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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Periodista

«La Conjura, los mil y un día del Golpe»: El libro de periodista Mónica González sobre esta época oscura de la historia chilena

julio 13, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Hoy, compartimos En La Fontana el capitulo XXIV del libro de la destacada periodista Mónica González, «La conjura, los mil y un día del golpe»; de Editorial Catalonia y la Universidad Diego Portales.

«CAPITULO XXIV
EL DIA 11
En la madrugada del 11 de septiembre, Salvador Allende, rodeado de su círculo más íntimo, concentraba sus esfuerzos finales en un plebiscito sin destino. Estaba corrigiendo el tono de la convocatoria cuando otro llamado llegó a Tomás Moro. Era de la Oficina de Radiodifusión de La Moneda. La voz de René Largo Farías transmitió el parte de la Intendencia de Aconcagua:

–Se están desplazando tropas desde los regimientos Guardia Vieja de Los Ángeles y Yungay
de San Felipe», dice parte del extracto indicado.

*Ver el capítulo señalado del libro de González acá👇

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DC lamenta muerte de Francisca Sandoval, periodista del Canal 3 de la Victoria, quien fue baleada en desempeño de su profesión

mayo 12, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana publicamos declaración pública de Directiva Nacional del Partido Demócrata Cristiano de Chile, que  lamenta la muerte de la joven Francisca Sandoval, periodista del Canal 3 de la Victoria, quien fue baleada, en el desempeño de su profesión, durante los actos delictuales ocurridos en el Barrio Meiggs el pasado 01 de mayo 2022.

«Enviamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigas y amigos. Hacemos un llamado a la Fiscalía para que actúe con celeridad y ocupe todas las herramientas necesarias para que, lo antes posible, se haga justicia por Francisca», señala la falange.

Y añaden: «El asesinato de Francisca y todos los actos delictuales, que hemos visto durante las últimas semanas, no es más que la consecuencia de la fracasada estrategia de seguridad del Estado de Chile».

Al respecto, el partido plantea: «Es momento de ocuparnos del tema y trabajar en una nueva institucionalidad dedicada exclusivamente a la seguridad de la población; en aumentar la inversión en seguridad, pero con equidad territorial para saldar la deuda con los sectores más postergados, Asimismo, impulsar la esperada reforma de las policías».

Finalmente, el partido señala: «Necesitamos un Estado con instituciones sólidas, modernas y probas. La seguridad es un derecho de cada persona y sin el cual no es posible el ejercicio de otros derechos».

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María Eliana Vega será galardonada con el premio periodismo, memoria y Derechos Humanos 2020

diciembre 10, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

La premiación se realizará en una ceremonia virtual el próximo jueves 10 de diciembre a las 10 horas a través de Facebook live del Museo de la Memoria y los DD.HH. y del Colegio de Periodistas de Chile.

En el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, el próximo jueves 10 de diciembre, el Colegio de Periodistas de Chile y el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos harán entrega del Premio Periodismo, Memoria y Derechos Humanos 2020, a María Eliana Vega Soto, periodista, activista, escritora, especializada en temas vinculados a los Derechos Humanos y actualmente Presidenta del Colegio de Periodistas Regional Biobío.

El Premio fue instaurado en 2015, de forma conjunta por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y el Colegio de Periodistas de Chile, y tiene como objetivo distinguir a periodistas en ejercicio cuyo trabajo contribuya a la promoción de los derechos humanos en el periodismo incentivando a los profesionales a que investigan en el presente sobre los hechos del pasado, siendo ésta una forma de avanzar en materia de verdad y justicia.

María Eliana Vega, ganadora de esta versión del Premio, nació en Coyhaique, y en 2017 fue galardonada con el Premio a los Derechos Humanos, en la categoría Prensa Regional del Museo de la Memoria 2017 y con la medalla al mérito Pencopolitano “René Louvel Bert”, a la Vecina Destacada de Concepción 2018.

Estudió en la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile e inició sus labores profesionales en el diario vespertino Crónica de Concepción en 1983. También fue corresponsal de Diario La Nación (1990-2003) y reportera y editora en diario Crónica de Concepción entre 2003 y 2006 (hoy Diario La Estrella).

Su opción por los Derechos Humanos

Poco después de titularse, ingresó a la Pastoral de Derechos Humanos del Arzobispado de Concepción y estuvo a cargo de la unidad de comunicaciones (1985-1990), editando el Boletín Derechos Humanos. Esta labor marcó su opción por los derechos humanos, que se mantiene inalterable hasta hoy, contribuyendo con sus libros y publicaciones al rescate de la memoria, sobre todo en regiones.

María Eliana documentó la lucha callejera de los años 80, escribió sobre los principales casos de violaciones a los derechos humanos en la zona, y abordó la labor de la Iglesia de Concepción ante la represión, también las retenciones en el Estadio Nacional en Santiago y la historia de Sebastián Acevedo, obrero inmolado en la Plaza de la Independencia ante la detención ilegal de sus hijos.

Debido a su dedicación archivística documentó la historia del carbón y el cierre de las faenas de la mina Lota. Se vinculó con la vida de los obreros, pescadores y algueras, la situación de los enfermos con VIH sida en los años 90, para luego develar los impactos ambientales y sociales de los proyectos de inversión, constatando así las violaciones de derechos en lo político, social, económico y cultural.

De esta manera, la actual versión del Premio destaca la voz regional en la lucha por la Memoria y los Derechos Humanos. El 2021, el Premio Periodismo, Memoria y Derechos Humanos 2021, que ya cuenta con el apoyo del Instituto Vladimir Herzog, de Brasil, y la Universidad de Antoquia, de Colombia, será enfocado en fomentar la investigación sobre derechos humanos y memoria en las nuevas generaciones de periodistas.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Derechos Humanos, Periodista, Premio

Monos porfiados

octubre 18, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Matamala

Periodista de CNN Chile y columnista de La Tercera 

“Aun año del estallido, Chile ha recuperado su normalidad”, se felicita un documento firmado por el canciller, remitido a las 87 legaciones diplomáticas de Chile en el mundo, y apoyado por un video del ministro y coloridas diapositivas subidas a la web.

Hace un año, el 17 de octubre de 2019, el Presidente celebraba a Chile en el Financial Times como “el oasis de América Latina”, una frase que había repetido como mantra en los días previos. Los ministros mandaban a los ciudadanos a madrugar y comprar flores, y el expresidente del Metro sentenciaba que “la gente está en otra” y les decía a los “cabros” que “esto no prendió”.

Un año después, en la clase dirigente poco ha cambiado. Las voces que escuchan son las mismas que tan groseramente se equivocaron. Muchos dogmas permanecen incólumes. Como monos porfiados, aunque sean golpeados una y otra vez por la realidad, aunque la fuerza de los hechos los haga inclinarse y rebotar, siempre tratan de volver a su posición original.

Imperturbables. Porque entienden que, más allá del oleaje inquieto, ese mar de fondo que es la pesada historia de Chile no cambia.

Parte del problema sigue siendo una radical ignorancia sobre el país en que viven. Un estudio encargado a Unholster por el Círculo de Directores, con apoyo de la Universidad de los Andes, pone ese abismo en números. Doscientos 39 líderes de opinión, teóricamente las personas mejor informadas del país, 70% de ellos del mundo empresarial, contestaron cómo creen que es Chile.

Para ellos, sólo el 25% de los chilenos vive con menos de $ 160.000 per cápita. En realidad, el 77% de sus compatriotas está en ese tramo de ingreso. También calculan que el 18% de las personas recibe más de $ 800.000 al mes. En verdad ese grupo es apenas el 3%.

La élite estima que las viviendas de comunas de estratos populares valen 1/8 del precio de aquellas de comunas acomodadas. La verdadera diferencia es muchísimo mayor: 1 a 30. También calcula que el 39% de la clase media y el 18% de la clase baja están afiliados a isapres. Las respuestas correctas son 8% y 0%, respectivamente.

Ven un Chile imaginado. Un país que nunca existió.

Al menos algunos discursos han cambiado. El presidente del Círculo de Directores, Alfredo Enrione, admite que “nuestros prejuicios y percepciones son poco precisos. Nuestra clase media es mucho más pobre y frágil que la que percibimos desde la élite”. “No podemos seguir engañándonos”, complementa el gerente general de Unholster, Antonio Díaz-Araujo. Falta “empatía, oír más”, reconoce el presidente de la Cámara Nacional de Comercio. “Debemos hacer un mea culpa. No conocemos el sentir de nuestra gente”, coincide el timonel de la Sociedad Nacional de Agricultura. También hay señales esperanzadoras, como la iniciativa de Friosur de compartir el 20% de la propiedad con sus trabajadores.

