Por Cecilia Valdés
Vicepresidenta nacional de la DC
Estimados amigos y amigas, a dos días del plebiscito, siento en el estómago lo que sentí hace 32 años, una mezcla entre nerviosismo, ansiedad; y, en mi cabeza, retumba el grito: “el Pueblo Unido jamás será vencido”. Como no si fue justamente ese pueblo quien nos devolvió la sangre a nuestras venas. Ese pueblo que muchas veces fue ninguneado con un paternalismo asfixiante y manipulador. Ese pueblo que fue humillado por no tener “estudios superiores”, pero que nos dio una lección de educación cívica. Ese pueblo que ocupa su sabiduría en beneficio del país. Ese pueblo que respeta lo distinto; lo nuevo sin complicarse. Ese pueblo solidario que es capaz de estar en primera plana en las portadas de los más grandes medios de comunicación mundial por su fuerza, coraje y lucha.
Me acuerdo de los estudiantes que nos despertaron con su salto de torniquetes. Me acuerdo de esas jóvenes del “Violador eres tú” … y se me pone la piel de gallina. Me acuerdo del último 8 de marzo cuando nuestra marcha fue infinita. Me acuerdo de las marchas espontaneas y de los carnavales callejeros: en nuestra memoria estarán siempre, el negro matapacos, el rucio capucha, la abuela Pickachu, el Hombre Araña, Pareman, el Dinosaurio, la “Primera línea”.
También recuerdo a los jóvenes mutilados, atropellados, golpeados, con sus rostros manchados de sangre… y se me aprieta el corazón.
¿Es muy difícil comprender?, ¿Por qué la molestia, la bronca, la rabia?, ¿Tan complejo es reconocer que hemos construido dos países en el mismo territorio? Uno, con todas las oportunidades, y otro, sin ninguna. La exclusión no la comprenden los que siempre han estado incorporados a los beneficios; la pobreza no la comprende quienes no escuchan a los más marginados.
Tenemos una oportunidad, una solamente, de construir nosotros mismos nuestra historia. Sin ambages, sin dejar que manipulen nuestras conciencias y nuestros corazones. Actuar con osadía y con sabiduría, confiando en nuestro país y nuestro pueblo, pues si no hubiera sido por nuestra gente, nadie más habría tenido la fuerza -junto con la razón- para despertar un país que dormía y que nunca más lo volverá a hacer. //ELF
