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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Senador

Senador Felipe Harboe (PPD) pide perdón al pueblo Mapuche: «Por los errores que cometí en el ejercicio de mis funciones»

agosto 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Durante su intervención en la sala del Senado, el parlamentario PPD exigió al mandatario poner discusión inmediata al proyecto de ley de Reconocimiento Constitucional de los Pueblos Originarios. Del mismo modo, el legislador por las regiones de Ñuble y Biobío, condenó los actos de violencia, asegurando que «la violencia no puede aceptarse, por muy legítima que sea la causa que se defienda».

“Quiero, humildemente, pedir perdón por los errores que cometí en el ejercicio de mis funciones”, dijo el senador Felipe Harboe al iniciar su intervención en la sesión especial de la sala del Senado para conocer en detalles los hechos de violencia ocurridos en las regiones de Biobío y La Araucanía.

Al respecto, indicó que “lo primero que corresponde, y en mi caso particular, habiendo sido parte de gobiernos, quiero humildemente pedir perdón, por los errores que cometí en el ejercicio de mis funciones y por la incapacidad, como agente político y como servidor público, de no haber logrado y no haber aportado definitivamente a una inclusión real de los pueblos originarios, pido perdón y lo pido de verdad”.

Añadió, asimismo, que “más allá de los enormes esfuerzos y algunos avances que se han hecho en materia de entrega de tierras y otros, Chile sigue siendo un país racista y clasista. Y eso debería provocarnos, debería agredirnos como funcionarios públicos, como servidores. No podemos seguir haciendo más de lo mismo si el resultado va a seguir siendo igual”. “Debemos entender”, continuó, “que Chile no puede seguir enfrentándose de esta manera, entre chilenas y chilenos”.

En lo político, agregó, “necesitamos un nuevo diálogo, un diálogo que tome como base la experiencia pasada: los buenos elementos y aquellos que no sirvieron para no repetirlos; un diálogo donde la inclusión no sea una expectativa, sino un derecho; donde la inclusión política se materialice no en discursos, sino en reformas”. Sobre esto último, explicó “como en la política hemos sido capaces de hacer reformas para los políticos en 24 o 48 horas, yo desafío a su excelencia, el Presidente de la República, a que le ponga discusión inmediata al Reconocimiento Constitucional de los Pueblos Originarios, a la inclusión de escaños reservados para el Parlamento y para la Convención Constitucional para los Pueblos Originarios”.

De esa forma, añadió Harboe, “vamos a tener instalado en los estamentos decisionales de nuestro país a nuestros pueblos originarios: inclusión social, un reconocimiento de la lengua y sus costumbres, de las formas de vida. Ser comunidad de Pueblos Originarios no puede ser sinónimo de pobreza y de falta de dignidad y de equipamiento”.

Sobre el mismo tema, el legislador subrayó que “debemos rearticular la inversión pública para darles dignidad, pero en su propia cultura; debemos habilitar condiciones dignas para vivir de nuestros pueblos originarios, esto implicará, probablemente, ceder poder, ceder poder del Estado, de los políticos y, también, del mundo productivo”.

En ese sentido, Harboe preguntó “¿por qué no pensar, hoy día, por ejemplo, en incluir en directorios de empresas productivas de la zona a representantes de las comunidades, para que sean parte de los procesos y puedan incluir su cosmovisión dentro del proceso productivo?”. ¿Por qué no pensar, continuó, “en dejar un porcentaje de las utilidades a las comunidades que se sienten afectadas? Por qué no pensar, por ejemplo, en utilizar de una vez por todas los instrumentos tributarios para dejar en los territorios parte de los impuestos de las empresas que realizan su actividad productiva para que esa actividad productiva de verdad signifique un mejor vivir para las comunidades?”.

“Hoy es tiempo de humildad, de creatividad y de audacia, pero también de responsabilidad. Sin paz social no hay crecimiento posible y sin crecimiento no tendríamos nada que repartir para mejorar las condiciones de vida de nuestra gente”, puntualizó.

Sin embargo, advirtió, “este proceso de inclusión no debe confundirse con la violencia y delitos. La violencia no puede aceptarse, por muy legítima que sea la causa que se defienda. Muchas veces la violencia contagia de ilegitimidad la causa que defienden. No a la violencia, de ninguna parte y por ninguna causa; eso debe ser un principio en todos los legisladores y en todos los líderes políticos y sociales”.

En la oportunidad, Felipe Harboe se refirió a la denominada ‘Operación Huracán’, señalando que ésta “develó un hecho gravísimo, la alteración deliberada de elementos de prueba para condenar personas respecto a las cuales no había pruebas reales. Eso fue gravísimo, afectó la fe pública y eso demanda una profunda reforma policial ahora, para poder volver a confiar en la institución, a la cual el Estado le ha encargado restablecer el imperio del derecho. No me parece justo hoy día acusar a los mapuche de la violencia de delitos. Se trata de personas, independientes de su etnia o credo religioso, de quien se pone en la situación de cometer delitos, debe ser juzgado, no hay causa que la justifique”.