Pero cuando se entra al área chica, esa apertura a “compartir nuestros privilegios”, como advertía hace un año en aquel inolvidable audio Cecilia Morel, comienza a diluirse.

Ocurre con la corrupción político-empresarial. Un caso grosero es el de Julio Ponce, condenado a pagar US$ 3 millones tras acreditarse que se había embolsado US$ 128 millones con el esquema de las Cascadas. El silencio ante este escándalo se ha vuelto ensordecedor. Ni comisiones investigadoras, ni acusaciones constitucionales, ni reformas legales: el “portonazo” de Ponce, como lo llamó el exfiscal Carlos Gajardo, ha sido ignorado por la clase política, beneficiada por los generosos donativos ilegales de SQM. Tampoco la clase empresarial ha sacado la voz ante este atentado contra los mercados y pequeños accionistas que tanto dicen defender.

También ocurre con los impuestos. Esta semana, el Fondo Monetario Internacional recomendó “aumentar los impuestos progresivos sobre los ciudadanos más ricos”, incluyendo “aumentos de tasas para los de mayores ingresos, a las propiedades más caras, a las ganancias de capital, y a la riqueza”, para financiar el costo social de la pandemia.

Pero ni siquiera esta advertencia del FMI mueve el debate en Chile. Los lobbistas del poder económico descartan impuestos a la concentración económica y, en cambio, piden aumentar el IVA.

Y agregan otra joya: el problema de Chile, concluye Libertad y Desarrollo, es que “el tramo exento de impuesto a la renta es muy amplio”: el 77% no paga. Claro, pero ese 77% es gente que gana $ 650.000 o menos. ¿La forma de hacer más justo nuestro sistema tributario es cobrarles a ellos más impuestos?

No sólo es defender medidas opuestas a las que propone el FMI, el guardián de la ortodoxia capitalista. Además, es no entender nada de la crisis actual. ¿En verdad creen que, un año después de un estallido gatillado por 30 pesos de alza en el transporte, es una idea brillante subir los impuestos al pan, la leche y los remedios?

Chile necesita reformas estructurales para desconcentrar el poder, pero también que la élite aprenda a perder y conceda algunos triunfos simbólicos. Los dos mejores ejemplos son el acuerdo para el plebiscito constitucional y el retiro del 10%. Ambos momentos fueron celebrados por buena parte de la ciudadanía, y ayudaron a bajar la presión que viene explotando desde octubre.

Son esas medidas -simbólicas y de fondo- las que se necesitan para permitir a la ciudadanía comprobar que el equilibrio de poder está cambiando. Mientras la clase dirigente no lo entienda, esta diatriba sobre un Chile que “ha recuperado su normalidad” no será más que el autoengaño de un mono porfiado.

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La hora del populismo

enero 19, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Matamala 

El populismo es inevitable. La única pregunta es: ¿qué forma de populismo?”. Eso escribía en 2012 el economista de la Universidad de Chicago Luigi Zingales. Y, con el ojo afinado por su experiencia como italiano, ya anticipaba quién se convertiría en el Berlusconi estadounidense: Donald Trump.

Invitado por CNN Chile y Chilevisión, Zingales estaba en Santiago este jueves, cuando la encuesta CEP le puso números a lo obvio: también en Chile llegó la hora del populismo.

Los números son demoledores. La adhesión al Presidente Piñera es un mínimo en la historia de las encuestas, no sólo de Chile, sino de Sudamérica. Ni De la Rúa cuando escapó en helicóptero de la Casa Rosada, ni Abdalá Bucaram cuando fue destituido por incapacidad mental, habían llegado tan bajo. El Congreso (3%) y los partidos (2%) están en el margen de error. Todos los políticos caen, y no se salva ninguna institución de poder: ni las iglesias, ni la televisión, ni las empresas privadas.

El 72% no se identifica con la izquierda, el centro ni la derecha. La única división relevante hoy es entre un pueblo que se define a sí mismo como virtuoso y una élite a la que considera corrupta: populismo en estado puro.

Es una revuelta de los ciudadanos contra la clase dirigente completa. Hoy en Chile, el populismo es inevitable. La única pregunta es: ¿qué forma de populismo?

