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A reconstruir la centroizquierda

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FTDC

Frente de Trabajadores de la DC también proclama a Yasna Provoste como candidata presidencial de la falange

julio 22, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

A través de una carta dirigida a la senadora, el Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (FTDC) apoya, colabora y proclama a Yasna Provoste como candidata ideal para asumir el desafío de carrera presidencial.

Ver carta:

«Querida Senadora:

Julio 2021

Los trabajadores y trabajadoras de la Democracia Cristiana representados por el Frente de Trabajadores y los/as dirigentes y ex dirigentes sindicales de las mas diversas organizaciones, le manifestamos nuestro apoyo y esperanza para encabezar un nuevo gobierno.

Estamos seguros que usted, junto a los hombres y mujeres trabajadores y al pueblo, podrá conformar y conducir un gobierno de emergencia, con justicia social, para responder y hacer frente a la profunda crisis sanitaria, social, económica y política que como herencia nos ha dejado el peor gobierno de nuestra historia republicana.

Al igual que millones de chilenos que tienen fe en su liderazgo, confiamos en su capacidad y compromiso para cambiar las condiciones de inequidad que ha impuesto el sistema económico imperante en Chile, que ha favorecido la concentración del poder económico, el monopolio y la colusión de empresas, con lo que se ha afectado no solo la transparencia del mercado, sino que a los chilenos, especialmente los más modestos han quedado entregados a la codicia de los dueños del capital que, sabemos, en nuestro país, jamás han pensado en el Bien Común.

Todas las cifras disponibles permiten afirmar que el país se encuentra entre aquellos que más concentran los ingresos y la riqueza en pocas manos. Ella será la principal tarea que emprenderá el gobierno que esperamos usted encabece.

Del mismo modo, confiamos en que su gobierno, nuestro futuro gobierno, promoverá el fortalecimiento de la organización social y la participación de las personas contribuyendo, de esta manera, a empoderar al país para la defensa de sus derechos fundamentales. Los derechos económicos y sociales, el trabajo, la vivienda, la salud, la educación, el sistema de justicia, el régimen de seguridad social y la protección de los más desvalidos, son desafíos pendientes de urgente realización, junto con los derechos humanos de segunda y tercera generación.

Aspiramos a la sustitución de las minorías por el pueblo organizado en los centros de poder político, social, cultural y económico. Aspiramos que más que el lucro y la apropiación egoísta e individual del fruto del desarrollo, sean la solidaridad, la justicia y el bienestar de todos los trabajadores y sus familias, el verdadero motor de la economía.

Esperamos que sean estos intereses generales, y no un mercado manipulado por pequeños grupos de poder, los verdaderos reguladores de la vida económica, en una organización donde intervenga el Estado con respeto por las libertades y garantías de las personas.

Querida Senadora Yasna Provoste Campillay, con usted esperamos inaugurar un proceso verdaderamente revolucionario.

Un camino de cambios profundos, conducido con su sabiduría y flexibilidad, sabiendo que las reformas son duraderas en la medida que se hacen carne y conciencia de las personas que forman parte de nuestra sociedad.

Estamos seguros, porque hemos seguido su trayectoria, como mujer, como diaguita, como líder de tantas causas populares, que su gobierno reiniciará el camino que alguna vez tuvo la Patria, el camino de la Justicia Social, imperativo ético al que alguna vez fuimos, usted y nosotros convocados.

Cuente con nuestra modesta colaboración, desde ahora, para enfrentar la próxima elección y acompañarla en la tarea inmensa, de poner en pie un país que está muy golpeado, no solo por las contingencias, sino por un gobierno que no renunció, jamás, a favorecer a los más poderosos y, por ello, la tarea que a usted le corresponderá asumir, necesitará las manos y las voluntades de todos y todas.

Aquí estamos, a vuestra disposición».

Ver carta en PDF:

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Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: FTDC

Frente de Trabajadores DC y resultados electorales: «No más de lo mismo ni con los mismos. ¡Chile dijo basta!»

mayo 18, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana publicamos declaración pública del Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (FTDC).

«En el proceso electoral del fin de semana pasado, hemos tenido una clara derrota en la votación para integrar la Convención Constitucional, cuyos miembros fueron por primera vez, elegidos directamente por el Pueblo, con integración paritaria entre hombres y mujeres, participación de independientes y cupos reservados para nuestros Pueblos Originarios. En esta instancia en la que se redactará la nueva constitución que regirá el destino de nuestro país por las próximas décadas habrá solo dos democratacristianos entre sus 155 miembros, porque perdimos en 26 de los 28 distritos electorales del país.

Saludamos y felicitamos a destacados/as camaradas que resultaron electos/as como alcaldes/sas concejales/las y a quienes pasaron a segunda vuelta en la elección para Gobernadores Regionales, triunfos que obedecen, en nuestra opinión, más a sus méritos personales que a su militancia partidaria.

Muchos de nosotros advertimos que los celebrados triunfos en las Primarias del año pasado, con una participación acotada solo a nuestra propia base electoral, no necesariamente significaba un real apoyo del conjunto de la ciudadanía al PDC y hoy los resultados son tan desastrosos que sin exagerar, ponen en peligro nuestra existencia como partido político.

Ya lo dijimos antes, la sistemática disminución del apoyo a la Democracia Cristiana se debe a que en muchos de sus cuadros de dirección y parlamentarios, luego de un primer esfuerzo reformador, se impuso un estilo pragmático y complaciente, confiando que solo la mantención de los equilibrios macroeconómicos y el crecimiento eran suficientes y sin importarles que este sistema libremercadista y neoliberal, aumentara de manera monstruosa la desigualdad, con unos pocos disfrutando y abusando de su poder y la gran mayoría endeudándose y comprometiendo sus pocos ingresos actuales y futuros para poder mantener su familia y educar a sus hijos.

También este resultado electoral es una derrota de la coalición de la que fuimos parte y que gobernó el país por veinte años, la cual luego de haber conducido la lucha por terminar con la dictadura, y encarnando los sueños y esperanzas no solo de una país libre, sino también más justo e igualitario, sus promesas quedaron a medio camino o incumplidas y además se asumió como inviables y peligroso promover cambios de fondo y estructurales tanto a la política económica como a su marco institucional.

Todo lo anterior es lo que la mayoría de los chilenos y chilenas rechazaron en esta elección, dejaron de creer en nosotros porque seguimos siendo los mismos y porque les seguimos ofreciendo lo mismo, sus aspiraciones y sueños de justicia exigen ahora nuevas ideas y personas, otros dirigentes y líderes que separen sus negocios y sus familias de la política y de la conducción del país.

Por eso, la DC debe cambiar y empezar ahora, nadie es insustituible ni irreemplazable, hay que retomar la tradicional práctica de nuestros fundadores y antecesores, que renunciaban sin “elástico”, cuando había derrotas electorales y ni siquiera tan estrepitosas como la actual.

Contamos con muchos otros camaradas, brillantes y prestigiosos que pueden asumir la conducción partidaria hasta las próximas elecciones internas.

