• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

Desarrollo sostenible

Partidos de oposición piden una «reactivación ecológica, democrática y justa» de la economía

julio 29, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos declaración pública de comisiones de medio ambiente de paridos de oposición, respecto de que se reactive la economía de Chile de forma sustentable.

«A días de la cuenta pública del Presidente Piñera, las comisiones de medio ambiente de los partidos de oposición, señalamos lo siguiente:

La pandemia del coronavirus que azota a nuestro país es una catástrofe sanitaria, económica y social, de consecuencias aún no dimensionadas y derivada de la relación destructiva del ser humano con el medio ambiente. Un fenómeno que trastoca profundamente nuestra forma de vivir e interpela nuestro vínculo con la naturaleza. De manera lamentable, esta pandemia ha hecho evidente las enormes desigualdades que persisten en Chile y nos arrastra a la peor crisis económica y social desde los años 80.

Sin embargo, nuestra respuesta a esta crisis, en conjunto con el proceso constituyente que se avecina, es también una oportunidad para realizar los cambios urgentes e indispensables para replantear nuestro modelo de desarrollo. Es el momento de reconocer los límites planetarios, el irrestricto respeto por los Derechos Humanos y poner en el centro el bienestar de todas las personas y la solidaridad entre generaciones.

Actualmente, se discuten propuestas de reactivación económica para enfrentar la crisis que son insuficientes y mantienen el modelo neoliberal de explotación de recursos naturales. Estas propuestas desconocen que la estrategia de desarrollo de Chile ya mostraba claros indicios de agotamiento antes de la pandemia, como puso en evidencia el estallido social de octubre del año pasado.

Chile requiere un nuevo modelo de desarrollo, y el primer paso es asegurar propuestas de reactivación cuyos principios se anclen en la sustentabilidad. En la perspectiva de impulsar un cambio que lleve a Chile a un desarrollo sustentable, más justo, democrático e inclusivo, las comisiones de medio ambiente de los partidos firmantes, proponemos abordar las siguientes acciones en un plazo no mayor a tres años.

¿Cómo lo haremos?

Primero, la reactivación económica debe respetar más que nunca los avances normativos nacionales e internacionales de protección ambiental que tanto hemos tardado en construir. Se debe asegurar que las propuestas de reactivación, y los recursos adicionales que se inviertan, cumplan la regulación ambiental vigente. Ello requiere de un fortalecimiento de la capacidad de respuesta, de la fiscalización y de la institucionalidad ambiental.
Además, el Estado debe participar y ser garante de la inversión, velando por el bien común. Deberá priorizar a los proyectos y sectores productivos que empujen decididamente al país hacia una transición ecológica, evitando aquellos que no permiten avanzar en dicha dirección.

Del mismo modo, la ciudadanía no puede estar ausente. La participación ciudadana, en especial de nuestros pueblos originarios, debe ser promovida y garantizada, como eje esencial de la democracia y el desarrollo económico. Debemos asegurar que la economía esté al servicio del bienestar de las personas y las futuras generaciones, así como también del cuidado y conservación de la naturaleza y su biodiversidad.

¿Qué proponemos?

Proponemos la creación de un fondo nacional para la sustentabilidad de al menos US$10 mil millones, lo que equivale a aproximadamente el 3% del PIB anual, distribuido a lo largo de tres años. Este fondo complementaría los recursos ya comprometidos para la reactivación, pero con el objetivo explícito de promover la transformación de nuestra actual estructura productiva hacia una realmente sustentable que facilite la transición ecológica, fundada en la protección y restauración ambiental.

Los recursos serán financiados a través de recursos internacionales, procurados a través de la emisión de bonos verdes (para inversión en proyectos sustentables). Asimismo, los recursos invertidos serán cubiertos con los ingresos futuros del desarrollo de industrias sustentables, los ahorros asociados a los menores costos ambientales del desarrollo, así como eventuales reformas tributarias centradas en actividades contaminantes.

