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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Entrevista

Eric Campos, secretario general de la CUT En La Fontana: «Lo que hay, hoy en día, es un resurgimiento del movimiento social»

agosto 31, 2023 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

Conversamos En La Fontana con el Secretario General de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Eric Campos, quien se autodefine como sindicalista. De profesión profesor de Historia y posee un Magíster en Comunicación.

Como presidente de la Federación de Sindicatos de Metro (Fesimetrosa), representa a seis sindicatos. Tres de subcontrato y tres de planta, en la estatal que da trabajo a más de 4 mil personas.

En esta entrevista habla sobre su apreciación respecto del rol del Ejecutivo en materia de empleo, mencionando a Ley de 40 horas laborales y el aumento del salario mínimo como logros apreciados de actual administración gubernamental. También se refiere a la reforma previsional, el «pacto fiscal» y apunta al significado que tiene para él la conmemoración del 50 años del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

-¿Cómo evaluaría la gestión del Gobierno en materia laboral?

-La evaluación no es lineal, porque los sistemas vinculados con este tema respecto de la política pública han impactado de manera positiva en la ciudadanía. Me refiero a la Ley de 4o horas laborales y al aumento del salario mínimo que el próximo año llegará a los $500.000. Pero también está el tema de cómo este Gobierno se ha relacionado con el sindicalismo y cómo se relaciona también con los trabajadores del Estado. Entonces, ahí la evaluación empieza a variar.

-¿Ha habido más acercamiento de este Gobierno respecto del anterior?

-Con el Gobierno lo que hay es una relación de colaboración en aquellas políticas públicas que nos permitan avanzar juntos. Es decir, en materia de las 40 horas, nosotros hicimos algunas correcciones a ese proyecto, que no era buen proyecto, en un inicio. Otorgamos titularidad sindical. Y en materia de aumento del salario mínimo, eso es producto de un diálogo y negociación con la CUT. A uno le gustaría siempre que la principal organización sindical del país estuviera mucho más considerada en la elaboración de políticas públicas. Nos gustaría que las demandas de los trabajadores del sector público fueran resueltas. O sea, creo que hay déficits en la forma de cómo el Estado se relaciona con sus trabajadores.

-Siempre se ha dicho que el peor empleador es el Estado, porque tiene a la mayoría de sus trabajadores a honorarios…

-Sí, pero eso lo dicen a quienes no les gusta el Estado. Uno podría decir que el sector privado tampoco es un ejemplo como empleador, no que es el mejor empleador, considerando la gran cantidad de informalidad que hay, considerando las jornadas parciales, las dificultades de algunos empresarios de cumplir con los derechos laborales mínimos. Creo que vivimos en un mercado laboral con baja protección y con alta precariedad.

«Lo que hay, hoy en día, es un resurgimiento del movimiento social. Vemos a los profesores, las parvularias de Integra, los estudiantes, personal de la Junji (…) O sea, yo digo que más que decir que hay más o menos movilizaciones, lo que no hay es que no se han resuelto las demandas del pueblo por las que se movilizó en 2019 que era mejor salud, más seguridad, mejores pensiones, una política de vivienda justa. Hay demandas sociales que si no se satisfacen van a buscar canalizarse en la movilización callejera de manera inorgánica, desconectada, pero que puede constituir un nuevo escenario de movilizaciones», dice Campos En La Fontana.

-¿Usted considera que se debe establecer un nuevo Código del Trabajo?

-O sea, en un escenario ideal -aunque no hay condiciones para eso- la idea es que se hiciera una discusión mucho más democrática, que la que se hizo en los años 80` sobre el Código del Trabajo. Hay normas que son verdaderamente abusivas con los trabajadores, pero que tienen una lógica que es beneficiar a los que más tienen, en este caso, a los grandes empresarios. De hecho, el artículo N.º 161 que permite el despido por necesidades de la empresa es una herramienta para abaratamiento del costo del empleo, está incluso la indemnización por años de servicio, que está acotada solo a 11 años. Es decir, que en Chile existe un Código del Trabajo desnivelado y asimétrico, y que beneficia en gran medida al gran capital y a los dueños del capital.

-¿Y en materia sindical qué está pendiente?

-Lo que está pendiente es el envío por parte del Gobierno del proyecto de Ley denominado «negociación multinivel», o en el concepto más clásico «negociación ramal». Es decir, que los trabajadores de un área de la producción puedan negociar de manera conjunta y que, por tanto, la negociación colectiva no solo esté circunscrita a la empresa, porque ese cambio que hizo José Piñera en el año 1979, que llamó «Plan laboral» o «Plan  sindical», el cual pretendía de que la fuerza sindical no tuviera tanta influencia. Y está comprobado que cuando el sindicalismo negocia solo a nivel de empresa, no tiene el mismo poder o la misma capacidad negociante, que cuando negocia por un área de la producción o por una rama de la producción.

Reforma previsional

-¿Es optimista con que se saque adelante la reforma previsional, incluyendo la propuesta de la CUT?

-Nosotros le hicimos una propuesta al Gobierno sobre esta materia. Creemos que el 6% debe ir a reparto, y 2% deben ir a resolver el problema de asimetría que hay en materia de jubilación de las mujeres y de las lagunas previsionales , considerando a las personas más jóvenes que les cuesta incorporarse cada vez más al trabajo formal, pero nos parece que si lo que se busca es subir las pensiones, no hay otro camino que llevar este 6% a este pilar de reparto solidario.

-¿Para lograr aquello se tendría que abrochar y aprobar en el Congreso, el llamado «Pacto Fiscal»?

-O sea, este pacto solo busca financiar el costo de la Pensión Garantizada Universal (PGU). Nosotros lo que estamos planteando es que, de aquí a diez años, podremos llevar la cotizaciones de los empleadores a 10 puntos porcentuales, igualarlo al de los trabajadores, y que en la práctica exista un aporte equitativo, tripartito. Por un lado, el Estado colaboraría con la PGU, y los trabajadores y empleadores colaborarían de igual manera a los fondos de pensiones, lo cual es el ideal. Así funcionan los sistemas de seguridad social en el mundo, y lo que hay en Chile es una exageración neoliberal y eso lo podemos corregir. Pero el problema es que en el Congreso no hay mayoría para aprobar algo así. Lo único que espero es que no se nos ponga como jamón del sándwich entre la derecha y el Gobierno en sus negociaciones, y que aquella negociación que resulte viable tenga un impacto positivo y suba, en concreto, las pensiones de los chilenos y chilenas.

Movimiento social

-¿Por qué cree que hoy en día han habido menos manifestaciones que en años anteriores o antes del Estallido Social?

-Lo que hay, hoy en día, es un resurgimiento del movimiento social. Vemos a los profesores, las parvularias de Integra, los estudiantes, personal de la Junji. Hay varias huelgas. Está la Confusam también manifestándose. O sea, yo digo que más que decir que hay más o menos movilizaciones, lo que no hay es que no se han resuelto las demandas del pueblo por las que se movilizó en 2019 que era mejor salud, más seguridad, mejores pensiones, una política de vivienda justa. O sea, hay demandas sociales que si no se satisfacen van a buscar canalizarse en la movilización callejera de manera inorgánica, desconectada, pero que puede constituir un nuevo escenario de movilizaciones. No sé si un nuevo estallido, porque eso nadie lo puede predecir, pero sí de movilizaciones si las demandas no son resueltas.

