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A reconstruir la centroizquierda

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Elecciones

Los abismos chilenos

mayo 11, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

El triunfo de la extrema derecha en las recientes elecciones en Chile deja a este sector, opuesto al reemplazo de la Constitución de 1980, como principal fuerza del nuevo Consejo Constitucional. Con una campaña alejada del debate constitucional y centrada en cuestiones como la inseguridad, el progresismo sufrió una dura derrota que impactará sobre el gobierno de Gabriel Boric.

Desde hace un tiempo, Chile había vuelto a ocupar un lugar especial en el corazón del progresismo mundial. En 2019, las protestas sociales contra el neoliberalismo derivaron en un proceso democrático para dejar atrás la Constitución impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet en 1980. En 2021, Gabriel Boric, un ex-dirigente estudiantil de 36 años, fue elegido presidente e inició lo que algunos han señalado como una nueva ola de gobiernos progresistas en Latinoamérica.

Sin embargo, en septiembre pasado la población rechazó masivamente en las urnas el texto constitucional que buscaba reemplazar la antigua Constitución, lo que obligó a los partidos a iniciar un nuevo proceso mucho más tutelado que el anterior. Y esto sería solo la antesala: en las elecciones para el nuevo Consejo Constitucional, celebradas el 7 de mayo pasado, la extrema derecha representada en el Partido Republicano (PR) de José Antonio Kast logró 35,41% de los votos. De esta forma, le pasó por encima a la derecha tradicional (21,1%) y derrotó al oficialismo progresista (que compitió en listas separadas, un error que dará mucho que hablar y reparar). Además, el PR obtuvo por sí solo poder de veto y, en conjunto con la derecha tradicional, logró dos tercios de representación para vetar cualquier modificación que sugiera la comisión experta al borrador de nueva Constitución.

Todo lo anterior dificulta enormemente cualquier acuerdo entre la izquierda y la derecha tradicional (quién habría dicho que se añoraría esa posibilidad). Aunque inevitablemente los resultados dinamitaron la posición negociadora del gobierno para llevar a cabo un programa que ya venía a cuestas por carecer de mayoría parlamentaria, lo cierto es que la mayoría de extrema derecha en el Consejo Constitucional no tiene el camino asegurado hacia un triunfo en las próximas presidenciales. En realidad, los tiempos de las «identidades negativas» y el rechazo a todo lo que huela a poder vienen mostrando justo lo contrario: sin experiencia y puesta a liderar un proceso con expectativas que no podrá cumplir, la extrema derecha puede enfrentar su propio proceso de degradación, tal como la izquierda tuvo el suyo con la primera Convención Constitucional.

Idas y venidas constituyentes

Aunque aún es muy pronto para extraer conclusiones sobre el comportamiento electoral, hay varias cuestiones que mencionar. En primer lugar, la introducción del voto obligatorio desde el año pasado ha estabilizado un alto porcentaje de participación que cambia por completo el mapa electoral. Si en 2022 la participación fue de 86%, esta vez se ubicó en casi 85%. Pareciera que el desinterés ciudadano hacia el actual proceso constituyente, en vez de convertirse en abstención, se ha expresado en votos nulos y blancos: estos sumaron 21,54% del total. Por otro lado, el resto de los votantes que no había acudido a las urnas anteriormente (ni en el primer proceso constituyente ni en la elección del presidente Boric, cuando el voto era aún opcional), esta vez, con voto obligatorio, ha optado por la extrema derecha.

Si esto significa una ampliación de la penetración cultural del conservadurismo en Chile dependerá de si el PR mantiene sus buenos resultados en el tiempo. Por ahora se pueden aventurar tres cosas. Primero, que la votación por el Rechazo al borrador en el plebiscito pasado es similar al porcentaje de apoyo a la oposición, en ambos casos en torno de 62%. Segundo: el centro político ha terminado de desfondarse luego de que la alianza entre la Democracia Cristiana y el Partido por la Democracia (PPD, del ex-presidente Ricardo Lagos), bautizada Todo por Chile, decidiera ir por fuera del bloque oficialista y no obtuviera ningún escaño. Tercero, y quizás lo más importante: pareciera que la extrema derecha está capitalizando coyunturalmente un voto de repudio al establishment político que no es demasiado distinto del que movilizó a los votantes de la nueva izquierda chilena en el último tiempo. Como ya ha pasado en otros países, las elecciones se están definiendo por las denominadas «identidades negativas», y quien gana las elecciones ve diluido su poder en un abrir y cerrar de ojos.

Ahora bien, para entender más precisamente qué es lo que los chilenos están castigando en esta ocasión, hay que remitirse a la seguidilla de idas y venidas constituyentes de las que deriva el proceso actual. La persistencia del problema constitucional chileno radica en que, a pesar de las múltiples reformas que ha tenido la Constitución de 1980, esta no se desenvuelve como pacto fundante de la comunidad política ni tampoco sirve de base para dirimir las diferencias entre los ciudadanos. Además de su herencia dictatorial, el texto degradó aún más su legitimidad al bloquear reformas que pudieran alterar el carácter subsidiario del Estado.