Esta propuesta busca reimpulsar los esfuerzos para garantizar el derecho humano al agua para toda la población, avanzar de manera decisiva en las medidas de mitigación y adaptación a la crisis climática, reducir drásticamente los niveles de contaminación, dar un fuerte impulso inicial a la necesaria diversificación de la matriz productiva y energética nacional, y con ellos también aportar al cambio cultural y de educación que necesitamos para incorporar la sustentabilidad en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana.

¿Dónde invertir?

Tenemos que dejar atrás la exportación de materias primas de bajo valor agregado y contradictoria con los objetivos de la sustentabilidad, y potenciar nuevas actividades económicas coherentes con los principios de la economía circular y la creación de nuevos empleos con enfoque ecológico.

Asegurar agua potable para el consumo humano y la protección de ecosistemas. La grave sequía que nos afecta y los escenarios hídricos que se avecinan, hacen imperativo que el Estado cuente con las atribuciones para gestionar el agua frente a las crisis en forma justa y velando por el bienestar social y el patrimonio ambiental, en particular asegurando la disponibilidad de agua potable y el tratamiento de aguas servidas en los sectores rurales. Entre los instrumentos del Estado, debe considerarse la generación de infraestructura hídrica sustentable, para beneficio público y gestionada descentralizadamente.

Avanzar en la mitigación y adaptación a la crisis climática, impulsando con urgencia la carbono neutralidad. Generar una nueva matriz energética sustentable, no dependiente de combustibles fósiles y libre de carbón, que asegure a todos los chilenos el acceso a energía; promoviendo los proyectos de energía renovable no convencionales, generación continua, distribuida, la electromovilidad -­‐priorizando el transporte público-­‐, el uso de ciclos y el diseño urbano para un transporte sustentable. Además, dar protección a los sumideros naturales de carbono, promover la reforestación con árboles nativos, y fomentar la transición energética y resiliencia en ciudades y territorios.
Generar condiciones para una importante disminución en emisiones y contaminación atmosférica. Aumentar el subsidio para el revestimiento térmico de viviendas y la sustitución de sistemas de calefacción por aquellos no contaminantes.

Implementar medidas para disminuir la pobreza energética de la población, especialmente de los más vulnerables, que garanticen asequibilidad económica, calidad y continuidad del suministro energético.
Invertir y generar las condiciones para un desarrollo del turismo de naturaleza, apoyando la protección de ecosistemas valiosos y la participación de las comunidades.

El turismo sustentable y respetuoso con la naturaleza, que ha sido golpeado fuertemente por la pandemia, representa una actividad económica de rápido crecimiento e inclusiva, que permite la participación de las comunidades locales, pequeños emprendimientos o grandes industrias. Así mismo, es necesaria la creación de nuevas áreas protegidas, tanto de ecosistemas terrestres como marinos.
Abordar con urgencia la gestión sustentable de residuos.

Disminuir en un 50% la generación de residuos al año 2025, promulgando la ley que regula el uso de “plásticos desechables de un solo uso”, junto con implementar con urgencia y mayor cobertura la Ley de Residuos y de Responsabilidad Extendida del Productor, además de buscar soluciones innovadoras y coordinadas con la gestión local.

Aumentar la inversión en I+D+i para la generación de conocimiento nacional, involucrando de manera efectiva a las universidades y centros de estudio del país en la generación de conocimiento para la toma de decisiones. El conocimiento debe transformarse en innovación ecológica que permita diversificar la matriz productiva nacional hacia la sustentabilidad.

Para lograr esto Chile debe llegar a invertir, al menos, el 1% del PIB en I+D+i.
Impulsar la soberanía y seguridad agroalimentaria del país desde los territorios, fomentando el desarrollo de una agricultura sustentable, de la agricultura familiar campesina, que proteja y potencie la biodiversidad en los agroecosistemas y permita la restauración de los suelos degradados o contaminados.