Por tanto, con respeto pero con mucha firmeza pedimos:

  1. Al Presidente Nacional del Partido camarada Fuad Chain y a toda su directiva, agradeciéndole todo el esfuerzo realizado, que den un paso al costado y renuncien indeclinablemente a sus cargos;
  2. En las próximas horas se reúne la Junta Nacional del partido, les pedimos que se acuerde que la conducción del partido la asuma una directiva unitaria, donde estén representados los frentes sociales; dando con ello, una señal al país y a los chilenos que queremos cambiar de verdad y que junto a nuestros militantes de base, dirigentes territoriales, sociales y sindicales de todo el país, que son lo más valioso que aun nos queda en el Partido, vamos a transformar nuestra colectividad política para que vuelva a ser un instrumento eficaz al servicio de una Patria mejor para las grandes mayorías;
  3. Se convoque a la brevedad a una nueva Junta Nacional para renovar en su totalidad el Consejo Nacional porque también tienen responsabilidad en el descalabro

UNIDAD AMPLIA Y DIVERSA

–María Antonieta Escobar Silva Secretaria.

-Flavio Garrido Sepúlveda Presidente.

-Irene Celis Ramírez Vicepresidente.

-Patricio Argandoña Rojas Vicepresidente.

-Jorge Consales Carvajal Vicepresidente.

Adhieren:

Frente de Trabajadores Demócrata Cristianos

Alameda 1460 Santiago

Nolberto Díaz Sánchez – dirigente CUT Manuel Romero Fuenzalida – dirigente CUT Juan Díaz – ex dirigente salud

Pablo Vílchez – dirigente U.N.T. Mauricio Díaz Vera – dirigente Bancario

Juan Manuel Sepúlveda – ex dirigente Coordinadora Nacional Sindical

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: FTDC

Frente de Trabajadores DC entregó sus aportes en materias laborales y sindicales, en el marco del VI Congreso Ideológico PDC

diciembre 12, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana publicamos la contribución del FTDC al VI Congreso Partido Demócrata Cristiano (PDC) al mundo de los trabajadores en Chile y de las políticas públicas que se deberían aplicar para mejorar el sector. 

El Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana hace llegar a ustedes, su contribución al VI Congreso del partido. Esto es el resultado de un largo trabajo y un diálogo directo con trabajadores y trabajadoras, dirigentes sindicales de nuestro partido y frentes sindicales de los partidos de la oposición. Recogimos las opiniones sobre temas de coyuntura en seis encuentros virtuales con dirigentes, parlamentarios y expertos. Es también el resultado de diversos análisis de documentos y publicaciones de la OIT, del movimiento sindical nacional e internacional y además, tuvimos siempre como marco orientador y referencial, la Encíclica Fratelli Tutti del Santo Padre Francisco, sobre la Fraternidad y la Amistad Social.

Esperamos que nuestro aporte favorezca el debate interno previo al VI Congreso y al mismo tiempo, apoye el proceso que hemos iniciado de reorganización y fortalecimiento del Frente de Trabajadores a nivel nacional como en cada región, con el fin de contar con un referente de los trabajadores y sindicalistas DC, que recupere el respeto a su institucionalidad y el protagonismo que por historia y doctrina le corresponde y también para que los trabajadoras y trabajadores, volvamos a tener el sitial que nos corresponde en el Partido.

Si se analiza el esfuerzo tesonero que muchos/as sindicalistas DC han realizado a través de la historia y de las difíciles situaciones vividas, si se conocen los aportes y las acciones que siguen entregando y el testimonio de muchos y muchas de ellas, surge la pregunta ¿y si han logrado superar todo eso, por qué no se puede ahora alcanzar esa meta?

Ese es el desafío urgente y prioritario. Que, en cada lugar de nuestro país, en el Partido y en todos los niveles de las distintas organizaciones de trabajadores/ras, se logre trascender y superar las individualidades, los problemas que desbordan a las direcciones, las carencias y las debilidades, las divisiones y roces, las malas experiencias y las decepciones. El incentivo para ello es la conciencia lúcida que unidos seremos mucho más, que la suma de recursos, y potencialidades de unos cuantos dirigentes. Comprometiendo a todos y todas en un esfuerzo que sea más que una simple sumatoria de acciones individuales. En el FTDC entendemos que lograr un Frente empoderado y activo, revitalizara la acción política de la Democracia Cristiana y a la vez, podremos volver a tener un rol preponderante en las definiciones partidarias y al interior del mundo sindical chileno.

Por todas estas razones y desafíos, el Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana agradece el esfuerzo realizado de todos y todas para cumplir esta tarea y se complace en presentar este documento, como contribución al VI Congreso del PDC, con la esperanza de que se constituya en una fuente de inspiración, reflexión y compromiso político para transformar nuestra sociedad en favor de las grandes mayorías de nuestra Patria.

🔴Firman:

-Flavio Garrido Sepúlveda Presidente Nacional

-María A. Escobar Silva Secretaria Nacional

-Irene Celis Ramírez Vicepresidenta Nacional

-Jorge Consales Carvajal Vicepresidente Nacional

-Patricio Argandoña Rojas Vicepresidente Nacional

1.- INTRODUCCIÓN.

En octubre de 2007 nuestro partido realizó su V Congreso Ideológico y Programático

cuyos acuerdos y resoluciones las respaldamos unánimemente porque, además de representar nuestros valores y principios, nos trazaba el futuro camino a seguir frente al proceso de cambio que estaba en curso en el mundo y que estaba afectando de manera particular la organización del trabajo produciendo profundas transformaciones. Fue un Congreso visionario.

Han pasado 13 años desde aquellos acuerdos y resoluciones que han permanecido indiferentes a las distintas directivas nacionales del partido. Hoy ante el VI Congreso de la Democracia Cristiana reiteramos y afirmamos la vigencia de esos acuerdos y resoluciones.

La tarea para las organizaciones sindicales aún es ardua. La doctrina neoliberal se mantiene a la ofensiva. Su impacto se deja sentir en la alarmante desigualdad persistente en nuestro país; en los niveles de pobreza extrema que subsisten y que están en aumento; en las tasas de desempleo y subempleo que resultan de  su lógica de predominio absoluto del mercado; y en la grave situación de desprotección que afecta sobre todo a trabajadores/as jóvenes, trabajadoras mujeres y otros colectivos especialmente vulnerables. Todo lo anterior desnudado y agravado por la pandemia, COVID-19.

La agenda sindical se amplía más allá de los temas estrictamente salariales y de legislación laboral, a los temas de la política macroeconómica, de la política social y de la gestión gubernamental en general. Pero todavía se ha obtenido muy poco en términos de acuerdos concretos, limitándose sólo a avances en el debate público y en las discusiones que se llevan a cabo en algunos espacios de diálogo y concertación.