Tras el estallido social de octubre de 2019, el mundo creyó que todo eso quedaría atrás con la Convención Constitucional y sus innovaciones democráticas inéditas en materia de paridad de género y protección del medio ambiente. Sin embargo, el borrador fue rotundamente rechazado por casi 62% de los votantes en todas las regiones del país. Aunque algunos todavía culpan a la campaña de desinformación conservadora, lo cierto es que esta solo pudo tener éxito debido a un error estratégico y también ideológico por parte de la izquierda: se confundió la redacción de una Constitución con el despliegue y materialización de un innovador programa de gobierno progresista. El problema estructural con la ratificación de nuevas constituciones por referéndum es que cuanto más extenso es el texto, más razones tienen los votantes para rechazarlo. En el caso de Chile, por ejemplo, gran parte de los nuevos votantes de sectores populares interpretaron la «plurinacionalidad» como un ataque a su identidad patriótica.

Con el borrador anterior rechazado, el Congreso Nacional echó a andar un nuevo proceso mucho más limitado por el poder constituido. Aunque esto fue un balde de agua fría para las expectativas de la izquierda, cualquier otra cosa habría dado armas a la derecha. Al igual que en la Convención, el nuevo órgano estableció quórums contramayoritarios, en particular, tres quintos en una asamblea de 51 electos (el acuerdo original contempló 50 escaños, al que se agregarían cupos indígenas en caso de obtener el 1,5% de la votación total del país en una papeleta separada; este fue el caso de Alihuén Antileo, elegido por ese cupo). Y, tal como le ocurrió antes a la derecha, la escasa representación de la centroizquierda en el proceso actual implica que los quórums no cumplirán su objetivo de avanzar en los pactos. Además, la derecha tenía tres exigencias: 12 bases institucionales intocables durante el proceso (como la imposibilidad de eliminar el Senado y la mención explícita a la existencia de las Fuerzas Armadas y Carabineros en la Constitución, dos puntos polémicos en la pasada Convención), una comisión de expertos compuesta proporcionalmente por las fuerzas representadas en el Congreso y un comité de árbitros para asegurar la tutela sobre el poder constituyente. La primera paradoja es que, con los resultados electorales favorables a la extrema derecha, estos contornos podrían darle, en el mejor de los casos, un cierto grado de influencia a la izquierda (y ya no a los conservadores, como originalmente) y, en el peor de los casos, resultarían irrelevantes. La segunda paradoja electoral es que un partido como el PR, que defiende la continuidad de la Constitución de 1980, quedó a cargo del cambio constitucional.

El sorpasso de la extrema derecha

El cambio en la hegemonía de la derecha chilena es total. Desde hoy, Kast no es tan solo el ex-candidato presidencial de la derecha que obtuvo 44% en la segunda vuelta de 2021, sino que su partido acaba de sumar más del doble de representantes que las fuerzas clásicas de la derecha, entre ellos Renovación Nacional (del ex-presidente Sebastián Piñera) y la Unión Demócrata Independiente (UDI, fundada por Jaime Guzmán, uno de los ideólogos de la dictadura).

La prensa internacional ha catalogado a Kast como la simple adaptación chilena de populistas como Donald Trump o Jair Bolsonaro, lo que cobra sentido considerando las conexiones del PR con las principales organizaciones de extrema derecha en el mundo. En el plano discursivo, desde 2017 Kast apela al peligro que viven los valores de la familia tradicional y su estabilidad económica. ¿La amenaza? La clásica red conspiranoica de enemigos coordinados: la izquierda, los operadores políticos, la «ideología de género» y los inmigrantes. Nada muy diferente al discurso de la Alt-Right que crece en el resto del mundo.

Desde que Boric salió elegido en 2022, el contexto económico, la crisis migratoria y la crisis de seguridad (particularmente, con el fuerte crecimiento de delitos de alta repercusión social) no solo han dado lugar a una reacción contra el gobierno, sino que además han vigorizado discursos como el de los republicanos, que se las arreglan para ser percibidos como outsiders que vienen a desplegar la «mano dura» contra la delincuencia. En efecto, toda la campaña electoral para el nuevo Consejo Constitucional estuvo marcada por mensajes sobre el descontrol de la seguridad que poco tenían que ver con la Constitución y le sirvieron al PR para antagonizar con el oficialismo.

Ahora bien, ¿es realmente Kast un outsider? A diferencia de algunos de sus pares internacionales, es un político de larga trayectoria que lleva ocupando cargos públicos desde el año 1996 y, hasta su primera campaña presidencial en 2017, siempre se había postulado por la UDI. En particular, Kast proviene del corazón de una de las culturas políticas más tradicionales de la derecha chilena. Cuando estudiaba Derecho en la Universidad Católica, Jaime Guzmán fue su tutor, y así se volvió militante del Movimiento Gremial, un grupo corporativista y religioso, que luego se convertiría en la semilla del partido. Por otro lado, su hermano, Miguel Kast, fue un Chicago boy formado por Milton Friedman que luego se convirtió en ministro de Pinochet. Justo cuando Guzmán y Miguel Kast iban a fundar la UDI, este último falleció, de modo que la figura de José Antonio pasó a ocupar un rol simbólico fundacional que se refleja en innumerables discursos y homenajes.

