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A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Trabajo decente: Pilar de la nueva constitución

marzo 26, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Juan Somavia

ExDirector General de la OIT Preside el Consejo Asesor Constitucional de la CUT

La franja oficial, debates televisivos y programas de radio, han permitido conocer las opiniones de las y los candidatos a la Convención Constituyente. Mas de alguien resaltó que la promoción de la dignidad del ser humano en el trabajo y su expresión concreta en el derecho al Trabajo Decente, debe tener rango constitucional.

Por cierto, el reconocimiento y la garantía de la dignidad a partir del trabajo, se origina en un constitucionalismo social contenido en los Convenios y Recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (creada en 1919), la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), los Pactos Internacionales sobre derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales (1968), los valores del Estado de bienestar y, desde luego, en las sostenidas luchas sociales y políticas en todos los países que, con sus duelos, tragedias y éxitos, durante este largo proceso histórico, han logrado avanzar progresivamente en el reconocimiento de los derechos laborales y sindicales. Camino sobre el cual queda mucho por recorrer.

Chile llevaba años encaminándose en esta dirección. Sin embargo, la dictadura y su Constitución cortaron ese curso en seco, imponiendo un retroceso del que aun no nos recuperamos plenamente. Su visión neoliberal sobrevaloró el papel del mercado, ignoró su incapacidad para autorregularse y comercializó los derechos sociales; Junto a ello, subvaloró el papel del Estado y sus sistemas regulatorios y devaluó el valor del trabajo y las políticas públicas en materia social. Aumentó aun más el desequilibrio de poder entre capital y trabajo.

Los y las constituyentes tendrán la tarea de reconocer el enorme valor que tiene el trabajo decente, concepto propuesto por la OIT en 1999, en la construcción de una sociedad armónica, con cohesión social y sana convivencia democrática. Porque, finalmente, la vida nos ha demostrado que la calidad del trabajo define de tantas maneras la calidad de una sociedad. Y hay una gigantesca labor por delante en Chile y en el mundo, particularmente después de los retrocesos sociales producidos por la Pandemia y las transformaciones en el trabajo ligadas a la revolución digital y el tránsito hacia un desarrollo sostenible.

Lo bueno es que no partiremos de cero. Existe un consenso mundial en torno a la necesidad del trabajo decente, gestado progresivamente en las últimas decadas, cuyo más reciente eslabón es la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, aprobada en 2015 por unanimidad de todos los países al más alto nivel político en Naciones Unidas. Su objetivo 8 nos indica la decisión colectiva de “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”.

Hoy, se trata de avanzar desde esa potente aspiración política y social global a la realidad nacional y local. Debemos valorar el enorme significado que tiene para todos y todas el trabajo en nuestra sociedad, lo que implica poner este reconocimiento en el corazón de la Nueva Constitución e incorporar el derecho al Trabajo Decente como principio fundacional de la misma.

En Chile, para avanzar en esta dirección tenemos que reconocer donde estamos; y lo concreto es que no estamos bien, ni en la realidad, ni en los conceptos. La actual Constitución Política considera el trabajo del ser humano básicamente como un costo de producción. Igual que las materias primas, los intereses bancarios, el transporte, la publicidad y otros.

Sin embargo, en la vida real, para las personas, las familias y las comunidades, el trabajo decente es tanto más que eso, tiene un valor social, no es sólo un precio:

Es fuente de dignidad personal y valoración de si mismo. Nos probamos en el trabajo. Hay satisfacción o descontento en función de su calidad. El trato recibido, bueno y malo, tiene un enorme impacto subjetivo.

Es fuente de estabilidad de las familias, tantas de ellas monoparentales, o como la gente decida vivir juntos. Cuando hay uno o más buenos trabajos en casa, sabemos que hay menos violencia intrafamiliar, mas distensión, genera un sentido de progreso, hay más confianza en el futuro. Es fuente de mayor paz en la comunidad y sensación de seguridad cuando el trabajo de calidad se ha extendido en el entorno en que vivimos.

Además, el ser humano que trabaja es también un ciudadano y saca conclusiones de su vida laboral. Es difícil pensar que la enorme manifestación pacífica del 25 de octubre 2019 que congregó cerca de dos millones de chilenas y chilenos en todo el país, no tuviera una relación muy directa con la mala calidad del trabajo en Chile.

Por cierto, hoy ninguna de estas dimensiones se expresa plenamente en la mayoría de los trabajos en nuestro país. Los datos confirman lo dicho: El 50% de los chilenos y chilenas tiene un sueldo igual o inferior a $400.000 mil pesos (Fundación Sol, 2019) y el 40,5% de los trabajadores y trabajadoras vive en la informalidad, con toda la inseguridad y precariedad que ello conlleva (OIT, 2019). El monto promedio de las pensiones autofinanciadas recibidas por los jubilados asciende a 159.000 y el 80% de ellas está por debajo del ingreso mínimo (Superintendencia de Pensiones, 2021), el trabajo infantil es un flagelo para 220.000 mil niños, niñas y adolecentes que se ven forzados a trabajar (UNICEF, 2020).