La respuesta en parte depende de esa élite hasta ahora ciega, sorda y muda. Para Zingales, Chile no se ve como un “country” (país), sino como un “country club”. El club de los nueve colegios que acaparan los puestos de poder, la concentración de los mercados y el “capitalismo de amigotes”, como lo llama en oposición al capitalismo competitivo, abierto y “popular” que defiende.

En una de sus actividades con políticos y empresarios, se le rebatió que en Chile el capitalismo sí funciona para todos. “¿Cuántos grandes empresarios están presos por delitos de cuello y corbata?”, retrucó. La respuesta es obvia: si eres miembro del “country club”, no vas a la cárcel.

“El problema no es el populismo, es el elitismo”, dice Zingales. “Si no hubiera una élite que discrimina al resto, entonces no habría un pueblo que se sienta opuesto a esa élite”.

Pero la misma CEP plantea soluciones. El “Apruebo” a la nueva Constitución llega al 67%. Crece de 52% a 64% la cantidad de chilenos que prefiere siempre la democracia, y aumenta de 58% a 78% la proporción que pide a los líderes políticos priorizar los acuerdos por sobre sus propias posiciones.

Los que sueñan con salidas autoritarias reciben un mazazo, y los políticos más castigados son los que apuestan por la confrontación: Teillier, Cubillos, Piñera y Van Rysselberghe cierran el ranking. El único que tiene cifras azules (37% de apoyo y 32% de rechazo) es Joaquín Lavín, quien esta semana golpeó la mesa proponiendo “un nuevo modelo”, que nos acerque “más a Suecia u Holanda que a los Estados Unidos”, “romper el club cerrado que clasifica a las personas por el colegio en que estudiaron”, y “pasar de la exportación de materias primas a una economía más compleja”.

Palabras opuestas a las de Piñera, para quien un cambio de modelo es sinónimo de Venezuela. “Eso es completamente equivocado”, retruca Zingales. “Es al no cambiar nada, que Venezuela se transforma en la única alternativa”.

La mesa está servida para que un outsider se sirva el plato principal. El menú es conocido. Puede ser un comediante más o menos inofensivo, como Zelensky en Ucrania, Morales en Guatemala y Trump en Estados Unidos; un fascista como Bolsonaro en Brasil y Orban en Hungría; un tecnócrata aspirante a dictador como Fujimori en Perú; o un militar golpista como Chávez en Venezuela. “Chile tiene que elegir si quiere permanecer como una democracia, y para eso tiene que cambiar. Si no, un Chávez puede parece el salvador”, advierte Zingales.

Pero la clase dirigente no reacciona. El gobierno propone que la convención constituyente se elija con listas cerradas en que no se vote por personas, sino por partidos políticos. Nótese el absurdo: el Presidente del 6% quiere que la única alternativa sea votar por los partidos del 2%. La franja electoral excluye al 98% de los chilenos que rechazan a esos partidos. Y siguen en el aire fórmulas para que los independientes puedan ser candidatos.

Hay urgencias políticas y sociales. Pensiones, salud, educación y sueldos son los temas más importantes para los chilenos. Zingales advierte que la redistribución vía impuestos tiene un límite: “es un juego de suma cero. En cambio, la verdadera competencia dentro del capitalismo genera crecimiento, reduce precios y redistribuye”.

¿Cómo? Con medidas audaces para romper la concentración económica que permite extraer rentas cobrando altos precios a los consumidores: separar el sector industrial del financiero, gravar con impuestos cada capa de las cascadas para romper los conglomerados, dividir a empresas dominantes cuando no hay suficientes actores en el mercado, transparentar los dueños finales de las empresas. “Competencia, competencia, competencia”, resume Zingales. ¿De eso no se trataba el capitalismo, a fin de cuentas?

¿Qué forma de populismo, entonces? La historia de Estados Unidos tiene el ejemplo virtuoso del movimiento populista de Theodore Roosevelt, un político de la élite que rompió los monopolios, liberó la energía del capitalismo y fortaleció la democracia.

Es eso, o un outsider impredecible. Ya se acabó el tiempo. Como advierte Zingales: “lo que no se dobla, se rompe”.

 

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El general en su laberinto

julio 8, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Tras un paseo por el centro de Santiago, un asombrado Gabriel García Márquez comentó que Chile es un país tan legalista, que es el único lugar en que había visto que códigos y reglamentos se vendieran en la calle.

