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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Los límites y el sentido de la Convención Constitucional

febrero 15, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Huenchumilla

Senador y militante DC

En las últimas semanas, se ha ido creando un cierto clima en la opinión pública, respecto del alcance y resultado final de la Convención, alimentado-y difundido por distintos intereses-por variadas y discutibles proposiciones
todavía en fase de Comisiones, pero que generan interrogantes e incertidumbres respecto de si responden exactamente a las expectativas implícitas en el contundente resultado del plebiscito que sancionó este proceso constitucional.

Creo que nadie debería sorprenderse por cuanto la composición de ese órgano responde a una realidad social que refleja lo que es el Chile real, ajeno históricamente al espacio público que dio lugar a la conformación del estado y emanado de la voluntad de la soberanía popular.

Se equivocó si alguien esperaba una cosa distinta. Todo aquí nació como una hoja en blanco, partiendo por su instalación, como tuvimos la oportunidad de verlo en vivo y en directo. No es de extrañar, entonces, que todo se escriba en tiempo real y con ello surjan proposiciones que aparecen como políticamente incorrectas o derechamente extravagantes.

El problema es si los convencionales están conscientes de los límites y del sentido estratégico que tiene su tarea y por ende de la responsabilidad en el éxito del plebiscito de salida que debería coronar su trabajo.

Cuando hemos escuchado algunas voces que reclaman para sí -a la Convención me refiero- una autonomía sin límites, basada en la soberanía popular, admitamos que esto da para una pertinente y seria discusión académica ,pero la cruda realidad nos dice que más allá de esas disquisiciones existen limitaciones en ciertas materias específicas que emanan de la legislación que está en la base de su legitimación, y que se expresan en detalle en los artículos 135,136 , 137 y 138 de la actual Carta Fundamental que se presente sustituir.

Estos podríamos llamarlos límites jurídicos.

Sin embargo, creo que los límites más importantes, relevantes y determinantes son aquellos que podríamos denominar “políticos”; el primero de ellos sería la posibilidad de una nueva prórroga del plazo para cumplir su cometido (más allá de los 9 meses y de la auto prórroga por otros 3) que requeriría de una reforma constitucional , lo que implica la participación de otro actor institucional- como sería el Congreso- que sería el llamado a emitir un juicio de valor respecto del trabajo de la Convención en orden a si dicha petición de un nuevo plazo cumpliría con el mérito necesario como para
darle una nueva oportunidad para completar su cometido. Yo personalmente no me cierro a eso, si existen buenas razones sustantivas que privilegien el cumplir adecuadamente su cometido.

Sin embargo, a mi juicio, el nudo central del proceso dice relaciòn con el sentido estratégico que tiene la existencia de la Convención, en cuanto su razón de existir no es solo dictar un nuevo texto constitucional, sino que -la Constitución-pueda dar cuenta y respuesta no solo a los hechos fácticos que le dieron el impulso inicial, al respaldo contundente de la gente en el plebiscito de entrada, sino al “porqué” y “para qué” el país necesitaría nuevas reglas del juego en su organización y que ellas, al mismo tiempo, lainmensa mayoría las sienta como propias.

Está claro que el país se pronunció de la manera que conocemos en el plebiscito, para que dichas reglas fueran distintas a las contenidas en la Carta del 80, es decir para cambiar el tipo y modelo de sociedad que habíamos construido. Pero, además, la virtuosidad de estos cambios, para cerrar el círculo, es que la gente sienta que estas
nuevas reglas la interpretan adecuadamente y se muestre, entonces, con disposición de apoyar el plebiscito de salida.

Entonces, la pregunta política que surge es, ¿cuáles son los límites de estos cambios y que logren contar al mismo tiempo con el respaldo de la ciudadanía? ¿qué tan reales y efectivos deben ser estos cambios para no ser acusados de gatopardezcos? ¿pueden estos cambios ser tan en 180 grados que se vuelvan un bumerán y conciten el rechazo de la mayoría?

La sabiduría entonces de los convencionales es encontrar en punto de encuentro, en los 2/3 del quorum, que conjugue los cambios sustanciales y pertinentes demandados con la viabilidad del plebiscito de salida. Para ello es
fundamental dejar de lado los subjetivismos y los voluntarismos que no permiten objetivar el escenario en que se mueve hoy la sociedad chilena y, recurrir, como siempre lo ha sido, a la vieja, pero siempre presente arma de
la política que es el diálogo racional y el libre debate de las ideas. La peor retribución que pudiera recibir la Convención es que el fruto de su trabajo fuera rechazado por la ciudadanía. El país y la historia se los demandaría.