Las múltiples formas de discriminación y desigualdad de género hacia las trabajadoras dramatiza aun más las cifras en materia de empleo. La brecha salarial en trabajos formales asciende en promedio a un 28% menos que las remuneraciones de los hombres, lo que nos posiciona como el 5º país más desigual en materia de género (OCDE, 2020), y el 47% de ellas gana menos que el sueldo mínimo (Universidad de Playa Ancha, 2020). Del total de trabajadores informales, un 57% corresponde a mujeres, en donde el 68,3% gana menos del sueldo mínimo. Lo anterior, se agrava, si observamos que en el 73% de los hogares chilenos son ellas el único sostén económico (Universidad de Playa Ancha, 2020). A ello se agrega la total falta de reconocimiento social, cultural y legislativo del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y su contribución al bienestar social y a la economía (comunidad mujer 2019).

Por otro lado, existe un evidente déficit en el ámbito del reconocimiento y protección de los derechos colectivos laborales, marcado por una diversidad de limitaciones que los cambios a la legislación y Constitución no han eliminado. Solo el 6,3% de las empresas nacionales tiene organizaciones sindicales y solo un 6% de trabajadores y trabajadoras están cubierto por algún tipo de instrumento colectivo (Encuesta Laboral, ENCLA 2019).

Esta realidad es el fundamento del gran desafío constitucional: reconocer el derecho al Trabajo Decente, individual y colectivo, como un principio fundacional de la Nueva Constitución, acompañado de reglas que garanticen su ejercicio real. Ambas dimensiones deben estar en la Constitución.

Ello nos lleva a la próxima etapa. Las condiciones de ejercicio del trabajo decente se construyen sobre la base del respeto a los derechos fundamentales en el trabajo que postula la OIT: un contrato con salario para progresar no para subsistir, libertad sindical con negociación colectiva a todos los niveles y derecho a huelga multipropósito, fin al trabajo infantil y al trabajo forzoso, no discriminación, igualdad de género en todas las dimensiones del mundo de trabajo y todos los derechos humanos consagrados en los acuerdos internacionales. Incluyendo un sistema de seguridad social con pensiones dignas.

Lo anterior se inserta en el reconocimiento del conjunto de derechos sociales que son parte integral del constitucionalismo social: educación, salud, vivienda, medio ambiente sano y tantos otros. El trabajo decente debe ir acompañado de un piso de protección social que asegure mínimos civilizatorios por debajo del cual ninguna chilena o chileno se debe ver forzado a vivir. Es el momento que la Nueva Constitución reconozca tanto la ciudadanía política como la ciudadanía social.

Este postulado se sitúa en la perspectiva, y la necesidad, de que Chile logre construir una verdadera Estrategia Nacional de Desarrollo Justo y Sostenible con la más amplia convergencia de visiones en torno a la promoción de la dignidad del ser humano y el respeto a la integridad de la tierra. Ello requiere un crecimiento inclusivo, equitativo y eficaz, con cambios profundos en nuestra matriz productiva e inserción internacional, fundado en inversión y consumo sostenibles. Desde ese objetivo situarse en el mundo que viene, pues la velocidad de los cambios tecnológicos, la evolución de los sistemas productivos, la naturaleza de los mercados globales y las tensiones geopolíticas ya nos están planteando enormes desafíos de país que debemos tener la capacidad de enfrentar como nación.

En ese marco, tenemos que profundizar el análisis del significado de esos cambios en los diversos sectores productivos existentes y por crear. Esto, unido a una visión del impacto actual y prospectivo sobre el mundo del trabajo y la estructura del empleo junto a las nuevas necesidades de formacion y capacitacion que ya estan surgiendo. Sabemos que los cambios tecnológicos, la inteligencia artificial, la economía digital, el trabajo a distancia que se va a generalizar y la automatización, entre otros aspectos, ya están aquí. Analizar el futuro del trabajo post pandemia y en camino al desarrollo sostenible es esencial. En una perspectiva constitucional, debemos saber armonizar la dimensión económica, social y medioambiental del desarrollo sostenible.

Por estas razones, junto a un grupo de mujeres y hombres hemos aceptado la invitación efectuada por la Central Unitaria de Trabajadores de Chile, para discutir y profundizar las ideas y propuestas del mundo sindical que aspiran a poner en el centro de la Nueva Constitución el reconocimiento al valor del trabajo.