-¿Votará rechazo en plebiscito de salida de la nueva Constitución que elabora el Consejo Constitucional?

-Nuestra posición de la CUT es esperar que se redacte el texto completo. Uno puede tener opiniones personales respecto de cómo se viene perfilando, pero todavía las negociaciones no se han terminado. Aún no se empieza a votar el grueso de las enmiendas, por lo tanto, yo esperaría eso. La CUT realizará un Congreso para determinar si rechaza, acepta o vota en contra de la nueva Constitución.

-¿Y qué le parece la baja aceptación de la ciudadanía respecto de la política y los políticos?

-Hay una desafección de la ciudadanía con la política, que no es capaz de procesar los problemas que le afectan. La política termina siendo un debate de parlamento, de palacio, pero que está desconectado de los problemas de la sociedad. Eso, por un lado. Lo otro es que esto mismo genera una baja en la percepción de confianza de los políticos a su clase política y a los partidos políticos, con no más de 3% de adhesión, según últimos sondeos de opinión. El sindicalismo tiene un 23%, que para la realidad actual del país no está mal. Lo peligroso es que conforme la gente se desafecta de la democracia, como sistema imperfecto de procesar sus diferencias, ganan terreno los sistemas más dictatoriales. Eso es peligroso. Y aumenta la cabida a quienes proponen medidas falaces y caminos más autoritarios (…) Aquí la derecha está jugando a determinar quién es el Javier Milei chileno o el Nayib Bukele chileno. En eso, está la competencia de la derecha, hoy en día.

-¿No considera un error que la exPresidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, haya sido designada embajadora en Argentina, cuando podría haber ejercido un cargo en el Ministerio del Trabajo?

-No considero que sea un error. Leí un artículo respecto de lo bien que lo hace como embajadora política. Todos los embajadores y embajadoras ejercen un cargo político designado por el Presidente de la República de turno, más allá de que el criterio debiese ser otorgar cupo a un 80% a quienes tienen carrera diplomática y un 20% a los políticos. Ahora bien, todos los indicadores señalan que el trabajo de Bárbara ha sido bueno como embajadora política y, de hecho, ha sido de las pocas que no ha recibido crítica por su desempeño (…) Lo que ha hecho ella es abrir un camino de que, a partir de la experiencia del sindicalismo, dicha arista se puede poner a disposición del servicio público. Los sindicalistas no solo hablamos de trabajo.

50 años del Golpe

-¿Qué tienen contemplado desde la CUT y otros gremios para conmemorar los 50 años del Golpe?

-Somos parte del Comité de Iniciativas para conmemorar los 50 años del Golpe. Se han realizado varias actividades (…) en el Metro, por ejemplo, se va a reponer la historia corporativa del Metro durante la Unidad Popular, que permitió que se construyera la Línea 2, a través de las gestiones que hizo, en aquella ocasión el embajador de Chile en Francia, Pablo Neruda. Por tanto, se están realizando actividades que, sin lugar a dudas, reponen la importancia de la Unidad Popular, y de la relación de la CUT con el Gobierno de Salvador Allende (…)

-¿Cuál sería el mensaje que quisiera resaltar a propósito de los 50 años del Golpe?

-El mensaje es, primero,  que no ha habido un presidente en Chile que defienda con tanto interés como lo hizo Allende a las y los trabajadores. Lo segundo, es que lo que se intentó derrotar con el Golpe Militar fue derrocar a la clase trabajadora, que fue una clase se organizó y adquirió poder desde las primeras huelgas de 1879 hasta 1970, llegando al poder. Y es tanto así, que se declara ilegal a la CUT cuando llegaron los militares y se desarticula

-Por último, ¿Cómo ve el futuro de Chile en los próximos dos o tres años?

-Debiera haber un periodo donde las tasas de interés tiendan a bajar y que el ajuste que se ha hecho de la economía tiende a ceder. Eso, va a permitir tener una mejor perspectiva positiva respecto del futuro económico. Espero que no avancen aquellos que, con ruidos de sirena, buscan es posicionar un discurso de ultraderecha. Esperamos contener ese proceso. Es difícil. Para eso, el Gobierno tiene que impulsar con más fuerza su plan de reforma, incluso su estilo desde el propio Gobierno. No todo pasar por el Congreso. El Ejecutivo puede impulsar políticas públicas que impacten en las personas y esperamos que eso se traduzca en respaldo ciudadano. Ahora, de no ser así, los y las sindicalistas estamos acostumbrados a luchar contra la adversidad. Nos tocará enfrentar al Gobierno que sea, que quiera socavar las reivindicaciones laborales que por años de lucha se han conseguido. //ELF

(Imagen de portada: ElSiglo.cl)

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Entrevista, Eric Campos, Secretario general de la CUT

Ernesto Moreno (DC) sociólogo En La Fontana: «Entender o explicar el golpe de Estado, es muy diferente a justificarlo»

agosto 30, 2023 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos al sociólogo de la Universidad Católica y doctor en sociología de la Universidad de Heidelberg (Alemania), Ernesto Moreno, para que nos cuente sobre el significado profundo de conmemorar en Chile el Golpe de Estado de 1973, a 50 años de ocurrido. 

El también exconcejal de Recoleta y camarada de la Democracia Cristiana (DC) da respuestas amplias a consultas que le realizamos.

-¿Por qué sigue generando tanta división entre los chilenos, recordar el golpe militar?

-Porque se trata de un momento y etapa muy dramático de nuestra historia, sobre el cual no se ha podido encontrar una lógica que lleve a compartir, horizontalmente, un análisis básico y mínimo sobre lo sucedido. Además, es un episodio que está atravesado por la emotividad de todos los sectores, particularmente, aún está presente ese factor lacerante que pende sobre cientos de personas que siguen esperando saber qué pasó con sus seres queridos.
En la medida que haya un poco de humildad y auto crítica de todos, la que prevalezca sobre el culpar a otros, se estará en un buen camino de reencuentro. Eso sí, quisiera señalar algo de lo que me parece que hay que hacer absoluta claridad, sobre todo a propósito de declaraciones que han hecho diferentes personajes y actores sociales en estos días. Aclarar y/o explicar algo, No es sinónimo de dispensarlo o condonarlo. Con los antecedentes que hoy manejamos, con el tiempo transcurrido y la reflexión que todos hemos hecho, habría que reiterar que entender o explicar el golpe de Estado, es muy diferente a justificarlo. 

-¿Se puede llegar a un consenso político transversal de condenar las violaciones a los Derechos Humanos y el que el «nunca más» sea una consigna generalizada o está muy fracturada la sociedad chilena para eso?

-No solo se puede, sino que se debe. Es una condición absolutamente necesaria para cualquier intento de sanear nuestra convivencia y de construir una democracia sólida. El llamado del Gobierno a suscribir un acuerdo en este sentido y la actitud y posición que asuman los actores políticos, permitirá saber, en los hechos, quiénes están de verdad en una búsqueda de dicho consenso.

