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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

El eterno dilema falangista: ¿Qué hacer con la Democracia Cristiana?

marzo 29, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

A estas alturas de la vida, es una pregunta compleja que solo sirve para descargar malestares existentes. La idea es tratar de ser un aporte para entender el grado de masoquismo que hoy tienen muchos militantes de mi partido. Lo que pasa es que las ramas de la política contingente no dejan ver el bosque de los problemas globales de la DC. 

 

Por Patricio Gilbert

Académico de la USACH

Camarada DC

Partiremos definiendo qué es la Democracia Cristiana (DC), y para mí, en específico, qué entiendo por DC. Creo que mi partido es un reflejo de la sociedad chilena desde siempre y existen argumentos de sobra para esto. Por ejemplo, las grandes trasformaciones en la sociedad chilena, esas que lograron cambiar el eje de las personas fueron realizadas en el gobierno de Frei Montalva, esas donde la sociedad civil se organiza para enfrentar a las élites de siempre, y para eso debíamos instruirla mejor (ley que hace obligatoria la educación básica), que se ampliara el conocimiento permitiendo el desarrollo de este en el país (plan Chile California), que las personas pudieran ser dueños de la tierra que trabajaban (ley de reforma agraria) y permitir que la sociedad se organizara para que fuera un contrapeso de los “poderosos de siempre”. Eso por el año 1960.

Así, podríamos seguir y hablar del lado oscuro de la DC en el 73` y el lado más heroico en los años 80`, terminando con el retorno a la democracia, donde la DC jugó un papel preponderante en lograr que la vía pacífica y la unidad de la centro izquierda, fueran los ejes de esta recuperación.

Pero eso es ya pasado y hoy, a 30 años de haber dejado atrás la dictadura, son solo bonitos recuerdos que nos sirven para saber, qué hicimos bien, pero más fundamental, que hicimos mal para estar como estamos hoy.

El individualismo caló hondo en la DC. Igual que en la sociedad chilena, los proyectos personales son más importantes que los colectivos (ya ni recuerdo el momento en el cual la “maquina” cambió de ser el medio a transformarse en el fin), la tolerancia a la frustración solo quedó relegada para aquellos sectores que siempre pierden y se mantiene (masoquistas) dentro del partido.

Ya un amplio sector del partido, quiere la ganancia rápida, fácil y a cualquier costo; igual que la “chispeza” del chileno, ese “vivo” que se salta la fila, adelanta por la berma, no paga en la micro o se come el chocolate en el supermercado justificándose “porque estos me roban”.

Ese reflejo de la sociedad, es la DC, esa misma sociedad que se jactaba de no ser corrupta. Sin embargo, cada vez que puede, no paga impuesto, no devuelve la plata extra que le dan, que le saca el saco de cemento a la construcción o saca las cosas más inverosímiles bajo el pretexto de que “me explotan”. Parece más fácil ser así, que organizarse para lograr que el país cambie.

En eso cayó la DC, se conformó con su historia y no miró al futuro (como el país), viendo en su horizonte solo el hecho de administrar el poder que las élites le entreguen y no el poder que le puede entregar la gente.
Es cierto que este camino es mucho más largo, se requiere constancia y perseverancia y lo que es más difícil hoy, ser generoso para que los frutos de lo sembrado, lo disfruten otros.

¿Se imaginan a Frei Montalva diciendo, “para que me muestran ese plano si nos vamos a demorar décadas en construir eso del metro?” lo más seguro es que hoy día esas ideas “revolucionarias” (en el amplio sentido de la palabra) nadie las impulsaría.

Eso es lo que le falta a este país y a la DC, volver a soñar, eliminar los paradigmas y las soluciones cortas, poniendo de prioridad lo que queremos en el futuro. ¿Podemos tener salud igual para todos? Sí, ¿podemos tener pensiones justas para todos? Sí, lo que pasa es que las ramas de la política contingente, donde la élite se encarga de establecer sus paradigmas, sus dogmas de fe, como tablas de la ley; pero todo se puede cambiar y no es necesaria una revolución (para que algunos amigos no se pongan nervioso, saludos Sergio y Jaime), sino que se necesita una política que a través de hitos, pueda ir mostrando los frutos que este avance inexorable les traerá a cada uno de los ciudadanos.