Si el trabajo decente contribuye a la cohesión social, es fuente de dignidad personal, estabilidad de las familias, paz en la comunidad, conciencia ciudadana y de “un crecimiento sostenido, inclusivo y sostenible”, sin duda debemos colocar la valoración del trabajo del ser humano en el corazón de la Nueva Constitución. Todo ello nos debe conducir a reflexionar sobre la importancia y la contribución del trabajo de chilenas y chilenos, en la construcción de nuestra sociedad.

Nada de lo propuesto son aspiraciones nuevas. Los chilenos y chilenas sabemos que lo dicho es una realidad que refleja la vida de muchos millones de compatriotas. Sin embargo, no hemos sido capaces de asumirlas como una tarea nacional que fortalece la convivencia democratica. Para finalizar, debo señalar que todo lo propuesto tiene precedentes en otras constituciones y acuerdos internacionales de los que Chile es parte.

Las y los constituyentes, en su gran responsabilidad, van a tener que encontrar una convergencia de voluntades, quizás inédita. Su tarea es difícil, en este y otros temas similares, pero también potencialmente creativa y hermosa. Tendrán que saber abordar con sensibilidad problemas profundamente íntimos, en que detrás de los conceptos, las cifras y la confrontación de intereses, hay seres humanos de carne y hueso. Y ellos nos dijeron en el plebiscito del Apruebo que tenían esperanzas en esta Nueva Constitución. //ELF

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Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, Juan Somavia

Construyendo un nuevo mercado laboral: ¿Estamos listos para un nuevo brote de la pandemia?

marzo 24, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

El 18 de marzo de 2020, Chile declaró una cuarentena para frenar la pandemia de Coronavirus. Si bien esta medida restrictiva tomada por el gobierno parece haber ayudado a controlar la propagación del virus, también ha tenido efectos drásticos en la vida laboral de millones de personas, ya que muchos trabajadores han perdido sus trabajos. Y millones más se han colocado en planes de empleo a corto plazo.

Casi todos los sectores del mercado laboral se han visto afectados por tal situación. Algunas empresas se han visto obligadas a cerrar por completo, mientras que la mayoría de las empresas que todavía están en funcionamiento han registrado una caída en los ingresos.

Se prevé que la economía europea se contraiga alrededor de un 7%, y la tasa de desempleo aumentará del 6,7% en 2019 al 9% en 2020, según lo proyectado por el Pronóstico económico de primavera de la Comisión Europea. Teniendo esto en cuenta, es importante saber cómo se preparan las empresas europeas para la transformación del mercado laboral.

Esta publicación busca abordar lo siguiente:

¿Qué profesiones serán de gran demanda?
¿Qué profesiones están en riesgo?
¿Qué han hecho las empresas para que los empleados conserven sus puestos de trabajo?
¿Qué profesiones serán de gran demanda?

Muchas empresas y profesiones han sufrido grandes pérdidas debido al bloqueo de COVID-19. Sin embargo, hay algunos que están prosperando actualmente, ya que han experimentado un aumento significativo en demanda.

Las medidas restrictivas implementadas por el gobierno para detener la propagación del virus han llevado a importantes cambios para las empresas, ya que la mayoría de las empresas están reajustando sus modelos de negocio y su entorno para adaptarse a la crisis del COVID-19.

Las profesiones con mayor demanda son:
Profesionales de la salud:

Los especialistas en salud están experimentando un aumento en la demanda debido a la pandemia de COVID-19. La pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de la buena salud y el papel fundamental que desempeñan los profesionales del sector sanitario en el tratamiento y la reducción de la propagación del virus. También hay una gran demanda de equipos y productos médicos, como mascarillas quirúrgicas y desinfectantes para manos.

Los desequilibrios del personal sanitario son una preocupación importante en la región europea. Según las Indicaciones Básicas de Salud de la Región de Europa de la OMS, el número de médicos y enfermeras en la región ha aumentado aproximadamente un 10% en los últimos diez años. Sin embargo, es poco probable que este aumento sea suficiente para satisfacer las demandas de la población. La demanda de enfermeras es aún mayor, ya que desempeñan un papel importante en el cuidado de las personas de la tercera edad.

Conseguir el número adecuado de trabajadores sanitarios es indispensable para que Europa pueda frenar la pandemia del coronavirus de forma eficaz.

Repartidores

A medida que las personas se adhieren a las pautas de distanciamiento social y se quedan en casa, se han abierto vacantes en esta área. Existe una gran demanda de repartidores que puedan entregar comestibles y otros artículos esenciales, ya que los movimientos aún están restringidos para ciertas áreas.

Desde el bloqueo, la demanda de conductores de reparto en Europa se ha disparado, con un mayor número de restaurantes que ofrecen servicio a domicilio. La mayoría de los restaurantes se han visto obligados a cerrar para cumplir con las pautas de distanciamiento social, y algunos han adoptado los servicios de entrega a domicilio como una forma de mantenerse durante la crisis.