-¿Esta herida de país sanará tal vez en el futuro cuando las próximas generaciones ya no porten esa «carga emotiva» de haber vivido esa época o que sus padres la sufrieron, o es algo que no se olvidará jamás?

-Mire, en Alemania después de 70 años del holocausto, el tema es el centro de la memoria, lo que se expresa sistemática y pedagógicamente en ceremonias, difusiones, aspectos constitucionales y un diálogo generacional, entre otros. Ello ha permitido que la inmensa mayoría del país haya procesado y asumido esta sombra de su historia, pero, a la vez, sus implicancias la haya convertido en una enseñanza y sentido en el devenir de su sociedad, reivindicándolo y definitivamente sobrepasándolo con la construcción de una democracia sólida, no solo en lo socio-económico, sino también en lo valórico-cultural.

-Pero estamos en Chile… 

-Es cierto que las experiencias de cada país y los tiempos son diferentes, pero siempre hay enseñanzas en esta línea que Chile podría implementar, especialmente en lo referente a la construcción de una democracia con justicia social, valores comunitarios y prevalencia del bien común. En esto, aún estamos muy lejos.

-¿Cómo cree que el poderes Ejecutivo y el Legislativo deben conmemorar los 50 años del Golpe, sin que eso genere divisiones?

-Bueno, aquí correspondería implementar algo de lo señalado en mi respuesta a la primera pregunta. Esto es, que los parlamentarios sean capaces, a pesar de sus diferencias, de objetivar un set de elementos en común, que contenga un acuerdo sobre los «por qué» del 11 de septiembre y la evaluación de algunas de sus consecuencias. No se trata de un trabajo de investigación o ensayo al respecto, sino de un esfuerzo de instalar dos o tres elementos y considerandos, en los que el Congreso de Chile comunica que ha coincidido como un primer paso. Las acciones provocativas como traer declaraciones del 73′, realizadas en momentos y contextos particularmente perturbadores, termina siendo una provocación que en nada ayuda a desmalezar las situaciones vividas hace 50 años.

-¿No hay motivos que justificaran el Golpe, o desde la mirada sociológica existieron ciertos procesos sociales e inestabilidades que iban a terminar y desencadenar este proceso?

-Aquí hay que separar. Para ser honesto en la respuesta, lo que fue mi sensación y posición en ese momento y lo que es el análisis más sociológico del momento. Este último, creo que lo suscribo hoy igual como era mi percepción hace 50 años, solo que mucho más ratificado con todos los nuevos antecedentes que he leído y estudiadio estos años.

Permítame, aún a riesgo de simplificar en exceso, precisar un mínimo de antecedentes:

El país entró en un espiral de conflicto por una controversia en la que convergieron cuatro perspectivas y/o miradas sobre la sociedad chilena: la del Gobierno y su coalición llamada Unidad Popular, que quería transformar profunda y rápidamente la estructura social chilena dentro de la democracia, los grupos representados por el MIR y el Partido Socialista de Altamirano que querían la revolución y toma del poder por las armas, la Democracia Cristiana y otros sectores que querían que el país siguiera cambiando, prolongando la exitosa revolución en libertad, pero con cierta prudencia y gradualidad y la derecha política y económica, que desde el día uno comenzaron a complotar y sembrar el golpe de Estado con la complicidad de la CIA y los mal recordados políticos norteamericanos Nixon y Kissinger. A ello habría que agregar los distintos actores que también jugaron un rol y tomaron partido en esta controversia político-social, me refiero al movimiento sindical, los gremios, los estudiantes (secundarios y universitarios), la Iglesia, el empresariado y, por cierto, las Fuerzas Armadas, entre los más significativos.

Por lo tanto. sobre una parte de su pregunta, la respuesta es sí, es decir, ciertamente hubo un proceso social y profundas contradicciones en la sociedad chilena que derivaron en su inestabilidad. Concretamente, las relaciones y dinámica como resultado de estas diferentes posiciones y actores, no podía más que generar un efecto combustión en que el conflicto, sustentado en legítimas opciones ideológicas, escaló hasta un nivel crítico, sin que la solución del mismo se guiara por el principio de que «los problemas de la democracia se solucionan con más democracia». En esto, fallamos todos, especialmente quienes tenían algún poder en los diferentes ámbitos de la sociedad.

-¿Y desde su mirada más personal del asunto qué opina? 

-En lo personal, y ciertamente desde la ingenuidad y falta de experiencia de quienes estábamos entre los 20 y 25 años, fui de los que creía que con la llegadalos militares se iban a crear las condiciones para un rápido proceso electoral que permitiera que el país se pronunciara ante nuevas alternativas de Gobierno. Me equivoqué rotundamente y hoy, con la perspectiva del tiempo y los estudios y reflexiones de estos años, estoy absolutamente convencido que el golpe en sí mismo fue una violación a los Derechos Humanos y a la democracia, aún más, tal cual lo ha revelado la Comisión Valech, el Golpe de Estado atentó contra las personas inhumanamente desde el primer momento. La democracia debía haber salvado y perseverado en la democracia. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: A 50 años del golpe de Estado, Entrevista, Ernesto Moreno

Ricardo Hormazábal: “Cuando se dice que ese acuerdo le dio luz verde al golpe, es darle a la Cámara una relevancia que no tenía”

agosto 24, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Este martes, parlamentarios de Chile Vamos y el Partido Republicano expresaron su “absoluto respaldo jurídico y político” a un acuerdo tomado el 22 de agosto de 1973, en que la Cámara de Diputados, denunciaba un “grave quebrantamiento al orden constitucional y legal de la República”.

Lo anterior generó revuelo al interior del Congreso, sobre todo en las bancadas del Frente Amplio y el Partido Comunista, desde donde acusaron a los diputados de oposición de “negacionistas”.

En ese marco, En La Fontana reproducimos entrevista otorgada a Radio y Diario Universidad de Chile, que dialogó con el expresidente de la Democracia Cristiana, Ricardo Hormazábal, quien además era parlamentario al momento de ser aprobado el controvertido acuerdo.

De acuerdo a Hormazábal, fue la misma DC la que impulsó el documento, ya que “estaban fracasando diversas iniciativas para buscar una salida democrática a la crisis que se generó por parte del gobierno de la Unidad Popular y al abandono de la vida democrática de buena parte de los partidos de la UP y de la derecha”.

“En ese sentido, la Cámara de Diputados hizo un debate político y se presentó un proyecto de acuerdo, que fue apoyado por la derecha, en el cual se le hace presente al señor Presidente de la República, que existen una cantidad de hechos que configuran unas acciones inconstitucionales y que ponen en riesgo la continuidad del Estado de derecho”, detalló.

Al respecto, Hormazábal aseguró que el acuerdo no planteaba que el Gobierno de Allende era ilegítimo.

