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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Hora de negociar y resolver en salud

diciembre 3, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ozvaldo Artaza

Exministro de Salud

A estas alturas, es evidente la urgencia de aprobar la ley corta en trámite en el Senado y que su aprobación no es suficiente para resolver las urgencias del corto plazo en salud. Dada esta afirmación, más obvia que la cordillera, es momento de más allá de declaraciones tremendistas y representativas de los intereses en juego, sincerar cuáles son los elementos esenciales para una negociación exitosa que ponga en el centro a las personas y transparente los escenarios posibles con frio pragmatismo.

Es un hecho que las isapre deberán cumplir con los fallos y que nadie quiere un desplome de éstas, que pudiera afectar a las personas. Independiente del monto de la deuda que se fije y de las herramientas que se diseñen para cumplir con el fallo, las isapre deberán subir el valor de los precios base a objeto sobrevivir y pagar, ya que los muertos no son sujetos de acreencias. En simple, sea lo que sea que se decida en la ley corta, las isapres -asunto que habrá que resolver en el más corto plazo- se verán obligadas a sostenerse exclusivamente para el sector de la población que pueda pagar las primas que resulten de dichos arreglos, lo que obliga además a que estas cambien su modelo de negocio.

Lo anterior exige de una ley complementaria, que posibilite a las aseguradoras privadas poner fin a las discriminaciones por sexo y edad, con un sistema de compensación de riesgo, y modificar sus mecanismos de pago a los prestadores. En suma, junto a la ley corta se debe presentar otro proyecto de ley que posibilite un espacio transicional razonable y prudente. La oposición debe aceptar un Fonasa que sea atractivo para las clases medias acostumbradas a utilizar la modalidad de libre elección con buenos seguros complementarios, colaborar en la instalación unánimemente celebrada de una atención primaria universal y reconocer definitivamente que las isapres tal como están no tienen remedio.

Mientras que el oficialismo deberá aceptar la necesidad de una transición con un nuevo sistema asegurador privado para cerca de un 10% de la población que siga las reglas de la seguridad social en salud. Lo anterior da espacio y tiempo para consensuar reformas de más largo plazo, en sintonía con lo que han propuesto recientemente tanto diversos expertos como exministras y exministros de salud de distinto pensamiento. Llegó la hora de pensar en grande y sentarse a negociar. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Crisis en salud, Osvaldo Artaza

Frei y la DC

noviembre 25, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Pedro Vera Castillo

Delegado Junta Nacional DC

Nuevamente, el expresidente Frei, militante de la Democracia Cristiana, ha optado por expresar públicamente una opinión distinta a la acordada por su partido en materia constitucional. Esto confirma, una vez más, la desafección creciente de Frei con los postulados, principios y propuestas de su partido. Desde luego, observación no menor, no hace referencias al humanismo cristiano que es el fundamento de nuestra acción política. Vale la pena, contestar de inmediato las acusaciones de intolerancia que el mismo levanta para cuestionar cualquier crítica. De acuerdo con nuestros estatutos: los militantes “se obligan a entender el mundo desde esta visión (el humanismo cristiano) y actuar en consecuencia, adhiriendo, profesando y promoviendo los principios antes señalados, y a respetar la estructura, organización y estatutos del Partido Demócrata Cristiano”. Y se agrega: “actuar en conformidad con los principios, estatutos, reglamentos internos, acuerdos e instrucciones de los órganos directivos del partido…”

Tampoco está en discusión la libertad de conciencia. Ella no necesita ser establecida ni defendida, existe como un derecho humano esencial que cada persona puede ejercer en el secreto de la urna, justamente cuando está a solas con su conciencia.

Lo que claramente queda excluido para un militante, es la libertad de opinión y la libertad de acción cuando ellas contradicen los acuerdos del partido adoptados válidamente, en este caso por una mayoría del 92% en nuestra reciente Junta Nacional.

Hay que poner atención en las inexplicables contradicciones de Frei.

En su declaración del 8 de julio de 2022 (anterior proceso), Frei señaló: “siempre he sostenido la necesidad de que Chile tenga una nueva Constitución, que sea más democrática, justa e inclusiva…”. Y destacó, entre los elementos positivos de esa propuesta: “Me refiero al tránsito hacia un Estado Social y Democrático de derechos, a la ampliación de los derechos sociales, al reconocimiento de los pueblos originarios y la multiculturalidad, a los derechos de las minorías sexuales, a la supresión de las leyes supra mayoritarias, y a la definición de nuevas formas de participación. En lo económico respaldo el fin del Estado subsidiario. Y ciertamente, valoro el fortalecimiento de los derechos de la mujer, la preocupación más profunda por el cambio climático, y la aparición de otros derechos, particularmente aquellos asociados a las nuevas tecnologías.” ¡Justamente las razones de porque su partido llamó a aprobar en esa oportunidad!

