19. Uno de los hechos fue la compra de 5 mil mascarillas KN95 a 3 mil 200 pesos cada una, sin entregar más de la mitad de ellas.

El informe, de fecha 18 de febrero de este año, corresponde a los resultados de una fiscalización realizada sobre la ejecución y control presupuestario, durante el período comprendido entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2019.

Adicionalmente, indica que se realizó un examen de cuentas a los gastos ejecutados entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2020, en materias de publicidad y difusión con motivo del COVID-19.

El documento advierte irregularidades como: la falta de supervisión de contratos para la compra de cajas de alimentos, el no cobro de multas millonarias por haber recibido productos diferentes a los cotizados, entre otras, las que ya son materia de análisis por parte de concejales.

Compra de mascarillas a precios inflados

En dicho documento la Contraloría señala que la Municipalidad de Valdivia pagó una factura con fecha 26 de mayo de 2020 del proveedor Supermercados Eltit Limitada, por la adquisición de 5 mil mascarillas KN95 por un monto total de 16 millones de pesos.

En esa línea, el ente contralor afirma que pese a que la Dirección de Asesoría Jurídica sugirió “autorizar el trato directo, debido al carácter de urgente e imprescindible de contar con este insumo”, a la fecha del presente informe final, 3 mil 796 de las 5 mil que se compraron, no han sido entregadas para su uso.

Según la Contraloría, esto cobra relevancia al momento de verificar los precios pagados y los vigentes al día de hoy, toda vez que según dicha factura el precio unitario de esas mascarillas es de 3 mil 200 pesos, mientras que revisado el catálogo dispuesto en el portal www.mercadopublico.cl, se advierten 32 posibilidades de compra del producto mascarilla KN95, cuyo valor unitario varía entre 193 y 802 pesos.

Consultado por los costos de los cubre bocas, el alcalde de Valdivia, Omar Sabat, respondió que en ese tiempo incluso hubo ofertas de mascarillas a 5 mil pesos y altos costos en insumos sanitarios, por los que sostuvo que en su momento se quejaron a nivel nacional.

Sobre la compra, el documento informa que tampoco se adjuntan documentos que demuestren el destino de dichas mascarillas, no pudiéndose constatar que estas tuvieran como finalidad ser entregadas a la población de la comuna, por cuanto no se acompañan los respectivos respaldos de su entrega, como tampoco consta que se hayan aportado las actas de recepción o retiro suscritas por funcionarios municipales si es que ese hubiere sido su fin.

Asimismo, plantea que no fueron enviadas las fotografías de los productos adquiridos que permitan acreditar la existencia de dichas mascarillas.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica

El toque de queda o el sitio a la Convención Constituyente

febrero 23, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti

Analista político y sociólogo DC

Al cabo de meses de su entrada en vigor ―bajo los estados de emergencia y de catástrofe―, el balance que deja el toque de queda revela una involución en materia de libertades y derechos, y ningún avance imputable al mismo en lo relativo a seguridad humana. El toque de queda ha servido para que militares y policías ingresen a hogares y recintos privados, recluyan personas, propinen apremios ilegítimos y se cobren víctimas fatales.

Nada justifica el toque de queda. Y nada autoriza volver a extender en marzo su vigencia. El control militar y policial, tal y como se ha ejercido hasta ahora sobre las libertades de movilidad, de reunión y de opinión de la población, evoca los peores recuerdos de la represión, de los tiempos en que se hacía desaparecer personas, se torturaba y se perseguía a los opositores por sus ideas. Aún palpita en la memoria colectiva que desde 1973 hasta 1987 el toque de queda fue el instrumento empleado por el régimen civil militar para facilitar las operaciones encubiertas, practicadas primero por la DINA y después por la CNI, destinadas a desactivar a la disidencia y, de este modo, consolidar el gobierno de facto, recurso que sin embargo no impidió las protestas nacionales y tampoco evitó la internación de armas de Carrizal Bajo o el atentado a Pinochet.

«Cómo, señor González —preguntaba en 1998 el escritor Luis Sepúlveda al expresidente del gobierno español—, no ver la fractura de una sociedad que durante 13 años soportó el toque de queda, el casi estado de sitio permanente en el que toda reunión de más de tres personas era un delito de subversión, el miedo como una constante reguladora de cualquier expresión de vida, el silencio como la mejor forma de sobrevivir, la delación como valor patriótico, la impúdica apatía del “por algo será”, “algo habrán hecho” que servía de manto para cubrir a las víctimas degolladas en las calles de Santiago».

