A estas alturas de la vida, es una pregunta compleja que solo sirve para descargar malestares existentes. La idea es tratar de ser un aporte para entender el grado de masoquismo que hoy tienen muchos militantes de mi partido. Lo que pasa es que las ramas de la política contingente no dejan ver el bosque de los problemas globales de la DC.
Por Patricio Gilbert Académico de la USACH Camarada DC
Partiremos definiendo qué es la Democracia Cristiana (DC), y para mí, en específico, qué entiendo por DC. Creo que mi partido es un reflejo de la sociedad chilena desde siempre y existen argumentos de sobra para esto. Por ejemplo, las grandes trasformaciones en la sociedad chilena, esas que lograron cambiar el eje de las personas fueron realizadas en el gobierno de Frei Montalva, esas donde la sociedad civil se organiza para enfrentar a las élites de siempre, y para eso debíamos instruirla mejor (ley que hace obligatoria la educación básica), que se ampliara el conocimiento permitiendo el desarrollo de este en el país (plan Chile California), que las personas pudieran ser dueños de la tierra que trabajaban (ley de reforma agraria) y permitir que la sociedad se organizara para que fuera un contrapeso de los “poderosos de siempre”. Eso por el año 1960.
Así, podríamos seguir y hablar del lado oscuro de la DC en el 73` y el lado más heroico en los años 80`, terminando con el retorno a la democracia, donde la DC jugó un papel preponderante en lograr que la vía pacífica y la unidad de la centro izquierda, fueran los ejes de esta recuperación.
Pero eso es ya pasado y hoy, a 30 años de haber dejado atrás la dictadura, son solo bonitos recuerdos que nos sirven para saber, qué hicimos bien, pero más fundamental, que hicimos mal para estar como estamos hoy.
El individualismo caló hondo en la DC. Igual que en la sociedad chilena, los proyectos personales son más importantes que los colectivos (ya ni recuerdo el momento en el cual la “maquina” cambió de ser el medio a transformarse en el fin), la tolerancia a la frustración solo quedó relegada para aquellos sectores que siempre pierden y se mantiene (masoquistas) dentro del partido.
Ya un amplio sector del partido, quiere la ganancia rápida, fácil y a cualquier costo; igual que la “chispeza” del chileno, ese “vivo” que se salta la fila, adelanta por la berma, no paga en la micro o se come el chocolate en el supermercado justificándose “porque estos me roban”.
Ese reflejo de la sociedad, es la DC, esa misma sociedad que se jactaba de no ser corrupta. Sin embargo, cada vez que puede, no paga impuesto, no devuelve la plata extra que le dan, que le saca el saco de cemento a la construcción o saca las cosas más inverosímiles bajo el pretexto de que “me explotan”. Parece más fácil ser así, que organizarse para lograr que el país cambie.
En eso cayó la DC, se conformó con su historia y no miró al futuro (como el país), viendo en su horizonte solo el hecho de administrar el poder que las élites le entreguen y no el poder que le puede entregar la gente.
Es cierto que este camino es mucho más largo, se requiere constancia y perseverancia y lo que es más difícil hoy, ser generoso para que los frutos de lo sembrado, lo disfruten otros.
¿Se imaginan a Frei Montalva diciendo, “para que me muestran ese plano si nos vamos a demorar décadas en construir eso del metro?” lo más seguro es que hoy día esas ideas “revolucionarias” (en el amplio sentido de la palabra) nadie las impulsaría.
Eso es lo que le falta a este país y a la DC, volver a soñar, eliminar los paradigmas y las soluciones cortas, poniendo de prioridad lo que queremos en el futuro. ¿Podemos tener salud igual para todos? Sí, ¿podemos tener pensiones justas para todos? Sí, lo que pasa es que las ramas de la política contingente, donde la élite se encarga de establecer sus paradigmas, sus dogmas de fe, como tablas de la ley; pero todo se puede cambiar y no es necesaria una revolución (para que algunos amigos no se pongan nervioso, saludos Sergio y Jaime), sino que se necesita una política que a través de hitos, pueda ir mostrando los frutos que este avance inexorable les traerá a cada uno de los ciudadanos.
Eso es lo que debe hacer la DC, olvidarse de la pelea chica, resultado inmediato y personalismo y pensar en el futuro, algo que hace tiempo, dejo de hacer; seguramente impulsado por esa élite interna que vio en el pensamiento un fusil que destruiría su “zona de confort”.