Para esto, es también muy importante que la derecha y el empresariado entiendan que cambiar el modelo neoliberal no es terminar con el capitalismo ni con la economía de mercado; existen, por supuesto, varios modelos de capitalismo. Y el gobierno del presidente electo Gabriel Boric y los partidos de su coalición ampliada, también entiendan que un rechazo en
el plebiscito sería un golpe a la línea de flotación del proyecto que él encarna y que nos llevaría a un complejo escenario.

Por lo tanto, tiene la obligación de hacerse cargo del tema y asumir la responsabilidad de que el destino de su gobierno está ligado indefectiblemente al éxito de la Convención y, en consecuencia, asumir esto como uno de sus objetivos estratégicos.

Por ello postulo, lo que han dicho distinguidos Profesores, en orden a que la tarea que tenemos como país es tener una Constitución que sea La Casa Común o La Casa de todas y todos.//ELF

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El nuevo gabinete y la DC: Debe asumir el rol de oposición constructiva que le ha asignado el pueblo y el Presidente electo

enero 21, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal.

Exsenador y exPresidente DC

Creo que el equipo que acompañará al Presidente Boric está integrado por personas de gran calidad y las designaciones hechas buscan generar un clima de entendimiento, que permita realizar los cambios indispensables sin efectos negativos.

Es, también , un reconocimiento apropiado de varios hechos: Primero, que el programa original no tuvo el respaldo esperado en la ciudadanía, como se comprobó con el segundo lugar en la primera vuelta, y que la decisión del entonces candidato de incorporar los aportes de otros sectores políticos, incluida la DC, fue clave para permitir un respaldo muy amplio, en el 55% de las personas con derecho a voto.

No olvidar, la ausencia del 45% restante, es uno de los desafíos más significativos de los dirigentes de gobierno y oposición, ya que es vital romper el muro de desconfianza que, fundadamente, separa a buena parte de la ciudadanía con las elites dirigentes.

Segundo, el Presiente electo se da cuenta que necesita asumir positivamente la futura relación con los partidos, los actores sociales y económicos. Por ello, entiendo, a pesar de mis diferencias con las ideas neoliberales del nuevo ministro de Hacienda, Mario Marcel, especialmente con sus enfoques favorables a las AFP, que se busque un Bien Mayor; la confianza que los cambios se harán, con la seriedad y participación que ellos requieren, sin los excesos verbales que caracterizan a una parte de la nueva alianza de gobierno.

Tercero, el Presidente electo demuestra que ha leído bien la nueva correlación de fuerzas en el Congreso Nacional, dónde la derecha tiene una gran fuerza, especialmente sus sectores más fanáticos y la ampliación del arco político, es un paso en la dirección correcta…Pero insuficiente.

Veo desde el punto de vista del país, decisiones políticas atendibles, nombramientos de personas de gran valer profesional y humano, lo que abre esperanzas que se podrán enfrentar los duros desafíos que se vienen. En este sentido, debemos mostrar la mejor disposición para colaborar al éxito de este gobierno.

Esta conducta responsable es indispensable , si reconocemos la gravedad de la pandemia, de la actitud cerrada de los grandes grupos empresariales que se están llevando nuestros recursos al exterior y no entienden la necesidad de enfrentar positivamente la gran desigualdad existente. Asimismo, debemos saber actuar contra la violencia de grupos de narcotraficantes, delincuentes y del accionar antidemocrático de extremistas de derecha e izquierda.

Sin embargo, me llama la atención,, que estas decisiones políticas marginen a la DC, partido que, a pesar de su magro resultado electoral, será decisivo con sus 5 senadores, en un Senado, dónde la derecha controla casi el 50% y sus 8 diputados pueden ser decisivos en votaciones claves en esa Cámara.

Esto pasa, a pesar que este partido cumplió su acuerdo de cooperar a mejorar el programa del candidato y apoyó con sus votos al candidato triunfante, con ínfimas excepciones, y sin embargo se extiende la mala política de aislarla.

Creo que en buena medida estas decisiones erróneas tienen causas de responsabilidad propia de la DC. La estrategia de figurar en los medios que se adoptó por la directiva actual, privilegiando las visitas al Presidente Piñera en La Moneda y el apoyo de sus diputados a un mal proyecto de Reforma previsional, aunque en esta equivocada dirección, también, hubo votos del PR, PS y PPD.