“La derecha tenía un proyecto en que declaraba la ilegitimidad del Gobierno, eso es así, es verdad, pero nosotros no aceptamos. No hay ninguna discusión sobre la ilegitimidad en el texto que se aprobó (…) La actitud nuestra fue ejercer de nuevo lo que era la política democrática de oposición a un Gobierno que estaba fracasado, así de claro para nosotros es la declaración de agosto”.

Asimismo, Hormazábal negó que el acuerdo diera pie al golpe de Estado del 11 de septiembre.

“Cuando se dice que ese acuerdo de la Cámara le dio luz verde al golpe, es darle a la Cámara de Diputados una relevancia que no tenía. Estaban ya los acuerdos de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, estaba en marcha la operación de la CIA, la cooperación completa de la derecha respecto a eso, que fue captando después a algunos demócratas cristianos. Algunos, porque nunca lograron sacar un acuerdo, en el partido, de llamar al golpe”, precisó.

De todas maneras, Hormazábal sí reconoció que: “Ese acuerdo se tomó por la propaganda como un adicional para facilitar el golpe. Ese es un hecho, indesmentible, tan indesmentible como que jamás los votos demócrata cristianos fueron para darle luz verde a un golpe”.

Los actuales diputados de la Democracia Cristiana no apoyaron la iniciativa de la derecha para reivindicar el acuerdo de hace 50 años, hecho que se suma a unas declaraciones del presidente del partido, Alberto Undurraga, quien en conversación con La Tercera, señaló que “nos habría gustado que la condena del golpe hubiese sido la posición oficial del partido en 1973”.

Por su parte, Ricardo Hormazábal insistió en que la Democracia Cristiana no tenía una posición pro golpe y que por lo tanto, no tendría porqué existir un mea culpa.

“Yo fui opositor y no me arrepiento de haber sido opositor. De lo que yo me arrepiento es de que no hayamos tenido más fuerza para poder servir de algo, pero la propia UP con la derecha generaron este clima horrible y como dice Radomiro Tomic, la primera responsabilidad es del Gobierno de la UP, sin duda”.

“En todo caso, nosotros éramos la primera fuerza política, alguna responsabilidad nos cabe, pero no podíamos cambiar, no había otra política democrática que la que hicimos. El diálogo, los acuerdos, las votaciones. Eso para mí es un tema esencial”, afirmó.

Por otra parte, consultado respecto a la pertinencia de dar respaldo al acuerdo de agosto del 73, a 50 años del golpe de Estado, Hormazábal indicó que “yo veo que de nuevo la Cámara de Diputados está olvidando sus deberes fundamentales, que son resolver los problemas en el país y no ahondarlos (…) El Partido Comunista pretende dejar sin efecto una declaración tomada hace 50 años, lo que demuestra que está en otro mundo”, concluyó.

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A 50 años del Golpe Arturo Valenzuela le confiesa a Ascanio Cavallo: “Estoy convencido, hasta hoy, de que efectivamente el golpe de Estado en Chile se pudo haber evitado”

agosto 21, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Republicamos En La Fontana entrevista aparecida en periódico El País de España. 

Arturo Valenzuela (Concepción, 79 años), chileno-estadounidense, asistente especial del presidente Bill Clinton y subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos del Gobierno de Barack Obama, autor del clásico El quiebre de la democracia en Chile, y Ascanio Cavallo (Santiago, 66 años), periodista chileno, Premio Nacional de Periodismo 2021 –que ha escrito Golpe o La historia oculta del régimen militar, entre otros– conversaron en Santiago de Chile hace algunos días, en un país que está tomado por el recuerdo de los 50 años del bombardeo a La Moneda, que se conmemoran este 11 de septiembre. EL PAÍS los reunió en un hotel de Las Condes, en la zona oriente de la capital chilena, aprovechando el viaje de Valenzuela, que llegó desde Washington a su país natal invitado por la Universidad de Santiago (Usach). La institución publica el libro colectivo El quiebre de la democracia, 50 años después, basado en el texto homónimo de Valenzuela y coeditado por Pamela Figueroa y Peter Siavelis.

Es el primero de una serie de diálogos que sostiene Cavallo para EL PAIS, a propósito del medio siglo del golpe.

Esta fue la conversación.

Ascanio Cavallo (AC). El quiebre de la democracia en Chile, de 1978, fue uno de los primeros libros que revisaron el golpe de Estado desde la perspectiva de la ciencia política y no desde la militancia en cualquiera de los bandos.

Arturo Valenzuela (AV). Uno de mis profesores en la Universidad de Columbia, el español Juan Linz, me invitó a integrarme a un gran trabajo que se estaba haciendo acerca del quiebre de la democracia en general. Los investigadores partieron por Europa. Pero hay que recordar una cosa: los de América Latina son los países republicanos más antiguos del mundo. Cuando se crea Naciones Unidas, un 42% de los firmantes son repúblicas latinoamericanas; lo mismo en Bretton Woods. Porque el resto del mundo todavía era parte de los grandes imperios. Entonces, me pidieron que hiciera un trabajo sobre el quiebre de la democracia en Chile en 1924, un quiebre en un país donde se había establecido una cierta consolidación del proceso democrático.

A.C. En 1924, la democracia chilena ya iba a cumplir 100 años, o los había cumplido, según cómo se mida. En cierto modo, era la trayectoria menos interrumpida de América Latina.

A.V. Exactamente. Entonces me dediqué a eso. En noviembre de 1973 tenía el manuscrito listo para compartirlo con los otros autores, algunos europeos, otros especialistas de Latinoamérica, en la Universidad de Yale. Pero había ocurrido el golpe de Estado en Chile, ante lo cual Juan Linz me dice que debo escribir de lo que estaba pasando en esos momentos, porque para todos era una cosa importante. Linz era muy cercano a Giovanni Sartori, que en algún momento le dice que en Italia hay un gran interés por lo que pasó en Chile. Entonces le mandamos el primer borrador y Sartori lo publicó en la Rivista Italiana di Scienza Politica. Eso fue lo primero. Después, en 1976, sale el mamotreto sobre el quiebre de la democracia en el mundo, en el cual mi trabajo ocupaba como un cuarto del total. Y al fin se publicó por separado.

A.C. Hasta donde recuerdo, ese no fue un trabajo a distancia. Viniste a Chile, hablaste con mucha gente, hiciste trabajo de campo…

A.V. Sí, llegué a Chile en enero de 1974, porque tenía una beca para seguir algunos de mis estudios, incluyendo el golpe de Estado de 1924. Aproveché de entrevistar a mucha gente. El exministro del Interior Carlos Briones, que estuvo tratando de llegar a un consenso para salvar al país…

A.C. También lo conocí. Era un hombre que había estado muy solo, rechazado por su Partido Socialista, ignorado por los partidos de la Unidad Popular…

A.V. Sí, muy solo. También entrevisté largamente a Eduardo Frei Montalva. Nos reunimos varias veces y la última, cuando nos despedimos, él me pone la mano en el hombro y me dice: “Arturo, espero que digas la verdad de lo que pasó en Chile”. Yo le prometí que le mandaría la primera versión de mi trabajo. Como también a Patricio Aylwin y a mucha gente.