Por último, hacemos un llamado a terminar con los territorios de sacrificio y con urgencia focalizar esfuerzos en mayor descentralización, enfrentando la deuda ambiental con los territorios donde se emplazan buena parte de las industrias más contaminantes y que afectan con dureza a los más pobres de Chile.

Esta propuesta no es exhaustiva, es un mínimo de inversión y cambios a abordar para dar un impulso concreto hacia una transición ecológica de nuestro modelo de desarrollo. A las crisis ambientales, del calentamiento global y la extinción masiva de especies, se suman ahora las crisis sanitaria, económica, y social, todas vinculadas y que deben ser abordadas en conjunto.

Chile necesita urgente esta transición ecológica y un nuevo modelo de desarrollo, que de respuesta inmediata a las crisis ambientales locales y globales. Esto debe permear y plasmarse en las leyes e instrumentos de la nación, y ser un reflejo del quehacer, la cultura e identidad de sus habitantes. El espacio de diálogo nacional, generado por el proceso constituyente, es una oportunidad histórica para consolidar y generar las condiciones de una transición ecológica efectiva, estructural, sustentable, participativa, justa y democrática».

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Desarrollo sostenible, Dirigentas de oposición, Medio Ambiente, partidos de oposición

Sequía: La crisis que nos ataca en silencio

junio 17, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Giovanni Calderón Bassi

Director Ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático

Chile atraviesa el momento más difícil desde que la pandemia del COVID-19 llegó a nuestro país en marzo, sin embargo, otra crisis avanza en silencio y parece no tener freno: la megasequía que afecta a gran parte del territorio, pero con mayor fuerza en la zona central y que se ha transformado en la peor desde 1915.

Si bien, en un clima mediterráneo como el de nuestro país, la sequía es algo común, ya cumplimos 10 años de escasez extrema de lluvias, lo que bajo ningún parámetro es un escenario normal y ha terminado afectando no solo el consumo para las personas, también a los caudales de los ríos, las cuencas y distintos sectores industriales como la agricultura, vitivinícola, forestal y la minería, a esto se suman los efectos adversos del cambio climático, como el aumento de las temperaturas. En concreto, se ha generado la mezcla perfecta para que la situación se vuelva un “terremoto silencioso”.

Por eso hoy, como cada 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, fecha con la cual Naciones Unidas busca concientizar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos, este hito nos recuerda que se puede neutralizar la degradación de las tierras y la adaptación frente a la sequía, mediante la búsqueda de soluciones con una firme participación de las comunidades y la cooperación en todos los niveles.

Para el 2025 dos tercios del mundo vivirán en condiciones de «estrés hídrico» y 1.800 millones de personas experimentarán una escasez absoluta de agua, según cifras de la ONU. Asimismo, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) indicó que de aquí al 2050 más del 90% de los ecosistemas naturales del mundo serán transformados para otros usos, lo que podría implicar que a causa de la desertificación, millones de personas deban desplazarse de donde viven si no se gestiona de buena manera la tierra y sus recursos.

Frenar la degradación de nuestros suelos mediante la rehabilitación de tierras, la expansión de terrenos gestionados sosteniblemente y el incremento de iniciativas de reparación, es una de las principales vías hacia una mayor capacidad de adaptación y un mejor equilibrio ecológico.

De igual importancia es enfrentar la sequía que afecta a nuestro país y que afecta a más del 72% de la población, equivalente a más de 55 millones de hectáreas. La sequía corre de forma paralela a la crisis sanitaria y no podemos desentendernos, por eso en la Agencia de Sustentabilidad y CamSEQUio Climático estamos trabajamos continuamente en Acuerdos de Producción Limpia (APL) que incorporen la eficiencia y seguridad hídrica.

En este contexto se enmarca también el compromiso del gobierno a través de las NDC (Contribución Determinada a Nivel Nacional) de manejar y recuperar 200 mil hectáreas de bosque nativo y forestar otras 200 mil hectáreas, acciones que en conjunto con el Ministerio de Agricultura y otros servicios de la industria del agro, buscan revertir y mitigar el proceso de desertificación en el país.

