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A reconstruir la centroizquierda

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Acuerdo nacional

No toda la oposición asistió a reunión por «un pacto económico y social» frente a demandas ciudadanas

marzo 10, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Ayer, se realizó una reunión entre timoneles del oficialismo y la oposición convocada por los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, a fin de buscar el compromiso de las colectividades que firmaron el Acuerdo para una Nueva Constitución para que se realice el plebiscito del 26 de abril. Se hizo en el exCongreso Nacional, en Santiago. 

El objetivo fue construir un clima propicio para la votación y definir la línea de lo que serán los nuevos acuerdos, en concordancia con la agenda legislativa.

Se invitó a todos los partidos firmantes del acuerdo histórico del 15 de noviembre de 2019 – y algunos que no, como el PC-, tuvo algunas bajas de última hora, como la del Frente Amplio (FA), cuyas tiendas que fueron parte del acuerdo decidieron no acudir. Misma situación pasó con el Partido Radical (PR), quienes también se restaron del encuentro.

La reunión contó -aparte de los líderes del Congreso y sus respectivos vicepresidentes- con la presencia de los timoneles del PS, Álvaro Elizalde; PPD, Heraldo Muñoz; DC, Fuad Chahin; RN, Mario Desbordes; Evópoli, Hernán Larraín Matte; UDI, el senador Juan Antonio Coloma; además del diputado DC, Matías Walker y del senador Felipe Harboe, ambos como presidentes de las Comisiones de Constitución del Congreso.

En ese contexto, el diputado Iván Flores (DC) señaló que todos los partidos asistentes hicieron un llamado a la participación en el proceso constituyente.

“No más campañas de terror, no más información tergiversada, participemos todos, independiente de cuál sea la opción (…) y que esto sea una fiesta democrática y una expresión de la libertad”, manifestó el titular de la Corporación.

https://www.facebook.com/169566706757340/posts/1073381713042497/

“No basta solo que se junte un gobierno del 6% con un Congreso del 3% y los partidos políticos del 2%. Si queremos hacer algo con legitimidad también tenemos que hacerlo con los distintos actores de la sociedad civil. Lo peor es no sentarse a conversar y tenerle distancia al diálogo”, señaló, a su turno, el timonel DC, Fuad Chahín.

Desde el Partido Por la Democracia (PPD), en tanto, se mostraron abiertos a la consecución de una gran pacto nacional para resolver los problemas de la ciudadanía.

Su presidente, Heraldo Muñoz, reiteró su llamado a avanzar hacia este nuevo acuerdo nacional que responda a las necesidades más urgentes de las personas.

“Avanzar con la mayor tranquilidad y un clima que le dé seguridades a la gente hacia el plebiscito del 26 de abril. Eso es lo que la ciudadanía quiere. Cuando hacemos puerta a puerta, o ferias, la gente quiere ir a votar, y esperamos que concurra de forma masiva. Y para eso debe haber un clima conducente y tenemos que colaborar para que eso ocurra”, explicó, al comentar los alcances de la cita, en la que también asistieron la vicepresidenta de la Cámara, Loreto Carvajal, y el senador Felipe Harboe.

A juicio de Muñoz, es necesario que se establezca con urgencia una agenda social con un gran acuerdo entre diversos actores, con partidos, ciudadanos, empresarios y Gobierno. “Lo que falta todavía en este país es un gran acuerdo económico social, que responda a las demandas ciudadanas de mayor justicia social con, también, justicia tributaria; es decir, que paguen más los que ganan más. Eso aún está pendiente”, dijo el ex canciller.

Desde el Partido Radical (PR) se restaron de participar. Su presidente Carlos Maldonado aseguró que “lo realmente importante del acuerdo del 15 de noviembre ocurrió el 15 de noviembre cuando se firmó el histórico acuerdo por una nueva Constitución gestada en democracia. La reunión de ayer, en cuanto a quienes hayan asistido y quienes no, me parece que era decisión de cada partido, cada dirigente, si ir y hacerse parte de la reunión de hoy», se defendió.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Acuerdo histórico, Acuerdo nacional, oposición, Pacto social

A propósito de… El tiempo de un Acuerdo Nacional

marzo 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

 

 

Por Ernesto Moreno

Sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile

El reciente documento suscrito por diversos miembros de partidos y movimientos políticos, así como del mundo independiente, denominado “El tiempo de un Acuerdo Nacional”, ha dado lugar a numerosas y justificadas reacciones.