A.C. No creo que a Frei le haya gustado. El libro es demasiado crítico con todos, es el libro de una tragedia sin héroes.

A.V. Efectivamente, mientras hacía clases en la Universidad de Duke, en North Carolina, un día recibo una carta de ocho páginas de Eduardo Frei Montalva, acusándome de ser parte de la conspiración comunista en contra de Chile. No le gustó mi trabajo porque, en el fondo, digo que el quiebre de la democracia ocurre cuando efectivamente no se pudo conformar un centro gobernante. ¿Cómo llega Allende al poder? Con un 36,6% del voto, menos de lo que había sacado en su campaña electoral anterior. Alessandri le seguía con un 35,2%, algo así, muy cercano.

A.C. 39.338 votos de diferencia.

A.V. Y con eso pasa al Congreso, que tiene que decidir. Obviamente, los sectores de centro y de izquierda de la Democracia Cristiana estaban más proclive a votar a favor de Allende.

A.C. Habría sido muy difícil no cumplir con la tradición. Hasta entonces habían sido elegidos todos los presidentes mayoritarios, aunque se tratara de mayorías pequeñas, como el mismo Jorge Alessandri en 1958.

A.V. Sí, exactamente. Pero se necesitaba esa aprobación de todas maneras. Y es aquí donde entra el complot por parte de Estados Unidos y algunas empresas, como la International Telephone and Telegraph, que presionan al Gobierno de Nixon para que el Congreso no apruebe a Allende, que apoye a Alessandri, que éste renunciara y pudiera volver Frei.

A.C. Es lo que se llamó el gambito Frei.

A.V. Que Alessandri renunciara y volviera Frei, porque ya no es un período continuo. Pero eso obviamente que no comulgaba muy bien con el sector de izquierda, con el sector de Jacques Chonchol y otros de la DC, que estaba muy dividida en esto. Ese fue un poco el comienzo del quiebre de la democracia.

A.C. Es curioso. En el fondo, tu tesis sostiene que el caso chileno es eminentemente político y tiene que ver con la pérdida del centro.

A.V. Y de las instituciones que existían en ese momento. Francamente, yo estoy bastante convencido, hasta hoy, de que efectivamente se podría haber logrado otra cosa. La objeción más fuerte que tuvo Eduardo Frei a mi trabajo fue porque decía que muchos políticos le dieron un apoyo tácito al golpe. En la respuesta que le mandé, en una carta larga, cito la etimología de la palabra tácitamente, que quiere decir aprobar al callarse. Como él era presidente del Senado y no dijo nada en contra de esto, efectivamente estaba avalando el golpe, a pesar de todos los esfuerzos que hacía el cardenal y de todas las conversaciones que hubo en esos días. Y del hecho de que Briones había planteado un plebiscito, al que Allende se sometería. Esa era una salida.

A.C. ¿De veras crees que eso pudo tener éxito?

A.V. No, no estoy seguro. Porque, claro, los niveles de polarización eran muy grandes y había sectores muy fuertes, también en la izquierda, que estaban con un propósito distinto y eso no hay que ignorarlo. La economía estaba en una situación muy difícil. Así que era un panorama bastante complicado.

A.C. El golpe es un subproducto de la polarización, que venía de mucho antes. Lo que Mario Góngora ha denominado como los proyectos totalizantes, que jugaban al todo o nada desde fines de los años 50.

A.V. Es cierto. Pero Chile también tenía una historia muy especial: cuando se crea el Partido Comunista en Chile, que es antes de la Revolución Rusa, éste y otros partidos marxistas pasan a ser parte de un ruedo político de larga data. Eso era lo que le preocupaba a la gente como Kissinger en el Gobierno de Nixon. ¿Tú crees que Kissinger estaba preocupado por Chile? Estaba preocupado de qué podía pasar en Italia y Francia.

A.C. Sobre todo en Italia, ¿no? Los aliados occidentales trataron por todos los medios de impedir que Italia cayera en la órbita soviética a través de un PC muy poderoso, que había encabezado la lucha de los partisanos contra el fascismo. La solución fue la DC.

A.V. Sí, sobre todo Italia. Entonces, ¿Qué presidente está eligiendo este Chilito? De ahí nace la famosa frase de Kissinger: “Estados Unidos no puede quedarse inmóvil y permitir que un comunista sea elegido por la irresponsabilidad de su gente”.

A.C. Claro. Pero me parece que tu libro tiene esa conclusión: quizás habría sido posible otra cosa. Hay un futuro alternativo, por así decirlo. Pero también describe un proceso que es cada vez peor. No hay un momento de freno, un oasis, una tregua.

A.V. Te agradezco esa observación, porque yo y mis colegas estábamos convencidos de que esta arquitectura del sistema político chileno no era apta para poder solucionar estos problemas. De ahí que El quiebre de la democracia en Chile dice que lo que habría que plantear sería una evolución a un parlamentarismo. Esa es la alternativa. Eso es lo que empecé a tratar de vender en Chile en ese momento. Acordémonos de que un 40% de todos los gobiernos parlamentarios de Europa de postguerra son gobiernos de minoría. ¿Y por qué persisten esos gobiernos? ¿Por qué no caen? Porque si no hay una mayoría, se debería ir a una reelección, pero la oposición también está dividida y no quiere ir a una elección porque sus legisladores no quieren perder sus escaños. Así que hay incentivos políticos importantes incluso para mantener un Gobierno de minoría. Chile tiene esta oportunidad de realizarlo en el proceso constitucional. ¿Cuáles son las reglas del juego de la institución democrática que permita que en situaciones de polarización fuerte haya alguna solución que sea acorde con el Estado de derecho y la Constitución?

A.C. Cuando la idea del parlamentarismo se ha planteado en Chile, la principal objeción es que la tradición chilena tiene otra dirección y parece difícil que los ciudadanos se entusiasmen por tener un jefe del Ejecutivo por el que no han podido votar, sino que es un diputado al que han designado sus pares. Hay una intermediación que podría ser desmotivadora, que requiere otra cultura.

A.V. Es cierto y yo reconozco eso. Hay una cierta reticencia en América Latina y en Chile a la idea de no tener un presidente, una tradición del gran líder. Ahora, también sabemos lo que pasó en América Latina con los grandes líderes. Aparece un Rosas en Argentina, que no se quiere ir nunca; en México o Venezuela, lo mismo. En Chile hubo mucho conflicto entre las élites, guerras internas y civiles, donde muere Carrera, O’Higgins sale del país, en fin. El artífice, al final, es Manuel Bulnes, que, como Washington, es el general que triunfa en la guerra contra la Confederación y vuelve como el héroe de todos, y los chilenos por fin tienen algo en común, ganaron la guerra. Bulnes demoró mucho en llegar a Santiago, porque lo vitoreaban en todas partes. Y es elegido presidente y, al igual que Washington, decide que no va a estar más de dos periodos. Y luego su Gobierno es muy transversal, invita a dirigentes de partidos opositores. Su ministro del Interior trata de intervenir en una elección y la Corte Suprema falla en su contra; y Bulnes dice que hay que defender a la Corte, al Estado de derecho. Cuando se alza un primo, Prieto, lo derrota usando la milicia republicana que había creado.

