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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Osvaldo Artaza

Consensos y disensos en salud y nueva Constitución

abril 27, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Osvaldo Artaza

Exministro de Salud

Parece del todo razonable que la nueva Constitución señale que cada persona tiene derecho al más alto nivel posible de la salud y que para ello el Estado deba proveer las condiciones, actuando sobre las determinantes sociales. Hay amplio consenso en que corresponde exclusivamente al Estado la función de regir el sistema de salud, la regulación, supervisión y fiscalización de las instituciones públicas y privadas, incluyendo la planificación de la formación, distribución y capacitación permanente del personal sanitario.

A mi juicio, es necesario que exista un Sistema Nacional de Salud de carácter universal, público e integrado, que se rija por los principios de equidad, solidaridad, calidad, desconcentración y pertinencia territorial, enfoque de género e interculturalidad, que ponga fin al esquema actual, inequitativo y discriminatorio.

También generan amplios consensos las propuestas que signifiquen incorporar acciones integrales de promoción, prevención, atención, rehabilitación y cuidados de largo plazo, reconociendo y preservando los conocimientos y prácticas de salud indígena; asimismo, la atención primaria debería constituirse en la base del sistema y se debe asegurar la participación de las personas y las comunidades en las políticas de salud y las condiciones para su ejercicio efectivo. Dicho sistema, en línea con lo que nuestro país concordó el año 2007 en la Organización Panamericana de la Salud (salud universal), debería mancomunar solidariamente el financiamiento que provenga de impuestos y de cotizaciones, poniendo término a las isapres, las que nunca lograron legitimarse en la opinión pública.

Al ponerles fin, parece razonable que puedan existir seguros privados voluntarios, de carácter complementario y no sustitutivo.

Lo que es totalmente discutible, y genera mucha controversia y resistencia, es que la Constitución defina temas que son propios de una ley específica posterior, tales como la cobertura de ciertos padecimientos o sobre la forma de integración de los prestadores con el sistema público.

Restringir a priori a parte importante de ellos parece totalmente inconveniente, toda vez que para enfrentar los enormes desafíos en salud serán por mucho tiempo necesarios todos los prestadores, sean públicos o privados. De hecho, recientemente el Colegio Médico -con todo el peso que tiene en la opinión pública- ha señalado que deben ser materia de ley los criterios con los cuales los prestadores privados se integren a las redes públicas de atención. Aún es tiempo para mejoras que impliquen sumar y no restar de cara al plebiscito de salida.// ELF

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Salud y Constitución: Lo esencial y lo accesorio

marzo 11, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Osvaldo Artaza

Exministro de Salud

En estos días se discutirá sobre cómo la salud quedará expresada en nuestra nueva Carta Fundamental. Espero no se mezclen los grandes objetivos que son propios de una Constitución, con los instrumentos que son materia legislativa.

La pregunta esencial radica en qué debe ser resuelto en el ámbito de la salud. La respuesta donde hay mayoritario consenso es que por una parte las profundas inequidades en las condiciones de vida determinan fuertemente los resultados en bienestar y en la calidad de la vida, por tanto, en salud. Por otra, el tamaño de la billetera, dada la segmentación de nuestro sistema y que, determina las condiciones de acceso a los servicios. Finalmente, el poder en salud no está radicado en las personas y las comunidades, sino en la industria, el mercado, las corporaciones, etc., por lo que la persona en salud no es sujeto sino objeto.

Si nos concentráramos en lo esencial, entonces la nueva Constitución debería señalar que es papel del Estado asegurar condiciones de vida a todas y todos que posibiliten el máximo nivel de bienestar y de salud (lo que se ha venido a llamar el «buen vivir»). Asimismo, que es responsabilidad del Estado asegurar acceso universal, sin discriminación ni barrera alguna a servicios integrales (biopsicosociales, en todo el curso de la vida y sin quiebres en el continuo de los cuidados), y de calidad a todas y todos según su necesidad, donde el poder este radicado en las personas y las comunidades, cuidando entre otros, de los aspectos de género e interculturalidad.

Hasta ahí estamos bien, allí está lo esencial. El problema es que se quiera fijar constitucionalmente la forma instrumental de lograrlo, lo que puede generar fuerte disenso, en términos si deberá haber un sistema único de salud exclusivamente estatal y excluyente de los prestadores privados, o si debiera ser así o asa en términos operativos.