Hoy el llamado es a la acción con simples, pero eficientes medidas, que todos podemos aplicar: cuida el consumo de agua, no desperdiciemos ni dejemos llaves abiertas; protege la vegetación y reforesta con plantas nativas que requieren poco mantenimiento, contribuyen a la regulación hídrica y conservan la biodiversidad. No olvidemos que el futuro del planeta y de las generaciones futuras depende de las decisiones que tomemos hoy.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Cambio climático, columna, Columnista, Coronavirus, COVID19, Desarrollo sostenible, Giovanni Calderón, Medio Ambiente, Sequía

Día internacional del Medio Ambiente: El deber ético y la urgencia por salvar el planeta

junio 5, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodrigo Andrade

Demasiados son los diagnósticos y razones para comprender cabalmente que la ventana de oportunidad que tenemos como humanidad para salvar el planeta está a punto de cerrarse.

Paradójicamente, la pandemia del coronavirus ha significado un freno a la caída libre en la que se encontraba la causa ambiental y climática ante el rotundo fracaso de la COP 25, debido a la obligación de encerrarse por parte de una enorme porción de la población mundial, lo que a su vez ha producido efectos directos en la disminución de emisiones, aplacando la locura compulsiva de consumir más allá de lo necesario, una revalorización inaudita de lo público, junto a orientar la mirada hacia lo humanista por sobre lo economicista.

Como era de esperarse, también comenzó una carrera de todo tipo de novedosas fórmulas y alianzas por parte de los grupos dominantes y sus nuevos rostros, para rescatar a toda costa los trazos fundamentales del modelo capitalista de desarrollo, con fórmulas como “reactivación resiliente” o “recuperación sostenible”, todas ellas valiosas por cierto, porque al menos llaman a la conversación y búsqueda de fórmulas, pero que a la vez no dan cuenta de ninguna lección aprendida a partir de octubre pasado, como del aprendizaje de necesitar más participación del Estado en decisiones que el mercado ya no fue capaz de regular o emprender, como por ejemplo, prever un sistema de salud que tuviera la capacidad de responder ante toda la población, aunque fuera “ineficiente” o “costoso” mantenerlo mientras no se requiriera; o bien, el considerar tener un salario de emergencia para la clase trabajadora y así sostener el mínimo de dignidad que cada ciudadano y familia necesita y merece.

Parece ser que el verdadero diálogo no será sobre el sueldo de las actuales autoridades, ni sobre sus excepcionales condiciones de trabajo, ni tampoco sobre qué partido político se sentará en la mesa del viejo y enfermo poder o se renueva en otro nuevo grupo lo suficientemente distinto para no ser considerado del pasado, y lo suficientemente parecido al anterior para así asegurar una cuota de poder a los socios de siempre.

El debate que debemos instalar con sentido de urgencia, tanto desde una perspectiva climático- ambiental como social y civilizatorio, considerando que hoy conmemoramos el Día Internacional del Medio Ambiente, se trata del modelo de sociedad que debemos construir considerando que la única manera de cumplir el Acuerdo de París es justamente en escenarios de baja actividad como el actual, el que pareciera ser una especie de entrenamiento para ir acostumbrándonos al tipo de vida al que debemos retornar, porque alguna vez lo tuvimos, si queremos mantenernos como especie humana en el bello y fascinante planeta en que vivimos.

Es imposible volver a atrás, a repensar una economía que se auto regula por mano divina, porque ya sabemos que no es cierto y que sólo sirve a una pequeña porción de la población. Debemos efectivamente hablar de economía, de educación, de pensiones y de aseguramiento de la calidad de vida de la población en su conjunto, pero desde la planificación a largo plazo con participación decidida del Estado. Quienes lo manejan y lo han manejado en la época reciente, deben hacerse cargos de sus vicios, de la corrupción que los capturó, de las ganas irrefrenables de permanecer por siempre en sus cargos, de su imposibilidad para bajarse siquiera sus sueldos millonarios e inmorales dejando a la deriva en esta crisis sanitaria a enormes porciones de población (connacionales e inmigrantes), y deben dar cuenta de ello al país de una vez por todas.