Telecomunicaciones

Hoy más que nunca, muchas empresas están trabajando de forma remota para garantizar la seguridad de sus empleados frente a esta pandemia. Si bien algunos sectores de la economía están colapsando, este sector está experimentando un máximo histórico porque la valoración de las empresas de telecomunicaciones se ha disparado.

Freelancing

Los profesionales como desarrolladores web, redactores de contenido, especialistas en marketing, entre otros, también tienen una gran demanda. Como la mayoría de los trabajadores se han visto obligados a trabajar desde casa como resultado de las pautas de distanciamiento social, muchas empresas se han vuelto digitales, se han automatizado. Esto explica el aumento significativo de la demanda de profesionales que puedan realizar su trabajo de forma remota.

Ingeniero de software

Los ingenieros de software también ocupan un lugar destacado en la lista de profesionales en demanda, ya que las empresas de diversas industrias buscan mejorar su talento tecnológico. La mayoría de los ingenieros de software pueden trabajar desde casa. Como resultado, pueden seguir trabajando mientras se adhieren a la regla de quedarse en casa.

Analistas de datos

La mayoría de las empresas están contratando analistas de datos para que les ayuden a analizar los numerosos datos sobre la propagación de COVID-19 y cómo puede afectar a sus negocios. Esto coloca a esta profesión en la lista de trabajos con mayor demanda.

¿Qué profesiones están en riesgo?

No es ninguna novedad que las medidas restrictivas del COVID-19 estén pasando factura a todos los sectores del mercado laboral europeo. Sin embargo, su impacto varía de un sector a otro. La mayoría de la fuerza laboral está empleada en sectores con una gran caída en la demanda debido al bloqueo, lo que lleva a pérdidas masivas de empleos en toda la región.

La agencia de estadísticas de la UE informa que unas 397.000 personas en la Unión Europea perdieron sus trabajos en abril. La tasa de desempleo de la Unión Europea aumentó de un mínimo de 12 años del 6,4% al 6,6% en abril.

La Organización Internacional del Trabajo ha advertido que 1.600 millones de trabajadores de la economía informal están en peligro inmediato de que se destruyan sus medios de vida.

Para minimizar de manera efectiva el número de puestos de trabajo perdidos debido a COVID 19, primero hay que entender qué puestos de trabajo presentan mayores riesgos; en otras palabras, aquellos que corren el riesgo de perder su trabajo. Quienes tienen el riesgo inmediato de perder puestos de trabajo son los jóvenes profesionales que trabajan en los sectores más afectados por el cierre.

Según una investigación realizada por McKinsey & Company, alrededor de 7,6 millones de puestos de trabajo están en riesgo, y las personas con los ingresos más bajos son las más vulnerables a la pérdida del empleo. Los datos de la investigación sugieren que casi el 50% de los trabajos en riesgo se encuentran en ocupaciones que ganan menos de £ 10 por hora.

Otro grupo de personas que tienen más probabilidades de perder su empleo son las personas de los sectores más afectados por las pautas de distanciamiento social. Estos sectores incluyen, entre otros, la hostelería, el comercio minorista, la recreación artística, el transporte y la construcción.

De lo anterior se desprende claramente que si no se toman medidas políticas rápidas, muchas personas corren el riesgo de perder sus trabajos debido al impacto de COVID-19 en el mercado laboral europeo.

¿Qué están haciendo las empresas para que los empleados conserven sus puestos de trabajo?
Si bien la regla de la permanencia en el hogar podría haber ayudado en gran medida a combatir el COVID 19, sin duda ha tenido efectos drásticos en el bienestar de los empleados de varias empresas. Ha alterado la forma habitual de trabajo, y las empresas y empresarios también deben adaptarse y tomar medidas para retener a sus empleados durante este período.

Aquí hay cinco formas en que las empresas pueden ayudar a los empleados a mantener sus puestos de trabajo

Capacitación de empleados para trabajar de forma remota

Los primeros en adoptar cualquier innovación la mayoría de las veces la aprovechan al máximo. Dado que muchas empresas se están volviendo digitales, es importante capacitar a los empleados sobre el concepto de trabajo remoto. La organización de una formación avanzada basada en Internet puede brindar a los empleados las habilidades que necesitan para prosperar en un entorno de trabajo remoto.

Trabajo flexible

Más que nunca, el concepto de flexibilidad en el lugar de trabajo se ha vuelto muy importante. Trabajar desde casa afecta a los empleados de manera diferente. Los empleados tienen diferentes condiciones de vida y responsabilidades; Por tanto, no es recomendable generalizar el plan de flexibilidad laboral para los empleados.

Es importante tener conversaciones con los empleados para saber cuándo y cómo pueden trabajar mejor con un mínimo de distracciones.