Eso es lo que debe hacer la DC, olvidarse de la pelea chica, resultado inmediato y personalismo y pensar en el futuro, algo que hace tiempo, dejo de hacer; seguramente impulsado por esa élite interna que vio en el pensamiento un fusil que destruiría su “zona de confort”.

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, Columnista, Patricio Gilbert

Día del Joven Combatiente: La jornada que recuerda un episodio oscuro de la dictadura

marzo 28, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Es 29 de marzo de 1985, las calles de Santiago de Chile que en esa fecha debían estar pintadas del ocre otoñal, yacen teñidas del gris de la dictadura.

Por José Valencia

Periodista y diseñador gráfico

 

Marzo 29 de 1985, las calles de Santiago de Chile que en esa fecha debían estar pintadas del ocre otoñal, yacen teñidas del gris de la dictadura.

El mismo grisáceo oscuro que viste al alto mando del Ejército de Chile, que en esos días ejerce con total impunidad el poder al que años antes accedió con mano ajena, lejos del clamor popular y de los sueños más sentidos de la ciudadanía.

Ese 29 de marzo fueron ejecutados por el régimen militar, Eduardo y Rafael Vergara, Paulina Aguirre, Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada.

Los hermanos Vergara Toledo, cayeron víctimas del metal balístico que laceró sus cuerpos cuando interpretaban el sentir de miles de jóvenes que en esos años se opusieron de las maneras más diversas a la dictadura cívico-militar, que se organizaron, que se hicieron militantes de la juventud de un partido político cuando estos estaban proscritos y que lucharon por la libertad desde el lugar en que la historia los encontró. Que emprendieron esa batalla imbuidos de sueños, con la hermosa convicción de que el regalo no era otra cosa que recuperar la democracia que en septiembre de 1973 nos fue arrebatada por la fuerza, junto a las conquistas sociales que durante décadas fueron la causa reivindicativa de inmensos sectores de la sociedad chilena.

Desde que el crimen fue perpetrado, cada año, desde distintas perspectivas se realizan homenajes conmemorativos impulsados por organismos de defensa y promoción de los derechos humanos, por organizaciones de base y colectividades políticas, junto a la manifestación de estudiantes y pobladores que a pesar del tiempo se sienten representados y conmovidos por el sacrificio que Eduardo y Rafael Vergara Toledo realizaron, y que les significó ser ultimados a balazos en Villa Francia por agentes de Estado, cuando ninguno de los dos cumplía 20 años y sólo llevaban consigo el más sagrado de los deberes de todo revolucionario: luchar contra el imperialismo donde quiera que estés.

El sitio en que la historia ubicará a estos mártires trascenderá generaciones, así como las formas de lucha que ellos asumieron en ese momento definitivo, seguramente también encontrarán el sitial que merecen.

Pero también debiera repercutir hoy en nuestra acción política, en la delimitación del marco en que nos movemos para generar alianzas, en la forma en que pensamos Chile, en los resguardos que tomamos ahora para defender la democracia y las conquistas sociales que alcanzamos ayer, tendría que ser entonces, reflejo de las medidas que asumimos para garantizar gobernabilidad mañana entregando respuestas adecuadas a las demandas de la gente.

La ejecución política y desaparición forzada de más de 3.000 compatriotas entre 1973 y 1990, debiera tener el mejor de los homenajes: la unidad de las fuerzas políticas progresistas de nuestro país, convergiendo para impedir que el neofascismo esté nuevamente presente. 

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, José Valencia

Un ejemplo de audacia empresarial a propósito de los dueños del fútbol en Chile

marzo 27, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

El empresario chileno es como la barra brava de un equipo de fútbol de Chile, solo que con mucha plata y contactos, pero igual de intolerante a la frustración que ellos y lo que es más complejo, siempre en búsqueda del reconocimiento…

Por Patricio Gilbert

Viendo el desempeño de la Selección Chilena, adulta y sub 17; y recordando el magnífico desempeño de los equipos de fútbol en competencias internacionales (saludos a mis amigos chunchos), puedo ver las grandes similitudes entre el mundo empresarial chileno y el mundo del fútbol.

Aunque es lógico que existan grandes similitudes, son los mismos que son dueños de las empresas y de los clubes de fútbol, es un modelo de análisis que permite mostrar el errático comportamiento y la falta de convicción en el desarrollo sobre bases sólidas y no sobre el humo efectista de la inmediatez.

Como podemos ver en el fútbol, los empresarios tienen la tendencia a comprar “sandías caladas” con la certeza de que el jugador rendirá desde el minuto 1 en el primer amistoso y que la hinchada alabara su genialidad en la negociación para traer a este crack.

La más pura expresión del exitismo que nuestra sociedad espera de los “exitosos”, esas mismas expresiones que tan celebradas con la llamada “chispeza” del chileno, esa que te permite pasar por encima del otro (me cuelo en la fila), que justifica el robo (me roban tanto que les va a hacer una bebida en el super) y que celebra el quitar los recursos a los más pobres de este país (planificación tributaria le llaman).

Este empresario exitoso del fútbol, es intolerante a la frustración, necesita que todo resulte bien y a la primera; por eso cuando su equipo no gana, mete la mano al bolsillo y compra el equipo nuevo completo, ya que cambiando todo, todo debe cambiar y para bien, para eso gaste plata.

Una muestra más del exitismo anterior, ¿Qué forma más fácil de ser exitoso que destruir lo anterior? Si lo de antes era malo, por antología lo mío es bueno y, por lo tanto, soy exitoso. Esto nos tiene en toda nuestra sociedad, construir un país nuevo cada 4 años (como que no hay plata… cada 4 años hacemos Chile de nuevo).

Como “guinda de la torta” podemos ver como los procesos formativos en los clubes de fútbol, salvo el honroso caso de la UC, no existen, pero ¿Por qué no existen? La lógica nos indica que si formamos 100 jugadores tal ves 10 rindan los frutos esperados en el equipo adulto y aquí está la expresión del “empresario chileno” donde su análisis será “pero estamos invirtiendo en 90 que no van a servir, para que vamos a perder rentabilidad en el estado de resultados de este año, si no vamos a ver ganancias ahora?”; esa mentalidad pequeña, de corto plazo, de la ganancia rápida y fácil es la que tiene sumidos a los clubes de fútbol y a las empresas chilenas siguiendo el ejemplo, en la nula inversión en I+D que el país necesita (consideremos I+D algo que suponga un avance en la tecnología y en el desarrollo, invertir en copiar productos o tener presupuestos de investigación escuálidos que seguro no llevan a nada, no es I+D), ya que la tolerancia a la frustración, la capacidad de invertir en el futuro, no se llevan de la mano con la
enfermiza intolerancia a la frustración que vemos.

Ojala nuestros empresarios fueran como «La Cato», invertir en futuro, esperar los resultados y luego cosechar y disfrutar; en ese momento (si es que mejoran su relación con los trabajadores) podrían ser vitoreados en las calles, que digamos, es lo único que les falta tener, pero que se esmeran en alejar.

Publicado en: Columnas Etiquetado como: Patricio Gilbert

COLUMNA: Sensación de Inseguridad…por Marcio Villouta

marzo 20, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Marcio Villouta Alvarado

Presidente Regional PDC Aysén

 

 

Por estos días, en todos los medios de comunicación social de carácter nacional, regional y local se conversa de lo relevante que es la seguridad y que las estadísticas sobre delitos de carácter grave y con violencia bajen, a fin de lograr que la ciudadanía mejore su sensación de seguridad y recuperemos el control sobre aquellas situaciones que nos rodean, ¿será que nuestro país y nuestras ciudades tanto han cambiado? ¿o algo no hemos hecho bien y el camino se ha equivocado? Estas preguntas, seguramente, son parte de muchas conversaciones que a diario se dan en cada familia.

En mi opinión, es algo de ambas, sin duda, que el crecimiento poblacional y la modernidad han hecho cambiar nuestras localidades y esto ha venido acompañado de beneficios tan visibles como los problemas y complicaciones que acompañan la instalación de un modelo neoliberal que se caracteriza por destacar la competencia y el éxito por cuanto se logra en términos económicos.

Es decir, privilegiar el materialismo económico por sobre otros atributos relativos a la vida familiar, la felicidad o el desarrollo personal. Un síntoma -de esa visión que se contrapone al modelo social que busca resaltar la dignidad humana- es lo que en las últimas semanas anunció el Gobierno como proyecto de ley para disminuir la delincuencia y aumentar las atribuciones a Carabineros de Chile, entregándoles potestad absoluta de controlar la identidad de menores de edad.

Son variadas las opiniones conocidas a nivel público y quisiera destacar la de expertos y quienes cuentan con reconocida experiencia y trabajo en el área, como el jefe regional de la Fiscalía Oriente, Manuel Guerra, quien señaló que “los robos no se aclaran registrando a la gente sin motivo alguno”, y agregó además que “si lo que se quiere es elevar el porcentaje de descubrimiento de delitos de robo, la vía no es andar registrando gente sin expresión de causa, sin motivo alguno”.

En el mismo sentido, el ex fiscal Carlos Gajardo, señaló en redes sociales que «en los últimos 20 años se han aumentado las facultades de las policías y las reclusiones, pero los números indican que la delincuencia aumentó.

Estamos ignorando el problema: los niños que han desertado de la educación». Desde Chile Vamos, leemos a personeros como Gonzalo Fuenzalida (RN), caricaturizando esta situación y sosteniendo que no todos los jóvenes son “blancas palomas”, lo que obliga a preguntarnos ¿quién es una blanca paloma”, o cuál es el parámetro para ser visto como una “blanca paloma”?

Es aquí donde vemos que aumentar las atribuciones en Carabineros y permitir el control de identidad en menores de edad puede ser una política pública que incentive controles sin sentido y la vulneración de derechos de los jóvenes, porque cuando vemos materializar este tipo de políticas de seguridad, es muy probable que los controles no sean aleatorios y se tienda a estigmatizar a cierta parte de la población juvenil: los de pelo largo, los jóvenes con tatuajes, los con aros, los inmigrantes y un largo etc.

En lo que a mí respecta, éste es un camino errado en el cual debemos evitar avanzar, nuestro país necesita tener la certeza que nuestros hijos puedan transitar por la calle de forma libre, sin temer que una patrulla simplemente los aborde, los fiscalice, le revise bolsos, carteras o mochilas, sin motivo fundamentado.

A esto, se suma un estudio dado a conocer durante el fin de semana de la Universidad Diego Portales, el cual reveló que Carabineros aplicó control preventivo de identidad a más de 70 mil menores de edad, entre 2017 y 2018, pese a que hoy esta práctica está prohibida por ley. Ante esto, la institución policial explicó que se realiza un control a una persona, sin tener dudas respecto de su edad, hasta que el sistema arroja lo contrario.

Por último, llama la atención el esfuerzo de algunos medios de prensa para generar opinión pública favorable por un mayor “control social”, y lo clave es que debemos ser capaces como ciudadanos de debatir y evitar que Chile se tropiece, nuevamente, con la misma piedra, dejando la balanza de la justicia e igualdad desbalanceada.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, DC región de Aysén, Marcio Villouta

Marzo 2019: Se inicia un nuevo año político

marzo 4, 2019 by Admin Istrador 1 comentario

Esta semana se reinicia la actividad política con el cumplimiento del 1er año del Gobierno Piñera y la reiniciación de la actividad legislativa.

Por Julio Valladares

¿En que está Gobierno? Está claro que piñerismo seguirá con “su agenda venezolana” –aunque la mayoría de los analistas consideran que la operación Cúcuta fue un fracaso-; en especial con aquellos temas que cree que le están rindiendo rédito electoral en las encuestas y por eso, privilegia la crítica al algoritmo de la admisión escolar con su mal llamado proyecto “admisión justa” que busca reponer la selección escolar en desmedro de iniciativas pro-calidad que se omiten en agenda MINEDUC.

