En La Fontana entrevistamos al médico cirujano de profesión, quien entrega su balance de lo que fue el 2019, en materia legislativa, el rol que jugó la DC, el proceso constituyente en curso y su postura sobre ámbitos de la salud pública que conciernen a la población, en el contexto de la crisis social.
El parlamentario por la Región de Valparaíso, Daniel Verdessi (DC), conversó con nuestro medio. El último día del 2019, analiza lo que ocurrió este año en materia de leyes y valora el rol protagónico de su partido, la Democracia Cristiana (DC), en el quehacer político.
«Categóricamente, el partido más importante durante este año, ha sido la DC. Ha sido relevante en todos los aspectos, como una colectividad articuladora, que ha hecho un aporte constructivo y ha hecho oposición cuando corresponde», dice.
-¿Cuál es el balance que hace de este año legislativo?
-Desde el punto de vista de la agenda legislativa, indudablemente, hay dos etapas. La primera es antes del 18-O y otra después del 18-O (…) La gestión de la mesa de la Cámara de Diputados, que encabeza el diputado Iván Flores, se caracterizó por una gran exigencia en los tiempos. No hubo casi espacio para descansar, con sesiones hasta muy tarde, incluso con doble sesión, lo cual durante todo el año fue así.
-Incluso, antes del estallido social…
-Sí, incluso antes del 18-O, porque efectivamente había una agenda muy intensa. Ahora bien, cuál es el el cambio que se produce después del estallido, es que se empieza a dar una apertura de la derecha a resolver ciertos cambios esperados por la oposición, donde yo me incluyo, que permitió incorporar el plebiscito para una nueva constitución, una nueva reforma tributaria, una reforma de pensiones, y varias otras materias donde tuvimos, insospechadamente, un aliado en el oficialismo. Eso gatilló a que hubiera un gran apremio legislativo por avanzar, aprovechando esta oportunidad que nos dio la movilización social.
-Pero esto no se acaba aún…el descontento social sigue.
-Claramente, los avances en materias sociales deben seguir. El tema no ha terminado. Estamos obteniendo logros, que se han dado, como el aumento de la pensión básica solidaria, la discusión de la reforma tributaria que no nos deja conformes. Lo bueno es que, los diputados DC, tienen más peso específico en la Cámara de Diputados.
-¿Como quiénes?
-Como (Gabriel) Ascencio, que es un doctorado en economía y que sabe y que tiene mucha experiencia. Creo que podemos obtener mucho más en la Cámara, que en el Senado. Conseguir la paridad de género, la representación de pueblos originarios e independientes es un logro de la Cámara, que ha priorizado parte de la agenda social, en especial en base a la pérdida de poder que ha perdido el Gobierno. De alguna manera, se ha transferido la conducción de la agenda social desde el poder Ejecutivo al Legislativo, sobre todo, por lo visto en la Cámara de Diputados este año. Por eso, la conducción de la mesa, que encabeza Iván Flores, de gran exigencia, de gran fuerza, en momentos muy difíciles, ha sabido imponerse.
-¿Y cómo evalúa el rol de la DC este año?
-Categóricamente, el partido más importante durante este año, ha sido la Democracia Cristiana (DC). Ha sido relevante en todos los aspectos, como una colectividad articuladora, que ha hecho un aporte constructivo y ha hecho oposición cuando corresponde. Es un partido que ha logrado perfilarse. Incluso, en el difícil contexto del post 18-O, ha tenido un rol muy importante. Lo anterior, se verá reflejado este 2020. La idea es que la DC sea empática en canalizar lo que quiere la gente y que sea capaz de liderar propuestas diferenciadoras, que den los espacios necesarios para los cambios que el país requiere. Desde el mismo partido, algunos dicen que es de centroderecha y otros de centroizquierda, pero otros como yo, decimos que estamos por sobre la derecha y la izquierda; estamos junto a las personas.
-A propósito de Flores, ¿Valora que la censura en su contra no haya prosperado en la Cámara?