El Frei de hoy, en cambio, inexplicablemente nos urge y señala: “Chile debe terminar con la incertidumbre y la inseguridad social y jurídica que menoscaban la calidad de vida de los chilenos y que limitan las inversiones en un momento en que el país las requiere con urgencia”. Y asume Frei que todo esto se logrará con el triunfo de la opción A FAVOR que él hace suya.

¡La Junta Nacional de la DC fue clara en reconocer que no existe el ambiente social y político para iniciar un nuevo proceso constituyente! ¡La mayor parte de las fuerzas progresistas ha señalado lo mismo!

Lo que no se le puede pedir a los demócrata cristianos, es que renunciemos a nuestra aspiración de que, en algún momento de nuestra historia futura, será necesario construir con la ciudadanía una constitución que – en las palabras del propio Frei – “sea más democrática, justa e inclusiva…y que ponga fin al modelo neoliberal del estado subsidiario”.

Nada de eso será posible con el actual proyecto constitucional, por eso vamos a votar EN CONTRA.

Y queda, además, en evidencia que Eduardo Frei – por contradicciones personales – hace mucho tiempo que dejó de pensar como sus camaradas. //ELF

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La nueva propuesta constitucional y la libertad como ausencia de privilegios

noviembre 12, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Luis Ruz

Licenciado en Ciencias Políticas y administrador público de la Universidad de Concepción; así como magíster en Gerencia y Políticas Públicas en la Universidad Adolfo Ibáñez.

Se acabó el tiempo para el debate constitucional. Finalmente, el texto propuesto no logró concitar la misma adhesión que el texto del Comité de Expertos. En simple, no hubo acuerdo mayoritario. Solo un acuerdo de un sector a partir de una mayoría de momento.

De alguna manera, es un doble fracaso si consideramos el proceso anterior. Lastimosamente, la discusión sobre un pacto político contenido en una nueva Constitución quedó atrapada en el bamboleo de los extremos. Esta vez, el péndulo de la política llegó a la extrema derecha. Y ahí se quedó esta propuesta constitucional.

¿El texto aprobado es sobre los problemas y desafíos del Chile actual? ¿Es un texto que consolida nuestra democracia? La verdad es que no. Por dos razones principales. Primero, porque es un debate que parte del supuesto de imponer una mirada particular a través de la Constitución. Se trata de una imposición esencialmente conservadora. Segundo, porque no se hace cargo de la dificultad de fondo del sistema político chileno, esto es el problema de la inequidad y la manera de construir una sociedad con mayor integración y cohesión social.

Como todo texto constitucional, por cierto, cuenta con aspectos positivos. Por ejemplo, en temas relacionados con el sistema político, es razonable la idea de evitar el denominado «discolaje», que tanto afecta a la concreción de acuerdos. Por lo tanto, es positiva la medida de que cuando un parlamentario renuncia a un partido, pierda su escaño. Esto fortalece la democracia de instituciones, específicamente a los partidos y no a pequeñas «pymes políticas» individuales.

También la reducción del número de partidos mediante barreras de entrada expresada en porcentaje de votos. Aunque hay que decir que nos podemos encontrar con liderazgos con altas votaciones y que no puedan acceder al Parlamento porque sus partidos no superaron el umbral exigido de votos. Así, el partido que no saque el 5% de los votos pierde su representación parlamentaria. Esta medida obliga al conjunto de actores a agruparse para competir por el apoyo ciudadano y así evitar la alta fragmentación que tenemos hoy.

Sin perjuicio de lo anterior, los aspectos negativos son evidentes e insoslayables. En términos generales, la gran crítica al texto aprobado por el Consejo Constitucional se refiere a tres cuestiones centrales: primero, una inconsistencia entre lo que declara y lo que establece en materia de Estado Social; segundo, un indudable sesgo conservador; y, tercero, una demagogia política en elementos importantes respecto del rol del Estado.