Este año probablemente el Gobierno buscará la división de la oposición en el Congreso, como lo está intentando en el proyecto tributario donde de manera inédita Ministro de Hacienda –vía entrevistas en los diarios- ofrece indicaciones para mejorar rentas regionales y revisar exenciones tributarias para sectores de altos ingresos con el fin de capturar “3 o 4 votos” en la Cámara de Diputados para aprobar su proyecto regresivo y que debilita la recaudación fiscal en US$ 200 millones –como lo reconoce la misma autoridad económica- pero desecha la mesa técnica que instaló con asesores de los diputados de oposición de la Comisión de Hacienda.

Así este parece señalizar que cuando con fundamentos técnicos no convence a la oposición entonces opta por el camino del ofertón -vía diarios- y así dividir a parlamentarios opositores.

2019 año complejo en lo económico

Es un año complejo para el gobierno en lo económico, ya que la promesa de “más empleo y mejores remuneraciones” el 2018 no pudo cumplirlas.

El desempleo está 0,3% superior en 12 meses, las remuneraciones sólo crecen 1,2% real el 2018 y lo más grave es que la producción industrial cayó -0,9% de enero a enero; lo que anticipa una economía muy lenta este 1er semestre 2019 –con IMACEC enero en torno a 2% y con un promedio para 1er trimestre app 2,6%-.

La economía 2019 anda lejos del 4% del 2018 y hubo consenso en los analistas en rebajar la estimación de crecimiento 2019 a 3,3%, cuestión que no puede obviarse por parte del mismo Ministro de Hacienda.

Todos sabemos que esta economía interna desacelerada es producto del entorno internacional afectado por tensión China/EEUU y la falta de iniciativas internas para mejorar productividad y valor de nuestras exportaciones ya que Gobierno en lo económico su única propuesta es “rebajar los impuestos a las grandes empresas”.

Por eso da una prioridad desmedida al proyecto tributario, a la reintegración del sistema que permite la rebaja de impuestos –es tan vital que incluso jugarán sus cartas para dividir a la oposición- y ahí se acabó agenda económica del Gobierno.

No hay propuestas sectoriales para enfrentar la caída del consumo o la menor actividad en el turismo o una mayor inversión en innovación y tecnología que permita potenciar nuevas industrias ya que se sigue dependiendo de las exportaciones cupríferas que podrían recuperarse en el 2º semestre si se mejora la relación entre EEUU y China.

LOS OTROS PROBLEMAS A ENFRENTAR.-

Gobierno debe enfrentar los escándalos de corrupción en las FFAA –en particular en el Ejército- y en Carabineros y no tiene mucho margen; pero debe buscar consensos con una oposición que exige instalar un pleno control civil y democrático tanto de los Gastos reservados como de las Compras de equipamiento y donde ese control lo cumplan Congreso y Contraloría General de la República, estableciendo una nueva regulación que termine con la autonomía militar y policial en estos planos y pasando a modelos de subordinación al poder civil e institucional.

OPOSICIÓN Y COORDINACIÓN POLÍTICA.-

La Oposición en este escenario 2019 debiera privilegiar la coordinación y la acción política unitaria por sobre la competencia y el perfilamiento propio para mostrar que tiene alternativas y propuestas programáticas para un Chile más democrático, con mejores bienes públicos –como educación y pensiones-, con menos corrupción, con más integración social y que es capaz de impulsar una agenda que evita proyectos de ley “regresivos” como el tributario y el de pensiones pro AFP’s que envió Piñera. Eso implica mucha coordinación política y programática y un compromiso claro por los DDHH y la democracia ante la presión que instalan los medios por agenda venezolana.

Es hora que oposición muestre señales de ser capaz de dar buen gobierno al Chile del futuro.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: DC

COLUMNA: ¿Cuánto vale el show? por Daniel Matamala

febrero 17, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Matamala

“Si no puedes convencerlos, confúndelos”. La frase es de Harry Truman, pero quien la elevó a rutina de acción política es otro inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, con 8.459 mentiras en dos años de mandato, según el paciente conteo del Washington Post.