-Era predecible que no iba a correr esta censura. Digámoslo con toda sus letras, esto fue una pataleta de la UDI. Por eso, no tuvo respaldo en gran parte de la oposición.
Sistema de salud universal
-En materia de salud, ¿Está de acuerdo con las reformas anunciadas por el Gobierno en Fonasa, o el seguro de salud?
-Yo soy de los que valora positivamente, la gestión en el Ministerio de Salud. Hubo logros importantes, como la aprobación de la Ley de fármacos 2. También la posibilidad de la compra en Cenabast, como algo centralizado que puede bajar los precios de los medicamentos y hemos tenido un ministro, como Jaime Mañalich, que ha estado bastante ´aperrado`, y que ha contribuido mucho, porque conoce de los temas en salud. Lo único que hay que ver si es que se va a comprometer con el seguro catastrófico de salud. Para mí es una oportunidad. Ojala pudiera participar en la interpelación al ministro, porque es una conversación, no es una acusación en su contra (…) A este ministro le ha tocado dar pasos que son bastante progresistas. En el pasado, la Ley antitabacos, que era luchar contra las tabacaleras, lo logró este ministro. El postnatal de 6 meses, también lo consiguió él. Curiosamente, no lo pudo hacer el Gobierno de Michelle Bachelet.
-¿Y qué le diría en la interpelación a Mañalich?
-Yo le plantearía que ojala tuviera voluntad para que Fonasa avance a un sistema de salud universal, lo cual sería un gran salto en materia de salud pública para la ciudadanía, dando paso al término de las Isapres, lo que sería un sueño del ´Pibe` para la oposición.
Nueva constitución
-¿Una nueva constitución puede garantizar y no solo reconocer la salud de calidad gratuita para la población?
-La constitución agotada de Pinochet, es de extrema derecha. Y eso se traduce en que el Estado subsidiario no puede hacer nada y se lo deja todo al mercado. O sea, el Estado tiene que suplir lo que no quiere hacer el privado. Y eso hace que, efectivamente, el privado se meta en temas de salud, de educación, vivienda, previsión social, etc. Por eso, creo que una constitución moderada, que no sea ni de extrema izquierda ni derecha, nos permitiría asegurar el derecho a la salud, para elegir dónde atenderme sin importar el tamaño del bolsillo, también el derecho a la educación y a la previsión social de las pensiones. Ojala se pudiera incluir, el derecho ala vivienda. No está en juego aquí el derecho a la propiedad, como dicen algunos.
-¿Es optimista mirando al futuro, como el Presidente, Sebastián Piñera, que dijo que «lo peor de la crisis ya pasó»?
-Soy absolutamente optimista. Un país, que tiene un PIB per capita de US$ 270 mil millones no se cae tan fácilmente. Por supuesto, que tiene que mejorar el estado de ánimo de la gente. Disminuir el temor y el miedo al desempleo, pero creo que el Imacec de diciembre va a ser mejor que el de noviembre. Pienso que las vacaciones y juntarse con amigos y familia, con la disminución de la violencia, que es lo que produce mayor daño, tiene que generar la recuperación del espíritu normal. En no más de seis meses, debe ir el tema normalizándose, y que Chile recupere sus niveles de crecimiento económico, que esperamos. Tenemos que recuperar, eso sí, el orden social, pero para eso debe haber una agenda social importante y que Piñera no cometa errores no forzados, para que el Ejecutivo conduzca un proceso de recuperación social progresivo.
-La idea es que la agenda social vaya a la par con el proceso constituyente…
-El trabajo constitucional va a ser largo, como dos años por lo menos, con una elección en abril, donde suponemos que va a ganar el «Sí», por una nueva constitución, porque creo que la gente quiere eso, pero también con una convención constituyente. Y paralelamente, sin descuidar una agenda social potente. Pero veamos lo que pasa en el Senado primero, ojala que se apruebe lo de la paridad de género, con representatividad de pueblos originarios e independientes. Va a ser un trabajo arduo e intenso, pero se tiene que lograr una carta fundamental que no sea de derecha, y sea la «Casa común de todos».// ELF