A.C. Que es como el origen verdadero de las Fuerzas Armadas.

A.V. Sí, y eso pone a Chile en un rumbo distinto. ¿Por qué se diferencia de otros países? No por Diego Portales, que estuvo en el Gobierno sólo tres años y vivía en Valparaíso, no estaba en Santiago, y era ministro. Y además lo matan muy joven. Esa es la historia. Como dijiste, la tradición latinoamericana ha sido el presidencialismo. Lo que hay que hacer es parlamentarizarlo.

A.C. ¿Como Francia, con la cohabitation y todo eso?

A.V. No estoy de acuerdo con el modelo francés ni con la cohabitación. Hemos visto que está fracasando en Francia y ha fracasado en países donde se le copió. Un caso dramático es Haití. Tampoco ha funcionado en Perú. ¿Qué significa parlamentarizar el presidencialismo? Dos cosas: asegurarse de que no tengamos un hiperpresidencialismo, es decir, que el presidente no tenga la facultad de mandar un proyecto de ley e insistir que el Parlamento lo vote. Y segundo, eliminar la segunda vuelta, una cosita también copiada de los franceses.

A.C. ¿Te parece? Yo habría dicho que evita gobiernos elegidos con un 34%, que consolida fuerzas en torno a un ganador por poco margen.

A.V. Es un desastre, aunque no debería ser así. Pero ¿qué pasa? Tomemos el caso de Perú. Tienes de candidatos a Ollanta Humala, izquierda, y Keiko Fujimori, derecha. En el centro están PPK, Toledo y Castañeda. Estos tres están de acuerdo y la distancia con los otros dos es enorme. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? Porque cada uno cree que va a llegar a la segunda vuelta y con eso se destruyen los partidos. ¿Y quiénes llegan? Los extremos.

A.C. Ah, y con bajos porcentajes.

A.V. Muy bajos. Lo que pasó en Chile, lo que pasa en muchas partes. Es un desastre. El presidente elegido se cree muy mayoritario. Pero es un error, representa sólo lo que sacó en la primera vuelta. ¿Cuál es la solución y como se parlamentariza esto? Tiene que ir al Parlamento si nadie consigue un 45%. Y en ese caso, la primera mayoría tiene una o dos semanas para conformar un Gobierno, un Gabinete y un programa. Si no lo logra, la segunda mayoría tiene dos semanas para hacer lo mismo. Y si no puede, hay que hacer otras elecciones. Con eso se crea es un incentivo anterior para formar coaliciones. Es lo que recomendé al Consejo Constitucional.

A.C. El hiperpresidencialismo de la Constitución de 1980, que no ha sido reformado fundamentalmente, se le atribuye por lo general a Jaime Guzmán, pero parece que eso no es cierto. Más cierto parece ser que el presidente Jorge Alessandri Rodríguez [1958-1964], el hijo de Arturo, fue una influencia importante para fortalecer en exceso al presidente.

A.V. Sí, pero recordemos también que hay un diferendo muy fuerte entre el grupo que presidía Jorge Alessandri y lo que querían los militares. Alessandri se preocupó porque le querían dar demasiadas facultades a los militares.

A.C. También eso es herencia de la experiencia de su padre.

A.V. Exactamente. Y había diferencias importantes con Jaime Guzmán. Los orígenes de esa Constitución son muy complicados, porque también hay un diferendo dentro de la propia Junta Militar. Y la Constitución que por fin se aprueba es netamente antidemocrática.

A.C. Es una Constitución radical.

A.V. Súper radical, porque en el fondo pasa a establecer que puede haber el Gobierno autoritario de más larga duración de toda la historia del país.

A.C. Estaba pensando en el final de tu libro, que define cuáles son los fenómenos que estuvieron en el origen del quiebre democrático. Lo que no hace –y quizás no podría haberlo hecho– era prever lo que vendría, o sea, que el golpe sería tan duro, tan radical.

A.V. Lo que define al golpe es que también deja a las instituciones en trizas. Es cierto que cuando aparecen los Chicago boys, tienen una oposición muy fuerte por parte de sectores militares que querían tener el control del Estado en la economía. Cuando torpedean esa parte, se abre la economía y hay un crecimiento económico importante, que efectivamente permite que Chile pueda avanzar. La Concertación (1990-2010) asume mucho de eso. Algo que se critica mucho hoy por la crítica al neoliberalismo. Francamente, creo que es un error. Los gobiernos de la Concertación fueron exitosos en cambiar los problemas más serios que tenía la Constitución desde un comienzo. El Chile de hoy es un Chile distinto, donde hay un problema muy serio: que desaparece la extrema pobreza. Por primera vez hay mucha gente que tiene alguna esperanza de tener una vida distinta. Pero esa clase media emergente es increíblemente vulnerable, y eso marca mucho de lo que está pasando en Chile hoy. Las protestas y todo lo demás tiene que ver con un sector importante de la sociedad que, habiendo casi llegado a algo, se siente asustado. El chofer del taxi que por fin pudo comprar un autito, se lo chocan, no puede pagar los impuestos y se le acaba todo. O la persona que estudió y es inteligente y con su grado de abogado no puede entrar a los bufetes más importantes, porque es de clase baja. El clasismo todavía sigue vivo.

A.C. Déjame pasar por tu siguiente libro. Venías mucho a Chile en los años 80 y escribiste con Pamela Constable Una nación de enemigos, que debe ser el título más triste sobre Chile que jamás se ha puesto. Contiene una idea muy desoladora, que estábamos divididos hasta ser enemigos, no sólo con Pinochet, sino desde antes.

A.V. Creo que es un título que piso nuestro editor. Es cierto que la división venía de antes. Por ejemplo, no es cierto que el hiperpresidencialismo radical haya empezado con la Junta Militar. Empezó en el Gobierno de la DC, con Frei. Había un desprecio por los radicales, por el partido bisagra, porque cambiaban de bando con facilidad. La DC llega y dice: somos un partido que va a cambiar todo. Es una ideología de centro.

A.C. Cosa rara: una radicalidad de centro, cuando el centro no debería ser ideológico.

A.V. Allí empezó. Pasó algo parecido en Estados Unidos. Un cierto desprecio por la política chica, que describo en mi trabajo sobre gobiernos locales en Chile: el acuerdo para que se construyera un ferrocarril por aquí y por allá. Eso no era corrupción, era una respuesta a las necesidades de esa localidad. Por supuesto, tiene que hacerse con la Contraloría vigilando bien, según el Estado de derecho y sin que los fondos públicos pasen a sectores privados. Ese es el problema que se discute en Chile hoy. Lo investigué para otro libro, Intermediarios políticos en Chile, cuyo título en inglés era Political brokers in Chile.

A.C. Lo recuerdo. Muy minucioso, casos de escala local. Pero volvamos a la tensión: la polarización que veías en los años de Allende y de Pinochet, ¿no la ves ahora?