También, hubo otros hechos internos, que debilitaron a la DC. Entre ellos, la aceptación de un insólito veto a una candidata presidencial del partido, elegida en una votación con cerca de 30 mil votantes; el acuerdo electoral firmado, sólo después que el PS y PPD recibieron un portonazo de la coalición del hoy Presidente electo.

Mucho daño hizo, además, la exigencia de una primaria por parte del PS y PPD, cuyo resultado fue desconocido por la candidata derrotada y algunos parlamentarios del PS.

Entre ellos, la hoy designada ministra de Defensa, Maya Fernández, que faltó a su propia palabra empeñada y trabajó por el hoy Presidente electo. Sólo recuerdo un solo caso anterior, en que una contradicción tan marcada, se puede probar con imágenes, sonido y lectura. Eso ocurrió cuando Evelyn Mathhei negó saber quién le había entregado la grabación hecha por el Ejército contra Sebastián Piñera, lo que debió reconocer como falso posteriormente. Ese tipo de personajes políticos no le hacen bien a Chile.

Pero las decisiones ministeriales le corresponden al Presidente electo y yo, un simple ciudadano, por el interés del país, respeto esa autoridad.

Para mi está claro, que la debilidad de la DC tiene base en el propio partido. La subsistencia de sectores que tienen cercanía ideológica con la derecha pero con una conducta populista increíble. El exsenador Ignacio Walker, por ejemplo, tiene espacios permanentes en los medios de derecha, fue punzante contra los gobiernos de la Concertación a pesar de haber integrado gabinetes o puesto a gente de su sector en cargos relevantes, o de haber sido impulsor de la estrategia que llevó a la DC a romper la alianza histórica, opciones que fueron estrepitosamente derrotadas en dos ocasiones, con Claudio Orrego en primarias y luego en lista sola con Carolina Goic.

Hace pocos días, proponía concretar una alianza con sectores de derecha para ser oposición y hoy, el día del anuncio del nuevo gabinete, publica en Twitter que ”lo mejor de este gobierno es el Presidente electo” y que hay que apoyar con todo a este gobierno, con tres ministros comunistas incluidos, lo que antes aceptó y luego rechazó. Eso es poco serio.

Creo que el Presidente electo y su equipo han cometido errores serios respecto a la DC. Primero, la marginan y luego se involucran en las elecciones internas. Pero respeto su decisión del gabinete.

La decisión política del Presidente y los partidos que lo apoyan es conocida y respetable. Por ello, la DC debe asumir el rol de oposición constructiva que le ha asignado el pueblo y el Presidente electo. Debe apoyar con fuerza los cambios que algunos de sus mejores militantes, propusieron y el candidato aceptó. Debe aportar ideas para mejorar iniciativas y actuar con decisión para rechazar las que le parezcan apropiadas. Es su derecho y su rol.

Creo que la DC tiene una fortaleza en este Cambio de Época que vivimos. Deberíamos tener presente, hoy más que nunca, una de las frases hermosas con las que Tomic nos educaba y deleitaba. “La fuerza de las plantas está en sus raíces y no en las flores”.

Sus bases doctrinarias, la filosofía cristiana, la crisis que azota al mundo y la doctrina actual de la Iglesia Católica, tienen una gran vigencia. Debe solucionar sus problemas internos de una manera franca y fraterna, pero no se pude seguir siendo un partido poco serio. Pedimos que se diera un tiempo para reflexionar, pero las máquinas habituales se negaron. ¿No habiendo poder que repartir, por qué el apuro?. Ya sabremos la respuesta.

Finalmente, reitero que se trata de mi opinión personal, ya que la voz oficial de la DC le corresponde a su Presidenta actual, Carmen Frei.

El país necesita partidos que actúen con responsabilidad, coherencia con sus ideas y no se presten a colaborar con la derecha. //ELF

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Un verdadero legado

enero 18, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista del Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible

Como Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible hemos propuesto un cambio de enfoque económico, para transitar hacia una economía verde y con empleos de calidad, como una forma de abordar los dos grandes desafíos que tenemos como país para que todas y todos alcancemos un nivel de vida digno.

Ello requiere un importante cambio de mirada en lo que ha sido tradicional del sector privado y del gobierno, lo que, como es lógico, tarda tiempo y demanda recursos.