Mejorar las comunicaciones corporativas

Es pertinente que los empleados cuenten con información veraz sobre las estrategias de la empresa y los diferentes cambios realizados por la empresa para adaptarse a la nueva realidad del trabajo en el período COVID 19. Muchos empleados tienen miedo de perder sus trabajos como resultado de la información que obtienen de diferentes fuentes. Corresponde al empleador asumir la responsabilidad de tranquilizarlos sobre su seguridad laboral y actualizarlos sobre las recientes estrategias de gestión de crisis adoptadas por la empresa para combatir los efectos de la pandemia en la empresa.

Revise las políticas de salud de la empresa

Mientras se levantan las restricciones de encierro, cualquier empleado enfermo debe quedarse en casa para evitar poner en riesgo el bienestar de otros empleados. Sin embargo, se ha encontrado a la mayoría de los empleados trabajando en una oficina incluso cuando están enfermos. Por eso es importante contar con una política de enfermedad más flexible que permita a los empleados admitir honestamente sus condiciones de salud sin temor a agotar sus limitados días de enfermedad.

Proporcionar un entorno de trabajo seguro

Como empleador, debe asegurarse de que el lugar de trabajo sea seguro para que los empleados trabajen sin el riesgo de contraer el virus. Es recomendable practicar las pautas de distanciamiento social y, si el espacio de la oficina es limitado, es posible que desee considerar la posibilidad de realizar turnos para asegurarse de que el área de trabajo no esté abarrotada en ningún momento.

Tomando en serio el bienestar de los empleados

Un empleado sano es un negocio sano. Los empleadores deben desarrollar estrategias que ayuden a la empresa a garantizar el bienestar de los empleados frente a esta crisis. Puede considerar la posibilidad de introducir la meditación en el horario diario como una forma de ayudar a los empleados a lidiar con el estrés y hacerlos más alertas y productivos.

Conclusión

La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto significativo en el mercado laboral europeo, con un aumento en el número de empleos perdidos. Aquellos que corren un mayor riesgo de perder sus trabajos incluyen personas de bajos ingresos, jóvenes profesionales que trabajan en sectores como la hostelería, el comercio minorista, las artes y el entretenimiento. Teniendo esto en cuenta, las empresas deben adoptar medidas como la flexibilidad horaria, la mejora de la comunicación y la provisión de un entorno de trabajo seguro para garantizar la seguridad de sus empleados.

Derechos de autor y propiedad intelectual: Jobsora

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Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Teletrabajo

La Constitución en tu barrio

marzo 22, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

Muchos creen que la discusión sobre una nueva Constitución para Chile es lejana a sus problemas cotidianos, que la elección municipal que se avecina, nada tiene que ver con eso, algunos incluso fomentan interesadamente esa idea, tratando de convencer a la ciudadanía que el rol del municipio, o de un alcalde nada tienen que ver con la Constitución. Pero no es así, y los chilenos lo sabemos.

Desafíos como los que hemos enfrentado como país y sociedad los últimos años han evidenciado los problemas de nuestra institucionalidad, la concepción y distribución del poder y las deficiencias de nuestra democracia.

Hemos sido testigos de como la autoridad central ha tomado decisiones en materias tan sensibles como la seguridad ciudadana o la salud de los chilenos, sin siquiera escuchar a los gobiernos locales, y casi desconfiando de su visión o aporte a la solución de los problemas que enfrentamos. Para ser justos no se trata de un problema solo de esta administración en particular, sino mas bien una grieta institucional, de un modo de entender el ejercicio del poder que francamente ya no resiste mas y que necesitamos urgentemente actualizar, y para ello, debemos construir una nueva carta fundamental que dé cuenta de las necesidades de un nuevo siglo e implique una verdadera revolución municipal.

Chile requiere una verdadera redefinición de su institucionalidad y una profundización de su democracia, y para ello proponemos una revolución municipal, una revolución que acerque a los ciudadanos las decisiones que afectan su vida, una revolución que revalorice la función de los municipios y los dote de los recursos y facultades necesarias para desempeñar su función como sus vecinos merecen, una revolución que descentralice el ejercicio del poder y le devuelva dignidad y autonomía a los territorios, en definitiva, una revolución ciudadana.

Soñamos con una Constitución que invierta la pirámide del poder en Chile y devuelva a los ciudadanos y sus representantes mas cercanos la oportunidad de decidir, sobre como se invierten los recursos, sobre las prioridades sociales, sobre el mejor modo de vivir en barrios mas seguros y mucho mas.

Pero, en este punto surgen preguntas importantes: Cómo hacemos eso? Cómo logramos concretar esos anhelos? Y la mas importante de todas… cómo afecta la calidad de vida de los ciudadanos un cambio tan profundo?