Hoy queremos hacer una mirada hacia el futuro y del Chile que queremos, nuestra prioridad no debería limitarse a debatir sobre los factores que causan los cambios en el mundo del trabajo ni sobre la cuantificación de esos cambios ya que, justamente por ser cambios, se modifican constantemente y, además, son cuestiones sobre las que se ha analizado y escrito mucho. Ello no quiere decir que ambas cuestiones deban ser dejadas de lado. En modo alguno, la Academia debe seguir atenta a la aparición de nuevos factores de cambio y a las transformaciones cualitativas y cuantitativas provocadas por dichos cambios.

2.- UNA BREVE MIRADA A NUESTRA REALIDAD.

Las relaciones laborales han cambiado. Las transformaciones en el escenario internacional y el predominio de políticas de corte neoliberal han acelerado la puesta en práctica de programas económicos de ajuste y flexibilización. De igual manera, los efectos de la globalización que han producido, tanto la reducción del papel del estado en la economía, como la desregulación jurídica de las relaciones de trabajo, han modificado los microcosmos donde se desarrollaban los contactos y acuerdos entre trabajadores/trabajadoras y empleadores/empleadoras.

Las organizaciones de trabajadores en nuestro país se asientan sobre un escenario particularmente adverso para el derecho de la libertad sindical. Chile ha sido sacudido por los mismos fenómenos –resultado de la globalización económica y hoy día por la pandemia del COVID19- que han agravado los desequilibrios sociales y económicos en todo el mundo. Los particulares procesos sociales y económicos han profundizado las consecuencias negativas de la globalización económica y multiplicaron los niveles de precariedad. La economía informal está creciendo en proporciones inimaginables e intolerables; la cobertura de las normas laborales y de la seguridad social disminuye; y la reducción del Estado, promovida por las corrientes neoliberales, ha implicado un menor énfasis en la efectividad de los derechos económicos, sociales y culturales. Se ha reeditado una muy antigua versión de la vida social y económica en la que sólo el mercado ordena y asigna los recursos.

Las organizaciones de trabajadores de nuestro país no siempre han podido afrontar con el éxito deseado los retos planteados por el nuevo escenario internacional y nacional, pero sus acciones y su persistencia, incluso en las condiciones más adversas, viene demostrado que las trasformaciones orientadas a la construcción de una sociedad justa y democrática es posible. Aún agobiadas por prácticas neoliberales y actos antisindicales, las organizaciones de trabajadoras y trabajadores de nuestro país han aportado esfuerzos y vidas de generaciones de hombres y mujeres trabajadoras para la construcción de la democracia. La dictadura fue abatida gracias a la acción organizada de los trabajadores y trabajadoras, que al luchar por la libertad sindical lucharon también por el respeto de todo el conjunto de libertades inherentes al ser humano; sin embargo, muchas políticas económicas orientadas a profundizar los desequilibrios impuestos por el mercado han permanecido.

3.- CARENCIAS Y DESAFÍOS.

La estrategia de crecimiento económico de nuestro país, basada en las exportaciones, es a todas luces insuficiente para superar la heterogeneidad productiva y permitir la generación de un trabajo decente. Varios son los desafíos que se alzan para lograrlo. Entre ellos:

  • El desafío central es lograr un crecimiento económico y desarrollo que  promueva el trabajo decente.
  • Para impulsar este crecimiento y desarrollo falta impulsar la productividad de los sectores más rezagados
  • Así como la implementación de políticas complementarias en el mercado de trabajo. Ello representa un ingente esfuerzo considerando el enorme déficit del empleo formal.
  • Ello exige una tasa sostenida de crecimiento económico de al menos el 5% anual.
  • Así como la generación de políticas destinadas a elevar la productividad y a mejorar la competitividad de la economía.
  • Lo que finalmente redundaría en una expansión de la oferta de trabajo decente.

Estos desafíos nos muestran con claridad y precisión los alcances, más allá de lo avanzado, los caminos que faltan por recorrer, y más en particular, las implicancias y las exigencias que le plantea el trabajo decente a la Democracia Cristiana junto a sus mujeres y hombres trabajadores.

4.- EXIGENCIAS DE UN TRABAJO DECENTE.

En efecto, el trabajo decente:

  • Es aquel que permite mantener una perspectiva futura de estabilidad del puesto de trabajo.
  • Incluye condiciones de trabajo dignas, así como la salvaguarda del equilibrio entre el trabajo y la vida familiar.
  • Debe dar la posibilidad de enviar a los hijos a la escuela y de sustraerlos al trabajo infantil.
  • Supone la igualdad de género y la capacitación de las mujeres para que puedan asumir el control de sus vidas.
  • Así como las capacidades personales para competir en el mercado, la capacidad de mantenerse al día con las nuevas calificaciones tecnológicas.
  • Exige igualmente la conservación de la salud.
  • La posibilidad de recibir una parte equitativa de la riqueza que el trabajo ha ayudado a crear.
  • La seguridad de no ser objeto de discriminación.
  • La capacidad de tener una voz en el lugar de trabajo y en la comunidad.
  • La libertad para organizar y afiliarse a un sindicato, así como negociar colectivamente sus condiciones de trabajo.

5.- SUPERACIÓN DE LAS BRECHAS Y DESIGUALDADES EXISTENTES.

La importancia del trabajo decente estriba en que es el único que permite superar una variedad de desigualdades o brechas propias de la sociedad actual. Estas son principalmente:

  • En primer lugar “la brecha del empleo” que se expresa en un desempleo visible actual de alrededor de 13,1% y que el empleo informal alcanza al 40.5% la brecha sube escandalosamente.
  • En segundo lugar, “la brecha de los derechos”, que se expresa en la denegación y/o la limitación del derecho de libertad sindical y de negociación colectiva y la incidencia del trabajo forzado, la discriminación y el trabajo infantil.
  • En tercer lugar, “la brecha de la protección social” que se traduce en que el 80% de hombres y mujeres trabajadoras carecen del amparo de mecanismos de protección social adecuados.
  • En cuarto lugar, “la brecha del diálogo social”, que pone de relieve el déficit de representación en el mundo laboral y la exclusión consecuente de amplios segmentos de trabajadores/as de los procesos de diálogo y de integración social.
  • Hay una “brecha adicional”, que envuelve a las anteriores y las hace resistentes al diálogo. Se trata de la brecha cultural que separa los ámbitos de la economía y de la sociedad, en instituciones, lenguajes y prácticas incomunicables.

6.- CAMINOS DE SUPERACIÓN.

Para garantizar este trabajo decente, es necesario, como ya adelantábamos, tener claros los principales caminos de superación de las brechas y desigualdades que atentan contra la situación de vida y de trabajo de importantes sectores nacionales.

Entre ellos:

  • Garantizar un crecimiento y desarrollo económico sustentable

  • Asegurar la aplicación efectiva de los principios y derechos fundamentales en el trabajo.
  • Afianzar y consolidar la democracia y el diálogo social.
  • Lograr la ampliación y el fortalecimiento de los programas de prevención y protección social de los/as trabajadores.
  • Incrementar la inclusión social y laboral para reducir la desigualdad.

7.- EL ENORME VALOR DE LA LIBERTAD SINDICAL.