A.V. No es la misma cosa. Creo que lo que hay que recalcar es que Chile sigue siendo un país muy clasista. Ahí hay tensiones sociales muy importantes. Además, tenemos un mundo increíblemente cambiante, donde hay una diferencia muy grande entre generaciones jóvenes que no entienden lo que tuvieron que asumir las generaciones mayores. Eso se ve en ese cierto rechazo por sectores de la sociedad a los esfuerzos que tuvo que hacer la Concertación para manejar a un país que salía el período más largo en su historia de autoritarismo.

A.C. Es lo que desconocen las generaciones más jóvenes.

A.V. Quizás se requieren más personas de la generación bisagra.

A.C. El problema es que esa generación bisagra no logró hacer ninguna de las dos cosas. Ni la que hicieron sus mayores, ni la que están haciendo los más jóvenes.

A.V. Ese es un drama para Chile.

A.C. ¿Y qué ves para adelante, para salir del estado de estancamiento político?

A.V. Hay algunas reglas del juego que se deben mejorar. No es posible que el Ejecutivo cree una comisión que le propone una ley y luego la manda al Congreso para que la apruebe. No, esa concertación se tiene que hacer en el Legislativo.

A.C. Para ti no es un problema la baja calidad del Parlamento.

A.V. Es que esa baja calidad también es producto de que no se puedan lograr cosas. Si tienes una situación de ingobernabilidad porque el diseño mismo de las instituciones está mal hecho, ¿qué pasa? El desprestigio no sólo es del Parlamento, sino también de los partidos. Y los partidos son la esencia de la democracia, como dijo Madison.

A.C. Estoy entendiendo que la fragmentación de los partidos es producto de su desprestigio.

A.V. En parte es producto. Y también que se pueda lograr cosas porque el Parlamento de repente las tapó. Entonces, la verdad es que el proceso constitucional es muy importante y esperemos que salgan instituciones que puedan mejorar estas cosas, el hiperpresidencialismo mal hecho y la segunda vuelta mal pensada. En casi todas las democracias la población no se divide en forma de U, donde tú tienes los dos extremos, izquierda-derecha, con las mayorías. No, se divide en forma de campana, donde los extremos de izquierda y derecha son minoritarios y el centro político, no ideologizado, pragmático, es la proporción mayor. La segunda vuelta no reconoce eso, todo lo contrario: llegan los dos extremistas y pasan solamente ellos dos.

A.C. Crisis de la democracia: ¿en todo el mundo?

A.V. Lo que está pasando con la crisis de la democracia no es sólo un problema de América Latina, aunque sigue siendo el continente de las repúblicas más antiguas del mundo. El problema más serio del siglo XXI es que cuando terminaron los grandes imperios, se crearon muchos estados-naciones, donde se impuso un estado en poblaciones que no eran naciones, que no eran homogéneas, que tenían diferencias religiosas, geográficas, históricas, culturales. Etiopía, Nigeria y otros lugares. Eso es muy distinto en América Latina. Pero lo que se requiere es que las instituciones estén diseñadas de tal forma que se pueda llegar a consensos en representación de todas y todos. El drama de la pérdida de injerencia de la democracia no es sólo un tema de los países con una tradición más fuerte. Gran parte del mundo no tiene ninguna tradición.

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Diputado Undurraga, presidente de la DC: “Nos habría gustado que (la condena del Golpe) hubiese sido la posición oficial del partido en 1973″

agosto 16, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana republicamos parte de la entrevista que le hicieron en La Tercera al diputado y timonel DC, Alberto Undurraga, a días de los 50 años del 11 de septiembre de 1973. El líder falangista hizo una invitación a otras tiendas políticas a hacer una reflexión colectiva. “Las infracciones que cometió el gobierno de la UP, en ningún caso pueden ser justificación para un Golpe”, dice.

Perspectiva de niño, porque cuatro años de edad tenía Undurraga cuando ocurrió el Golpe militar de 1973, que derrocó a Salvador Allende, falleciendo éste último tras suicidarse en el mismo palacio de La Moneda.

No obstante, al igual que otros jefes de partidos tradicionales, carga con una mochila histórica, en su caso por el papel que jugó la Democracia Cristiana hace 50 años. El exministro, exalcalde y actual diputado señala que la carta que redactaron 13 dirigentes de la DC en 1973 -quienes solitariamente condenaron el Golpe- es la posición que hoy representa la opinión del partido. Pese a eso, es cauteloso al momento de ser consultado si está dispuesto a hacer un mea culpa institucional por la postura de la Falange ante el derrocamiento de Allende.

A pocas semanas de un nuevo aniversario del quiebre institucional, el presidente de la DC intenta materializar un acto unitario para que todas las fuerzas se comprometan con la defensa de la democracia y el respeto a los DD.HH. “siempre, a todo evento, sin excepción, en todo momento, lugar y circunstancia”.

“Hoy, los riesgos de la democracia no son necesariamente los golpes de Estado y las acciones violentas, sino que los intentos por horadar las instituciones y tomar el control político. Eso es Venezuela y Nicaragua”, añade.

-¿Esta carta, este llamado que hizo a otros partidos, tuvo alguna recepción, alguna manifestación formal de otras colectividades?

-Lo que hemos hecho es invitar a todos los sectores a comprometerse con la democracia y con los derechos humanos. Lo hacemos constatando que hay distintas interpretaciones respecto del pasado, pero el futuro requiere el compromiso de todas las fuerzas políticas con la democracia y los derechos humanos. Por eso se la enviamos a todos. Hemos recibido buenos comentarios de algunos partidos oficialistas, del resto no hemos recibido nada todavía.

-¿Y ese llamado, esa carta, tuvo alguna respuesta formal?

-No, formal ninguna. Pero la enviamos la semana pasada. Por lo tanto, estamos en plazo de una respuesta formal. Pero hubo comentarios que les pareció bien.

-¿De la derecha no hubo algún comentario, aunque sea informal?

-No, hasta ahora no.

-Ahora va a haber un homenaje el 11 de septiembre en la Cámara de Diputados a Salvador Allende. ¿Qué van a hacer ustedes? Como partido, ustedes fueron opositores a Allende.

-Nosotros fuimos opositores, como Democracia Cristiana, a Salvador Allende. Tenemos un juicio crítico de su gobierno, pero al mismo tiempo él fue un Presidente electo por la ciudadanía y nosotros honramos el compromiso, de hace 53 años, de ratificar en el Congreso a quien había obtenido la mayor votación ciudadana. A nosotros nos parece que, aun cuando éramos oposición, las soluciones a los problemas de la democracia se dan con más democracia. Entonces, naturalmente, en el homenaje al expresidente Allende nosotros presentamos los respetos a un Presidente que fue electo por la ciudadanía.

-¿Pero entonces van a usar la palabra en el homenaje o van a mantener un respetuoso silencio en esa ceremonia?

-Vamos a estar en la ceremonia.

-¿Pero van a hablar?

-No está resuelto, pero vamos a estar en la ceremonia como estaríamos con cualquier Presidente democráticamente electo.

Consultado Undurraga acerca de si, con la mirada de hoy, su partido hubiese tenido otra postura sobre los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 1973, comenta: «Nos habría gustado que (la condena del Golpe) hubiese sido la posición oficial del partido en 1973».