En primer término, debemos construir un nuevo pacto social y político, una nueva Constitución para un nuevo Chile, y ésta debe incluir un nuevo trato para con los gobiernos locales, que establezca un rol protagónico de éstos en el diseño e implementación de las políticas públicas, que ordene una distribución equitativa de los recursos entre ellos y los trate con dignidad. Este nuevo trato permitirá a los municipios desarrollar políticas públicas mas integrales y pertinentes, con los recursos y las atribuciones necesarios para ello. En este sentido, es necesario revisar el financiamiento y la lógica con que se focalizan los recursos del Estado que se destinan a los municipios y su labor, y muy especialmente, la lógica de receptores y meros ejecutores de políticas diseñadas y decididas desde Santiago o la capital Regional respectiva, para pasar a ser protagonistas de éstas junto a la comunidad.

Este cambio puede tener un profundo impacto en su vida, en su barrio, si las decisiones y los recursos necesarios para darles viabilidad están mas cerca de usted, tan cerca que incluso puede participar activamente en ellas, es dable esperar que esas decisiones sean mas pertinentes y coherentes con sus problemas reales… y eso se verá reflejado en su seguridad, en su salud, en la educación de sus hijos. Nuestra democracia requiere devolverle el protagonismo a sus ciudadanos y la mejor manera de lograrlo es acercar las definiciones importantes a ellos.

La revolución municipal demostrará que una nueva Constitución puede cambiar al país, incluso en su barrio.//ELF

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Día del agua: El derecho de beber en paz

marzo 22, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pablo Santander

Abogado y ambientalista PPD

No es novedad decir que estamos enfrentando una crisis hídrica histórica, que se viene arrastrando durante los últimos años y que está afectando a más del 40% de la población mundial, en nuestro país, hemos visto los efectos que ha tenido en la pequeña y mediana agricultura y en los campesinos y campesinas que son la base de la producción nacional.

Pero esta crisis también ha afectado a comunidades enteras, es emblemático el caso de Petorca y lo he presenciado personalmente, el cual es visto como símbolo de la gravedad de la situación actual, también he sido testigo en la comuna de Cabildo de la muerte de animales por no tener alimento, el cual es escaso precisamente por la falta de agua para poder cultivar y hoy en pleno año 2021, aún existe gente que no tiene agua para satisfacer sus necesidades básicas, situación que se agudiza en el contexto actual de pandemia por covid-19.

¿Cuáles son las causas de este problema?

Algunas personas atribuyen esta sequía al efecto del cambio climático, sin embargo, existen factores que van más a allá de una crisis climática mundial a la hora de determinar las causas, por ejemplo, de que en la región de Valparaíso las reservas del Lago Peñuelas, con una capacidad de 95 millones de m3 y un promedio histórico de 22 millones de m3, haya pasado a un valor cercano a los 0.8 millones de m3 a febrero de 2021, así mismo el embalse los aromos, alimentado por la cuenca del Aconcagua, con una capacidad de 35 millones de m3 y un promedio histórico de 25 millones de m3, esté actualmente en los 5 millones de m3 a febrero de 2021.

Estos factores son atribuibles al actuar de las personas, a las políticas públicas relacionadas con la gestión del agua y la legislación actual, en primer lugar, tenemos un código de aguas que no le da prioridad al recurso hídrico como derecho humano, menos privilegia a la protección de la biodiversidad y los ecosistemas que se desarrollan ante su abundancia, en segundo lugar no existe una gestión de cuencas adecuada para la distribución equitativa del agua, lo cual también es efecto de lo primero y tiene estrecha relación, ya que esta distribución no se condice con la cantidad de agua disponible en la cuenca, ni con las necesidades de las personas que habitan el territorio, sino que es producto del poder adquisitivo que tengan los grandes empresarios para adquirir derechos de agua y poder administrar su uso.

Para combatir la crisis climática y los factores antrópicos que causan la escasez hídrica, debemos realizar cambios a nivel local, nuestro país debe avanzar en gestión del agua y saneamiento, como dato, cerca de la mitad de la población que vive en sectores rurales carecen de acceso al agua potable y es una situación en la que el estado debe hacerse cargo.

¿Cómo podemos avanzar?

Primero, estableciendo y concretando metas a nivel territorial y organizacional, en este sentido es que se han definido una serie de metas al año 2030, relacionadas a las contribuciones nacionales determinadas, actualizadas el año pasado a partir de la COP 25, incluyendo la gestión de cuencas, servicios sanitarios, sistemas rurales e infraestructura, entre otras, que deben ser cumplidas para mejorar la gestión del agua y la resiliencia ante el cambio climático.