En lo particular, soy de aquellos que en un primer momento expresé mi opinión vía WhatsApp, con todas las limitaciones que supone una respuesta inmediata y por ese medio. Sin embargo, creo que esta tribuna permite explayarse algo más sobre el tema.

Más allá del legítimo derecho de todos a dar su opinión, en lo fundamental y para decirlo en una palabra, me parece un texto muy poco feliz. Esto, por varias razones.

En primer lugar y considerando las características de la mayoría de los que firman, se olvida, con atisbos de irresponsabilidad, que la significación e interpretación de un escrito público es inseparable de las circunstancias, momentos y ámbito en el que se da a conocer.

Desde Aristóteles sabemos que “la comunicación es la búsqueda por todos los medios de persuadir”, es decir, de lograr convencer a los otros de nuestra opinión. El contexto y circunstancias en que se da a conocer la carta que analizamos, refuerza aún más sus inevitables efectos y consecuencias, las que están muy lejos de ser neutras o asépticas.

Es por ello que resulta incomprensible y cuestionable que los que suscriben el texto en comento (en su casi totalidad militantes o simpatizantes de partidos de oposición) hablen “de los 14,7 millones de chilenos habilitados para votar y de que tenemos la última palabra”, sin ningún pronunciamiento y menos llamado explícito a votar por el Apruebo.

No es mera casualidad y tiene estrecha relación con lo que estamos señalando, que haya sido Andrés Allamand, opositor acérrimo y emblemático del proceso constituyente , uno de los primeros en celebrar entusiastamente este documento, seguido posteriormente por la Moneda.

En segundo lugar, y con el mayor respeto, me parece que los tres puntos que se señalan ni más ni menos como aquellos que sustentarían el Acuerdo, son sorprendentemente insuficientes.

Para establecer un acuerdo, no basta solamente señalar las malas condiciones económicas y sociales de los sectores vulnerables, los abusos, las demandas sociales insatisfechas y hacer mención al pasar de un par de reformas.

Es imprescindible hablar e identificar las causas estructurales de estas situaciones las que están directamente relacionadas con un modelo socio-económico provisto de una lógica empresarial, propietarista y meritocrática (esta última engañadora y frustrante), a lo que se añade la hegemonía cultural neo-liberal.

Es este modelo el que ha llevado a Chile a los niveles agresivos de desigualdad y concentración de la riqueza que nos han hecho “famosos” en el mundo.

Sobre estas consideraciones, nada relevante ni concreto dice el documento, lo que metodológicamente es preocupante, porque si este diagnóstico no está claro, las propuestas muy probablemente tendrán un sabor a “gatopardismo”.

Asimismo, volver a la majadería de que el crecimiento económico y la solidez de la economía, como tales, nos darán mayor bienestar y seguridad social, implica desconocer lo que ha ocurrido en nuestro país las últimas décadas y no considerar lo que está pasando en el mundo con la desigualdad entre países y dentro de los países, como resultado de la depredación de la política por parte de la economía capitalista.

Recientemente, Thomas Piketttty, después de una investigación histórica acerca de la desigualdad en el mundo, ha concluido que ésta no es principalmente económica, sino ideológica y política.

Detrás de cada visión y opción por tal o cual economía, rol del mercado, del Estado, del capital, de la propiedad y/o de la justicia, hay relaciones de poder ideológicas y políticas entre los diferentes grupos y discursos.

Muchos en Chile han querido taparlo o negarlo, pero esto ha estado presente en nuestra sociedad desde hace ya algún tiempo.

Lo cierto es que no habrá paz en el país, si no transformamos profundamente el sistema socio-económico actual por uno más equitativo y ecológicamente amigable.

En tercer lugar, es indiscutible que no solo los firmantes sino más del 90% de los chilenos han rechazado en las encuestas o a través de declaraciones, la violencia desproporcionada que pequeños grupos han desatado, perjudicando severamente a trabajadores y familias, que por lo demás están con el movimiento social.