No es coherente la declaración del artículo que declara que Chile será un Estado Social con la manera en cómo quedan abordados los derechos sociales que hacen efectivo un Estado de esta naturaleza. Finalmente, tanto el sistema de salud como el previsional son tratados bajo una lógica mercantil, es decir, desde la perspectiva de las capacidades y recursos individuales de las personas y sus familias.

En los hechos, estas cuestiones sociales tan sensibles quedan nuevamente abordadas desde el individualismo y con escaso espacio para la solidaridad. Y ante la evidencia de los últimos años en estas materias, se hace imposible aceptar tales criterios. Nuevamente quedaría cristalizada en la Constitución una lógica segregadora que no se puede compartir.

Sobre elementos propios de la demagogia, un ejemplo claro es la manera de abordar el tema de seguridad y también el tema de la corrupción. Respecto del derecho a la seguridad en la Constitución es cierto que se puede comprender a partir de la crisis actual, pero es una promesa demagoga porque al Estado, desde que lo conocemos, le asiste la obligación de ofrecer seguridad a los ciudadanos. ¿Alguien piensa que por el mero hecho de incorporarlo a la Constitución lo resolveremos de mejor modo? Obviamente no. Es más, existe el riesgo que se judicialice el tema de seguridad y terminemos con los jueces distribuyendo y coordinando la labor de las policías, tal como lo ha advertido el abogado constitucionalista Jorge Correa Sutil.

Para abordar los problemas de la corrupción se dispone la creación de una nueva institucionalidad pública. Se trata de una agencia de probidad, el problema está en que esa tarea se cruza con la que tiene la Contraloría General de la República. Es un despropósito tener dos órganos estatales para una función similar. Aquello es ineficaz e ineficiente y puede provocar problemas en la Administración Pública respecto del alcance y competencia de estos órganos.

Por otra parte, ¿cómo no va a ser demagogo eximir del pago de contribuciones a aquellas familias que pueden pagar este impuesto territorial? Con esta medida se afecta a las personas que viven en comunas con menores recursos.

Y sobre el sesgo conservador, hay cláusulas del texto propuesto que dan cuenta de un sesgo integrista. Por ejemplo, el modo de abordar el aborto es prueba de ello. Luego de muchos años debatiendo este asunto tan delicado, la legislación que habilitó la interrupción del embarazo en tres causales cerró un debate complejo. No se entiende reabrir esta discusión, salvo por una pulsión conservadora. En esta materia, la pregunta obvia es ¿para qué cambiar la redacción? Como lo han advertido varios expertos constitucionales, cuando se modifica el «que» por el «quien» debemos tener conciencia que en nuestro lenguaje utilizamos el «quien» para referirnos a personas y las personas tienen derechos. Por lo tanto, se crea una incertidumbre y es de toda lógica pensar que estamos en presencia de un cambio sobre esta materia tan delicada y compleja.

Hay que indicar que acá existe un riesgo que la derecha y los sectores que apoyan este texto no quieren ver. Cuando una Constitución no es percibida como mayoritaria es una Constitución que carece de la necesaria estabilidad y que, incluso, puede afectar su legitimidad ante la fuerza de la realidad que no aborda. Por lo tanto, aunque se apruebe, la discusión constitucional quedará a medio camino. Con honestidad intelectual, tenemos que reconocer que continuará la disputa principalmente porque no se habrá cerrado el tema que dio origen el debate por un nuevo pacto social, esto es por las demandas sociales no cubiertas.

Se ha sostenido que hay que aprobar el texto porque es necesario cerrar el debate constitucional. Que aquello nos permitirá recobrar estabilidad política y certeza económica. La verdad es que este tipo de discusiones no se cierran por decreto o por la imposición de un sector sobre otro.

La tarea política sigue siendo materializar más desarrollo económico con más equidad social, como partes de un mismo engranaje. Aquello que el gobierno de don Patricio Aylwin llamó «crecimiento con equidad». Es decir, no podremos seguir avanzando sin un pacto social que suponga, al mismo tiempo, desarrollo económico con mayor equidad.

Insisto en el punto de fondo que nuestro país no puede eludir el reto de la equidad socioeconómica y el desafío que tiene que ver con la capacidad de respuesta de los gobiernos. Ambos son ámbitos en donde hemos fallado durante los últimos años. Tal como lo explicó Robert Dahl, toda democracia requiere que los frutos socioeconómicos logrados se repartan con equidad entre los miembros de la comunidad. Y también que los gobiernos tengan la adecuada capacidad de respuesta ante las necesidades de la población, particularmente en aquellos asuntos esenciales y urgentes.