Quizás, lo primero que haya que reafirmar en este contexto es el enorme valor de la libertad sindical.

La libertad sindical es uno de los derechos que de forma más decisiva realza y expresa la dignidad del hombre y la mujer. Por ello, forma parte del catálogo de valores indispensables para la convivencia social, contenido en todas las declaraciones de derechos humanos de ámbito mundial y regional y en los convenios internacionales de la OIT.

Como corresponde a su condición de derecho humano, la libertad sindical ha desarrollado un rol preponderante para los trabajadores, hombres y mujeres, para el sistema productivo y para la democracia y la sociedad en su conjunto.

El derecho humano de libertad sindical ha permitido a millones de trabajadores y trabajadoras en el mundo hacer sentir su voz cuando el mercantilismo salvaje olvidaba que la riqueza de las naciones la construyen los hombres y mujeres que trabajan y no los capitales. Como ningún otro derecho, la libertad sindical ha des mercantilizado el valor del trabajo y ha devuelto centralidad a la persona en el proceso productivo, haciendo posible su participación en el escenario productivo y sociopolítico. En suma, la libertad sindical ha enseñado a los trabajadores/as de todo el mundo que el trabajo dignifica cuando convierte al hombre y la mujer en ciudadanos, dotado de voz y de derechos, esto es, cuando se trata de un trabajo decente.

Pero, además de ser consustancial a la dignidad humana, el derecho humano de libertad sindical ha contribuido y contribuye enormemente a la viabilidad de los sistemas productivos y al fortalecimiento de los sistemas democráticos.

La libertad sindical está en la base de toda la gama de derechos consagrados por las normas nacionales e internacionales en favor de los hombres y mujeres trabajadoras. Estas normas establecieron un conjunto de límites a las posibilidades de los empleadores de organizar el trabajo y la producción, y esos límites aseguraron la marcha óptima de los sistemas productivos. Hoy, superadas largamente las teorías económicas clásicas que atribuían a la sindicación efectos nocivos para la sociedad, la libertad sindical aparece como un factor clave para la sostenibilidad de los proyectos empresariales y como uno de los mecanismos más efectivos para incrementar la productividad y forjar el único modelo de competitividad admisible: aquel basado en el respeto de los derechos de hombres y mujeres trabajadoras. Aunque afirmar que la libertad sindical es un derecho humano debería ser suficiente para motivar su respeto irrestricto por parte de empleadores y gobiernos, hoy es posible afirmar también que la libertad sindical promueve la eficiencia de los sistemas productivos.

La libertad sindical también resulta sustancial para la construcción y consolidación de los sistemas democráticos. Como lo ha señalado la OIT, existe una relación estrecha entre la libertad sindical y la democracia: la democracia es esencial para el ejercicio pleno de la libertad sindical, pero, también, la libertad sindical es esencial para la construcción y consolidación de un auténtico sistema democrático. Sólo donde hay libertad sindical hay democracia y, por ello, las violaciones de la libertad sindical en nuestro país hablan claramente del aún claro predominio de una cultura autoritaria. Un régimen que viola o es testigo indolente de violaciones a los derechos sindicales evidencian su carácter autoritario, pues un atentado a la libertad sindical es, finalmente, un atentado contra la democracia.

La inclusión de la libertad sindical como el primero de los derechos fundamentales en el trabajo reafirma su condición de valor esencial para la humanidad. La Democracia Cristiana debe hacer esfuerzos urgentes para hacerla efectiva en este proceso de cambio que estamos viviendo y plasmarla en la Nueva Constitución.

8.- LAS RELACIONES LABORALES Y UN NUEVO CONTRATO SOCIAL.

La negociación colectiva y el diálogo social son los mecanismos más justos y eficientes para la mejora de las condiciones de empleo y la distribución de las oportunidades y la riqueza generada por las empresas y el país. Ambos mecanismos, basados en el consenso, son especialmente efectivos para distribuir los efectos de los períodos de bienestar y de crisis, promoviendo de esta forma un modelo de desarrollo social y económico participativo y no excluyente, propio de una auténtica democracia.

Hoy, cuando nos acercamos a cambiar la Constitución de nuestro país, mujeres y hombres trabajadores, a través de sus organizaciones, y por tanto del partido Demócrata Cristiano, aparecen como actores claves para la construcción de una auténtica cultura democrática, en la que negociación colectiva y el diálogo social se conviertan en el mecanismo natural para la definición de las condiciones de empleo y las políticas económicas y sociales a nivel nacional.

La Democracia Cristiana, está llamada a convertir al trabajo en el centro de las políticas económicas y consolidar procesos de integración con una marcada dimensión social.

Es urgente definir las bases para negociar un nuevo contrato social entre gobiernos, empresarios/as y trabajadores/as, que debería considerar:

  • La libertad sindical y la negociación colectiva como un derecho humano fundamental.
  • Una campaña nacional de salarios resulta primordial para garantizar que ningún trabajador cobre menos de un salario mínimo que le garantice poder vivir dignamente.
  • La protección social universal y la garantía de unos servicios públicos vitales resultan esenciales.
  • Las políticas extremistas, incluyendo xenofobia, racismo y toda forma de exclusión, deberán ser rechazadas en aras del bien común.

9.- LAS GRANDES CUESTIONES A DEBATIR SOBRE EL FUTURO DEL TRABAJO.

Se necesita con urgencia profundizar nuestro análisis y debatir nuevas propuestas respecto a cuatro cuestiones que pareciera que no son suficientemente debatidas y que, sin embargo, resultan cruciales para el futuro de trabajo: la desigualdad en el mercado de trabajo, las «nuevas» relaciones de trabajo, los desafíos que enfrentan los actores sociales y el diálogo social.

Existen ciertos consensos acerca de los efectos de los cambios tecnológicos actuales sobre el mundo del trabajo. Así, si bien se destruye empleo en algunos sectores, también se genera en otros, con un saldo neto que dependerá de la composición de la estructura productiva de nuestro país, de los niveles de educación-formación, de las migraciones, de la volatilidad geopolítica, entre otros.

A estos consensos se deben añadir otros. Uno de ellos es que producto de los cambios tecnológicos y de la reorganización de procesos productivos, surgen nuevas formas de utilización del trabajo y en ellas las relaciones laborales o no existen o son muy difusas. Otro consenso es que la normativa laboral tradicional no contemple adecuadamente el tipo de relación laboral que se desarrolla en estas nuevas formas de utilización del trabajo, por más que se quiera enmascarar dicha relación laboral, y que por ello es necesario adecuar y desarrollar la normativa laboral existente para que se pueda aplicar a estas nuevas formas de trabajo.