Todo esto es extremadamente relevante para intuir la forma en que Kast y los republicanos intentarán conducir a su grupo en el Consejo Constitucional. ¿Seguirán antagonizando con el resto de los partidos ahora que les toca conducir? El actual presidente de la UDI, Javier Macaya, se mostró confiado de que esto cambie cuando remarcó que «casi el 90% de los electos de Republicanos viene de la UDI». Aunque no sabemos qué papel elegirá jugar Kast hasta la culminación del proceso, puede que presente algunas diferencias con el guión del populismo de derecha de otras latitudes.

Progresismo chileno: ¿y ahora qué?

Chile eligió el presidente más izquierdista desde el retorno a la democracia pero, al mismo tiempo, votó un Congreso mayoritariamente de derecha. Fue tal la algarabía que desató lo primero, intensificada tal vez por las expectativas del proceso constituyente inicial, que la izquierda cometió un error estratégico: olvidarse de lo segundo. Así, en vez de tramitar de inmediato las principales reformas del programa de gobierno, usando la cada vez más corta luna de miel de los gobiernos, decidió esperar a los resultados del plebiscito de septiembre de 2022, pensando que el triunfo potenciaría el poder de negociación del Ejecutivo en el Congreso. Sin embargo, con el borrador rechazado, el oficialismo se quedó con gran parte del programa de gobierno cuesta arriba, y tras los resultados del 7 de mayo no solo se ha escogido al órgano político más derechista en décadas, sino que la posición de negociación en el Congreso ha vuelto a empeorar.

En un escenario adverso, el progresismo necesita despercudirse rápidamente de su derrota y recoger las autocríticas, no para fomentar la autoflagelación, sino para mirar hacia adelante. ¿Qué elementos del proceso constituyente hasta ahora deben ser recuperados y cuáles abandonados? ¿Cuáles son los consensos necesarios para recuperar la legitimidad de nuestra vida común en un contexto como el descrito?

Si hay algo claro es que la izquierda no puede desentenderse del proceso constituyente. A fin de cuentas, fue la que le propuso al país una nueva Constitución destinada a habilitar un periodo de justicia social. Así, aunque toque hacer múltiples concesiones, sería mucho más perjudicial renunciar a un acuerdo con la derecha tradicional. Por un lado, esto permitiría consensuar un texto con mayores posibilidades de ser aprobado en diciembre de 2023 para zanjar de una vez por todas el proceso. Por otro, se sentaría un precedente para cerrar caminos de autoritarismo.

La era de las identidades políticas negativas también implica que en Chile podría haber espacio para construir una identidad en contra de la extrema derecha, algo que hasta cierto punto se generó en la segunda vuelta presidencial de 2021. Aunque la pregunta es si para construir tal antagonismo basta con denunciar que el PR «no es democrático» justo cuando acaba de ganar las elecciones. En vez de eso, vale la pena volver al origen: la razón por la que comenzamos este largo camino de idas y venidas desde el estallido social fue el malestar con la subsidiariedad del Estado consagrada en la Constitución de 1980. Si se considera la lógica del plebiscito ratificatorio, que no distingue artículo por artículo, sino que somete la totalidad del borrador a votación, entonces lo más importante de cara a la votación final serán los anticuerpos que pueda inducir el nuevo texto. Si la derecha opta por constitucionalizar el rechazado sistema de administradoras de fondos de pensiones privadas (AFP) o las instituciones de salud previsional (ISAPRE, sistemas privados de seguros de salud), es muy plausible que gane nuevamente el Rechazo.

El dilema de Kast

Decíamos más arriba que el proceso constituyente quedó bajo la conducción de quienes rechazaban un proceso constituyente. Para graficar, basta un ejemplo: Luis Silva, el candidato más votado a escala nacional, indicó que el PR «no quiere una nueva Constitución». En pocas palabras, se podría decir que la propuesta constitucional del PR es la Constitución de 1980, ni más ni menos. Sin embargo, a pesar de las duras derrotas electorales de este año y el pasado, el plebiscito constitucional de 2020 aprobó con 78% de los votos la propuesta de cambiar el texto impuesto por la dictadura y reformado en múltiples ocasiones. En otras palabras, este es un capítulo que difícilmente se cerrará sin más con un nuevo rechazo.

Como se ve, la cuestión no es tan sencilla para el PR. Como la principal fuerza del Consejo con 23 bancas, un poder de veto autónomo y a solo ocho votos de lograr los tres quintos (quórum para aprobar los artículos), la responsabilidad del curso del proceso recae ahora sobre sus espaldas en la misma medida que el apoyo popular recibido en la votación. Y aunque habrá más de un intento de desmarcarse de su responsabilidad, lo cierto es que las expectativas de cierre de la crisis social e institucional de Chile no han desaparecido, a pesar de que la seguridad y la inmigración pasaron a ser cuestiones centrales en la agenda ciudadana.