Si se quiere asegurar lo esencial y que una gran mayoría apruebe el plebiscito de salida, es de esperar que no se caiga en la tentación de colocar temas que debieran dejarse a las futuras legislaciones, ya que lo importante es concentrarse en eliminar los actuales cerrojos de la Constitución de 1980, para avanzar hacia un sistema equitativo, solidario y realmente universal, que pueda en la práctica materializar el derecho a la salud. //ELF

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Salud y nuevo Gobierno: ¿Más urgencias o menos enfermos?

diciembre 13, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Osvaldo Artaza

Exministro de Salud

El Banco Mundial publicó un oportuno documento que debe llamar a la reflexión a quienes gobiernen a nuestro país: Piezas para El Desarrollo: Notas de Política para Chile. World Bank WDC 2021.

En salud, plantea la desigualdad en el financiamiento, que es casi el doble para quienes están en isapre en relación con los beneficiarios de Fonasa; en el acceso oportuno a servicios de atención de calidad y, en las inequitativas diferencias en las enfermedades con fuertes determinantes sociales y factores de riesgo evitables, que por su naturaleza requieren de un abordaje intersectorial.

Por ello, propone 5 medidas: fortalecer la universalidad (mancomunar el financiamiento en un fondo único) y reducir la fragmentación del sistema; aumentar y mejorar la calidad del gasto público en salud, para así reducir el gasto de bolsillo de las personas y familias; ajustar el modelo de atención y organización de los servicios de salud, a objeto de que la atención primaria (APS) pueda prevenir daño y evitar hospitalizaciones; modernizar la autoridad sanitaria, para un mejor ejercicio de la rectoría sobre todo el sistema sanitario; y, expandir las políticas intersectoriales para enfrentar los principales factores de riesgo de la población. Esta última propuesta cobra particular importancia, ya que Chile ocupa el primer lugar dentro de los países de la OCDE en sobrepeso/obesidad en la población mayor de 15 años, siendo una prioridad para la salud pública y el desarrollo del país, que podría resolverse con acciones intersectoriales efectivas, que posibilitaran el acceso a una alimentación y a estilos de vida saludables, especialmente para las familias de más bajos ingresos.

El consumo de tabaco y alcohol (Chile es el segundo país con mayor consumo de alcohol en Latinoamérica), siguen siendo muy altos, generando impacto en salud y costos económicos, que podrían evitarse mediante políticas de reducción de consumo que privilegien la salud y no los intereses de la industria. Chile resolvió hace varias décadas, líder en Latinoamérica, los principales causas de morbimortalidad de la infancia con medidas tales como vacunas, agua potable y saneamiento, control de niño sano y alimentación complementaria en APS, y aumento del nivel instruccional de la madre, todas acciones y políticas preventivas exitosas de carácter intersectorial. En los adultos, con los padecimientos metabólicos y los derivados del envejecimiento, se debe actuar de la misma forma.

Desafortunadamente, desde el paradigma biomédico y desde los intereses de la industria se reduce la mirada a lo curativo. El tema no es solo más urgencias, siempre al borde del colapso con personas “hospitalizadas” en sillas, sino menos enfermos. Invertir en salud y no solo en la enfermedad, dar poder a las personas y las comunidades para resolver las causas raíz de los padecimientos pareciera ser mal negocio, ya que se sigue insistiendo porfiadamente en más de lo mismo. //ELF

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Fin de las Isapres: ¿Y los prestadores privados qué?

noviembre 4, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Osvaldo Artaza

Doctor y exministro de Salud

Varios programas de gobierno anticipan el fin de las Instituciones de Salud Previsional (Isapres ) y proponen la configuración en nuestro país de un sistema de salud no segmentado y sin la actual discriminación según capacidad de pago, donde el financiamiento, por cotizaciones e impuestos generales, se mancomuna en un fondo o seguro único de carácter público. Por otra parte, en la Convención Constitucional se prevé como muy probable, que se establezca un nuevo marco para un sistema de salud universal, equitativo y solidario, basado en los principios y valores de la estrategia de la Atención Primaria de la Salud (APS) y estructurado en redes integradas, con fuerte énfasis en salud en todas las políticas y en la acción efectiva sobre las determinantes sociales de la salud. En esos escenarios, es muy improbable que sigan existiendo las Isapres, lo que plantea evidentes preguntas sobre la prestación privada de servicios en Chile.