Su receta funciona así: identifica un problema, ignora la evidencia, desautoriza a los expertos oponiéndolos a un supuesto “sentido común”, y ofrece una falsa solución, aderezada con muchos fuegos de artificio.

En febrero, el mes de los experimentos en Chile (desde el Transantiago hasta los tiros libres sin barrera), la ministra de Educación está experimentando esa receta trumpista.

Recorrió 26 comunas en dos semanas, de Antofagasta a Puerto Montt. Pero el lugar da lo mismo, porque todas las historias que relata Marcela Cubillos son iguales. Tuiteo a tuiteo, nos cuenta que en La Serena “apoderados reclaman que les quitaron derecho a elegir”. En Antofagasta, “quieren recuperar derecho a elegir educación de sus hijos”. En Coquimbo una madre “reclama, y con razón, que le quitaron el derecho a elegir el colegio de su hija”.

El problema real es que ciertos colegios tienen más demanda que oferta. Un mecanismo matemático (“algoritmo”) permite que el 59% de los estudiantes sea admitido en su primera opción, y el 82% en alguna de sus preferencias.

Siguiendo la receta, la ministra ignora esas cifras y se reúne solo con apoderados descontentos. “Se debe escuchar más a los padres y quizás menos a los expertos”, dice, pero su gira de verano es sorda a la realidad de la mayoría de las familias, que sí quedó en su colegio preferido. A los especialistas que se atreven a disentir, como la investigadora del CEP y ex integrante del equipo de Piñera, Sylvia Eyzaguirre, se les ataca.

En este show, todo vale. Se inventa que los apoderados tendrían prohibido pedir entrevistas en su liceo. La ministra de Educación valida que los padres no envíen a sus hijos a la escuela: “se niegan a matricularlos en el colegio que el Estado les está asignando, y con razón”, dice.

Se habla una y otra vez de una inexistente “tómbola”. “La tómbola es el peor de los sistemas”, dijo en su campaña el Presidente Piñera, y su franja presentaba a niños sometidos a una ruleta para conocer su colegio. “Chambonada”, llamó a aquel spot su ex ministro de Educación Harald Beyer. Pero, ya lo sabemos, a los expertos no hay que escucharlos. Parlamentarios oficialistas pasean una ruleta de casino por el Congreso, y lanzan un sitio web: “Víctimas de la tómbola”.

Finalmente, la solución: “devolver a los padres el derecho a elegir”. Un eslogan mentiroso. Ese derecho nunca se les ha quitado, y Admisión Justa hace exactamente lo contrario: entrega más poder para elegir a los colegios, no a las familias.

Oscurecido por todo este show queda un proyecto debatible, que cambia los criterios de selección cuando hay más demanda que oferta, incluyendo aspectos como el rendimiento académico. Expertos como Arturo Fontaine y Sergio Urzúa han entregado importantes datos a favor de la selección en colegios emblemáticos. Pero en vez de abrazar esa evidencia, el gobierno eligió promover un proyecto razonable usando argumentos absurdos y falaces.

Es que cambiar el criterio de admisión es perfectamente discutible; ofrecer un sistema mágico en que todos queden en su colegio favorito es, en cambio, demagogia pura y dura. Si un liceo tiene 100 postulantes para 50 cupos, la mitad no podrá entrar. Podemos elegirlos al azar, por su promedio de notas o por decisión del colegio, pero en cualquier caso habrá 50 familias conformes y otras 50 frustradas.

Marcela Cubillos es una protagonista improbable para este show. Abogada y profesora de la Universidad Católica, diligente diputada y estudiosa ministra, es parte de esos mismos expertos a los que ahora ataca.

“Está haciendo política”, la defienden en su sector. Pero parece hacerla según la definición de Groucho Marx: “la política es el arte de buscar problemas, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados”.

Esa es la disyuntiva. Políticas públicas en serio, o política circense a lo Groucho Marx. ¿Cuánto vale el show?

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Daniel Matamala, Marcela Cubillos, Mineduc, Ministra

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