Pero estas metas no son suficientes si no van acompañadas de fuertes cambios en las políticas relacionadas con el agua, es por esto que es de suma importancia que esta discusión sea central a la hora de redactar una nueva constitución, quienes tengan la oportunidad de participar, deben recuperar las aguas de nuestro país para todos y todas, poniendo como prioridad el derecho humano al acceso al agua y también para el desarrollo de los ecosistemas.
Debemos impedir que se sigan otorgando derechos de agua, tratando este recurso vital como un bien de mercado, que además en nuestro país se sobre explota, entregando más derechos de uso, que agua existente en nuestras cuencas, situación que es claramente una desigualdad e injusticia tremenda.

Es un hecho que la desertificación avanza en nuestro país, de norte a sur y para mitigar este efecto es imprescindible contar con una legislación adecuada y realizar una buena gestión, el agua debe ser para todos y todas, no un privilegio de pocos que pueden pagar por ella, es por esto que debemos unirnos, para proteger nuestra rica biodiversidad y para que cada persona que habita en nuestro país tenga acceso y la tranquilidad de beber en paz el agua que nos da la vida.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Pablo Santander

Retiro de fondos: solución privada a problema público

marzo 12, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista del Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible

Es claro que el esfuerzo fiscal no ha estado a la altura de las necesidades, pero ello no ha sido por errores técnicos o desconocimiento de la realidad, sino por una clara definición política: poner el acento en el esfuerzo privado, como ocurre con los retiros de fondos de las AFP, es consistente con los principios subsidiarios establecidos en la Constitución del 80, en el programa de la derecha y el discurso de Piñera y Lavín, ya que promueven la solución privada a problemas públicos. Los retiros de fondos de los ahorros previsionales no son la mejor manera de enfrentar la crisis y cada vez lo serán menos. Aplicar soluciones privadas a problemas públicos nunca es el mejor camino, si se recurre a ello es “ante la ausencia de una acción decidida por parte del Gobierno”.

La Superintendencia de Pensiones ha informado recientemente que los retiros de fondos de las cuentas individuales de ahorro previsional suman algo más de US$ 34.400 millones. Informa también que los retiros de los fondos de Seguro de Cesantía suman alrededor de US$ 1.300 millones desde el inicio de la pandemia. Sumados, los ahorros de las personas han disminuido en unos US$ 35.700 millones desde el inicio de la crisis.

Por su parte, el director de Presupuestos ha informado –en el último Informe de Finanzas Públicas actualizado al 4 de marzo– que el esfuerzo fiscal para paliar la crisis del COVID alcanza a unos US$ 9.300 millones de dólares.

Sumados, el uso de ahorros de los trabajadores y el esfuerzo fiscal, se llega a la no despreciable cifra de US$ 45.000 millones, casi un quinto del PIB. Pero las cifras nos muestran que el sacrificio de los ahorros personales ha sido cuatro veces el esfuerzo fiscal.

Hace casi un año, el 19 de marzo del 2020, el Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible declaraba que “en una crisis de esta magnitud el grueso del esfuerzo corresponde más a la política fiscal que a la política monetaria. Por ello, es deseable que el gasto fiscal aumente más del 8,6%, considerando que esta crisis puede ser incluso peor que la del 2009, cuando el gasto fiscal aumentó 16 %”. Cinco días después señalaba: “El Gobierno sigue siendo insensible a la magnitud de la crisis. Las medidas anunciadas por el ministro de Hacienda son claramente insuficientes; su monto no responde a la magnitud del desafío”.

Es claro –de revisar las cifras– que el esfuerzo fiscal no ha estado a la altura de las necesidades, pero ello no ha sido por errores técnicos o desconocimiento de la realidad, sino por una clara definición política: poner el acento en el esfuerzo privado, como ocurre con los retiros de fondos de las AFP, es consistente con los principios subsidiarios establecidos en la Constitución del 80, en el programa de la derecha y el discurso de Piñera y Lavín, ya que promueven la solución privada a problemas públicos.

En una sociedad solidaria, pero también en algunas que no lo son tanto, ante la pandemia y la recesión que ha provocado, la solución ha sido que el Estado provea los medios para su superación, lo que luego se financiará con impuestos, normalmente progresivos. En cambio, en el Chile neoliberal e impulsado incluso por quienes no se declaran como neoliberales, la solución ha sido que cada quien resuelva el problema por sus propios medios, recurriendo a sus ahorros. La privatización de la solución.

En una sociedad solidaria, pero también en algunas que no lo son tanto, ante la pandemia y la recesión que ha provocado, la solución ha sido que el Estado provea los medios para su superación, lo que luego se financiará con impuestos, normalmente progresivos. En cambio, en el Chile neoliberal e impulsado incluso por quienes no se declaran como neoliberales, la solución ha sido que cada quien resuelva el problema por sus propios medios, recurriendo a sus ahorros. La privatización de la solución.

La opción política de la derecha, como vemos, le ha dado resultados: 4/5 de la reactivación han provenido del ahorro de las personas.