Un consenso más es el reconocimiento del debilitamiento en las últimas décadas de la organización sindical de los trabajadores/as y de las asociaciones de empleadores/as, lo que ha contribuido, además del desinterés de los gobiernos y empresarios, al debilitamiento, y en muchos casos desaparición, de los procesos de diálogo y concertación social. Adicionalmente a estos consensos señalados, también  hay acuerdo entre académicos, políticos y dirigentes sindicales y empresariales en que los actuales sistemas de educación y formación, si bien han servido para extender la cobertura de la educación, en especial la educación pública, adolece de unos problemas de calidad que hace que no esté contribuyendo adecuadamente a preparar a las personas para trabajos y empleos que, cada vez más, demandarán no solo una alta especialización sino también una gran capacidad de resolución de problemas.

Tomando en cuenta estos consensos básicos formulamos algunas líneas estratégicas en lo que a las políticas laborales para el futuro se refiere.

  • En primer lugar, es preciso insistir en la necesidad de una profunda revisión de los sistemas de educación y formación a fin de que puedan responder adecuadamente a las auténticas demandas provenientes de la actividad productiva.
  • En segundo lugar, es necesaria una adecuación de la normativa laboral; adecuación que no solo reconozca la existencia de la relación laboral en las nuevas formas de utilización del trabajo, sino también que regule dicha relación, protegiendo los derechos laborales del trabajador, así como los derechos económicos del empleador
  • En tercer lugar, es urgente defender agresivamente la libertad sindical y fomentar la organización de los trabajadores, persiguiendo sin contemplaciones toda forma de hostigamiento y persecución sindical, incluida la organización por parte de algunos empresarios de sindicatos fantasmas supeditados a los dictados de esos empresarios.
  • Finalmente, es económica, social y políticamente importante fomentar un proceso de Diálogo y Concertación Social, todo ello en el marco de un nuevo

«contrato social» que establezca e institucionalice mecanismos democráticos que faciliten arribar a acuerdos que no solo protejan derechos y establezcan obligaciones de las partes, sino también que garanticen la libertad, la justicia social y el progreso económico individual y colectivo. Se trata, en suma,  de volver a algo tan evidente y a la vez sencillo como es el acuerdo, contrato o pacto que sume, frente al desacuerdo y el conflicto que restan.

 

  • – EL CHILE JUSTO QUE ASPIRAMOS HOY DÍA.

    • Una Nueva Constitución basada en el trabajo y que consagre los derechos económicos, sociales y culturales, como los derechos de salud, educación, vivienda, seguridad social. Como también mecanismos de consulta participativa, plebiscitos, iniciativa legal ciudadana y la revocación.
    • Un Estado de derecho social y democrático que promueva la Protección Ambiental incluido el Cambio Climático. Proteja los recursos naturales, especialmente cobre, litio y agua que deben recuperarse para el país y fortalecer CODELCO, ENAP, manteniendo su propiedad estatal, y de las demás empresas públicas, conjuntamente con una política nacional que promueva energías alternativas y sustentables.
    • Un Estado moderno, que cumpla un rol en favor de los sectores medios y populares, teniendo como eje lograr servicios de calidad, la dignificación de la función pública, el reconocimiento de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores estatales, su estabilidad laboral y respeto a la carrera funcionaria. Asimismo, iniciar una verdadera descentralización con regiones que tengan autonomía financiera y política.
    • Chile es el único país en el mundo donde el agua; tanto sus fuentes de origen como la distribución han sido privatizadas. El agua es un recurso vital y mundialmente escaso, por eso debe ser un derecho humano garantizado en la nueva Constitución y definir una política pública de los recursos hídricos, eliminando el actual Código de Aguas.
    • Un nuevo sistema de pensiones, con un pilar contributivo de reparto y solidaridad inter e intra generacional, administrado por una entidad estatal y financiado tripartitamente, por Trabajadores, Estado y Empresarios, junto a una profunda reforma al régimen de AFP, y estableciendo plena libertad para elegir el régimen previsional y el destino de los aportes de seguridad social.
    • Promover y aplicar el convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales. Reconocer constitucionalmente a los pueblos indígenas y otorgarles niveles de autonomía política para su incorporación al desarrollo nacional con su propia identidad racial y cultural.
    • Avanzar en la desmunicipalización y fortalecer la educación pública, para lograr un sistema educacional de calidad, gratuito y sin segregación. Al mismo tiempo, mejorar la salud pública para que llegue, en oportunidad y calidad a todos los chilenos y chilenas, dotándola con más establecimientos, equipos, recursos y profesionales.
    • Acceso a la vivienda, con barrios y ciudades resilientes, integradores e inclusivos que fomenten la vida familiar y comunitaria y dotar a las organizaciones  vecinales de facultades que las transformen en actores relevantes del Gobierno Local.
    • Mejorar el transporte público, con un financiamiento estatal directo que favorezca alternativas no contaminantes, reduzca su costo del pasaje y los tiempos de traslado.
    • Nueva reforma tributaria, estableciendo un impuesto al patrimonio de los más ricos, y aumentar la carga tributaria de las grandes empresas, estableciendo un tratamiento especial e incentivos para la pequeña y microempresa.
    • Un Nuevo Código del Trabajo que promueva la organización sindical y reconozca el pleno derecho de huelga y la negociación colectiva a nivel de empresa, ramal, sectorial y nacional, para los trabajadores privados y públicos sin excepción.

Un modelo de Desarrollo Sostenible, que reemplace al actual modelo neoliberal y permita crecimiento con equidad social. Un modelo capaz de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer el futuro de las nuevas generaciones. El crecimiento debe respetar la naturaleza y los seres humanos. Se requiere reformar patrones de consumo, y formas puramente extractivistas de producción. El Cambio Climático es un fenómeno cuyas consecuencias ambientales, sociales y económicas afectan de mayor manera a los más pobres, profundizando la desigualdad. Por ello, se debe incentivar el uso de las energías renovables, cambiar hábitos alimenticios y transformar la actividad de la construcción con la utilización de materiales con menor huella de carbono y mayor eficiencia energética.

🔴Ver documento completo acá👇

[pdf-embedder url=»https://diarioenlafontana.cl/wp-content/uploads/2020/12/FTDC-Presentación-y-Documento-nuestra-Propuesta-al-VI.-Congreso-versión-final-1.pdf» title=»FTDC Presentación y Documento nuestra Propuesta al VI. Congreso (versión final) 1″]

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Frente de Trabajadores, FTDC

Juan Manuel Sepúlveda, asesor del Frente de Trabajadores DC: «En coyuntura de tensión social y falta de confianza en las instituciones es importante fortalecer mecanismos de dialogo social»

julio 31, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana conversamos con Juan Manuel Sepúlveda, demócrata cristiano desde su juventud, dirigente sindical metalúrgico, quien además compartió parte de su vida con Andrés Aylwin, durante la dictadura y luego en los gobiernos de la Concertación.

El 13 de enero de 1978 los tomaron detenidos y los enviaron al norte junto a otros democrátacristianos: fuer una víctima de la dictuadura represiva de Pinochet.

Hoy por hoy, asesora al Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (FTDC). Justamente, para conocer su opinión sobre materias laborales respeto de la contingencia actual habló en profundidad con nuestro medio.

¿Cuál es su evaluación de la ministra del trabajo?