Ante ello, cabe recordar que en la actualidad la mayoría de los prestadores privados ya reciben parte importante de su financiamiento (y en muchos es mayoritario), desde el Fondo Nacional de Salud (FONASA) para la atención de beneficiarios del sector público. Por otro lado, la pandemia ha demostrado el gran beneficio social de integrar todos los recursos disponibles, sean públicos o privados en el ámbito de las camas intensivas.

Es sabido que nuestro país enfrentará desafíos inéditos por listas de espera quirúrgicas y para atención de especialistas jamás vistas en su magnitud. A su vez, los problemas de salud mental, de rehabilitación post-COVID, de estabilización de padecimientos crónicos y el enfrentamiento a cánceres diagnosticados tardíamente, requerirán de un esfuerzo que obligará a los próximos gobiernos a utilizar todos los recursos disponibles a objeto de responder a las necesidades urgentes de las personas, las familias y las comunidades.

Es evidente que habrá un fuerte énfasis por fortalecer la red hospitalaria pública en términos de financiamiento, personal y tecnologías sanitarias. Ese necesario esfuerzo no necesariamente redundará en más egresos, cirugías y consultas de especialidad en el corto plazo si no hay cambios en la gestión, gobernanza e incentivos en que el sector público se desenvuelve. Hay que recordar, que desde principios de los años noventa, se ha triplicado el presupuesto al sector hospitalario con cambios muy marginales en su actividad. Lo que señala que las inversiones, que sin duda habrá que hacer en el sector hospitalario público, no tendrán un correlato inmediato en su desempeño, sino que se apreciarán a mediano y largo plazo, en la medida de que se efectúen cambios estructurales en las reglas del sistema en su conjunto y exista voluntad política para impulsar y sostener transformaciones en el sistema público, junto a la disposición a apoyar y sostener capacidades gerenciales que posibiliten dichas transformaciones.

Lo anterior, refuerza la necesidad de utilizar todos los recursos disponibles, especialmente en los próximos años. La pregunta obvia es cómo hacerlo de la manera más racional posible.

En un escenario sin Isapres, lo primero y primordial es establecer un modelo de atención común, donde la APS sea universal, en que cada persona y familia que vive en nuestro país, tenga un equipo de atención ambulatoria, con los recursos humanos, tecnológicos y financieros suficientes para resolver la mayoría de las necesidades en y con las comunidades con mirada territorial, a objeto de evitar hospitalizaciones y derivar de manera pertinente a atención especializada. Lo segundo es establecer reglas del juego comunes y transparentes en el ámbito de las transferencias financieras. Todos los prestadores, sean públicos o privados, deberán recibir transferencias por resolución integral de problemas, a objeto de compartir riesgo, evitar descreme y responsabilizar al prestador por soluciones integrales que no expongan al usuario a quiebres en su atención.

Estos aspectos, de suyo relevantes, exigen de una institucionalidad en Chile como la del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) de Inglaterra, que de manera autónoma a los intereses en juego, aporte a la planeación sanitaria, defina criterios de priorización y oportunidad por todos conocidos, evalúe tecnologías sanitarias y señale cuál de ellas se incluyen en protocolos y guías, a objeto de que las acciones en salud, paquetes integrales y aranceles estén basados en objetivos sanitarios, la equidad y la evidencia científica.

Junto a lo anterior, se requerirá de fortalecer gobernanza e integralidad de las redes territoriales, lo que quedó solo enunciado en la reforma del 2002-2005 y escasamente implementado, de manera que APS y privados en convenio trabajen cooperativamente, asegurando la continuidad de la atención y los cuidados.

Un financiador público de todo el sistema, independientemente de que se opte por una lógica de la seguridad social en salud (Bismarck) o de la de un Servicio Nacional de Salud (Beveridge), requerirá desde la autoridad sanitaria gran capacidad regulatoria para evaluar y fiscalizar que las reglas comunes se cumplan, colocando al centro el interés de las personas usuarias. Hay que señalar que un financiador único, con aranceles y reglas comunes, tendrá como gran consecuencia adicional contribuir a minimizar el interés e incentivo que hoy tiene el profesional del sector público por trabajar menos en el sector público y privilegiar que las atenciones se efectúen en el sector privado, dada la abismal diferencia de beneficios económicos que el profesional obtiene actualmente en el sector privado.