A diferencia del plebiscito pasado, capitalizar un nuevo rechazo ya no es posible para la derecha. La facilidad con que pueden construir los tres quintos e incluso dos tercios con Chile Vamos implica que los costos del proceso constituyente recaerán en buena parte sobre la derecha. Por eso, es probable que la apuesta del PR sea sacar adelante un borrador para ser aprobado en diciembre. Ello depende de las capacidades de la derecha, pero sobre todo del PR, de actuar de manera moderada. Algo que no es imposible si se considera que, a diferencia de buena parte de la izquierda independiente de la Convención, el PR tiene un líder y una estructura partidista mucho más vertical.

Sin embargo, esta no es la única posibilidad. El PR es un partido nuevo, con muchos cuadros que no se han fraguado en política ni están acostumbrados a debates institucionalizados, reglamentos de votación, apariciones públicas, etc., de modo que pueden cometer los mismos errores comunicacionales y tácticos que se cometieron, en abundancia, en la primera Convención Constitucional. No podemos olvidar que en la Cámara de Diputados y Diputadas los militantes y ex-militantes del PR han estado envueltos en diversas polémicas.

Con todo, mientras el camino de la nueva izquierda chilena encabezada por el presidente Boric enfrenta curvas peligrosas, el de la extrema derecha de Kast, si bien parece despejado, se enfrenta a los riesgos del exceso de velocidad. Deberá generar el marco de una nueva Constitución que debe aprobarse para mostrar que puede gobernar y generar «estabilidad», pero se tendría que cuidar de que sus ideas «ochentistas» no aparezcan en el nuevo texto. Mientras tanto, entre las curvas peligrosas y el exceso de velocidad, sigue creciendo un verdadero abismo entre la política y la sociedad.

🟣Fuente: Nuso.org👇

https://nuso.org/articulo/chile-elecciones-constitucion/

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columinista, Columnas, Elecciones

¿‘Sorpasso’ en el Nuevo Mundo?

mayo 5, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jaime Bellolio

Académico de la Universidad Andrés Bello, exdiputado UDI y exministro vocero de Gobierno

De no mediar un resultado que favorezca la cooperación y el acuerdo, se daría el que caso descrito por nuestro célebre Nicanor Parra. Esto es, parafraseando, que la (extrema) izquierda y la (extrema) derecha unidas, jamás serán vencidas.

El domingo Chile enfrenta una nueva elección, para escoger por segunda vez en dos años representantes que escriban un nuevo proyecto de Constitución, que será plebiscitado en diciembre. Los resultados pueden sorprender.

El contexto, de usual, no tiene nada. Esta será la séptima vez que los chilenos van a las urnas en tan solo 36 meses, para elegir a ocho diferentes tipos de autoridades y votar en dos plebiscitos nacionales.

Esta fiebre de elecciones ha sido, en parte, la manera de canalizar institucionalmente los hechos gatillados a partir del 18 de octubre de 2019 – el estallido social, violento y abrumador para las instituciones y autoridades políticas. En ellas se han advertido los vaivenes de humor político. La aprobación por un 78% para escribir una nueva Constitución con 7,5 millones de votantes –y un escuálido 22% para los representantes de derecha– parecía anunciar un ciclo que entregaba una mayoría social y política a las ideas de la nueva coalición de izquierdas.

Pero aquello fue frenado en seco con el apabullante triunfo del rechazo en el plebiscito constitucional de septiembre pasado, cuando un demoledor 62% desrieló el proyecto refundacional impulsado por las izquierdas. Hubo una participación previamente inimaginable de 13 millones de personas.

Este mazazo a la propuesta constitucional izquierdista se explica, en parte, por la radicalidad identitaria que primó en su proceso, a la exclusión y cancelación de las derechas por parte de una izquierda hipermoralizante, la lejanía de las propuestas con los problemas cotidianos de las personas y el desprecio que se mostró –en forma y fondo– con la tradición chilena.

Por cierto, aún quedan quienes no reconocen la derrota y culpan a todo salvo a sí mismos, tratando a los votantes de ignorantes, de atrasados frente a lo progresista de los cambios, dando un espectáculo de élite patético como pocos.

Dado que la cuestión constitucional estaba lejos de haberse terminado, la centroderecha cumplió su compromiso: “Con esta no, pero con una buena Constitución, sí”. Y firmó un acuerdo con las izquierdas y el Gobierno para un segundo proceso constituyente. A diferencia del proceso anterior, el Partido Comunista sí se sumó y votó a favor en el Congreso, empujado por el propio presidente Gabriel Boric y el Gabinete del que forman parte. En tanto, el derechista Partido Republicano volvió a votar en contra de cambiar la Constitución actual.

Así, llegaremos a este 7 de mayo a una elección con desinterés generalizado en el tema propiamente constitucional –donde ni el Gobierno ha sido especialmente proactivo en llamar a votar–, pero que, dado que será una elección con voto obligatorio, seguramente representará la segunda más alta participación electoral de nuestra historia.

Hay muchas razones que explican este desinterés: el cansancio ciudadano derivado de la larga y pésima experiencia del proceso anterior, la seguidilla de elecciones, la lejanía con que se percibe hoy el tema constitucional versus la crisis de seguridad y los malos datos económicos.

Sin embargo, existe una causa que, si bien no es especial únicamente a Chile, tiene componentes idiosincráticos que la han agudizado. Me refiero al efecto que tiene en las personas y la sociedad en su conjunto la permanente incertidumbre en que nos encontramos, que podríamos denominar como repliegue y presentismo.

Ya lo decíamos: el estallido social, la pandemia, un proceso constitucional fracasado, inestabilidad de las reglas institucionales, múltiples elecciones, la percepción de que la inseguridad pública y la inmigración irregular que están fuera de control, realidades económicas complejas (como el aumento del costo de vida, la baja en salarios reales, aumento del desempleo), cambios tecnológicos que generan incertidumbre y un largo etcétera, hacen que nuestra sociedad esté, de forma tácita, en punto de ebullición.

El repliegue implica que las personas se vuelcan a sí mismos, a espacios que le son más seguros y controlables, como el propio hogar, su familia y su pasado, incluyendo sus tradiciones o costumbres, así como la pertenencia a una idea de país. Mientras, el presentismo es el vivir en el aquí y ahora, como en un ciclo interminable que se repite una y otra vez y donde el futuro percibido se expresa en unos pocos meses, donde sólo cabe lo urgente que invade todas las esferas de la vida cotidiana.

En este escenario de sobrevivencia –sumado a la frustración de expectativas y descrédito de la política para entregar una solución esperanzadora– hay un mínimo espacio para las preocupaciones de largo plazo, a la vez que se hacen populares las medidas efectistas de la inmediatez. Es un escenario que alimenta un potencial populismo.

Las encuestas muestran que la oposición –y más bien las fuerzas del rechazo del plebiscito anterior– están cerca de obtener los tres quintos del consejo constitucional que será elegido este domingo. Es decir, conseguiría el quórum necesario para escribir normas en el borrador constitucional. El Gobierno, en tanto, ratificaría su minoría social y política con cerca de un 40% de los escaños.

Una de las posibles sorpresas es que, dentro de la oposición, sea el Partido Republicano el que obtenga casi la misma cantidad de consejeros que la centroderecha. Incluso, algunos se entusiasman con la idea de un sorpasso en la derecha, que reconfiguraría la discusión política inmediata.

Al mismo tiempo, ya hay varios intelectuales y grupos políticos de una izquierda radical que, advirtiendo el viento en contra, han comenzado a desembarcarse del proceso, a poner en cuestión su legitimidad, por tener demasiados contornos predefinidos como para ser la base de un proceso refundacional (refundación que, está de sobra recordar, no es lo que quieren los chilenos).

Finalmente, mirando hacia la otra punta, algunos temen que se repitan los mismos excesos de la izquierda del proceso pasado, pero ahora con signo contrario, llevando inevitablemente a que haya una alta posibilidad de un nuevo rechazo en el plebiscito de salida de diciembre.

De no mediar un resultado que favorezca la cooperación y el acuerdo, se daría el que caso descrito por nuestro célebre Nicanor Parra. Esto es, parafraseando, que la (extrema) izquierda y la (extrema) derecha unidas, jamás serán vencidas. //ELF

*Fuente: El País de España https://elpais.com/chile/2023-05-05/sorpasso-en-el-nuevo-mundo.html

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Anular el voto en elecciones es debilitar aún más la democracia y favorecer a la derecha

mayo 3, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal
Abogado y exsenador

El 28 de abril de 1973, falleció Jacques Maritain, uno de los filósofos que más influyó en mi formación política. Ese año, medio siglo atrás, los chilenos vimos desplomarse una democracia con deficiencias, pero que fue reemplazada por 17 años de horror.

Al releer textos de Maritain, recordar la etapa previa al Golpe Cívico militar, me siento obligado a dar una opinión personal, ya que, aun cuando no renunciaré nunca a la DC, me he alejado de la vida política partidista, de las redes sociales, pero estoy muy preocupado por el presente y futuro de nuestro país y no entregaré el poder mínimo de mi voto para incrementar el caos. Iré a votar y lo haré por una persona DC que votó Apruebo, no como yo, que voté Rechazo, pero que es una persona honesta, preparada y con capacidad para dialogar.

Entiendo la angustia de amigos o desconocidos que no ven salidas, pero anular el voto es una respuesta equivocada, a lo menos precipitada. Yo no sé qué propuesta se nos hará, pero, espero que sea una que recoja las experiencias y los valores que non permitan una mejor convivencia y tenga mecanismos apropiados para resolver las legítimas diferencias que se dan en una democracia.

Por eso, estudiaré la propuesta y analizaré mi conducta en el Plebiscito correspondiente, pero anticipar un voto nulo ahora es perderse la oportunidad de ejercer plenamente este derecho que toda teoría democrática defiende: Voto secreto, universal e informado. Es cierto que la publicidad que hemos visto es claramente inadecuada, pero el documento final deberá ser difundido de mejor manera.