-Creo que la actual Ministra del Trabajo, Sra. María José Zaldívar, ha actuado en conformidad con lo que representa, ha cumplido su papel de garante de un sistema individualista, por lo tanto poco solidario, donde predomina el capital ante el trabajo, que restringe el ejercicio de la libertad sindical y la negociación colectiva. Donde se mantiene una legislación laboral influenciada por una visión económica y política heredada del plan laboral de la dictadura. No deja de ser preocupante que, luego de transcurridos 40 años desde su implementación a través de la dictación del DL No. 2.758, no se hayan podido aprobar las modificaciones que atentan contra la libertad sindical y la negociación colectiva que se opone tan directamente a las normas y principios de la OIT sobre la materia. Pero esto no es solo responsabilidad de la actual Ministra del Trabajo, sino que hay una corresponsabilidad compartida de las anteriores ministras y ministros del trabajo. Ahora la situación creo que se tornará más compleja con el nuevo gabinete.

-¿Cuáles son los desafíos laborales del próximo tiempo?

Aquí me detendré un poco más porque son varios y fundamentales, hay grandes desafíos para enfrentar los cambios que nos demanda el futuro del trabajo.

El primero de los primeros, voluntad y disposición amplia de los líderes sindicales para iniciar un proceso de dialogo intersindical y conducir a la redefinición del sindicalismo a fin de transformarlo en un actor de desarrollo y de profundización de la democracia. El objetivo es obvio, enfrentar un proceso conjunto de reposicionamiento del actor sindical en la sociedad civil, con fuerza de interlocución frente a los gobiernos y el empresariado, rescatando sus nuevas potencialidades para socializarlas y hacerlas parte integrante de una nueva conciencia de actor nacional. Esto significa promover la unidad de acción y programática como producto de una discusión profunda, pero con tolerancia y respeto, de cada tema y coyuntura que afecte los intereses de los trabajadores y trabajadoras. Fortaleciendo la organización sindical en su base, orientando la lucha social por la defensa de los derechos y principios fundamentales del trabajo.

Otro es el que le acabo de mencionar, la derogación del DL No. 2758, para generar un nuevo Código del Trabajo que promueva y garantice efectivamente, a todos los trabajadores, el ejercicio pleno de los derechos y principios fundamentales del trabajo, especialmente el de la libertad sindical, el derecho a negociar colectivamente y el derecho de huelga.

Una Constitución democrática que se funde en el valor del trabajo, y los derechos economicos y sociales. La vivienda, la salud, la educación, el sistema de justicia, el régimen de seguridad social y la protección de los más desvalidos, son desafíos pendientes de urgente realización, junto con los derechos humanos de segunda y tercera generación. Bregar por una sociedad de derechos y garantías explícitas en los campos de la protección social, la educación, la justicia y la salud, tengan un estatus reconocido e indiscutible dentro del Estado como promotor del Bien Común, en que estos alcancen una real jerarquía en nuestro ordenamiento institucional. Para que los valores de cooperación y solidaridad se impongan sobre los antivalores que sustentan el individualismo, el consumismo, el enriquecimiento y la mera satisfacción hedonista como motores del desarrollo.

Promover el tripartismo entre el Gobierno, las organizaciones de trabajadores y de empresarios, para impulsar un proceso de dialogo social que conduzca a un nuevo acuerdo social entendido como la articulación democrática de los diferentes intereses presentes en nuestra sociedad. Ello supone, después del radical viraje impuesto por las políticas aplicadas durante las ultimas décadas, una reconstrucción del Estado y una resocialización de la vida nacional. Esta construcción de un nuevo Estado para todos los ciudadanos no puede basarse sino en un nuevo acuerdo social, el mismo que no puede ser construido sino a través del dialogo social. Es en este sentido que el dialogo social alcanza su verdadera dimensión como vía y como método para el procesamiento de los diferentes intereses sociales para alcanzar consensos básicos sobre como construir ese Estado que demandan los ciudadanos. Aun a riesgo de parecer extremo, no habrá Estado al servicio de todos los ciudadanos sino se establece un nuevo acuerdo social. Y no habrá un nuevo acuerdo, y por tanto un nuevo Estado y una nueva sociedad, sino es fruto del dialogo social, dialogo que no será posible sin la activa participación en el mismo de los trabajadores y trabajadoras a través de sus organizaciones sindicales.

Cambio del sistema económico imperante en Chile porque ha favorecido la concentración del poder económico, el monopolio y los acuerdos transversales de empresas, con lo que se ha afectado la transparencia del mercado y ha dejado entregado a esas voluntades la distribución de los beneficios del trabajo y del capital. Una de las formas más duras del capitalismo tomó forma en Chile, tras una campaña sostenida por décadas en contra del papel del Estado en los procesos económicos. La distribución inequitativa del ingreso nacional, la tributación inadecuada, la falta de incentivos reales a la pequeña y mediana empresa, son algunos de los aspectos que han deteriorado el nivel de vida de la clases medias y de los trabajadores. El valor del trabajo como generador de riqueza y conceptos tales como la justicia, la equidad y la solidaridad, han pasado a segundos y terceros planos, sustituidos por la competitividad y la eficacia de los rendimientos macro económicos y de las grandes empresas. Si las políticas energéticas, agrícolas, mineras, industriales, por nombrar las más relevantes, continúan al margen del rol social de la empresa y del Estado mismo, solo apegadas a los criterios de mercado, entonces los beneficios efectivos seguirán orientados hacia quienes hoy controlan la riqueza, pagan bajas remuneraciones y mantienen bajos niveles de ingreso en los sectores medios y bajos.

Comprometerse e involucrarse en la discusión de demandas que han emergido en la sociedad del siglo XXI y que están siendo expresadas como malestar social sin hallar solución. La demanda de los pueblos originarios por el reconocimiento de su cultura y tradiciones, debe dejar de ser tratada como si fueran acciones terroristas, desplegadas en contra del Estado y de la sociedad chilena. El Convenio 169 de la OIT y ratificado por Chile, debe ser aplicado rigurosamente.

La demanda de protección del medio ambiente entraña un compromiso con la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la economía del cambio climático debe ser abordada desde la solidaridad entre las generaciones actuales y las futuras. La mirada de Chile como un pueblo en desarrollo inmerso en América Latina, exige la formulación de políticas de largo plazo que armonicen con el desarrollo integral y equitativo de la sociedad. La familia, considerada como base de la sociedad, es una institución que experimenta cambios en el mundo actual y no puede soslayarse con meras consignas. Sus distintos tipos de conformación deben ser reconocidos en la ley y validados en la conducta de los chilenos.

La cultura entendida no solo como los valores que imperan en la sociedad, sino como el conjunto de los bienes que una sociedad genera desde si misma y que la reflejan en su ser mas intimo, no puede ser patrimonio de minorías. El acceso a los bienes culturales, el desarrollo del pensamiento propio y de la creatividad, la expresión del ser de las personas en sus variadas expresiones, tales como las formas diversas de arte, el pluralismo en los medios de comunicación y el sentido compartido de la historia, son parte clave del desarrollo pleno de una sociedad. La educación, no es solo un asunto de asignación de recursos económicos, sino que determina las posibilidades reales de crecimiento de las personas, de las comunidades y de la sociedad en su conjunto.