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Senadora Isabel Allende a 50 años del Golpe: «Espero podamos encontrarnos las fuerzas políticas para conmemorar a quienes entregaron su vida, junto al Presidente Allende en La Moneda y no olvidar nunca a las víctimas de violaciones a sus DD.HH.»

agosto 8, 2023 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana recopilamos declaraciones para armar, con ello, entrevista a senadora, Isabel Allende Bussi, al acercarnos a la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, quien es hija del expresidente Salvador Allende. 

La parlamentaria es socióloga de profesión y militante del Partido Socialista (PS). Congresista por la 6ª Circunscripción, Región de Valparaíso, período 2018-2026.

Antes, ocupó el mismo cargo por la 3ª Circunscripción, Región de Atacama, período 2010 – 2018. Fue presidenta del Senado desde el 11 de marzo de 2014 al 11 de marzo de 2015. Pero su trayectoria política tiene larga data. Se desempeñó como diputada por el Distrito Nº 29, Región Metropolitana, entre 1998 y 2010, antes estuvo en el mismo puesto de elección popular por el Distrito Nº 9, Región de Coquimbo, entre 1994 y 1998.

-¿Qué recuerdos se le vienen a la memoria el día 11 de septiembre de 1973?

-La consecuencia de mi padre y su entereza para entregar su vida por la democracia que era destruida a través del bombardeo del palacio de La Moneda, entregando su mensaje y legado al pueblo de Chile, cuyas palabras son recordadas en nuestro país y en el mundo, transformándose en el primer socialista marxista en transformarse en una figura política global, a través de la originalidad de su proyecto de un socialismo en pluralismo, democracia y libertad.

-¿Después de 50 años cómo siente que los chilenos y chilenas recuerdan a su padre?

-Creo que la mayoría de los jóvenes tienen una imagen de Salvador Allende como uno de los políticos más consecuentes de la historia de Chile. Sin embargo, aún falta mucha educación cívica para que se conozcan su figura más allá de la trágica entrega de su vida por la democracia, y que se sepa sobre su trayectoria política y parlamentaria, gestando leyes fundamentales para el desarrollo del país (…) Aún existe una gran división entre sus seguidores y adherentes a sus posiciones respecto a sus opositores, especialmente sobre el gobierno de la Unidad Popular, pero también estimo que una mayoría -más allá de sus diferencias políticas- valora su trayectoria democrática y la defensa de su gobierno en el palacio de La Moneda.

-¿Cuáles son las lecciones que usted cree que la clase política aprendió después del Golpe de Estado y de la instalación de la dictadura cívico militar?

1) La importancia de proteger la democracia, educando a la ciudadanía a velar por la libertad, rechazar el odio, promover la convivencia y desarrollar una cultura de los Derechos Humanos.
2) Los acuerdos y las amplias mayorías para alcanzarlos deben articularse entre diversos actores y sectores sociales para poder lograr las reformas que se consideren necesarias, contemplando programas y políticas técnicamente viables y políticamente aprobables.
3) Es primordial efectuar un manejo económico y fiscal sin desequilibrios, sin promesas inviables, evitando la inflación, con políticas que prioricen la inclusión social y la reducción de las desigualdades, sin populismo.
4) Es importante una supervisión, educación y normas que garanticen cuerpos profesionales de las Fuerzas Armadas, que respeten irrestrictamente a la Constitución y las leyes, y especial el respeto por los Derechos Humanos.

-¿Después de 50 años, de la dictadura, de las violaciones a los DD.HH. que ocurrieron, usted siente que el país avanzó en el proceso de justicia y reconciliación?

-En materia de establecer una verdad reconocida sobre las violaciones a los Derechos Humanos, el presidente Patricio Aylwin creó la Comisión de Verdad y Reconciliación para investigar los casos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, tarea que fue completada en años posteriores por la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación, estableciendo el número de 2.804 víctimas de desaparición forzada y/o ajusticiamientos. Más adelante el presidente Ricardo Lagos creó la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, la que fue reabierta por la presidenta Bachelet, certificando que 38.254 personas sufrieron prisión política y tortura durante el período 1973-1990. A lo anterior, se agrega como iniciativa de Estado, la inauguración del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en 2010, iniciativa de la presidenta Michelle Bachelet que ha seguido sosteniéndose sin verse afectado por los cambios de orientación de los gobiernos de turno.

-¿Estamos al debe en materia de justicia y reparación?

-En relación con la justicia, Chile es hoy uno de los países con mayor experiencia en judicializar crímenes de lesa humanidad en tribunales locales, como lo demuestran las cerca de 450 sentencias dictadas entre 2002 y 2019. En tal sentido, jueces especiales, la Corte Suprema y la Corte de Apelaciones han jugado un rol decisivo al negar a partir de fines de la década de 1990 la aplicabilidad de la prescripción por crímenes contra los Derechos Humanos y la ley de (auto) amnistía decretada en 1978, y asumir las normas del derecho internacional en materia de Derechos Humanos, dando particular tratamiento a las causas de casos de detenidos desaparecidos y casos de ejecutados políticos.

«Este año se han llevado a cabo distintas actividades de la sociedad civil, ONG, instituciones académicas, partidos políticos, que han realizado desde presentaciones de libros, charlas sobre la memoria, exposiciones de pinturas y muestras de obras de teatro, homenajes a personas asesinadas durante la dictadura militar, establecimiento de sitios de memoria, recordatorios acerca del programa de la Unidad Popular, tanto a nivel nacional, regional y local, y en otros países del mundo», dice En La Fontana.

-¿Qué eventos o conmemoraciones espera para los 50 años del Golpe de Estado de 1973?

-Durante todo el año se han llevado a cabo distintas actividades de la sociedad civil, ONG, instituciones académicas, partidos políticos, que han realizado desde presentaciones de libros, charlas sobre la memoria, exposiciones de pinturas y muestras de obras de teatro, homenajes a personas asesinadas durante la dictadura militar, establecimiento de sitios de memoria, recordatorios acerca del programa de la Unidad Popular, tanto a nivel nacional, regional y local, como asimismo en otros países del mundo (…) Respecto al 11 de septiembre de 2023, espero que podamos encontrarnos las distintas fuerzas políticas para conmemorar y recordar a quienes entregaron su vida, junto al Presidente Salvador Allende en el palacio de La Moneda, como también para no olvidar nunca a todas las víctimas que sufrieron violaciones a sus Derechos Humanos durante toda la dictadura cívico-militar, y comprometernos efectivamente en el «Nunca más».

-Por último, ¿Qué opina de quienes justifican el Golpe?

-Creo que no logran entender la importancia de la democracia y la búsqueda de acuerdos para evitar un enfrentamiento entre compatriotas y que tuvo tan graves consecuencias para nuestro país, que hasta hoy se expresan en Chile. Ni tampoco entender que por más grave que sea la situación política de un país, no es posible bombardear y destruir la casa de gobierno, ni tampoco apresar, torturar, asesinar y exiliar personas solo por pensar diferente. //ELF

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