Si se construye una Constitución que represente a los sectores más retrógrados, tengo la oportunidad de rechazarla. Pero si hoy anulo el voto fortalezco a la DERECHA. me hago cómplice de esos sectores, ya que ellos tienen mucha capacidad para acarrear votantes y están usando el miedo que han creado las minorías violentistas y los delincuentes para obtener apoyo. La historia de Chile lo demuestra, la Derecha no trae Paz ni Justicia.

Jacques Maritain en “C1ristianismo y Democracia”, escrito en 1942, sostenía “La tragedia de las democracias modernas consiste en que ellas mismas no han logrado aún realizar la democracia.” Como causa de este fracaso marcaba que “los enemigos del ideal democrático no se han desarmado nunca” y que “los antagonismos irreductibles, inherentes a una economía fundada en la fecundidad del dinero; el egoísmo de las clases acomodadas y la separación del proletariado erigido por el marxismo en principio místico de la Revolución, han impedido que las afirmaciones democráticas pasen a la vida social; y la impotencia de las sociedades modernas ante la miseria y ante la deshumanización del trabajo, su imposibilidad de sobrepasar la explotación del hombre por el hombre, fueron para ellas una amarga derrota.”

“La guerra ha despertado trágicamente a los hombres. Si las democracias ganan la paz después de haber ganado la guerra, será a condición de que la inspiración cristiana y la inspiración democrática se reconozcan y reconcilien”.

http://www.profesorgentile.com/n/la-democracia-en-jacques-maritain.html

Europa vivió una atapa de profundas transformaciones en las que los partidos de inspiración cristiana tuvieron el liderazgo en la construcción de sociedades más justas y democráticas, hasta que el Cambio de Época que se vive desde algunas décadas, no encuentra liderazgos que lo puedan entregar. En Chile, el papel activo de la DC chilena logró dar algunas respuestas positivas previas al Golpe y, especialmente en el proceso de lucha contra el Dictador, en la construcción de acuerdos políticos amplios, tanto en la creación de coaliciones de gobierno cómo en relaciones con las oposiciones de izquierda y derecha.

Lamentablemente, las contradicciones internas, tanto de nivel doctrinario como de luchas de facciones y personalismos excesivos la han debilitado de una manera muy seria. Por cierto, este es un proceso que ha afectado a la mayoría de las fuerzas políticas chilenas, reforzado por la impresionante pérdida de influencia de las iglesias, otras entidades culturales, del Poder Judicial, las instituciones uniformadas y los medios de comunicación.

Esta situación de ausencia de respuestas justas a las injusticias existentes ha provocado un distanciamiento muy profundo entre la ciudadanía y las entidades políticas. Las crisis que se viven en países de nuestro continente, han provocado una situación migratoria de grandes proporciones, sin que se puedan establecer las indispensables coordinaciones de políticas que enfrenten los temas de fondo y encuentren soluciones transitorias apropiadas para los temas más urgentes.

Hoy los chilenos estamos expuestos a una situación de falta de seguridad, en lo laboral, económico y una delincuencia más violenta. Adicionalmente, la pandemia sanitaria y el delirio convencionalista nos produjeron un tremendo impacto con secuelas muy dañinas. Me ha impactado un trabajo realizado por tres académicos en que se constata que más del 40% de los encuestados que votaron por el Apruebo o el Rechazo, consideran a los discrepantes malas personas. Eso es muy grave porque no hay comunidad que resista un encono tan fuerte.

Estuvimos por proyectos muy distintos en ese plebiscito, pero es posible superar esa distancia, como ya lo hicimos antes. En 1973 algunos promovían la Dictadura del Proletariado, otros un Golpe de Estado y algunos pedimos nuevas elecciones. Pero luego, una gran mayoría aprendimos y fuimos capaces de darle justicia a las víctimas de violaciones a los derechos humanos, cómo se comprueba con los fallos de los tribunales que mandan a la cárcel a muchos de los asesinos y torturadores, después de casi 50 años. La justicia tardó, pero llegó. Un Chile más justo que en la dictadura no comenzó con este gobierno, como se comprueba cada día, partió con Patricio Aylwin.

Yo insisto en que votaré por una persona que estuvo por el Apruebo, pero es una de las buenas opciones existentes. Los errores le cuestan caro a los pueblos. Si desde ya se habla de un próximo gobierno de la derecha más dura, no es un dogma. Es un desafío que todas las fuerzas por el cambio democrático deben responder adecuadamente para ello. Todavía hay tiempo.

No represento a nadie, ni aspiro a hacerlo. Sólo me encantaría coincidir con muchos para, sin odio ni violencia, usar nuestro instrumento del voto para hacer realidad la Esperanza de una Patria más justa y buena para todos, eligiendo buenos convencionales ahora y mejores representantes en el futuro. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columinista, columna, Columnas, Elecciones, Proceso Constituyente, Ricardo Hormazábal

Los «famosos» que triunfaron y perdieron en las elecciones a lo largo de Chile

mayo 17, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

A pesar de que varios famosos salieron electos como constituyentes, en las municipales casi ninguno logró quedarse con la victoria.

Este domingo terminaron las elecciones municipales, de gobernadores regionales y de representantes en la Convención Constitucional, donde varios conocidos rostros fueron parte de las papeletas.