Finalizo esta reflexión acudiendo a una vieja idea, pero con una enorme vigencia. Se trata sobre la libertad. Bien haríamos los chilenos recordar los postulados de uno de los precursores de la Revolución Francesa, quien acuñó una idea que describe bien lo que significa la libertad. En la época de la pre-revolución, Emmanuel-Joseph Sieyès hizo una dura crítica a la sociedad de su época. Esta crítica fue esencialmente hacia la estructura de privilegios sobre la cual descansaba la sociedad francesa. Por cierto, era otra época, otras formas y otra cultura, pero la crítica respecto de una sociedad de privilegios es completamente válida para hoy. En el alegato de Sieyès, que ha trasuntado la historia, describe a la verdadera libertad como «la ausencia de privilegios». Pues bien, la desafección y la desconfianza con la elite política y económica en nuestro país, en parte, se debe precisamente a esta percepción de desigualdad y la persistencia de privilegios para unos pocos. Sin el ánimo de dar cátedra, estimo que acá se encuentra la lección que todos debemos rescatar para actuar en consecuencia.

La propuesta constitucional, finalmente, no avanza en una verdadera libertad y tampoco supera la sociedad segregada y desigual que tanto nos afecta en la convivencia social. No podemos negar esta realidad. Aquí está la deuda pendiente de Chile. No se trata de promover un estatismo asfixiante, como tampoco profundizar una economía desregulada. En el fondo se trata de un pacto político que permita lograr un país libre y con prosperidad económica, pero con cohesión y bienestar social. El desafío finalmente es político, es de justicia, es de bien común. Por todas estas consideraciones, votaré «En Contra» de esta propuesta constitucional.

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Plebiscito del 17 de diciembre: En defensa de un rechazo

noviembre 8, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Cifuentes (DC), Presidente de la Cámara de Diputados

Es frustrante tener que comprobar que la propuesta constitucional, tras este segundo intento, no recoge un acuerdo político y social que garantice la paz y la sana convivencia.

Es un proceso que se desvió en la etapa final, cuando era el consenso lo que garantizaba la paz y la posibilidad de enfrentar juntos los problemas sociales. El acuerdo parlamentario transversal del 19 de noviembre del 2019 fue desperdiciado, lo mismo pasó con el borrador del Comité Experto. Los acuerdos no se desperdician.

El texto no se hace cargo de la demanda social de mejoras relevantes en materia de salud, pensiones, equidad, acceso al agua. Lo que hace es cerrar la deliberación, imponiendo un modelo de sociedad que no interpreta a la mayoría del país.

Se reemplaza una Constitución de derecha por otra Constitución de derecha que cambia antiguos por nuevos cerrojos.

Se limita a imponer una mirada corta, ideológica, que confunde el bien de algunos con el bien común.

En una Constitución que consagra una ideología dominante no caben aquellos que no la compartimos.

El aprobar para reformar no es una opción. Al elevar los quorum esta será una Constitución más difícil de reformar que la actual. Reponer los 3/5 de la constitución original de Pinochet es literalmente un retroceso.

En este texto es la construcción de acuerdos la que se ve debilitada. Los diferentes puntos de vista no se integran. Como dijo Ricardo Lagos, no deja “ninguna posibilidad de representar a la Nación como un todo”.

Lo repito: no se hace cargo de las demandas sociales, de la urgente necesidad de mejorar la salud, las pensiones, la equidad, la seguridad y el acceso al agua.

Intenta cerrar la deliberación política y lo que consigue es dejar los temas abiertos. Llevará los conflictos a las cortes y al Tribunal Constitucional. Con este texto, la búsqueda de una solución a los problemas de los chilenos y las chilenas queda más lejos.

Hay que retomar la buena senda. Este proceso debe concluir y pronto, es lo que debe lograrse en el Parlamento, previamente a haber atendido las urgencias de los ciudadanos.

Si tenemos una Constitución de los consensos y no una Constitución de las divisiones, entonces podremos focalizarnos en dar respuestas efectivas a los problemas que aquejan a los chilenos y chilenas.

Debemos llegar a acuerdos en materia tributaria, para contar con recursos para mejorar la vida de todos y todas. Debemos llegar a acuerdos en materia previsional, ya no es posible que la angustia de miles de chilenos se siga eternizando. Debemos llegar a acuerdos en materia de salud porque el sistema debe mejorar para permitir el acceso oportuno. Debemos llegar a acuerdos en materia de seguridad, porque podemos y debemos tener un país que asegure dignidad a sus habitantes.