Sistema procesal

También hizo un llamado a aumentar los recursos o bien, reformar el sistema procesal para “encargarle a jueces o persecutores de Santiago o de otros lados, el tratamiento de las causas de violencia para evitar amenazas o amedrentamientos a ellos o a sus familias”, afirmando que “lo importante es que el sistema procesal y el sistema policial tenga la capacidad de identificar adecuada y prontamente, oportunamente, los riesgos y evitar los hechos de violencia”, advirtiendo que “hoy por hoy cometer un delito en el sur, es sinónimo de impunidad y eso motiva a otros a hacerlo”.

Al referirse a su región, tanto en la provincia de Arauco como la de Biobío, el representante mencionó la quema de tres escuelas, “en la provincia de Arauco, hemos tenido que enfrentar la quema de escuelas, que atienden a niños y niñas, muchos de ellos que pertenecen a comunidades de Pueblos Originarios y que nada tiene que ver a la violencia, como la gran mayoría de las comunidades. En Tirúa, Cañete, o Mulchén, la quema de camiones, no de grandes empresarios, de un señor o señora que con su jubilación se compró un camión y que dependía de eso para la sobrevivencia de su familia y también son afectados. No es aceptable que hoy día existan alto niveles de impunidad”, aludió.

Harboe estableció que “se requiere, en paralelo del proceso de inclusión social y política, pero también una mano firme, inteligente respecto de los delitos, por muy legítima que sea una causa, no es aceptable la violencia como una forma de reivindicar. Por eso que clamo también, para que desde el Gobierno se implemente un sistema de seguridad, que con inteligencia permite identificar a los autores, no disparar a la bandada, identificar a los autores intelectuales, acompañar los medios de prueba y lograr las condenas, porque sólo así se va a restablecer el imperio de la paz social”.

Finalmente, hizo un llamado al reencuentro: “Chile necesita reencontrarse, pero ese reencuentro será sobre la base de la paz. Sin paz social no hay capacidad ni productiva ni de diálogo. Es muy importante asegurarlo y, para eso, el Gobierno, desde el punto de vista político, social, institucional, pero también desde el punto de vista policial y de inteligencia, debe generar las condiciones. Es hora de avanzar decididamente en esto, sin prejuicios. Sentarse y conversar sobre la base de experiencias: enfrentar desde un nuevo diálogo una nueva forma de enfrentar esta situación que hoy en día nos tiene afectados como país, entre chilenas y chilenos», concluyó.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Bancada PPD, Felipe Harboe, Partido Por la Democracia, PPD, Senador

Senador Girardi (PPD) acusa a Isapres de «lucrar con el sufrimiento» de las personas

agosto 5, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El senador Girardi cuestionó duramente a las isapres por obtener este primer semestre utilidades “cien veces mayor”, al mismo período del año anterior. “Mientras todo Chile lo pasa mal, estás instituciones son las únicas que lucran con el sufrimiento”. Y llamó al Gobierno a ponerle urgencia a la Ley de Isapres, “pero no para legalizar los abusos, sino que proteger a los afiliados”.

El senador Guido Girardi, miembro de la Comisión de Salud del Senado, calificó de inaceptable que las Aseguradoras de Salud Privadas (Isapres) aumenten sus utilidades (US $ 24 millones el primer semestre) a expensas de la pandemia de coronavirus.

Por ello aseguró que “es impostergable que el Gobierno le ponga urgencia a la Ley de Isapre, que este primer semestre obtuvieron utilidades por 18 mil millones de pesos y el año pasado en el mismo período sus ganancias fueron de 197 millones de pesos. ¿Cómo es posible que en pandemia las isapres tengan 100 veces más utilidades este año que el anterior?”.

Y preguntó “¿Cómo se puede aceptar que cuando las personas lo están pasando mal a consecuencia del coronavirus, los únicos que lucran con el sufrimiento sean estas instituciones?”.

Reiteró que “no se puede tolerar que estas industrias de la salud se enriquezcan de manera excesiva y abusiva al mismo tiempo que no dan respuesta a las personas con problemas de salud o de covid-19. Un sistema que prohíbe las preexistencias, que no quiere atender enfermos, que discrimina a mujeres, niños y adultos mayores, que tiene planes que no son planes, que no tienen cobertura, que cubren menos del 10% del costo de un examen…”.

E insistió en pedirle al Gobierno “ponerle urgencia a la ley que reforma las isapres, pero no para que sea un ‘traje a la medida’ y legalizar los abusos, sino que, justamente, termine con ellos y establezca medidas (limitar ganancias; devolver cotizaciones en pandemia; prohibir el incremento de planes; terminar con preexistencias, tablas de riesgo e integración vertical) que beneficien a los afiliados”.