Hay que resaltar que, en un escenario de financiador público único, la transparencia y el escrutinio público deben ser aspectos centrales. Criterios , tiempos y evolución de las listas de espera, contratos, aranceles, desempeño y calidad deberán ser áreas totalmente transparentes ante la ciudadanía y deberán establecerse mecanismos claros y regulares de auditoría y cuenta pública.

Finalmente, el integrar colaborativamente a los prestadores públicos y privados con y sin fines de lucro bajo la conducción de la rectoría de la autoridad sanitaria, en un contexto de reglas y objetivos compartidos, puede contribuir a evitar lo sucedido en Brasil, donde se estableció un Sistema Único de Salud (SUS) al que todos contribuyen, pero donde rápidamente se reprodujo la segmentación del sistema, al crecer aceleradamente una modalidad privada de seguros complementarios, que hoy limita seriamente al sistema público al capturar su talento humano.

En suma, el fin de las Isapres no debe ser visto como una amenaza para el sector prestador privado, si es que como país tenemos la sabiduría, más allá de nuestras diferencias ideológicas, de colocar toda la oferta disponible en salud a trabajar alineadamente con el bien común.//ELF

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Osvaldo Artaza, exministro de Salud En La Fontana: «Mientras Chile y países vecinos no vacunen a la mayoría de su población vamos a seguir expuestos al virus y a sus diferentes variantes»

abril 18, 2021 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana conversamos con el exministro de Salud, el doctor Osvaldo Artaza. Nos contactamos con él para conocer sus impresiones acerca de la situación del Covid-19 en Chile. 

El médico pediatra se refirió a la estrategia de contagio progresivo que ha seguido hasta el momento el Gobierno para combatir la pandemia y de los cambios que espera de aquí adelante para reducir la tasa de contagios y fallecidos, sobre todo, en la Región Metropolitana.

«Tenemos para rato con la pandemia», parte diciendo tajante el extitular de Salud en nuestro medio online. Y añade: «Quizás el virus se quede hasta siempre con nosotros». Colabora, actualmente, en el comando de la candidata Presidencial de la Democracia Cristiana (DC), Ximena Rincón. Aunque dice que trabajaría para todo candidato que estuviera por una salud universal garantizada por el Estado.

En nuestro país estamos en la etapa más complicada de la pandemia con más de 7 mil casos diarios, más de 100 decesos en promedio día a día, pese a que la vacunación se ha aplicado a cerca de 8 millones de personas. Algo que explica el especialista.

-¿Por qué han aumentado los casos en el último mes?, ¿Se debe a varios factores?

-Eso tiene que ver con las variantes que están apareciendo y que ya han llegando a Chile. Así como también debido a que el mundo no se está vacunando de manera uniforme, por tanto, hay que estudiar estudiar esta enfermedad y enfrentarla como un mal planetario. Mientras existan países con bajo nivel de vacunación van a seguir surgiendo variantes muy agresivas y, por tanto, el riesgo va a estar siempre presente mientras no logremos que el grueso de la población mundial se inocule.

-¿Las vacunas no han conseguido el efecto deseado por parte de la autoridad sanitaria?

–Mientras exista gente sin vacunar en Chile habrá población en riesgo. Mientras los países vecinos no tengan a la mayoría de su población vacunada vamos a seguir expuestos al virus y a sus diferentes variantes (…) Las vacunas sirven para evitar que se agrave la enfermedad y que se evite la muerte, pero no para disminuir los contagios. Tampoco sabemos si estas vacunas serán efectivas para combatir las variantes que vayan surgiendo, como la brasileña o la inglesa. Es difícil predecir cómo se van a comportar.

-¿Habrá que aplicar las vacunas todos los años?

-No sabemos el tiempo de inmunidad que nos dan las vacunas. Seguramente, tendremos que vacunarnos todos los años. Es un refuerzo que se hace como con la gripe, es decir, año a año. Tenemos para rato con esta pandemia. Eso de que la inmunidad de rebaño llega pronto, se descarta de forma contundente. Y estamos cada vez más consientes de eso (…) Cada vez que pase más tiempo será más difícil que la población acepte las medidas restrictivas. Tanto por razones de salud mental así como laborales, económicas, etc. Todo esto, es independiente del gobierno, de que si existe o no voluntad en un hecho de la causa.

-¿Se debe cambiar la estrategia de contagio progresivo o a estas alturas ya no importa tanto la estrategia?