Es necesario ese cambio de mirada porque, para ser exitoso, ese tránsito debe ser colaborativo, con un liderazgo claro desde las políticas públicas y con un fuerte compromiso de mediano y largo plazo. En otras palabras, se requiere que ese cambio provenga de un compromiso nacional, no sectario.

El Foro afirma que «la estrategia de desarrollo seguida en las últimas décadas sustentada en la explotación de recursos naturales hasta alcanzar, y en ocasiones superar, sus límites materiales, si bien permitió un alto dinamismo agregado no generó las condiciones para continuar ampliando la generación de empleos de alta productividad», y por eso se propone y se necesita un cambio de enfoque.

Dicho cambio debe provenir del impulso en tres líneas principales: un fuerte incremento en los recursos disponibles para apoyar a las empresa e instituciones innovadoras, lo que en la jerga económica se denomina I+D; un cambio sustantivo en el enfoque y uso de los recursos de capacitación laboral, para que se adecúe a las condiciones de empleabilidad y a los empleos que vienen y que serán distintos a lo que conocemos; y un conjunto de programas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas vinculadas a la explotación de los recursos naturales que posibiliten incrementar su productividad y empleabilidad en base a la difusión de los avances tecnológicos.

Estas iniciativas no pueden esperar, aunque su resultado tarde en observarse.

Pero, mientras tanto, el país debe ocuparse de ciertas urgencias: el incremento de las pensiones que ya se tramita en el Congreso; reducir sustancialmente -porque terminar con ellas no es posible- las listas de espera en los sistemas de salud; recuperar lo perdido por el sistema educacional a causa del Covid-19; y terminar con los campamentos que hoy existen a lo largo y ancho del país.

El proyecto de pensiones que se tramita en el Congreso contribuye parcialmente a dar solución a la demanda de gran parte de la población, especialmente a quienes les subirá la pensión en $185 mil, pero enfrenta el problema de su financiamiento. Este año, y tal vez otro más, habrá recursos disponibles siempre y cuando la pandemia se mantenga bajo control, pero de manera permanente requiere recursos por un monto cercano a los US$ 2.500 millones (casi un 1% del PIB).

No son pocos tampoco los recursos que se requieren para reducir sustancialmente las listas de espera. Si se pudiera ejecutar un programa de solución inmediata su costo sería del orden de los US$ 1.100 millones, pero eso no es posible por las limitaciones de capacidades del sector público y por la demanda nueva que cada año se genera. Por eso resulta necesario aprovechar la capacidad del sector público y del privado, tal como se aplicó ante la emergencia del Covid-19 y entendiendo que las listas de espera también son una emergencia sanitaria y social. Ello tal vez podría disminuir las listas entre un cuarto y un tercio anualmente.

Recuperar lo perdido en educación tiene un costo incalculable, pero se puede realizar una inversión para que, aprovechando las nuevas tecnologías, todos los estudiantes puedan acceder a un sistema de apoyo al aprendizaje en línea, utilizando un teléfono celular, tal como lo utilizan establecimientos particulares pagados y algunos subvencionados privados y públicos con buenos resultados. El costo de una política de estas características no superaría los U$100 millones al año, más la inversión en equipos y capacitaciones.

Mucho mayor es el costo de terminar con los campamentos. Sin considerar los «campamentos de ladrillo», es decir aquellas viviendas construidas principalmente después del terremoto de 1985 y hasta 1995, que no se corresponden al nivel que hoy demandamos, resolver los campamentos actuales demanda recursos por entre US$ 2.200 millones, si se les sigue radicando en los arrabales, y US$ 2.900 millones si se les radica en terrenos ya urbanizados. Lógicamente esta inversión se realiza por una vez y en un período de tres a cinco años.

Sumadas estas demandas urgentes, representan del orden de 1,5% del PIB anualmente, unos US$ 4.000 millones anuales. Si a ellas agregamos la necesidad del esfuerzo en I+D, capacitación y productividad en las pequeñas y medianas empresas, ya mencionados, que en conjunto alcanzarían un esfuerzo fiscal adicional de por lo menos un 1% del PIB, tendremos una necesidad de recursos adicionales por alrededor de un 2,5% del PIB, es decir, unos US$ 6.750 anuales.