-¿La situación laboral en tiempos de pandemia como se enfrenta la gran cesantía?

Creo que el dialogo social tripartito entre el gobierno y las organizaciones de trabajadores y empleadores es un instrumento fundamental para elaborar y aplicar medidas reparadoras sostenibles, a nivel de las distintas regiones y a nivel nacional. Ello requiere organizaciones de interlocutores sociales sólidas, independientes y democráticas. El fomento de la confianza por medio del dialogo es fundamental para que las medidas políticas resulten eficaces. En una coyuntura de mayor tensión social y de falta de confianza en las instituciones, es especialmente importante fortalecer los mecanismos de dialogo social y la confianza en los mismos, a fin de sentar unas bases sólidas que propicien una estrecha colaboración entre empleadores, trabajadores y gobierno. El diálogo social a nivel empresarial es también primordial.

Creo también que las Normas internacionales del trabajo proporcionan una base sólida para actuar a nivel político, habida cuenta de la función primordial que desempeña el trabajo decente para propiciar una recuperación sostenida y equitativa. Debe haber una respuesta a nivel político que haga hincapié en dos objetivos a corto plazo: la protección de la salud y el apoyo económico, tanto con respecto a la demanda como a la oferta.

-¿Cómo aprecia la actual situación del frente de trabajadores del PDC y qué desafíos tiene por delante?

He sido testigo de los esfuerzos y penurias de la actual directiva del FTDC para revertir la actual situación por la que están atravesando y que se torna aún más compleja hoy día. Sin recursos, sin el apoyo institucional del PDC han logrado llevar adelante un ciclo de encuentros con los trabajadores invitando a destacadas personalidades para producir un dialogo alrededor de temas de común interés. Públicamente han establecido posiciones frente a los diferentes temas nacionales. Han intervenido ante los parlamentarios DC para obtener el apoyo a las demandas de los trabajadores, aunque la mayoría de las veces sin éxito. Han presentado denuncias en los organismos internacionales por las violaciones a los derechos fundamentales. Han sido uno de los precursores y sostenedores de la Coordinadora de los Frentes Sindicales de los Partidos de Oposición.

Sin embargo, es un hecho, ampliamente constatado que el FTDC ha venido perdiendo peso como actor dentro del PDC, la composición de los últimos Consejos Nacionales así lo demuestran. Se asiste un debilitamiento institucional o incluso desinstitucionalización del Frente, no se le respeta como institución dentro del partido, no son escuchados ni considerados. Podría ser también por el hecho de que el propio movimiento sindical ha perdido peso dentro del sistema de relaciones laborales del país. Sin duda que la crisis generalizada ha golpeado fuertemente al FTDC. Es inquietante su actual situación, cada vez son menos los trabajadores y dirigentes sindicales que militan en el PDC, no alcanzan al 2% del total de dirigentes sindicales del país. Podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que los trabajadores/as y sus organizaciones no son parte sustantiva de la actual política del partido. Estas falencias inciden en las dificultades de incorporación de nuevos cuadros de dirigentes, así como en su reemplazo. Un partido de y para los y las trabajadoras se está quedando sin sus trabajadores y trabajadoras.

Confío en los actuales dirigentes sindicales DC que a través de su convicción, perseverancia, compromiso y voluntad lograran que el FTDC al menos recupere el sitial que ocupaba en el partido hace algunas décadas atrás, con liderazgos respetados y representativos. Un FTDC poderoso, que concentre las labores de capacitación, de difusión, de diagnósticos, de recepción de sugerencias y demandas. Una gran instancia que elabore propuestas, que interactúe, a través de los dirigentes sindicales demócratas cristianos, con las autoridades nacionales, que enfrente los problemas nacionales. Una instancia que multiplique y potencie los aportes de cada uno de sus dirigentes y trabajadores militantes y pueda apoyar a los sindicatos. Es un camino largo de recorrer, nadie lo niega, tendrá avances y retrocesos, como los ha tenido la historia sindical de nuestro país, pero por eso mismo, hay que comenzarlo hoy día, cuando se han acumulado más y mejores experiencias, y no dejarlo para mañana. Es una utopía, una meta. Pero también es un norte, un camino, un horizonte, que este trabajo, -por muchos que sean sus errores y limitaciones- se lo comience a mostrar como posible.

-¿Cómo ha visto el rol del PDC en materias laborales y qué espera de esta colectividad?

-Hubo una buena iniciativa algunos años atrás al crear la Comisión Laboral con el objeto de apoyar al partido en estas materias. Esta Comisión estaba integrada por dirigentes sindicales, parlamentarios, expertos en derecho laboral, economistas, pero que ha dejado de funcionar por lo que señalaba, el trabajo no está dentro de las prioridades de la actual directiva.

La experiencia de estos últimos años indica la necesidad de establecer un estrecho vínculo entre el trabajo parlamentario y el trabajo sindical, en particular cuando se trata de temas laborales.
Sin duda que esta situación debe cambiar, ya es hora.

-¿El 10% abrió la posibilidad para que se cree un nuevo sistema previsional?

Creo que si, pero aún falta mucho por hacer, ha sido un primer paso para continuar avanzando en la derogación del DL No. 3.500 que creó el actual sistema de pensiones.

Tengo esperanza que el plebiscito para aprobar una nueva Constitución nos dará una enorme oportunidad para sustituir un régimen económico que ha sido inmoral y deshumanizante, además de ineficiente en la solución de los grandes problemas de la sociedad chilena y en particular de los trabajadores y trabajadoras. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: Entrevista, Flavio Garrido, Frente de Trabajadores, FTDC, Juan Manuel Sepúlveda

Frente de Trabajadores DC llama a que se instaure un nuevo sistema previsional en Chile, tras aprobación del retiro del 10% de los fondos de pensiones

julio 27, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos declaración pública del Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (DC), quienes hacen un llamado a la clase política y oposición a seguir legislando en favor de los trabajadores, a partir de la aprobación de la reforma constitucional que permite el retiro del 10% de fondos de las AFP. 

«¡NO ES SOLO EL 10 % ES EL SISTEMA!

Desde el 18 de Octubre y producto de esta pandemia, nadie puede desconocer seriamente, los bajos sueldos, el desempleo, el inmenso endeudamiento, las pensiones de vergüenza y el abuso en distintas aéreas que cotidianamente soporta la clase trabajadora.

Tras 40 años de este neoliberalismo, nacido en dictadura y sostenido por todos los gobiernos  después del  90, sin perjuicio de iniciales avances post dictadura y medidas de reparación, lo cierto es que la desigualdad continuó creciendo, a tal punto que hoy un 2% de chilenos concentra el 70% del ingreso nacional.