La naturalización del toque de queda implicó que durante esos trece años la gente vivió enclaustrada en sus domicilios. Al principio, en los días siguientes al golpe de Estado, la medida se impuso con breves interrupciones para permitir a las personas hacer compras y trámites de urgencia. Posteriormente, la restricción se instaló como una institución regular y cotidiana de nueve horas de duración cada día. Se llegaba a las fiestas “de toque a toque”, como por entonces se las llamaba, antes de las nueve de la noche, y solo se las abandonaba después de las seis de la madrugada.

Desde esa época el toque de queda ha sido declarado en 2010, con ocasión de los actos de saqueo que se produjeron en ciudades como Concepción y Talca tras el terremoto del 26 de febrero de aquel año; en 2019, desde las 7 de la tarde hasta las 6 de la mañana, para sofocar/encender el estallido social; y en 2020, como medida adicional a los controles sanitarios dispuestos por el gobierno para hacer frente a la pandemia de Covid-19.

El toque de queda implantado a propósito del estallido social duró más de dos meses, desde el 19 de octubre hasta el 26 de diciembre de 2019, mientras que el toque de queda que le siguió tras un receso de tres meses, el impuesto a raíz de la calamidad pública acarreada por el coronavirus, cumplirá un año de vigencia el próximo 18 de marzo.

Un discrecional uso de la fuerza

El toque de queda es una herramienta excepcional en una sociedad libre, democrática y respetuosa de los derechos y garantías individuales. Así lo han entendido tras largas luchas y sufrimientos las naciones más evolucionadas de Europa. Un tribunal de Holanda, donde no se instituía el toque de queda desde la ocupación nazi de la Segunda Guerra Mundial, dictaminó en medio de fuertes protestas y de violentas represiones, que el gobierno debía levantarlo. La corte de La Haya concluyó que ―al igual que en Chile― no se había podido justificar la medida que viola las libertades de movimiento y la privacidad y restringe los derechos de reunión y de manifestación.

Pese a que la inobservancia del toque de queda constituye no más que una falta que se sanciona con multa, su mantención ha dado origen a persistentes abusos de agentes del Estado que se conducen con discrecionalidad frente a los civiles. Al cabo de meses de su entrada en vigor ―bajo los estados de emergencia y de catástrofe―, el balance que deja el toque de queda revela una involución en materia de libertades y derechos, y ningún avance imputable al mismo en lo relativo a seguridad humana. El toque de queda ha servido para que militares y policías ingresen a hogares y recintos privados, recluyan personas, propinen apremios ilegítimos y se cobren víctimas fatales.

Durante el estallido se sucedieron numerosas denuncias contra militares por la represión desencadenada, como documenta Alberto Mayol en Protestas y disrupción política y social en Chile 2019. La coacción ejercida contra la población civil llegó a tales extremos que, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, saltó «fuera de las normas y estándares internacionales de derechos humanos». Victoria Flores y Daniel González confirman en su tesis de periodismo Estallido social en Chile 2019, que «los datos de las lesiones varían según las fuentes de 3.449 que contabiliza el Instituto Nacional de los Derechos Humanos hasta las 12.738 atenciones médicas de urgencias que indica el Ministerio de Salud que se prestaron durante las movilizaciones. De las que tiene constancia el INDH, “51 sufrieron heridas de bala, 1.554 por perdigones, 198 por disparos de armas de fuego no identificadas y 180 por balines”. A esto se le suman 1.446 que sufrieron golpes, inhalaciones de gas…» Observadores, como Miguel Vicuña en Revolución plebiscitaria en Chile, sostienen que tales excesos se dieron en el contexto de un coup d’état dirigido a frenar a la oposición y a clausurar las investigaciones en curso sobre corrupción y violencia de las Fuerzas Armadas y Carabineros.

Pero la represión amparada en el toque de queda no cesó con el estallido de 2019, sino que se reeditó a lo largo de la pandemia de coronavirus, generando efectos colaterales a la violencia discrecional que en sí misma entraña la medida. El toque de queda ha provocado aglomeraciones en el transporte público, las que han alterado la vida laboral de los ciudadanos y mermado sus ingresos en tiempos de catástrofe. De hecho, el Ministerio del Trabajo entendió y así lo hizo saber, que los empleadores no estaban obligados a pagar salarios a los trabajadores impedidos de concurrir a sus labores por efecto del toque de queda. Muchas profesiones y actividades económicas no pueden ejercerse ni realizarse a raíz de las barreras impuestas por el toque de queda.