El futuro que nos espera y que tendremos que ofrecer a las nuevas generaciones ya fue vendido por las generaciones pasadas y no es prometedor, requiere de muchos sacrificios en estilos de vida, costumbres que deberemos dejar suspendidas en el tiempo y basarnos en principios éticos estrictos que nos reorienten, en el menor tiempo (y generaciones) posible, hacia una mirada de amor verdadero a la naturaleza y a la vida humana puesta en ella. La vida de las generaciones futuras que aún no están sobre el planeta depende ello.

Debemos ser capaces de construir proyectos políticos y de sociedad basados en la más profunda adhesión de los ciudadanos, comprometidos y activos, y líderes que sean merecedores de esa posición. Se acabó el tiempo de ir a votar por cualquier cosa sin proyecto ni futuro.

La única manera de emprender el desafío que tenemos por delante es con una sociedad empoderada y autoridades legítimas moral y socialmente, porque las medidas a largo plazo que debemos tomar no resisten ganancias individuales y acomodos de grupos de poder y mucho menos privilegios.
La tarea no es simple, de hecho, es cada vez más compleja, pero posible.

En este Día Internacional del Medio Ambiente debemos juramentarnos para que esta sea la última década en que sobreviva el viejo modelo autodestructivo, a organizarnos para tomar decisiones y decidirnos a dar el paso a una nueva sociedad, y todo indica que ya comenzó a hacerse porque se sienten los dolores de parto.//ELF

*Rodrigo Andrade, líder climático latinoamericano de The Climate Reality Project (del Ex VicePresidente Al Gore); Fundador Diálogo Energético Latinoamericano y LatamSustentable.
TW: @randrader

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Cambio climático, columna, Columnista, Coronavirus, Desarrollo sostenible, Medio Ambiente

Reactivación sustentable: Un pacto verde posible y necesario en tiempos de pandemia

junio 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pablo Santander Acevedo

Ingeniero civil químico y Magister (c) Gestión integrada Medioambiente y RSE

Estamos viviendo una Pandemia mundial, por causa del coronavirus Covid-19, la cual ha dejado, no solo consecuencias sanitarias junto a la perdida lamentable de valiosas vidas humanas, también ha dejado en evidencia algunas debilidades del modelo actual, por ejemplo, efectos sociales negativos como inseguridad laboral, alimentaria y deficiencias en el acceso a la salud, entre otras. Esta situación provoca incertidumbre y temor en la comunidad, que no tiene certeza de lo que pueda pasar a futuro, sin embargo, también se abre la posibilidad de generar cambios y nuevas ideas, nuevas formas de hacer las cosas de manera colectiva, mas humana y solidaria.

Hemos visto como en momentos de crisis, la comunidad organizada da ejemplo de cooperación y trabajo solidario, se han creado iniciativas de recolección de alimentos y también comedores solidarios vecinales para ir en ayuda de quienes están necesitando un apoyo, pero lejos de romantizar estas muy valorables iniciativas, quisiera dejar en claro que esto no debería estar sucediendo, necesitamos un modelo que nos permita un desarrollo sustentable que ponga la vida como centro y no otros intereses particulares que van en desmedro de un desarrollo social equilibrado, donde la economía sea consciente de las necesidades de las personas y de los ecosistemas, que no permita la degradación ecológica indiscriminada solo por ambición de unos pocos, que mire el bien común y no el bien individual y tenga una mirada de futuro, urge la necesidad de nuevas respuestas, mas justas, mas igualitarias y mas solidarias. Todo esto se debe traducir en políticas publicas que transformen las deficiencias de hoy en las fortalezas del mañana.