Los acuerdos son la única forma que tiene Chile de aprovechar el potencial de su pueblo y lograr un crecimiento sustentable con equidad.

No se trata de lograr la victoria de unos compatriotas sobre otros. No existe un Chile de izquierda y un Chile de derecha. Como dijo Patricio Aylwin “Chile es uno solo” y eso no queda reflejado en el texto que se nos entrega hoy.

Se trata de recuperar espacios de diálogo, que la ciudadanía demanda y reclama. Esta propuesta constitucional no se hace cargo de las necesidades de la nación. Reconocerlo nos deja más cerca de retomar los acuerdos en que todos y todas nos veamos representados.

Anuncio que mi opción es “En contra”. //ELF

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Mi decisión para el plebiscito constitucional del 17 de Diciembre: No puedo aprobar, prefiero diablo conocido

noviembre 5, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pablo Jaeger Cousiño

Abogado de la Universidad de Chile, con estudios de post grado en Economía y en Derecho de Recursos Naturales, en Chile y el extranjero.

Otra vez, he terminado mi reflexión política y análisis profesional (como abogado) sobre la nueva constitución que se nos propone a los chilenos. Ahora la propuesta es de un Consejo Constitucional con una clara mayoría de representantes de la derecha política, que tampoco estuvo a la altura delos requerimientos de la patria y ha propuesto un texto que no privilegia los acuerdos.

Es obvio que ningún texto constitucional será del agrado de todos. Por definición una constitución es un pacto en que las partes llegan a acuerdos y ceden renunciando a legítimas aspiraciones. Así, la decisión a su respecto debe sopesar el alcance de las normas que nos disgustan, las que sí nos parecen apropiadas y las consecuencias políticas de la decisión.

En lo que se refiere alas consecuencias políticas, en este caso la decisión es especialmente compleja, ya que si el texto propuesto es rechazado seguirá rigiendo la Constitución del 80 en su versión modificada de 2005. Personalmente he realizado toda mi vida de adulto en política luchando por cambiar la Constitución de 1980, insistiendo en su ilegitimidad de origen.H

oy quiero cerrar el tema constitucional. Chile necesita clausurar este tema y concentrarse en dar solución a los múltiples problemas que nos aquejan, para lo cual es indispensable la estabilidad en las reglas del juego democrático.

El año pasado señalé que no podía aprobar el texto propuesto por la ConvenciónConstitucional, estando consciente de que“seguirá rigiendo la constitución vigente. Eso no me gusta, pero creo que es menos malo que aprobar un texto peor”.

En esta oportunidad también optaré por NO APROBAR, pero daré por cerrado el tema constitucional, entendiendo que si gana el rechazo el pueblo habrá dado por legitimada la constitución vigente.

En cuanto a las normas propuestas, creo que existen varios temas en que se evoluciona en el sentido correcto, entre ellas: en el Sistema Político, solo los partidos que logren más del 5% de la votación tendrán representación parlamentaria, y los congresistas que renuncien a su partido perderán su escaño. Se mantiene la iniciativa exclusiva de ley del Presidente de la República, quien en su cuenta pública anual deberá priorizar tres proyectos que deberán ser despachados en un año; en elPoder Judicial se avanza en separar las funciones administrativas de las jurisdiccionales, destacando en éstas los principios de“imparcialidad, independencia y responsabilidad”,aunque también se aumenta el riesgo de “corporativismo”,con malas normas en materia de calificaciones y nombramientos; en los derechos de las mujeres, se logra establecer, aunque no es suficiente, el“acceso equilibrado de mujeres y hombres a las candidaturas a cargos de elección popular, así como su participación en condiciones de igualdad en los distintos ámbitos de la vida nacional”.

Además,“el Estado garantizará el ejercicio de la participación política de las mujeres”,y se“proscribe la discriminación arbitraria en materia de retribución por trabajo”.Se consagra una norma de paridad de salida en elecciones; existe por primera vez un reconocimiento de los“pueblos originarios”,conderechos individuales y colectivos, en el contexto de la nación chilena única e indivisible. La ley deberá establecer mecanismos de participación política.