Hay que tener claridad que en estos montos no se consideran otros gastos en los que, normalmente, es necesario incurrir, asociados al crecimiento de la población, deudas históricas, emergencias, otras iniciativas de desarrollo como créditos agrícolas, inversión en infraestructura digital y física, ni otros compromisos tan importantes como los relacionados a la seguridad de las personas o el control de la inflación.

Pero, situada la demanda urgente e imprescindible en estos montos, la pregunta es si se tiene los recursos para financiarla sin endeudarnos más ni empobrecernos más. Con motivo del proyecto de mejoramiento de pensiones, el Gobierno ha enviado un proyecto de cambios en la recaudación tributaria que generaría del orden de 0,25% del PIB, en promedio los próximos cuatro años, y 0,35% en adelante. Faltaría recaudar 2,15% del PIB cada año entre 2022 y 2025.

¿Será posible un acuerdo de la sociedad civil para comprometerse a este mínimo esfuerzo? El Presidente electo Boric ha manifestado su intención de impulsar una reforma tributaria que recaude un 5% adicional del PIB hacia fines de su mandato. La iniciativa en esta materia la tiene el gobierno, pero el actual está terminando. Entregar un incremento por este 2,15% como herencia del actual gobierno sería un verdadero legado.

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Financiamiento de la Pensión Garantizada Universal (PGU): ¿Una oportunidad para Chile?

enero 13, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista y militante DC

Hay oportunidades que a veces no se repiten. Una unanimidad inesperada en el parlamento puede serlo.

La discusión sobre el financiamiento del mayor gasto público que representa el proyecto de Pensión Garantizada Universal(PGU) no es banal, refleja el estado de los compromisos que el actual gobierno entregará al próximo.

Está claro que lo que propuso originalmente no alcanza para cubrir el gasto que la PGU representa. El gasto en pensiones es necesario y justo, pero es lo que en economía se denomina gasto corriente o gasto del gobierno. Si lo llevamos a la economía doméstica es un gasto en consumo, es decir uno que no genera beneficios adicionales. Además, el gasto en pensiones – por ejemplo, a diferencia del IFE – constituye un compromiso permanente para el Estado, es decir, hay que pagar las pensiones mes a mes y año a año, y para ello hay que tener recursos suficientes… mes a mes y año a año.

El principio básico de la economía doméstica es que no se puede gastar lo que no se tiene, eso en la economía del gobierno se traduce en el aforismo que los gastos permanentes se deben financiar con ingresos permanentes, así, como las pensiones son permanentes se deben financiar con ingresos permanentes.

Ello no ocurre con la propuesta del gobierno, tal como lo ha señalado el Consejo Fiscal Autónomo, organismo que no es de oposición.

Al igual que en la economía doméstica, si los gastos permanentes son mayores que los ingresos, para financiarlos hay que endeudarse, pero no por una vez, sino de manera permanente, y todos sabemos qué consecuencias tiene eso: cuando las deudas suben mucho ya no hay como pagarlas y hay que vender algo o irse preso. Los países no se van presos, pero pueden verse obligados a vender algo. Esa fue la propuesta del llamado Consenso de Washington que estableció como regla las políticas neoliberales en todos los países pobres o de ingresos medios.

Durante años Chile ha sido responsable en el manejo de su economía pública, lo que permitió generar ahorros para enfrentar situaciones como la pandemia, pero este gobierno no lo está siendo a fines de su mandato dejando una pesada herencia a su sucesor.

Todos queremos que mejoren las pensiones, pero hay que hacerlo responsablemente.

Dado que el gobierno ha hecho una mala propuesta han surgido otras alternativas. Algunos proponen reducir el tamaño del Estado, pero no dicen en qué área realizarlo, demostrando que ese es un discurso más ideológico que resolutivo.

En el parlamento se ha propuesto establecer un impuesto a los más ricos, lo que es una buena propuesta, pero tal vez insuficiente. Se habla de fijar un royalty, lo que no sería adecuado dado que este tipo de obligación debe destinarse a recuperar las capacidades disminuidas por la explotación de los recursos naturales.

Aparentemente el país se enfrenta a una situación imposible: Subir las pensiones sin generar mayores deudas.

Si a esto agregamos las listas de espera en salud y la pérdida de años escolares, especialmente en la educación pública y particular subvencionada gratuita, más los problemas de vivienda y la necesidad de impulsar la inversión, la situación parece imposible.