Los dirigentes y las organizaciones sociales y sindicales veníamos denunciando desde hace tiempo esta situación y los economistas y técnicos de todos los sectores políticos nos acusaron de resentidos, exagerados y populistas, porque según ellos, las buenas tasas de crecimiento económico habían traído desarrollo social a nuestro país y bastaba solo mantener con calma el mismo camino.

Ahora los dueños de la AFP y sus secuaces promovieron una gran campaña del terror, para detener el proyecto que daba derecho a los afiliados para retirar  un 10% del ahorro forzoso que mantienen en sus cuentas individuales, incluso se apoyaron en argumentos de economistas de la ex Concertación y asegurar que esto dejaría a los futuros pensionados en la pobreza. Debemos destacar que las fortunas de los súper ricos aumento un 25%, sus fortunas aumentaron de US$ 21.000 millones a US$ 26.700 millones desde marzo, (Informe de Oxfam, Londres).

Con la aprobación de la iniciativa en las dos Cámaras, los ciudadanos volvieron su rostro hacia los mismos legisladores que muchas veces les habían dado la espalda. Esta vez, gracias a la presión absolutamente mayoritaria de la población, los parlamentarios mostraron una actitud distinta, una gran resistencia a los cantos de sirena del Gobierno y de los grandes empresarios y una consecuencia con los valores que juraron defender cuando llegaron al Parlamento.

Sin perjuicio del importante apoyo que algunos Diputados y Senadores oficialistas, la unidad sin exclusiones de los sectores de la Oposición, permitió un histórico e inédito triunfo, lo que demuestra que es posible lograr acuerdos frente a los grandes problemas del país cuando hay voluntad política para  hacer más cambios y profundizar nuestra democracia. Especialmente en materia previsional, avanzando hacia un nuevo sistema de pensiones solidario, de ahorro colectivo y de reparto.

Los trabajadores y dirigentes DC, valoramos la firme actitud de nuestros camaradas Senadores y Diputados, saludamos su convicción y consecuencia en la aprobación de este proyecto y su capacidad de entender que la gente necesitaba y merecía tener este derecho, puntual quizás, pero que se  tornaba en esencial, ante la grave situación económica que viven hoy las familias chilenas.

Por lo anterior, llamamos a todos los partidos políticos y organizaciones sociales, especialmente a nuestro Partido, a perseverar en la línea de hacerse eco de manera responsable, pero resuelta de las demandas y necesidades de la clase trabajadora de nuestro país. Porque solo así se podrá recobrar la confianza y la fe de la ciudadanía en la acción política y que ésta es necesaria para lograr las transformaciones que el país exige y merece, de cara al proceso constituyente que iniciaremos a contar del triunfo del APRUEBO en el plebiscito del 25 de octubre próximo».

Atte.,
Directiva del Frente de Trabajadores de la DC

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: DC, declaración pública, Democracia Cristiana, Flavio Garrido, Frente de Profesionales y Técnicos de la DC, Frente de Trabajadores, FTDC, FTP

Frente de Trabajadores DC cuestiona moción parlamentaria que busca limitar reelección de dirigentes sindicales

abril 9, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana publicamos declaración del Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (FTDC), criticando parlamentaria que pretende modificar el Código del Trabajo para limitar la reelección de los dirigentes sindicales, VIOLA el Convenio núm. 87.

*A continuación, el comunicado:

¡¡¡¡HASTA CUANDO DIPUTADOS!!!!

Otra vez a espaldas de los y las trabajadores y de sus organizaciones se inmiscuyen de manera autoritaria en los asuntos internos de los sindicatos socavando gravemente el ejercicio pleno de la libertad sindical.

La Moción parlamentaria que pretende modificar el Código del Trabajo para limitar la reelección de los dirigentes sindicales, VIOLA el Convenio núm. 87.

Esta prohibición tendrá graves consecuencias para el normal desarrollo de un movimiento sindical donde éste cuente con un número insuficiente de personas capaces de desempeñar adecuadamente las funciones de la dirección sindical.

Una legislación que limita la reelección menoscaba el derecho de las organizaciones de elegir libremente a sus representantes.

Si bien se ha progresado en la aceptación y en el ejercicio de los principios de la libertad sindical y de asociación y de la negociación colectiva, este Proyecto de Ley de la Cámara de Diputados es un retroceso. De esta manera suma un nuevo impedimento a miles de personas, trabajadores y trabajadoras, para quienes estos principios son inalcanzables o su consecución muy ardua o simplemente sus derechos en tales áreas son conculcados.

Señores Diputados, para lograr el respeto y la aplicación efectiva de estos derechos fundamentales, es necesaria la formación de una cultura democrática basada en el respeto a los derechos humanos y sociales, incluyendo los aspectos económicos, laborales, sindicales y culturales. Además de la cuestión normativa o institucional, es fundamental asegurar una convivencia cívica basada en principios y valores democráticos, universalmente aceptados e incorporados a la práctica política.

La democracia y el desarrollo con justicia social suponen el ejercicio y respeto de la libertad sindical y de la negociación colectiva cuyo déficit se expresa en discriminación, falta de dialogo social, conflictividad y exclusión.

Señores Diputados, les exigimos más ética y decencia en su actuar, la desigual distribución de la riqueza que es una característica de nuestro país y principal fuente generadora de la pobreza y exclusión social, no va a revertir sin el pleno ejercicio de la libertad sindical y la negociación colectiva que constituye, junto a un sistema fiscal progresivo y a las políticas sociales, un instrumento para mejorar la distribución de la riqueza de forma constante y progresiva.

Les recordamos que el déficit de Trabajo Decente en nuestro país tiene entre sus principales causas la falta de libertad sindical y negociación colectiva que impacta negativamente en el empleo, protección social y dialogo social. Y que hoy día frente a la pandemia que nos azota se hace más evidente.

Hoy más que nunca debemos ser capaces, como lo han manifestado diversas organizaciones sindicales, sentar las bases para negociar un nuevo contrato social entre gobiernos, empresarios y trabajadores, que incluya:

● Que la libertad sindical y la negociación colectiva son un derecho humano fundamental.
● Una campaña Nacional de salarios resulta primordial para garantizar que ningún trabajador cobre menos de un salario mínimo que le garantice poder vivir dignamente.
● La protección social universal y la garantía de unos servicios públicos vitales resultan esenciales.
● Las políticas extremistas, incluyendo xenofobia, racismo y toda forma de exclusión, deberán ser rechazadas en aras del bien común.

Finalmente, hacemos un llamado a todas las organizaciones sindicales, Centrales y Confederaciones, a sumar todos sus esfuerzos dentro de la diversidad para defender la Libertad Sindical y la Negociación Colectiva.

 

Atte., firman 

-María Antonieta Escobar Silva Secretaria Flavio Garrido Sepúlveda Presidente

-Irene Celis Ramírez Vicepresidente

-Patricio Argandoña Rojas Vicepresidente

-Jorge Consales Carvajal Vicepresidente

-Para hacer las cosas de otra manera…

Súmate y apoya al
F.T.D.C.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Flavio Garrido, FTDC, Irene Celis, Jorge Consales

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