-La estrategia principal es la trazabilidad, y eso, nunca hemos logrado instalarla al 100%. Hemos tenido ahí una fragilidad. La otra estrategia es disminuir la movilidad y, para eso, necesitamos un Estado capaz de generar una protección social profunda y eso no lo tenemos.

-Entonces, ¿Las cuarentenas no han sido efectivas por esa falta de protección social?

-Acá en Chile sabemos que tenemos dificultad para dar protección social. Tampoco hemos alcanzado la trazabilidad al 100% y tampoco hemos tenido una capacidad efectiva para comunicar el riesgo, sobre todo, a la población joven. Por lo que tenemos una pandemia que se alarga y alarga y que pareciera no tener fin.

-¿La inmunidad de rebaño no llegaría ni en junio ni en los próximos meses?

-En unos meses más, tal vez tengamos a menos personas en cuidados intensivos. Eso será el primer hito. Pero de ahí a que se erradique la enfermedad van a pasar muchos meses y, talvez, años. Ahora bien, si la gente se sigue vacunando y logramos una vacunación importante de la población, lo que sí vamos a tener será un alivio en lo que se refiere a cuidados intensivos. Sin embargo, de ahí a pensar que derrotaremos la pandemia, eso es una falacia. Faltaría mucho tiempo para aquello.

Sistema de salud universal

«Tengo esperanza en que el proceso constituyente sea una buena oportunidad para que construyamos valores compartidos en torno a lo que entendemos por salud y el derecho a la salud», comenta En La Fontana.

-¿Cuál es su opinión respecto a la reforma a Fonasa, que ha rechazado el Colegio Médico?

-A mí me gustaría que existiera un seguro público único. Para todos y universal, y que si las Isapres quieren existir como seguro complementario, perfecto, pero como algo complementario, no como lo que hoy tenemos. Para llegar a eso, tienen que haber etapas previas. Una etapa previa es que Fonasa se fortalezca. Este proyecto tienen muchas deficiencias, pero podría ser una oportunidad para tener un mejor Fonasa. Para eso, he hecho un llamado a los parlamentarios a que se mejore el proyecto para que esté en la línea de avanzar hacia un sistema universal y equitativo.

-¿Cuál es su opinión respecto del texto constitucional entregado por la Comunidad de Salud, en cuanto a garantizar la salud como un derecho?

-Comparto esa mirada, pero para llegar a eso, hay que pasar por etapas. Y una etapa esencial es que Fonasa sea fuerte, moderno y pueda responder a un seguro de salud universal. El Pla Auge o GES es lo único que ha logrado universalidad de cobertura para un grupo de enfermedades y eso se ha instalado como un derecho a la salud. Pero necesitamos avanzar hacia algo más amplio. Por tanto, se requiere un sistema de salud universal y de un Fonasa que haga cumplir eso.

-¿La nueva constitución debe sentar las bases para que este derecho a la salud sea una realidad?

-La nueva constitución debe garantizar el derecho a la salud. Entendiendo que este derecho no es solo garantizar servicios de atención, sino que también se juega en educación de calidad, prevención, vivienda, empleo digno, ciudades saludables, alimentación saludable, etc. Es ahí donde realmente se juega este derecho. Entonces, cuando hablamos del derecho a la salud, se trata en definitiva de condiciones dignas que el Estado proporciona para que exista una vida saludable y plena.

-¿Qué opina del proyecto de Ley que busca fijar o rebajar precios de los medicamentos en Chile?

-Los medicamentos no deberían ser un tema de precio, sino que ser parte del plan de salud universal. Hoy se habla de fijar o disminuir precios, pero los medicamentos esenciales deberían ser gratuitos. Deben ser parte de este plan y , por tanto, asegurados por el Estado.

-Usted trabaja en el comando de Ximena Rincón, ¿Cuál es su rol allí?

-No. Solo estoy colaborando con quien me pida. Y obviamente, estoy trabajando con quienes están trabajando en el comando de Ximena Rincón. Pero estoy disponible para apoyar a cualquier candidato que esté por una salud equitativa, universal y accesible a toda la población. Sí estoy colaborando con la gente que trabaja con Ximena Rincón, pero lo haría con cualquier candidato que propicie y resuelva las necesidades de las personas.

-¿Cuál es su visión de las «sociedades médicas» y cómo se puede conjuga esto con la idea de tener un Sistema Público de Salud?

-Las sociedades médicas son una manifestación de cómo la lógica del mercado se ha infiltrado en el quehacer del sistema de salud. Por lo tanto, lo que necesitamos, justamente, es un Fonasa que tenga la suficiente fortaleza como para asegurarle a todo el mundo acceso a todas las prestaciones que son más esenciales y sin recurrir a estos sistemas que son mercantilizados. Los incentivos están mal puestos. Uno no saca nada con cuestionar a los colegas

-¿Pese a todo tiene optimismo en lo que se viene en cuanto a elecciones de constituyentes y otras elecciones?

-A pesar de los pesares, como se dice, tengo esperanza en que el proceso constituyente sea una buena oportunidad para que construyamos valores compartidos en torno a lo que entendemos por salud y el derecho a la salud. //ELF

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Osvaldo Artaza, exministro de Salud En La Fontana y combate del coronavirus en Chile: «Lo único que ha funcionado bien en el mundo es el aislamiento»

junio 18, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana conversamos con el exministro de Salud, el dr. Osvaldo Artaza. Nos contactamos con él para conocer sus impresiones acerca del cambio de gabinete en el Ministerio de Salud (Minsal), que implicó la salida de Jaime Mañalich y el arribo del dr. Enrique Paris para encabezar esta cartera.

Del mismo modo, el médico pediatra se refirió a la estrategia que ha seguido hasta el momento el Gobierno para combatir el coronavirus en Chile y de los cambios que espera de aquí adelante para reducir la tasa de contagios y fallecidos, sobre todo, en la Región Metropolitana.

Artaza asistió al palacio de Gobierno, en los inicios del Covid-19 en Chile, pero, al parecer, sus sugerencias no fueron oídas. «Participé al principio de la pandemia cuando nos juntamos todos los exministro de Salud y gremios, dado que fuimos invitados a La Moneda por la presidenta del Colegio Médico, Iskia Siches. Le dijimos en esa ocasión, al exministro Mañalich, lo que pensábamos y le planteamos la estrategia que había que seguir. Y, bueno, ahora no sacamos nada con lamentarnos acerca de si se aplicaron o no nuestras recomendaciones».

Respecto de la asunción de Paris al Minsal, Artaza señala: «Era evidente que se necesitaban cambios que apuntaran hacia una mayor credibilidad hacia la opinión pública para una mayor confianza por parte de la ciudadanía, respecto de la información que se estaba entregando. Era indispensable que el consejo asesor o la mesa social y el mundo académico se sintieran más incluidos y, por tanto, existiera mejor gobernanza ante la crisis sanitaria».

-¿Hacia dónde debe apuntar la estrategia sanitaria de aquí en adelante?

-Es primordial potenciar el rol de la atención primaria, en lo que se ha llamado estrategia TTA: Testear, trazar y aislar. En Chile, eso llegó tarde en todo caso, pero ya a estas alturas, hay cosas que ya no se pueden revertir. Hay que reforzar esas líneas y, al parecer, hasta el momento, el ministro Paris está dando señales correctas en ese sentido. Habrá que ver si persevera en estas directrices. Hoy ver al doctor Pablo Vidal y a la doctora Ximena Aguilera participando en la cuenta pública diaria de contagios es un hecho que hay que destacar.

-Eso da más horizontalidad a la gestión de Paris…

-Sí, y apuntala a la generación de confianza, que es un tema que falló gravemente.

-¿Por qué parte de la población chilena no ha cumplido la cuarentena?

-Hay múltiples explicaciones. Hay gente que sale a la calle por conducta indolente, irresponsable e individualista, y hay un porcentaje de la población que no confía en las autoridades y, por tanto, toma sus propias determinaciones por pérdida de credibilidad hacia las autoridades y las instituciones. Pero hay otro porcentaje de gente que debe movilizarse, básicamente, para el sustento diario. En consecuencia, es un escenario complejo, no simple y no con pocas variables. Eso, en un país con profunda desigualdad, es nefasto. El comportamiento del virus fue muy distinto cuando estuvo acotado a los sectores económicos más altos, que cuando llegó a los sectores más populares.

-¿Y con el «acuerdo nacional», que incluye ingreso familiar de emergencia con $100 mil por persona, la gente podrá respetar más las medidas sanitarias?