No obstante, quedarse solo con la estigmatización de la violencia, sin intentar entender sus motivaciones y causas, equivale a no haber asumido suficientemente la profundidad y radicalidad de lo que estamos viviendo. Hace ya más de 50 años que los obispos latinoamericanos en Medellín hablaron y denunciaron la violencia institucionalizada, la que ellos vinculaban con la injusticia social. Esto no ha sido ajeno a nuestra realidad en pleno siglo XXI.

Pero, lo más llamativo en este punto es que, a propósito del lugar central que se le da a la violencia en el escrito, paradojal y curiosamente no se hace mención alguna y de manera explícita, a la responsabilidad que le cabe al gobierno, dada su ineptitud, frente a la crisis del Estado de derecho. Asimismo, el texto evidencia un tratamiento más que tibio sobre las violaciones a los derechos humanos que han tenido lugar.

Es muy triste y lamentable constatar cómo, en los hechos y expresándolo inequívocamente a comienzos del punto 2, el documento se suma a la tesis del terror del gobierno, según la cual, la violencia “podría complotar” contra el plebiscito.

Finalmente, es preciso tener presente que los momentos y la situación del Chile 2020 son muy diferentes al de fines de los 80 y al mismo tiempo reafirmar que los consensos son tolerables hasta que uno no hipoteca o transa valores fundamentales en los que cree y/o no termina por adaptarse a situaciones de franca injusticia social.

Los signos de los tiempos nos impelen, no a manipular o negar las diferencias sobre los proyectos de país, sino a objetivarlas y a solventarlas a través de una democracia participativa y transparente.

En esto, el aprobar una nueva Constitución y con la opción convención constitucional, es un paso imprescindible.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, Acuerdo nacional, columna, Columnista, Ernesto Moreno

Derecha e izquierda unidas no serán vencidas: Histórico Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución

noviembre 15, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Durante esta madrugada hubo humo blanco: un acuerdo político transversal por una nueva constitución. Se viene una convención constitucional. La ciudadanía decide si quiere o no nueva constitución. Si es así, luego votan sobre un mecanismo mixto o de constituyentes elegidos para ello.

Noche histórica del 15 de noviembre, podría ser si llega a buen puerto. Un plebiscito decide si se quiere nueva constitución y el mecanismo, ya sea una convención mixta constituyente (50% de parlamentarios) o una convención constituyente.

Las reformas profundas y la «Agenda social» debe ir de la mano.

Participaron y firmaron este acuerdo de 12 punto los siguientes partidos: La Democracia Cristiana (DC), Evópoli, Renovación Nacional (RN), la Unión Demócrata Independiente (UDI), Partido Comunes, Revolución Democrática (RD), Partido Radical (PR), Partido Socialista (PS), Partido Por la Democracia (PPD), Partido Liberal, y Gabriel Boric. Se restaron el Partido Humanista (PH), y el Partido Comunista (PC).

«Esto surje a partir de la desigualdad, la injusticia, del abuso. De tantos que se sienten al margen del desarrollo del país. En este proceso, muchos chilenos perdieron tanto. Algunos perdieron la vida. Otros perdieron la vista, otros su fuente de trabajo, su emprendimiento, pero nuestra responsabilidad es que después de esto surja un nuevo Chile, que garantice más dignidad, democracia y justicia social», comentó Fuad Chahín, presidente de la Democracia Cristiana (DC).

Acerca de esta materia, añadió: «Por primera vez en la historia de la patria, tienen que ser los chilenos y chilenas donde participen todos en el plebiscito para la elección de los miembros constituyentes y luego en la ratificación de los acuerdos para tener una constitución que los chilenos sientan propia, que se sientan orgullosos de sus constitución. Una que nos represente a todos y que no sea la imposición de unos sobre otros, que sea esa casa que nos cobija a todos, sin distinción y que nos permita profundizar nuestra democracia y que nos permita avanzar hacia un desarrollo auténticamente humano. Hoy, es solo el inicio y es tarea de todos que este proceso termine como todos quienes abrieron esta herida quieren: que esta Constitución traiga más dignidad y justicia social para las personas».

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Acuerdo histórico, Acuerdo nacional, DC, Democracia Cristiana

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