En ese sentido, la mayoría de estos famosos se concentraron en los cupos de constituyentes, y también para las municipales, donde tuvieron un dispar desempeño.

Convencionales constituyentes

Cerca de una veintena de «rostros» intentaron ser parte de los 155 integrantes de la Convención Constituyente que redactarán una nueva Constitución. Sin embargo, solo ocho de ellos lograron quedar entre los elegidos por la votación popular.

Una de ellas fue la actriz Malucha Pinto, quien fue por la Lista del Apruebo por el Partido Socialista, alcanzando el 12,67% de las preferencias en el distrito 13. Junto con ella, el escritor Jorge Baradit también consiguió quedarse con un cupo con el 5,14% yendo por la misma lista que Pinto.

Desde el Frente Amplio, en el pacto Apruebo Dignidad, el abogado Daniel Stingo logró la mayor cantidad de votos a nivel nacional con 110.935, lo que equivale al 24,66% de su distrito.

Stingo celebró su triunfo a través de las redes sociales, aunque con prudencia, ya que en ese momento los resultados aún eran preliminares.

«Todo preliminar, pero desde ya quiero darle muchas gracias a todas y todos por su apoyo. No saben lo emocionado que estoy», aseveró.

Por su parte, el actor Ignacio Achurra, perteneciente al pacto Apruebo Dignidad, fue uno de los cinco triunfadores con el 9,74% de las preferencias. Achurra utilizó sus redes sociales para agradecer a sus votantes, escribiendo que se encontraba «tremendamente feliz, agradecido y emocionado».

En tanto, por la lista Vamos Por Chile, el periodista Bernardo de la Maza, independiente por Evópoli, logró un puesto en la convención con el 6.26% de los votos en el distrito 8, misma lista que también representó la animadora Bárbara Rebolledo, la cual de igual forma fue una de las candidatas elegidas en el distrito 17 con el 7,93% de las preferencias.

Además Giovanna Grandón, más conocida como la Tía Pikachu, también fue elegida como constituyente por el distrito 12, obteniendo la cuarta mayoría con el 5,67% de los votos.

Asimismo Bessy Gallardo, la egresada de derecho que se hizo conocida por su participación en programas de televisión, fue elegida como candidata constituyente por el distrito 8, el cual incluye las comunas de Maipú, Cerrillos, Estación Central, Pudahuel, Lampa, Colina, Til Til y Quilicura.

En tanto, quedaron fuera de la convención distintas figuras como Yuyuniz Navas (distrito 9), quien realizó sus descargos a través de redes sociales catalogando de «miserables» a la izquierda.

«La ciudadanía no se ha dado cuenta del daño que la izquierda le ha hecho al país», escribió en su cuenta de Twitter.

Asimismo, agregó que «no les creo, ni confío. Hasta hoy no han hecho nada por las necesidades del pueblo, y tampoco lo harán en un futuro. Izquierda Miserable».

Además de Navas, los siguientes candidatos famosos quedaron fuera de la convención:

-Lucía López (distrito 10).

-Mauricio Pesutic (distrito 11).

-Bastián Bodenhöfer (distrito 12).

-Macarena Venegas (distrito 12).

-María Luisa Cordero (distrito 12).

-Adriana Barrientos (distrito 13).

-Hotuiti Teao (distrito 7).

-Francisca Ayala (distrito 8).

-Miguel Esbir (Miguelo) (distrito 8).

-René Naranjo (distrito 8).

Municipales

A pesar de los buenos resultados obtenidos por los famosos en la Convención Constitucional, en las elecciones municipales casi todos los rostros que buscaban convertirse en jefes comunales quedaron a medio camino.

En ese sentido, en Macul, Savka Pollak compitió como independiente por la lista de Chile Vamos, quedándose con el último lugar de las preferencias con el 10,69% de los votos, mientras que el candidato independiente, Gonzalo Montoya, logró la victoria con el 58,63%.

Por su parte. Marlén Olivarí que buscó la alcaldía de Viña del Mar como candidata independiente, logró solo el 1,46% de los votos, siendo superada por la también conocida presentadora, Andrea Molina quien logró el 21,52% de las preferencias siendo independiente por la lista de Chile Vamos. No obstante a ello sería Macarena Ripamonti fue quien se quedó con la victoria con el 38,50% de los votos.

En tanto, el actor Juan Pablo Sáez también perdió por la alcaldía de Ñuñoa, concentrando el 14,82% de los votos y yendo por la lista Unidos por la Dignidad como militante DC. En dicha comuna resultó ganadora la candidata de Revolución Democrática, Emilia Ríos con el 31,84% de las preferencias.

En Maipú, Cathy Barriga sufrió una estrepitosa derrota frente a Tomás Vodanovic de Revolución Democrática, perdiendo la reelección tras un periodo como jefa comunal.

Finalmente el exfutbolista Gabriel ‘Coca’ Mendoza se quedó con el último puesto por la alcaldía de Graneros con el 9,36% de los votos yendo como independiente por Chile Vamos, mientras que Rodrigo Wainraihgt también perdió en Puerto Montt frente a su único rival, concentrando el 47,75% de los votos, y también presentándose por la lista oficialista, pero como militante de RN.