Una vez Alejandro Foxley fue invitado con otros economistas latinoamericanos, a Ecuador, a una reunión con líderes políticos de diferentes tendencias para ayudarles a encontrar soluciones a los problemas de ese país. El relato posterior de Foxley fue dramático: “todos sabían lo que había que hacer, pero nadie estaba dispuesto a pagar los costos de hacerlo”, se ratificó así que la situación que parecía imposible lo fuera.

Muy distinto a lo que ocurrió en las reuniones de Mont Fleur que dieron origen al fin del Apartheid en Sudáfrica. Allí los líderes de las distintas comunidades se reunieron para imaginar nuevos escenarios a partir del fin de la política de dominación de los blancos sobre las comunidades mayoritarias, asumiendo que era necesario entenderse y que los blancos debían renunciar a su poder para construir una comunidad democrática.

¿Se podrá aprovechar esta coyuntura en que una solución parece imposible para encontrar un entendimiento en que los poderosos entiendan que deben ceder poder para que todos estemos mejor? ¿O terminaremos repitiendo las soluciones que no resuelven el problema y enriquecen más a los poderosos?

Este verano puede ser la oportunidad de un gran acuerdo nacional por la equidad. El proyecto en discusión está abriendo puertas. //ELF

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¿Otra vez hay negociados?

enero 6, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista y militante DC

El comportamiento histórico de ciertos actores económicos hace dudar respecto de decisiones recientes que les involucran.

En 1997 se produjo un gran negociado en que los controladores de un grupo empresarial, los llamados “chisperos”, vendieron su participación en las empresas que controlaban a un valor más de 200 veces superior al que pagaron a los accionistas minoritarios.

El caso “Chispas” debió marcar un antes y un después en materia de adquisiciones y fusiones empresariales, dado que el escándalo originó varias reformas legales. Pero aún antes de dichas modificaciones se estableció que hubo irregularidades y los “chisperos” debieron pagar multas cuantiosas, pero nunca tan cuantiosas como la renta que obtuvieron en el negociado.

Vale la pena traer a colación ese caso por dos razones. La primera es que hoy se discute un caso similar, el denominado “LATAM”, vinculado a las pérdidas patrimoniales y al pago favorecido de compromisos a un grupo específico de deudores. La segunda es que, en ambos casos, además de la relación entre distintos tipos de accionistas, aparece involucrada una familia que entra en las categorías de “alto patrimonio” y de “políticamente expuesta” que utiliza el SII.

En el caso Chispas hubo un accionista minoritario que obtuvo el mismo precio que los controladores, pese a no ser parte de ese grupo, es decir, a todos los accionistas no controladores se les pagó un precio más de 200 veces inferior que a los controladores, menos a uno que a la época era Senador de la República e hizo uso de ese cargo para presionar a los compradores, la española Endesa, para recibir un trato preferente, Sebastián Piñera.

Entonces explicando un “trato preferente”

Es un hecho que, una vez denunciado el negociado, el senador Piñera también dio una conferencia de prensa sumándose a la denuncia, pero el objetivo de su interés no era el negociado, sino ser parte de este. Como se le escuchara entonces, estaba dispuesto a perder mucho dinero a cambio de que no lo estafaran como ocurría a los accionistas no controladores. Y lo consiguió, negociando en privado y haciendo uso de la palabra en la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados cuando concurrieron los ejecutivos de la empresa compradora, haciendo manifiesto su evidente conflicto de interés.

Es interesante también recordar que la operación de las Chispas tardó más de dos años, ya que los compradores se negaron a realizar parte de ella en un paraíso tributario, como pedían los vendedores, dado el alto monto involucrado.

En el caso LATAM confluyen también inversionistas controladores, accionistas minoritarios, operaciones en terceros países (¿las habrá en paraísos tributarios?) y operaciones de pago privilegiado. Algo que recién comienza a discutirse públicamente y que, al igual que en el caso Chispas, es difícil de desentramar sin la colaboración de los involucrados.

Perfeccionar las normas que faciliten la colaboración es un asunto aún pendiente. En el caso anterior, los chisperos se negaron a concurrir a la Comisión de la Cámara de Diputados que estudió el caso y propuso normas para evitar su repetición.

En paralelo, también otra operación debe llamarnos la atención: entre gallos y medianoche, más exactamente entre noviembre y enero, se está vendiendo el derecho a explotación de reservas de litio por 30 años. Con los antecedentes conocidos, también se puede dudar de la transparencia de ese proceso.