Tenemos la oportunidad de seguir un camino nuevo y por eso debemos tomar medidas para impulsar una reactivación económica que sea social y medioambientalmente sustentable, en la unión europea, numerosos países y representantes han solicitado que se utilice el Pacto Verde Europeo como herramienta de recuperación de la economía, ya que hay voces que pretenden ablandar las medidas de protección al medioambiente con la excusa de reactivar la economía, este plan incluye cincuenta acciones concretas para la lucha contra el cambio climático y pretende convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro al año 2050, “el objetivo de este ‘EU Green Deal’ es que Europa tenga una economía limpia, con cero emisiones, y proteger nuestro hábitat natural para mejorar el bienestar de las personas, de las empresas y que tome el liderazgo en la acción climática en todo el planeta” indica la web oficial de la unión europea.

¿Qué medidas tomar en Chile? Necesitamos inversión pública y privada para reactivar nuestra economía y es importante aprovechar que Chile ya definió sus contribuciones nacionales determinadas, las cuales van de la mano con el cumplimiento de los objetivos del desarrollo sostenible contenidos en la Agenda 2030, para que esta reactivación sea acorde a lo ya comprometido.

En estos momentos es primordial proteger a las familias y las PYMES que han sido las mas golpeadas, por eso esta reactivación requiere preocupación del estado para brindarles apoyo durante esta pandemia, es una inversión justa y necesaria.

La ruta hacia una reactivación sustentable debe ir acompañada de fomento a las energías renovables no convencionales, ya la semana pasada supimos del cierre anticipado de las termoeléctricas bocamina I y II en coronel, tras muchos años de presión ciudadana y el camino es fortalecer las inversiones en energías limpias en desmedro de proyectos con tecnologías obsoletas y contaminantes, en Chile el 24,6% de la matriz energética son ERNC, se ha avanzado, pero aun tenemos camino por recorrer ya que la política energética de Chile dice que al año 2035 deberíamos alcanzar un 60%.

No podemos dejar de mencionar el acceso al agua, que debe ser un derecho, no podemos llamar a la gente a lavarse las manos frecuentemente cuando algunas comunidades sufren por la escasez, en ese sentido se debe invertir en agua potable y saneamiento, ya que en nuestro país aun hay mas de 350.000 hogares que carecen del servicio de agua potable continuamente.

Otro concepto para avanzar hacia un reactivación sustentable es la Economía Circular, un modelo innovador que derriba el paradigma actual de “producir, consumir y tirar” y pasa a un modelo basado en el “reducir, reutilizar y reciclar”, toma el modelo cíclico que de la naturaleza y se preocupa de generar el menor impacto ambiental posible en toda la cadena de valor “desde la cuna a la cuna”, Chile ocupa el segundo lugar de reciclaje más bajo de los países de la OCDE la reutilización de residuos orgánicos alcanza apenas un 1% y solo el 8% de los residuos plásticos, podemos ver que existe una oportunidad de generar empleos verdes a partir de la industria del reciclaje.

Existen otras medidas que se pueden concretar en relación a protección de la biodiversidad, planificación territorial y construcción, transporte sustentable, cambio climático y seguridad alimentaria y es importante que nazcan propuestas desde la comunidad, hace menos de una semana adherí firmando un llamado a la acción a través del sitio web reactivacionsostenible.cl, donde se invita a trabajar unidos al Estado, la academia, gremios, gobiernos locales, sindicatos, pueblos originarios, parlamentarios, ONGs, inversionistas, empresarios, sociedad civil, partidos políticos, entre otros actores, para proponer medidas concretas para “Construir una sociedad más justa, inclusiva, sostenible, innovadora, con una economía competitiva que permita recuperar los equilibrios de la naturaleza”, creo que es una iniciativa muy valorable y ojala se sumen todos y todas para poder lograr resultados concretos, estoy convencido de que el cuidado del medioambiente y la sustentabilidad es un tema transversal, que nos afecta por igual, tenemos una oportunidad única y no podemos seguir esperando, por eso debemos involucrarnos en este pacto verde de reactivación sustentable, el momento es ahora. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Columnista, Coronavirus, COVID19, Desarrollo sostenible, Medio Ambiente, Pablo Santander

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp