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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Pensar el futuro escuchando a tres mujeres

abril 24, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Militante DC y economista del Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible

Ingrid Robeyns, Kate Raworth y Mariana Mazzucato son tres economistas que están renovando el pensamiento económico, vale la pena seguirlas y estudiarlas.

En estos días en que se ha estado discutiendo la idea de imponer un impuesto al patrimonio de los super ricos, idea respaldada internacionalmente por el Secretario General de Naciones Unidas y el jefe de estudios del Fondo Monetario Internacional.

La discusión se ha centrado en si es conveniente o no para la inversión, si recaudaría lo que se dice, si hay mejores alternativas o si es el momento adecuado. Al parecer nadie se opondría salvo por razones técnicas. Es que defender la acumulación de riqueza en pocas manos no es una causa popular.

Desde distintas perspectivas se puede analizar la acumulación de la riqueza y pareciera ser el momento para acercarse al pensamiento de Ingrid Robeyns. Ella lidera la reflexión sobre el limitarismo, es decir, poner límite a la riqueza que pueda acumular una persona, debido a la ineficiencia que representan las concentraciones de mercados, a la injusta forma (en general) como se generó esa acumulación, y al peligro que ello genera para la convivencia democrática.

En su texto “Tener demasiado”, junto con recordar que hay una larga historia de argumentos de que las grandes desigualdades en ingresos y riqueza socavan el valor de la democracia y el ideal de igualdad política en particular, señala que “los ricos pueden traducir su poder financiero en poder político a través de una variedad de mecanismos”, como que “los ricos pueden financiar partidos políticos e individuos”, tal como se ha visto en los aportes a las campañas a la convención constituyente, gobernaciones, alcaldes y concejales; también que utilizan el dinero en “influencias para establecer la agenda para la toma de decisiones colectivas”, como ocurrió hace algunos meses, cuando el actual presidente de los empresarios retiró el avisaje a un canal de televisión porque no se compartía su línea editorial, o como han determinado los Tribunales actuó la empresa Corpesca; y, por último, porque “la gente rica puede comprar medios de comunicación, que pueden utilizar para controlar tanto la difusión de información como los argumentos que se intercambian en debate público”, lo que también sabemos ha ocurrido en Chile con la compra de Chilevisión por Sebastián Piñera, el canal de la Universidad Católica por Andrónico Luksic y La Tercera por Álvaro Saieh, entre otros. Cabe señalar que estos tres inversionistas en medios de comunicación serían afectados por un impuesto al patrimonio como el que se ha propuesto.

Pero Robeyns también va más allá en su análisis. Destaca que, “en la medida en que los ricos tengan su riqueza concentrada en empresas, pueden socavar los objetivos elegidos democráticamente mediante el uso de su poder económico. Esto convierte el poder de capitalistas en una restricción de viabilidad para la formulación de políticas democráticas. Por ejemplo, si los ciudadanos tienen decidió democráticamente que quieren menos emisiones de gases de efecto invernadero en su país, luego las grandes empresas pueden amenazar con trasladar la producción contaminante a otros países si el gobierno electo impondría una regulación más estricta de las emisiones ecológicas”, lo que es un discurso que conocemos bien en Chile y, además, nos lleva a preguntarnos por el uso de los fondos de las AFP.

Sin embargo, en el fondo, poner un límite a la riqueza que se puede tener o acumular, o fijar un procedimiento que establezca un ingreso máximo admisible por la sociedad, así como existe un ingreso mínimo, plantea un tema que es también económico y social.

El limitarismo, platea Robeyns, “como doctrina no solo moral sino también política es radical”, ya que implica que el estado debería reformar las instituciones sociales y económicas de tal manera que nadie obtenga ningún excedente de dinero que no le corresponda, es decir propone la eliminación de las rentas económicas (aquello que se obtiene sin haberlo creado o producido, por ejemplo, los minerales, los peces o la energía del agua). Esto da sentido a la existencia de una forma generalizada de royalty sobre el uso de los recursos naturales, y obliga a distinguir lo que es ganancia por el correcto uso del capital de lo que es apropiarse de una renta que pertenece a toda una comunidad, inclusive a la comunidad planetaria, y debe ser administrada por esa comunidad, y no ser privatizada en manos de unos pocos.

La ausencia de limite a la acumulación trae consigo diferencias sociales sustantivas. En la última década los ingresos de los ricos se han incrementado mucho más que el promedio de las sociedades, aún en pandemia como lo acaba de informar la revista Forbes. Esta creciente diferencia lleva a una creciente alienación de los más ricos, a un desconocimiento de la realidad de sus próximos y a un uso de sus recursos como si nada tuviera límites. Pero los límites existen, aún para el crecimiento.

Diversos estudios señalan que año a año, con la destrucción de bosques y el uso intensivo de combustibles fósiles, estamos superando nuestro techo ecológico, y lo hacemos también a costa de nuestro fundamento social, lo que ha dado origen a la pregunta de Kate Raworth de si se debe poner límite al crecimiento o, más bien, si se debe poner límite a este crecimiento que nos ha llevado a tan alta concentración de la riqueza y, simultáneamente y posiblemente como consecuencia de ello, a tan grave deterioro de nuestra naturaleza y, agrego, convivencia como especie.

Raworth, que ha desarrollado la llamada teoría del donut, pone énfasis en que el crecimiento de la economía tiene como límite el que deba conservar el capital natural del planeta, lo que llama el “techo medioambiental”, que superamos en las llamadas zonas de sacrificio, usando combustibles fósiles, y de tantas formas que suponemos son recursos ilimitados, pero no lo son. Lo estamos viendo en lugares donde la sobre explotación ha ido disminuyendo los acuíferos y en cómo las pestes que afectan los cultivos acuícolas se reproducen como si fuera una nueva cepa del COVID 19. Pero el crecimiento también tiene el límite de la base social, ya que debe garantizar que todas las personas tengan los recursos que necesitan –alimentos, agua, atención sanitaria y energía– para que sus derechos humanos sean efectivos.

En su análisis, Raworth, destaca que “en la actualidad la principal presión sobre los límites planetarios la ejerce el consumo excesivo de recursos por parte de aproximadamente el 10 por ciento más rico de la población mundial, así como los patrones de producción de las empresas que proporcionan los bienes y servicios que este porcentaje de personas más ricas adquiere”, dando pie también a que se ponga un límite a la riqueza, y proponiendo que el crecimiento sea inclusivo ya que “los datos disponibles apuntan a que todas las personas que viven en la actualidad podrían situarse dentro de la base social con una utilización de recursos adicionales sorprendentemente escasa”, si los recursos se distribuyeran mejor.

Esto debe realizarse con un enfoque que tome distancia del mercado, ya que tratar de “reducir la presión sobre los límites planetarios utilizando mecanismos de mercado que no están regulados adecuadamente y que tratan de la misma forma a los poderosos actores internacionales y a las comunidades locales, cuyos derechos sobre la tierra, el agua y la participación política son profundamente frágiles”, termina concentrando los recursos en las personas de altos ingresos y empobreciendo a los más débiles.

La solución está en que el Estado asuma el rol que le compete, tanto para asegurar la base social, como para inhibir la superación del límite ambiental. Mariana Mazzucato, la economista sobre la que el Papa Francisco ha dicho: “Creo que ayuda a pensar el futuro”, señala en su último libro (Economía de la Misión, un disparo a la Luna para transformar el capitalismo) que “solo el gobierno tiene la capacidad de producir una transformación a escala como es necesario” que consiste en “reestructurar el negocio para que los beneficios privados se reinviertan en economía en lugar de utilizarse para ganancias financieras a corto plazo”.

No es una tarea fácil, ya que los intereses en juego son múltiples, pero también porque es necesario que tanto los gobiernos como los empresarios asuman una mirada global. “El argumento a favor de un cambio radical es abrumador -sostiene Mazzucato– Pero para impulsar este cambio tenemos que ver el problema a través de una lente en particular, concentrándonos en repensar el gobierno para estimular mejoras en la economía.”

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Andrés Palma, columna, Columnista

PS pide a sus diputados estudiar acusación constitucional contra el Presidente Piñera tras decisión de recurrir al TC

abril 21, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

La mesa directiva de la colectividad argumentó que el «deplorable manejo» de la pandemia por parte del Gobierno les impone «una obligación ética y política de carácter ineludible».

La mesa directiva del PS emitió este miércoles una declaración en la cual le pide a su bancada de diputados estudiar la acusación constitucional que sectores de izquierda pretenden impulsar contra el Presidente Sebastián Piñera por su decisión de recurrir al TC para evitar el avance del tercer retiro del 10% de los fondos de pensiones.

En el texto, señalaron que «la decisión del Gobierno de recurrir al Tribunal Constitucional para impedir el tercer retiro del 10% de los fondos previsionales, confirma que el presidente Sebastián Piñera ha renunciado a proteger a las chilenas y chilenos más vulnerables y de clase media, en el marco de la pandemia».

«De forma persistente ha decidido no escuchar. No ha escuchado a la oposición, no ha escuchado a sus propios parlamentarios y no ha escuchado al pueblo de Chile. La situación es insostenible en todos los aspectos: en lo sanitario, en lo social y en lo económico», añadieron.

En ese contexto, indicaron que «el grave escenario que enfrenta el país, provocado exclusivamente por el deplorable manejo del Gobierno y la desidia e insensibilidad de Sebastián Piñera, nos impone una obligación ética y política de carácter ineludible. Las y los socialistas no seremos cómplices de este descalabro».

«Las y los socialistas actuaremos bajo el principio de responsabilidad política, y siempre estaremos junto al pueblo de Chile. Ante estos hechos, la Mesa Directiva del PS ha resuelto solicitar a su bancada de diputados estudiar los antecedentes para una acusación constitucional en contra del Presidente de la República, Sebastián Piñera», finaliza.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Partido Socialista

Expansión portuaria: Una discusión postergada en 4 años

abril 20, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Marcelo Barraza Vivar

Ciudadano de Valparaíso, candidato a alcalde.

En mayo los porteños debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Está Valparaíso mejor hoy que hace 4 años atrás? La respuesta para la mayoría de nosotros es clara y categórica: Valparaíso está peor.

Valparaíso se encuentra empobrecido, sin oportunidades. La ampliación portuaria, uno de los proyectos de inversión más importantes que podrían haber contribuido a evitar la caída, fue sistemáticamente obstaculizado por quienes hoy presentan como un triunfo la detención o suspensión de este proyecto.

En los últimos 15 años, Valparaíso dejó de ser el puerto principal de nuestro país, con enormes costos económicos para la ciudad. Al cierre del tercer trimestre del año 2020, los dos terminales de San Antonio transfirieron en conjunto 1.165.636 TEU´s, mientras el único frente de atraque real de nuestro puerto -TPS- sólo muestra 530.535 TEU´s sumado a los escuálidos 3.440 TEU´s de TCVAL. En otras palabras, la diferencia de carga en favor de San Antonio se debe a la existencia de dos frentes concesionados que funcionan a su máxima capacidad, mientras que en Valparaíso sólo uno gracias a una década perdida.

El Estudio Impacto Económico de la Actividad Portuaria de la Universidad Adolfo Ibáñez del año 2015, y el de Evaluación del Impacto Económico de la Operación del Puerto en Valparaíso de la Universidad de Valparaíso del año 2008, son coincidentes en cifrar en alrededor de 15.000 los puestos de trabajo que genera la actividad portuaria en la región, y en cerca de los 8.000 directamente en la comuna, incluso se ha podido dimensionar que se crean 2,06 puestos de trabajos por cada 100 contenedores que pasan a través del puerto. Esas son las fuentes laborales perdidas por el capricho de quienes niegan la vocación portuaria de Valparaíso. Este es uno de los motivos por los que me declaro ProPuerto, al igual que el hecho de haber sido el lugar en donde comencé mi vida laboral, a la orilla del barco estibando y desestibando por turnos, al igual que muchos que hoy claman por empleo.

Como todo porteño exijo que la ampliación portuaria se realice con los menores impactos negativos a la ciudad, y mitigando generosamente aquellos inevitables, pero también no olvido que Valparaíso es más que el cerro Concepción. Los impactos y beneficios también deben ser evaluados desde Barón, Avenida Alemania, Taqueadero, La Bala, Cajilla, Mesana entre otros.

Debemos dejar atrás a una administración municipal que irracionalmente se ha opuesto a todo proyecto de desarrollo, no sólo de la ampliación portuaria, si no también del que ha sido victima el comercio detallista, los locatarios nocturnos, y en general todo comerciante oficialmente establecido, y bregar decididamente en pos de concretar un proyecto portuario que permita a recuperar el tiempo, la importancia y los empleos perdidos.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna

La dificultad de trazar con el tejido social destruido

abril 16, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Marcia Lara Acuña

Funcionaria Seremi Salud, Dirigente AFUSEREMI y ANEF.

En el Chile de hoy, cada 8 minutos una persona muere a causa del Covid19. ¿Por qué se llegó a esto? Sin duda, una causa es la tardía reacción del gobierno en la aplicación de medidas efectivas de control epidémico y, especialmente, el precario índice de trazabilidad alcanzado. Pero ¿cómo trazar, relacionar o delinear en una sociedad a la que se le han trastocado sus vínculos sociales e institucionales, su tejido social? Cómo no errar en una sociedad donde poco a poco fuimos cambiando la solidaridad por la competitividad, y en donde el Estado, quien en el pasado era el responsable de vincular y proteger a la ciudadanía, fue reemplazado por un modelo basado en el mercado y el lucro.

De acuerdo lo establece sus funciones, son las SEREMIS de Salud, quienes deben abordar el control de las Epidemias en su región, con las directrices del MINSAL, es decir, deben liderar este tipo de proceso, que no es lo mismo que centralizar todo el quehacer. Cuando llega la Pandemia de Sars-CoV2 a Chile, se implementan una serie de estrategias que relegan la Atención Primaria a un segundo lugar; siendo varios los procesos que comenzaron a ser ejecutados exclusivamente por personal de las SEREMIS del país. Los trabajadores/as advertimos la desproporción que existía y las dificultades que esto generaría al ser una institución pública que no tiene una vinculación estrecha con los territorios ni las comunidades. Además, manifestamos que debido a la política de reducción del Estado y considerando las experiencias vividas en los países de Asia y Europa con la pandemia, no contábamos con el personal necesario para hacer una trazabilidad adecuada. No obstante, siendo la Región Metropolitana el principal territorio de contagio, el gobierno de Chile decidió enfrentar la pandemia, aplicando la lógica de mercado, poniendo el foco en la administración de la pandemia y no en el control de la misma. Como buenos empresarios, instalaron una ingeniera comercial para gestionar dicha SEREMI de Salud, se enfocaron en la compra de ventiladores y camas, arrendaron espacios privados para el funcionamiento de un centro de atención telefónica (call center), atendido por 2 mil 700 trazadores/as telefónicos contratados en modalidad código del trabajo hasta el mes de agosto del 2020. Esta fue la primera señal errónea, pues cuando las/los trabajadores/as públicos y privados dábamos la pelea por la protección de nuestras vidas, y solicitamos que aquellos que no cumplieran labores esenciales las hicieran desde sus casas, la autoridad concentraba un número alto de personas en un espacio donde no se cumplía adecuadamente con los protocolos sanitarios y para una actividad que perfectamente se podía realizar de forma telemática, incluso desde la casa.

Pero sin más se optó por la variable económica, convirtiéndose la trazabilidad en un negocio redondo para varias empresas. Hechas las instalaciones telefónicas, el Ministerio de Salud comenzó a bajar los listados de personas contagiadas, pero con las siguientes problemáticas: no eran listas actualizadas. Con números de teléfonos inexistentes, con nombres errados o falsos. Esto generó que los fiscalizadores en terreno, llegarán a casas donde los casos positivos y los contactos estrechos ya no vivían y/o nadie sabía dónde encontrarlos. Todo esto se tradujo en dineros y tiempo perdidos. Sobre todo en que las estadísticas no fueran buenas, ya que por cada persona positiva de covid-19 detectada, sólo se identifican 2,5 contactos estrechos controlados (1: 2,5). Esto es un corolario deplorable a la gestión de la trazabilidad, si consideramos que la Organización Mundial de la Salud, establece que para controlar y bajar las curvas de contagio, lo óptimo es llegar a trazar alrededor 5 contactos estrechos por persona contagiada.

Los trabajadores/as de la Seremi de la RM –con altísimos casos activos internos- insistimos en que la trazabilidad debía estar gestionada en y con la Atención Primaria, por la cercanía que tienen con la comunidad y conocimiento de su territorio, cuestión que después de un año comienza a entenderse. Pero nos encontramos nuevamente con las consecuencias de haber privado de presupuesto al Estado y haber entregado el alma al lucro: el financiamiento desde el Ministerio de Salud se focalizó en la SEREMI, asignando alrededor de sólo un tercio de los recursos a los Municipios. En consecuencia, los profesionales de la atención primaria han tenido que enfrentar la trazabilidad con esfuerzos inhumanos e individuales.

Así se ha manejado la Pandemia en Chile, salvándonos como podamos, porque desde hace mucho tiempo que las soluciones individuales sacaron del camino una estrategia global, sostenida, eficiente, eficaz, preventiva y de emergencia basada en lo colectivo. La dificultad del modelo neoliberal impuesto por la dictadura cívico-militar no sólo radica en que se trata de un modo de producción y de relaciones económicas, sino de un mundo de relaciones -como dice Pierre Bourdieu- tendiente a poner en cuestión TODAS las estructuras colectivas capaces de obstaculizar la lógica del mercado.

El Sars-CoV-2 ha sido un flagelo mundial, pero hay países que gracias a su tejido social y sentido colectivo han evitado muertes. Países que han actuado con estructuras similares a las que conocemos como la Defensa Civil – que por supuesto no es la chilena- encargada de la protección y de mantener fluidas relaciones de colaboración entre las instituciones, organismos no gubernamentales, comités de expertos, etc. Todos bajo un interés común: la existencia. Una orgánica basada en la emergencia, con un adecuado uso de los medios de comunicación y los mensajes, sobre todo, con Cartas Fundamentales que obligan a los Gobiernos poner todos los recursos humanos y materiales al servicio de la salud y la vida.

Para salvarnos del Covid19 y alcanzar la trazabilidad adecuada, necesitamos un modelo Integral de Salud Familiar y Comunitario, enfatizando en la promoción y prevención de la salud y participación social, que se sustenta en tres pilares irrenunciables: centralidad en las personas, no en el mercado, Integralidad de la atención, y continuidad del cuidado. Un Modelo alimentado por un territorio organizado, con grupos intermedios conversando entre sí: juntas de vecinos, clubes deportivos, centros de madres, tejido social que nos ayude comunitariamente a trazar, aislar, ayudar, socorrer. Junto a la sistematización y planificación de riesgos, con definiciones de zonas vulnerables, con reconocimiento de lecciones aprendidas, en permanente actualización de los datos.

Para vencer esta catástrofe no necesitamos que se lucre con la pandemia. Necesitamos solidaridad, naturalización del bien común, tejido social comprometido. Terminar con la lógica y el ciclo neoliberal.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Coronavirus

Presidente en beneficio propio

abril 12, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Exsenador PS y expresidente del Senado

Al iniciarse la campaña de vacunación contra la influenza, el lunes pasado, Sebastián Piñera fue incapaz de hacerse cargo de la responsabilidad que le cabe al Gobierno en la violenta expansión del Covid-19 en el país, por el contrario, lavándose las manos, afirmó que «nunca hemos subestimamos la epidemia».

Pero los hechos indican que esa frase no es la verdad. La irresponsabilidad llegó al extremo que el entonces ministro de Salud, señaló: «Esta enfermedad ataca pocas personas» y que su efecto era «leve». De modo que el diseño oficial fueron medidas de corto alcance, pensando en resultados rápidos y exitosos porque el virus podía devenir en «buena persona».

Además, hasta junio no se incluyó ayuda económica a la población sin la cual no hay cómo sostener la resistencia social a la pandemia. Por ello, las decisiones fueron ineficaces y si agudizó al máximo el descalabro social, por la incapacidad de controlar el impacto de la pandemia en Chile.

Hace un año, de Piñera-Mañalich emanaba autocomplacencia y arrogancia, trasmitiendo un discurso político narcisista y de autoelogios, diciendo haber tomado las medidas correspondientes para responder a la pandemia y controlar sus efectos. Ese exitismo, cuyo peak fue la oferta de médicos chilenos a China, era un gigante con pies de barro que se desplomó como «castillo de naipes», según reconoció Mañalich, en mayo de 2020, cuando advirtió que el virus se volvía incontenible y que su estrategia había cometido un error garrafal.

El gobernante seguramente pensó que sus publicitadas dotes de financista y manejo del poder le daban la preciosa e impensada ocasión de reponerse del estremecedor y duro golpe político que le significó el estallido social de octubre de 2019. No fue así. Una vez más la codicia fue mayor, su pertenencia al reducido núcleo oligárquico financiero que controla la economía determinó su conducta.

Lo esencial es que Piñera actuó con un criterio mezquino, en esencia clasista, a favor de los intereses oligárquicos, usando los ahorros del país para asegurar las megaganancias o el salvataje de los grandes financistas, de los grupos empresariales controladores, de los verdaderos imperios económicos que se configuraron en el sistema productivo y financiero en las últimas décadas.

Si había alguna duda que la política económica oficial era para resguardar los acaudalados intereses financieros de millonarios de alcance global, la despejó esta semana la revista Forbes al informar que en Chile un puñado de potentados hizo crecer sus voluminosas fortunas en medio del empobrecimiento y las penurias de decenas de millones de personas, entre ellos, Piñera el gobernante del país. La población se contagia y empobrece y el gobernante se enriquece. Por eso, su autoridad ante el país ha perdido toda legitimidad.

En suma, si la población no tiene como vivir con dignidad y en las casas no hay comida, el «equilibrio fiscal» pasa a ser un jugoso negocio para los controladores de las grandes finanzas, pero en una injusticia para la gran mayoría, por tanto, en amenaza para la estabilidad democrática. El impuesto a los súper ricos surge como corrección esencial en el balance-país.

El gobernante no actuó como Presidente de la República sino que como jerarca del grupo controlador de un consorcio o empresa transnacional optando por su interés particular en grave perjuicio del bien común, en rigor, operó como Presidente en beneficio propio y no como Presidente de Chile.

Así, el Gobierno negó la transferencia de recursos a la gente que perdía sus empleos o quedaba sin ingresos obligada al encierro, también regateó y pospuso las reducidas ayudas llegando tarde a la emergencia, además con engorrosos mecanismos hizo ineficaz o muy débil el rol institucional del Estado ya severamente golpeado por el estallido social.

Atraído por una eventual popularidad ocasional, Piñera montó un penoso show manipulando las necesidades de la gente al repartir en La Moneda el primer envío de cajas con alimentos para la población, un vistoso montaje propagandístico, sin transparencia, que cayó en el descrédito por la discriminación que favorecía a unos hogares y excluía a otros, a lo que se sumó la investigación de la Contraloría señalando los vergonzosos sobreprecios que se pagaron en la adquisición de las cajas con claras evidencias de vergonzosos negociados.

Con esa conducta el gobernante empujó la difícil situación sanitaria hacia una crisis social y económica que desde mediados del año pasado afecta duramente a la mayoría del país. Los datos son definitivos, Piñera pulverizó a la clase media y la redujo a la pobreza y la incertidumbre y al mundo popular lo envió al desempleo, la carestía y la proliferación de la delincuencia. Así, el ascendiente que le quedaba a Piñera terminó de desplomarse.

La pandemia retrocedía y el proceso de vacunación lo confirmaba, pero la neurosis por recuperar el proceso económico llenó de imprudencia la conducta del Gobierno, cuyas decisiones facilitaron la aglomeración y la circulación de la población cimentando la vía a otra catástrofe sanitaria, de modo que tuvo que declarar nuevas medidas sanitarias, reponer la cuarentena y sufrir un fracaso fulminante. Esta conducta errática recibió el nombre de «variante Piñera», ante ello, el Gobierno recrudeció las pretensiones de censura a los programas y medios capaces de dar una opinión independiente.

Aunque la autoridad lo esconda son muchos los hechos que confirman la tragedia, incluso el mismo día que el gobernante negaba su irresponsable exitismo, en Viña del Mar, el club deportivo Everton debía informar el deceso por Covid de uno de sus trabajadores, Alejandro Valdés, que murió esperando en su hogar la ambulancia que nunca llegó porque el servicio de salud ya no tenía cómo responder a exigencias que lo tenían totalmente «colapsado».

En suma, el balance es devastador, más de 30 mil víctimas fatales y más de un millón de contagios remarcan la violencia de la expansión de la pandemia y el colapso de la estrategia de la autoridad. Piñera no podrá tapar el sol con un dedo, aunque una ancha sonrisa cruce su cara cuando vuelva a leer que está en la lista de los hombres más ricos del mundo, el rechazo ciudadano lo seguirá adónde vaya, es impresentable que la gestión presidencial sea en beneficio propio del gobernante.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Camilo Escalona, columna

Contraloría declara ilegal oficio de Subsecretaría de Salud en relación a licencias médicas por Covid-19

abril 8, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

El pasado 19 de marzo, la Subsecretaría de Salud dio curso a un oficio que detalla que aquellos trabajadores que hayan sido catalogados como contacto estrecho por la autoridad sanitaria pueden “acordar” con su empleador trabajar a distancia. «Ese dictamen de la Contraloría se refiere a un ordinario de marzo el cual fue reemplazado rápidamente y se dejó sin efecto toda instrucción», dijo hoy la subsecretaria Daza.

A mediados de marzo, las autoridades sanitarias anunciaron la instauración del Oficio Ordinario B10 N°1047 -publicado el 19 de marzo- en el que establecen que los trabajadores que sean identificados como contactos estrechos, probables o bien asintomáticos, y que estén en buenas condiciones de salud, pueden optar a continuar su jornada laboral a distancia.

“Es una circular protrabajador”, dijo el ministro Jaime Bellolio. “No vulnera el derecho legal a subsidio de incapacidad laboral de los trabajadores”, declararon desde el Minsal. “Lamento si se malentendió este ordinario, pero siempre, en todas las medidas, ha prevalecido el darle más opciones a los trabajadores”, aclaró la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza días después.

Minsal por circular sobre licencias médicas por Covid-19: “No vulnera el derecho legal a subsidio de incapacidad laboral de los trabajadores”

Una medida criticada por personeros de la oposición, quienes incluso anunciaron que recurrían a Contraloría por este tema. Solicitud que fue cursada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), la Federación Nacional de Empleados Municipales (Fentramuch) y los parlamentarios Gael Yeomans, Camila Rojas, Claudia Mix, Gabriel Boric, Gonzalo Winter, y Giorgio Jackson, entre otros.

Esta mañana, la Contraloría entregó su resolución respecto a la eventual ilegalidad del oficio presentado por la Subsecretaría de Salud el pasado 19 de marzo. Al respecto, el órgano fiscalizador determinó que la entidad dependiente del Minsal “es incompetente para dictar instrucciones que regulen las licencias médicas, al tratarse de un beneficio de seguridad social”.

A continuación constató que “la licencia médica se extiende en cumplimiento de una prescripción médica, determinada por un profesional de la salud en ejercicio de su profesión, y como tal no corresponde que el trabajador negocie algún tipo de acuerdo con su empleador en orden a continuar trabajando durante el periodo para el que fue otorgada”.

Finalmente Contraloría concluyó que el “Oficio B10 Nº1.047, de 19 de marzo de 2021, de la Subsecretaría de Salud Pública no se encuentra ajustado a derecho, por cuanto afecta la garantía de seguridad social (…) y la regulación propia de la licencia médica en cuanto a mecanismo destinado a la recuperación de la salud. (…) Por lo que dicha Subsecretaría deberá ajustar su actuación al ordenamiento jurídico”, firmó el Contralor General de la República, Jorge Bermúdez Soto.

Sobre esto, fue consultada hoy la subsecretaria Daza hoy en medio del balance por la pandemia y señaló: “Ese dictamen de la Contraloría se refiere a un ordinario de marzo el cual fue reemplazado rápidamente y se dejó sin efecto toda instrucción. Por lo tanto, quiero aclarar que ese ordinario está fuera y no es un instructivo que permanece hoy día activo”.

🔴Ver dictamen de Contraloría👇

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Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Licencias médicas

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