Por Daniel Matamala 

Periodista de CNN

Si hasta la revolución aquí se intentó hacer a punta de resquicios legales, y la corrupción es con boletas por servicios prestados. No es de sorprenderse entonces que la impunidad también se construya torciéndole la nariz a la justicia, pero siempre con un disfraz legal para guardar las apariencias.

¿Pillan a grandes empresarios robando a través de carteles? Es que el delito no está tipificado. ¿Atrapan a políticos con las manos en la masa, embetunadas en platas negras? Es que no hay querella del Servicio de Impuestos Internos. ¿Sorprenden a generales saqueando el tesoro público? Es que investigarlos es inconstitucional.

Todo legal.

De los mecanismos de protección de que gozan los poderosos, el de los generales parecía el más inexpugnable: una justicia propia, secretista y ajena al escrutinio público.

Hasta que una civil, Romy Rutherford, llegada por azar al cargo de ministra en visita de la Corte Marcial, se tomó demasiado en serio su trabajo. Desenredó la madeja de corrupción en los altos mandos, logró la confesión del ex comandante en jefe Juan Miguel Fuente-Alba, lo procesó a él y a su sucesor, Humberto Oviedo, y puso en la mira a una larga lista de coroneles y generales.

Entonces, tal como con los empresarios y con los políticos, comenzó a operar la impunidad.

Este verano, exjefes de las cuatro ramas castrenses publicaron una carta destacando la “injusticia” del sistema procesal antiguo, en que rigen normas análogas a la justicia militar. En paralelo, la defensa de Oviedo pidió al Tribunal Constitucional suspender indefinidamente la investigación de Rutherford por vulnerar las garantías constitucionales a un juicio justo.

El TC accedió.

El personaje clave aquí se llama Iván Aróstica. Presidente del Tribunal Constitucional, es conocida su cercanía a los militares. Trabajó en la Caja de Previsión de la Defensa, es coleccionista de corvos y es tal su amor por esas armas, simbólicas para el Ejército, que incluso escribió un libro sobre ellas: Por los cuchillos de Chile: El corvo.

Si al inicio de la transición el director de la Escuela de Fuerzas Especiales dio un célebre discurso en que ofrecía sus “corvos acerados” a disposición de Pinochet, ahora Aróstica puso sus corvos legales al servicio de los militares investigados. Uno tras otro, seis coroneles y generales procesados por corrupción han recurrido al TC. Todos los casos han sido derivados a la Primera Sala que preside Aróstica. Y en todos ellos, las investigaciones han sido congeladas por tres votos contra dos, gracias a los sufragios de Aróstica y sus laderos, Juan José Romero y José Ignacio Vásquez.

El argumento es que las normas de la justicia militar, como el secreto del sumario, violan garantías constitucionales. “La justicia militar es un sistema decimonónico que se superó en todos los países civilizados donde existe Estado de derecho”, dice el abogado de Oviedo. Vaya novedad: ya en 2005 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado de Chile por lo mismo. En 2011, siete ministros de la Corte Suprema pidieron eliminar esta justicia paralela en tiempos de paz.

Pero, claro, a nadie le importó hasta que a Oviedo lo pillaron malversando $ 4.500 millones según el procesamiento de la ministra Rutherford: $ 150.000 semanales en chocolates, $ 8 millones en lápices Mont Blanc, $ 24 millones en mantenimiento de su casa, $ 21 millones para repostería…

Recién entonces, esa misma justicia militar que los generales habían defendido con dientes y muelas pasó súbitamente a ser motivo de escándalo.

Ahora el TC juega al congelado mientras pasa el tiempo: en marzo de 2020 vencerá el período de la entrometida Rutherford, quien deberá dejar la investigación en manos de otro ministro.

El resultado es digno de García Márquez, el autor de El general en su laberinto. El realismo mágico, dice la definición de enciclopedia, “intenta mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano o común”. Resumamos el laberinto de los generales: existe evidencia de corrupción sistemática en los altos mandos del Ejército. Pero la justicia civil no puede investigar esa malversación, porque no tiene competencia. Y la justicia militar tampoco, porque sus normas son inconstitucionales.

Y todo este entramado de impunidad es perfectamente legal. Ni en Macondo se atrevieron a tanto.

Publicado en: Notas Etiquetado como: CNN, columna, Daniel Matamala, Periodista

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