-Siempre uno quisiera más para que, efectivamente, las personas no tuvieran que desplazarse por comer. Asimismo, hay que ser muy rigurosos con lo que se entiende por servicios esenciales, porque aquí ha habido un poco de abuso por parte de las empresas y, a su vez, tampoco ha habido protección del empleo en todo lo que corresponde. Hay gente que presiona por movilizarse por temor a perder el empleo. Ese es un asunto que, evidentemente, fue insuficiente con la Ley de Protección del Empleo. O sea, en la medida en que se protege mejor a los trabajadores y que hay una mejor protección social vía salario de emergencia y se acota mejor lo que se entiende por funciones esenciales, el nivel de desplazamiento debiera disminuir, porque hoy la movilidad ha sido muy alta y, por tanto, las cuarentenas no han cumplido con su papel.

Mejorar la estrategia

-¿Y qué propone para que ganemos la denominada «Batalla de Santiago»?

-Lo único que ha funcionado bien en el mundo es el aislamiento. Si el virus genera muerte es porque contagia a mucha gente. Entonces, si usted disminuye el número de personas, que están contagiando a otros, es la única manera de enfrentar adecuadamente la pandemia y, en eso, Chile ha sido débil. La principal estrategia no se hizo bien. Es la verdad. Entonces, ahora, hay que extremar las medidas en el sentido de que toda persona contagiada debe ser identificada y ser aislada para cuarentena, y si no lo puede hacer en su casa debe ser derivada a una residencia sanitaria.

-Las residencias sanitarias aún no han sido ocupadas de forma mayoritaria…

-Todavía no está funcionando bien la principal estrategia, que ha se ha demostrado en todo el mundo, que ha sido la más eficaz. Y eso explica la cantidad de contagios nuevos al día y la altísima positividad que tienen los test. Uno está más tranquilo cuando llega al 5% de tasa de positividad, pero ahora estamos con cifras espantosas sobre 30% en Chile. Entonces, la pandemia está absolutamente desbocada, porque no estamos identificando y aislando a los contagiados. Tenemos claro lo que hay que hacer, el tema es aplicarlo.

-En ese marco, ¿El rol de la APS es fundamental?

-Lo mejor para la trazabilidad es la atención primaria. En consecuencia, entre más recursos lleguen a la atención primaria para cumplir ese papel de contención, que es identificar, a través del testeo y aislar a los contagiados, eso va a bajar la tasa de contagios, y nos va a permitir respirar un poco y salir de este horror que estamos viviendo en estos días; es realmente es una cosa increíble el mal desempeño que ha tenido nuestro país.

-¿Por qué el Gobiero informa más muertes a la Organización Mundial de la Salud (OMS), respecto de las que entrega diariamente al país?

-Hay que cumplir con lo que está pidiendo la OMS, que es lo que se le pide a todos los países, llevar este doble conteo de los que tienen PCR positivo y, por otro lado, los que son casos sospechosos. Chile lo tiene que hacer igual, no es un tema de mayor discusión; tampoco hay que desgastarse mucho en eso. Si el tema es que hay que concentrarse en que no fallezca más gente.

-Pero existe confusión en la opinión pública, respecto de si son 3 mil muertos y fracción o más de 5 mil… 

-En un tiempo más tendremos información rigurosa. Si el tema está en que hoy el eje de la discusión es cómo evitar seguir teniendo fallecidos, porque no hemos sido eficaces en manejar la pandemia, con una tasa de contagiosidad desbocada. Llevamos muchas semanas por sobre 4 mil casos diarios de contagios, o sea, con eso si uno aplica una simple matemática se dará cuenta que habrán cientos de personas presionando al sistema de salud. Y ya tenemos hospitales totalmente al límite. Entonces, mientras más días pasen con ese nivel altísimo de contagios el desastre será cada vez mayor.

-¿Ve alguna luz optimista con la gestión que pueda dar el nuevo ministro Paris?, ¿Y cuándo cree que llegaremos al peak de contagios?

-No sé si sea adecuado decir que seré optimista con esta nueva gestión, dado el desastre en el que nos encontramos, pero por lo menos se están rectificando conductas que se estaban exigiendo hace bastante tiempo (…) Y ahora es difícil predecir cuándo será el peak. Tenemos que estar, por lo menos, unos diez días con cifras a la baja, como para poder decir que estamos mejorando, pero todavía eso no es posible afirmarlo. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: combate del coronavirus, Coronavirus, COVID19, Cuarentena, Entrevista, exministro, Minsal, Osvaldo Artaza, Salud

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