No se necesitan militares en las calles

¿Qué valor agrega el toque de queda al denominado Plan Paso a Paso? ¿Por qué limitar la movilidad nocturna de la gente? ¿Por qué hacerlo cuando, con independencia del toque de queda, el Plan jerarquiza los territorios y actividades sociales y económicas conforme a las categorías restrictivas de Apertura, Preparación, Transición y Cuarentena?

¿Por qué el toque de queda cuando la condición más extrema, que es la Cuarentena, prohíbe salir de casa, las reuniones sociales, la práctica de oficios, ritos y ceremonias, el funcionamiento de restaurantes, cafés, cines, teatros, pubs, discotecas, gimnasios, clubes de adulto mayores y centros de día? Actualmente hay 40 comunas del país en esta situación, que corresponde al Paso 1.

¿Por qué el toque de queda cuando la Apertura Inicial, que es el control más blando, impide las reuniones de más de 30 personas en casas particulares, y las públicas al aire libre de más de 300 asistentes, el trabajo de pubs y discotecas y el traslado a localidades en Cuarentena y Transición? De manera redundante el régimen de Apertura Inicial suprime, asimismo, todo tipo de eventos durante el horario de toque de queda, que es la causal invocada por las policías para irrumpir y practicar redadas en cumpleaños, celebraciones familiares o juntas de amigos, todas las cuales reciben el mal pensado título periodístico de “reuniones clandestinas”. La sociología policial nativa, sin embargo, ha reservado el concepto únicamente a aquellos eventos donde se cobra la entrada y el consumo, es decir, donde se da una relación de mercado, lo que lo convierte en un término económico.

El caso es que nada más que 11 comunas han quedado clasificadas en el Paso 4, de Apertura Inicial, en los momentos que hay 128 comunas en el Paso 3, de Preparación, y 166 comunas en el Paso 2, de Transición. Dicho de otra forma: la movilidad de las personas ha quedado prácticamente restringida en todo el territorio nacional.

El Ejecutivo celebra ―y con razón tras largos meses de errores y desaciertos― la vacunación de cuatro millones de personas hacia fines de febrero. Tal satisfacción debe ser valorada en su mérito, que lo tiene. Como lo tienen los municipios y el personal asignado a dicha tarea. Del mismo modo que lo tienen los funcionarios de la salud. Pero también lo tiene la población que ―a excepción de los “vacunados VIP”, apenas el 1%― ha concurrido disciplinada y cívicamente a los lugares de atención siguiendo el calendario de grupos específicos. Luego, si el proceso está siendo exitoso, sólo puede significar que estamos ad portas del fin de la pandemia o, a lo menos, de una drástica reducción de las hospitalizaciones. Y el proceso solo puede estar siendo exitoso para la autoridad sanitaria, si se lo juzga por la aprobación de funcionamiento de cines y casinos. Sin ir más lejos, el ministro de Economía, que parece hablar por el de Educación, ha exhortado a los profesores a volver al trabajo. Y el presidente de la ANFP ha dicho que «estamos muy cerca de que vuelva el público a los estadios». ¿Por qué entonces sería necesario prolongar la excepción constitucional de catástrofe y consigo la facultad presidencial de reinstaurar el toque de queda?

La mayor paradoja de este cuadro regresivo es que mientras el país está empeñado en ampliar sus libertades y garantías de derechos, en profundizar su democracia, y en hacer retroceder a sus institutos castrenses y policiales desde la frontera de guardianes de campo en que los dejó la dictadura, la presencia de estas sombras del pasado pretende sitiar y condicionar el proceso constituyente que se inaugura en abril, como no podrían hacerlo mejor los arrestos insurreccionales atribuidos a los comunistas.

El toque de queda no es solo una rémora del pasado; es el instrumento coercitivo que busca capturar el futuro y confinar las esperanzas de justicia y libertad depositadas en la nueva Constitución. El Congreso es uno de los pocos contrapesos democráticos al actual gobierno que podría impedir el asedio de soldados, camiones militares y armamento de guerra en las calles de Chile al intervalo constituyente que se avecina.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Rodolfo Fortunatti, Toque de queda

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