Como sabemos, cuando se aplican soluciones privadas a problemas públicos hay unos que ganan y otros que pierden o, al menos, unos ganan más que otros. Esto lo demostró el presidente del Banco Central en su informe con motivo del “Chile Day”, que se realiza todos los años para dar cuenta a los analistas financieros internacionales de las perspectivas de la economía. De acuerdo a la gráfica que presentó, del total de retiro de fondos desde las AFP, unos US$ 15.000 millones han beneficiado al 20 % de mayores ingresos de la sociedad.

Por su parte, los costos asociados a dicha solución no son menores. De acuerdo a las cifras entregadas por la Superintendencia de Pensiones, más de 2 millones de personas han quedado ya sin ahorros, cifra que se incrementará en otros 2 millones si hay un tercer retiro y todos los que disponen de hasta cuatro millones de pesos hacen uso de todo su ahorro.

Pero los retiros han permitido reactivar la economía, que igual cayó un 6 % el año pasado, y generar empleos, que si son formales cotizan en el sistema de AFP, manteniendo su funcionamiento y generando rentabilidad a sus administradores. De esta manera, los ahorros de los trabajadores han vuelto, en parte, a transformarse en ahorros previsionales y a rentabilizar el sistema.

En este contexto de prolongación de la crisis, tal vez un tercer retiro sea útil para la reactivación de la economía, pero, de producirse, hay que tener claro que solo podrán acceder a él las personas que tenían depósitos superiores a ocho millones de pesos y los que no retiraron sus fondos en los dos retiros anteriores, por lo que el efecto en la economía será menor que el alcanzado en 2020.

Los retiros de fondos de los ahorros previsionales no son la mejor manera de enfrentar la crisis, y cada vez lo serán menos. Aplicar soluciones privadas a problemas públicos nunca es el mejor camino, si se recurre a ello es “ante la ausencia de una acción decidida por parte del Gobierno”, que ha “llegado tarde, a cuentagotas, con insuficientes montos y cobertura y con mecanismos de acceso demasiado complejos”, como ha señalado el Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible.

Cuando el Gobierno falla, hay que actuar, pero no hay mucho que celebrar con los retiros, salvo que se crea que los problemas públicos se resuelven con soluciones privadas.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: AFP, Foro, tercer retiro

Insistir y seguir insistiendo

marzo 9, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Iván Flores

Diputado DC

El martes pasado en la primera sesión de este año legislativo, decidí interrumpir el debate en la Cámara para advertir a todos los parlamentarios la gravísima situación sanitaria que atraviesa el país y la región de Los Ríos.

Ya veníamos advirtiendo reiteradamente el alto riesgo al que la población de las regiones está sometida, por ejemplo en Los Ríos tenemos varios meses con los indicadores de positividad y de contagio más altos del país, por tanto lo diré una y otra vez, estamos en la peor situación desde que se inició la pandemia y esto obliga a que las autoridades hagan la pega de otra forma.

Cuando digo que hagan la pega me refiero a que no pueden seguir hospitalizando la pandemia, hay que salubrizarla. Podrán agregar una, cien o doscientas camas críticas con un tremendo esfuerzo y desgaste del personal de salud, pero ese no es el mejor camino. Para salir de la crisis sanitaria solo existen dos vías. La primera es acelerar al máximo la vacunación, poniendo a disposición toda la vacuna disponible sin esperar a junio para tener el 60% de la población cubierta, ya que necesitamos acelerar para llegar a la inmunidad de rebaño; y la otra vía es insistir a las autoridades y comunidad en prevenir el contagio y para eso hay que entregar las ayudas económicas oportunas para que la gente pueda quedarse en la casa y que el Gobierno haga una comunicación social de riesgo efectiva y en esto los Ministerio de Salud y Hacienda han fallado rotundamente.

Así lo dije el día martes, cuestión que obligó a la Comisión de Salud a sesionar de urgencia con la presencia del Subsecretario de Redes, la presidenta del Colegio Médico, la Sociedad Chilena de Infectología y otras organizaciones especializadas quienes coincidieron absolutamente con mi planteamiento y sentido de urgencia.

En la región de Los Ríos las autoridades deben retomar el puesto de mando regional en Salud y tener los controles ciudadanos necesarios para evitar aglomeraciones, además de entregar ayudas económicas contundentes como ya emplacé al Gobierno Regional, acelerando además la campaña de vacunación.

Estas medidas junto a un trabajo más efectivo de convencimiento y apoyo a la comunidad que no puede seguir desplazándose sin comprender cabalmente la responsabilidad social que cada uno tiene, son totalmente necesarias. Nunca habrá camas y hospitales suficientes para atenderlos si no evitamos el contagio.

Por estas razones que he advertido desde hace meses, no puedo dejar de insistir e insistir.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Bancada DC, columna, Iván Flores

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