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Candidatos a alcalde exigen fair play ante posible regreso de ediles a funciones

abril 6, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Candidatos y candidatas a alcaldías presentaron esta jornada una carta a Contraloría para exigir un “juego limpio y una cancha pareja” para las campañas electorales frente a la posibilidad de que ediles que buscan la reelección puedan volver a sus funciones durante abril, en caso de postergar los comicios para mayo.

En la misiva se apuntó que “estas elecciones han puesto sobre la mesa la desigualdad que enfrentan quienes buscan convertirse en una alternativa para electores y electoras, y que hoy no ocupan cargos”.

En esa línea, advirtieron que “el cambio de fecha de la elección puso otro obstáculo en la carrera y aunque las razones son del todo atendibles, que los renunciados alcaldes y alcaldesas que buscan la relección vuelvan a sus funciones ahora, profundiza peligrosamente esta desigualdad”.

“Mientras nosotros, en calidad de candidatos y candidatas, veremos suspendida toda posibilidad de hacer campaña por razones sanitarias, estos otros candidatos, revestidos de alcaldes y alcaldesas estarán visibles ante sus potenciales electores en actividades públicas”, añadieron.

Asimismo, emplazaron al Senado para “tomar una determinación y confiamos en que lo hará tomando en cuenta los valores de la igualdad ante la ley, la probidad, la transparencia y el respeto a la institucionalidad. Pedimos Fair Play, juego limpio y justo en estas campañas realizadas en una situación tan anómala. Sin trampas, sin tanta cancha dispareja”.

“No por nada el legislador aparta de la poderosa maquinaria municipal a quien desea ser reelecto o reelecta. Y hoy el país no cuenta con capacidad de fiscalizar y sancionar a tiempo las las faltas que llegaran a cometerse”, reflexionaron los ediles desafiantes.

Además, plantearon que “en cada una de nuestras comunas, quienes firmamos esta carta, creemos que la institución de la subrogancia debe funcionar, porque para ello está diseñada”.

“Además del Fair Play que proponemos y que juzgarán las y los electores, también queremos que hoy sea un téngase presente para el Senado y la Contraloría General de la República. Queremos un juego limpio, porque nuestros vecinos y vecinas se merecen elecciones municipales limpias”, cerraron en la solicitud.

La misiva fue firmada por Verónica Pardo (candidata en Providencia), Sara Campos (La Reina), Claudio Arriagada (La Granja), Eduardo Espinoza (Macul), Karina Delfino (Quinta Normal), Luis Escanilla (Puente Alto), René Díaz (La Pintana), Genaro Hernán Balladares (San Ramón), Miguel Concha (Peñalolén), Daniel Olivares (Navidad), Alejandro Vargas (Conchalí) y Felipe Muñoz (Estación Central).

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PPD insiste en que se disponga de transporte público gratis para las elecciones

abril 1, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Los Diputados y Diputadas de la Bancada del PPD lamentaron que la Cámara rechazara en el día de ayer -con votos principalmente de Chile Vamos- una indicación incluida en el proyecto que aplaza las elecciones, para que se disponga transporte público gratuito en todo el territorio nacional para las jornadas de los comicios.

«Queremos insistir con este tema, ya que el Estado debe dar todas las garantías sanitarias para asegurar la participación ciudadana en los próximos comicios, y en ese sentido, es esencial facilitar el transporte para las personas», afirmó el Jefe de Bancada, Raúl Soto.

El parlamentario agregó que «es por ello que queremos sacar al pizarrón a los parlamentarios de derecha que votaron en contra de esta indicación, ya que el día martes la Cámara aprobó por casi la unanimidad de la Sala un Proyecto de Resolución que presentamos como Bancada del PPD proponiendo que se tomaran todas las medidas necesarias para proveer gratuitamente medios de transporte a las y los electores, pero ayer cuando se trata de algo más concreto, votan en contra».

En tanto, la diputada del PPD y Presidenta de la Comisión de Personas Mayores y Discapacidad, Carolina Marzán, sostuvo que «es realmente indignante que por un voto se haya perdido la indicación. Escuchamos lindos discursos para la galería pero con el voto se da vuelta la espalda a la ciudadanía. Debemos tener presente que muchas personas mayores, personas con discapacidad o movilidad reducida, requerirán ser acompañadas para practicar el voto asistido, y utilicen el transporte público para concurrir a votar o acompañar a otro elector. Lo que es bastante complejo si consideramos que hay miles de familias que están pasando por serios problemas económicos, y pagar transporte para ir a votar se les hace sumamente difícil, sobre todo en lugares aislados, zonas rurales y de difícil acceso».

Finalmente, el diputado PPD y vicepresidente de la Cámara, Rodrigo González, afirmó que «en el marco de la pandemia, el Gobierno tiene la obligación de apoyar a los ciudadanos tanto económicamente como generar las condiciones para que el día de la votación pueda haber un máximo de participación, y no haya la abstención que ha habido en otras elecciones. Le exigimos al Presidente de la República y al ministro de Transportes que ponga transporte gratuito los dos días de votación».

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