Las normas más complejas se refieren a la configuración del “Estado social y democrático de derecho”. Aunque obviamente su consagración es un avance, la forma en que se realiza es muy deficiente: se extraña el compromiso del Estado con lograr y promover condiciones de bienestar para todos los chilenos, y se privilegia entenderlos derechos sociales (salud, educación y pensiones, por ejemplo) como medios para que las personas desarrollen sus capacidades individuales, a través de posibilidades de elección de regímenes públicos y privados, los cuales deberán tener un trato igualitario. Así, la provisión de los derechos sociales es ideológica, y busca hacer inconstitucionales los programas progresistas en la materia.Esta forma de entender la sociedad no me satisface, y habría querido privilegiar la comunidad y solidaridad.

Existen múltiples asuntos mal resueltos y que traerían graves problemas, entre otros: la judicialización del derecho a la seguridad y el combate a la delincuencia; se debilita la Contraloría General de la República al crear otro organismo que se ocupe de la “corrupción”;al proteger la vida de“quien está por nacer” se abren incertezas sobre asuntos que ya estaban superados, que sin lugar a dudas serán fuente de grandes conflictos; se debilita el derecho a huelga de los trabajadores; el derecho a la educación de vincula con los “voucher” y una mirada ideológica; la potestad reglamentaria se complejiza y dificulta.

Cualquiera sea el resultado del plebiscito, confío que se hagan los esfuerzos por fortalecer el sistema político, evitando la dispersión de partidos y buscando instrumentos que incentiven los acuerdos

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América y Europa: Una lucha que sigue hasta hoy

noviembre 4, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ithan Stevenson, Estudiante de Administración Pública (UV), Presidente Regional JDC Valparaíso

A comienzo de octubre, conmemoramos 531 años desde el histórico encuentro de dos mundos: Europa y América. Este acontecimiento marcó el inicio de un proceso de intercambio cultural, económico y social que transformó para siempre la historia de la humanidad.

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón arribó a las costas de América, marcando el inicio de un período de exploración y colonización que cambió el rumbo de la historia. Los españoles, liderados por figuras como Pedro de Valdivia, pronto llegaron a lo que hoy conocemos como Chile. Este territorio se convirtió en un escenario de encuentro entre dos mundos, con sus culturas, lenguas, y formas de vida radicalmente distintas.

El legado de esta época es complejo y multifacético. Por un lado, la colonización trajo consigo la imposición de la cultura, la religión y las estructuras políticas europeas en América, lo que generó conflictos y tensiones con las poblaciones indígenas. La resistencia y adaptación de las culturas originarias, como la Mapuche, marcaron la historia de Chile y su lucha por la autodeterminación.

A pesar de los desafíos y conflictos iniciales, el encuentro de dos mundos también tuvo un impacto positivo en Chile. La llegada de nuevos conocimientos, tecnologías, y recursos naturales contribuyó al desarrollo económico y social del país. La introducción de la agricultura, la ganadería, y la arquitectura europea influyeron en la vida cotidiana de los chilenos y en la configuración de sus ciudades.

En el ámbito religioso, la influencia de la Iglesia católica trajo consigo la construcción de iglesias y la proliferación de instituciones educativas, sentando las bases para el desarrollo cultural y educativo de Chile. No obstante, el pueblo mapuche sigue en la lucha por su territorio, y el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, sigue con la misma sintonía con los otros gobiernos, en la no cooperación ni reconocimiento a una hermosa cultura, aprobando nuevamente el estado de sitio de la Araucanía o “Wallmapu”.

En la actualidad, existen desafíos significativos que deben ser afrontados, como la restitución de tierras y el respeto de los derechos humanos. Sin embargo, también hay oportunidades para la colaboración y el entendimiento mutuo.

La riqueza de la cultura Mapuche, su conocimiento ancestral y su compromiso con la sostenibilidad pueden ser recursos valiosos para la construcción de un Chile más equitativo y justo. Hoy, recordamos el impacto duradero del encuentro de dos mundos en Chile y en toda América. Es una oportunidad para reflexionar sobre la riqueza de nuestra historia y el camino que aún tenemos por recorrer.

Sigamos trabajando juntos para construir un Chile inclusivo, diverso y próspero que honre la herencia de este encuentro histórico y promueva un futuro brillante para las generaciones venideras siempre respetando las diferentes y nuevas culturas que tiene Chile, los pueblos originarios, y por la migración tenemos unas nuevas culturas en lo cual nuestro deber es aceptar y aprender de ellos. //ELF

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