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«Presidencialismo», un sistema equivocado

diciembre 18, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Genaro Arriagada

Es cierto que el sistema puede funcionar bien cuando el Presidente cuenta además con mayoría en ambas cámaras; pero esa es una posibilidad que en Chile se mostró imposible.

Se ha hecho frecuente decir que el presidencialismo asegura una mayor estabilidad en los gobiernos. No es lo que indica la república del 25. Entre 1932 y 1973 hubo ocho Presidentes cuyas administraciones las caracterizó una extrema inestabilidad al punto que esos 41 años registran 45 ministros de Hacienda y 60 de Interior; vale decir secretarios de Estado que duraron, en promedio, 11 y ocho meses, respectivamente.

Es cierto que el sistema puede funcionar bien cuando el Presidente cuenta además con mayoría en ambas cámaras; pero esa es una posibilidad que en Chile se mostró imposible. En esas cuatro décadas (A. Valenzuela) solo en tres años (1961-63) el Presidente encontró una coalición mayoritaria y con la excepción de Jorge Alessandri y Eduardo Frei, todos los Presidentes entre 1932 y 1973 tuvieron gabinetes que duraron menos de un año y cuatro de ellos menos de siete meses. Un presidencialismo de minoría, donde el gobernante, enfrenta a una oposición que es mayoría en el Congreso, es un mal sistema político que arriesga la polarización e incluso la parálisis del Estado.

Cuando el país enfrenta problemas gravísimos —el orden público, el reclamo de justicia social, la sequía, La Araucanía— no deja de sorprender que se postule un sistema que de acuerdo a nuestra historia ha conducido a gobiernos débiles e inestables.

Pero además de evitar la inestabilidad, la nueva Constitución debe procurar aminorar —porque es utópico pensar que una buena norma pueda terminar con ellos— tres males que han perseguido a los gobiernos de este país por un siglo.

Uno, buscar un mecanismo institucional que habilite una salida a un mal gobierno, asunto ocurrido en el pasado pero cuya posibilidad se acrecienta en el mundo de constantes crisis en que vivimos. Otro, que trate de morigerar los excesos de un Parlamento que tenga una conducta irresponsable y desaforada. Y tres, que busque superar la pugna que de modo invariable ha existido entre el Presidente y el Parlamento.

De los sistemas políticos el que peor responde a estos tres desafíos es el presidencial pues en él tanto el Presidente como el Parlamento duran un término fijo, ni un día más ni un día menos, aunque el gobierno se vaya a los perros, el Parlamento se haga irresponsable y el conflicto entre poderes escale hasta arriesgar un quiebre constitucional. Se cumple el plazo…¡aunque perezca el mundo!

Los sistemas parlamentario y semipresidencial, en cambio, procuran enfrentar estos tres temas. En cuanto al primero, establecen un modo no traumático de poner fin a un gobierno que no da para más, a través de su censura por el Parlamento lo que obliga a su sustitución por uno nuevo. Dicho con sorna, permiten acortar un mal gobierno… «antes que perezca el mundo».

En lo que respecta a los excesos e irresponsabilidades del Parlamento no se conoce mecanismo más eficaz que, primero la amenaza, y luego su efectiva disolución por decisión del Ejecutivo, lo que se ha mostrado como un enérgico mecanismo para imponer su moderación. Finalmente, el conflicto entre Ejecutivo y Parlamento, que acompaña como una peste al presidencialismo, lo resuelven los sistemas semipresidencial y parlamentario de un modo indubitadamente democrático, mediante el recurso, disponible para ambos poderes, de forzar un llamado anticipado de elecciones, con lo cual es el pueblo —el soberano— el que decide quién ha de predominar.

Por supuesto no hay gobierno —ni presidencial, semipresidencial, ni parlamentario— que pueda funcionar con un sistema de partidos altamente fragmentado y con una legislación electoral que ayuda a esa multiplicidad. Tampoco con un Parlamento que alcance los niveles de mal funcionamiento e irresponsabilidad (y desprestigio) que registra nuestro actual Congreso y en especial su Cámara de Diputados. Pero pretender que la reforma de la legislación electoral basta para que el sistema presidencial funcione es un error tal vez mayor.

La Convención debe enfrentar la reforma o revisión no de uno sino de todos los elementos que componen “la sala de máquinas”. No hacerlo sería avanzar hacia un inevitable fracaso.

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