Concluyó señalando que “esta pandemia va a continuar y vendrán otras nuevas, necesitamos que la salud sea parte de un ente de seguridad social y no un negocio como el que están desarrollando hoy días las isapres”.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: congresista, Guido Girardi, legislador, Senador

Senador Huenchumilla y situación en La Araucanía: «No tenemos conocimiento de un plan del Gobierno»

agosto 5, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El senador por La Araucanía, Franscisco Huenchumilla, se refirió este martes al tenso ambiente que se vive en la zona en el último tiempo.

En Radio Bío Bío de Temuco, Huenchumilla se refirió a la convocatoria efectuada por Víctor Manoli a todos los exintendentes de la región para buscar una solución política, acotando que “tengo una mirada de comprensión de los Intendentes de La Araucanía, porque sé que es un cargo muy difícil, muy complicado. Esa es mi primera impresión”.

“Yo estuve en el mismo cargo y sé que es uno de los cargos más difíciles y complejos que puede existir en el aparato público chileno. Dicho eso, entiendo que es muy poco el poder de maniobra que tienen los Intendentes para resolver el problema que tenemos en La Araucanía”, expuso el Senador, añadiendo que durante el día responderá a la convocatoria de Manoli, con quien habló la noche de este lunes.

A su vez, el parlamentario afirmó que “mientras no haya una decisión del poder central es muy difícil avanzar en una solución, porque los gobiernos de distintos signos nunca han tenido esa voluntad política de avanzar en los sustantivo del conflicto que aquí tenemos”.

“Hoy día estamos en foja cero en realidad. No tenemos conocimiento de un plan del Gobierno respecto de La Araucanía”, acotó Huenchumilla, refiriéndose también a la figura del ministro del Interior, Víctor Pérez.

Si bien Francisco Huenchumilla reconoció tener buena relación con el secretario de Estado, señaló que “Víctor pertenece al sector más duro de la UDI, y ellos tienen un propósito hoy en día que es recomponer la coalición oficialista (…) Uno sabe que están en una línea distinta a la que pudo haber tenido Blumel y anteriormente el ministro Chadwick”, agregando que “yo soy bastante escéptico de lo que pueda hacer el Gobierno de aquí para adelante”.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: conflicto mapuche, Francisco Huenchumilla, Región de La Araucanía, Senador, Violencia desatada

Lea la propuesta del senador Francisco Huenchumilla (DC) para el conflicto en la Región de La Araucanía

agosto 3, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos propuesta del senador por la región de La Araucanía, Francisco Huenchumilla, de la Democracia Cristiana. Completo informe donde plantea estrategias, pasos, políticas públicas y medidas concretas para destrabar de una vez por todas el conflicto mapuche-Estado chileno, que se arrastra por décadas. 

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Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Francisco Huenchumilla, parlamentario, Región de La Araucanía, Senador

Carta de Huenchumilla a la DC: «Creemos en una economía social y ecológica de mercado basada en una sociedad solidaria y colaborativa»

julio 31, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos carta del senador por La Araucanía, Francisco Huenchunilla (DC), dirigida a sus camaradas de la Democracia Cristiana, en el marco de la celebración de los 63 años de existencia del partido, que se fundó el 28 de julio de 1957.

«Carta a mis camaradas de la Democracia Cristiana

Estimados camaradas:

Al cumplirse un nuevo aniversario de la fundación de nuestro partido, he querido dirigirme a Uds. para compartir algunas reflexiones y propuestas sobre el presente y el futuro.

La Democracia Cristiana ha sido uno de los partidos más grandes en la historia política del país. Después de transitar por el desierto a partir de la semilla de 1935, vivió su época de esplendor durante los años que van desde la década de los 50 hasta los 2000. La década de los 50 fue testigo del inicio de un crecimiento sostenido, a partir de su fundación el año 1957, y la primera y carismática candidatura presidencial de Eduardo Frei Montalva que lo transformó en un actor clave en la política nacional.

La década de los 60 lo llevó a ser el partido más grande de Chile, alcanzando la presidencia de la República ejerciendo un gobierno que transformó las estructuras sociales, con una profunda penetración en todos los sectores del país y con un amplio respaldo electoral. Se convirtió en factor clave de la política nacional. Esto significó que fue un actor determinante de los sucesos políticos que remecieron al país en el gobierno de la unidad popular y la dictadura que lo derrocó, y que culminó encabezando los dos primeros gobiernos democráticos desde 1990 hasta el 2000. Cincuenta años de primera línea.

De ahí vino un periodo de sostenido −con altibajos−, deterioro electoral que culminó el año 2017 con un porcentaje del 9,95% en la elección de diputados y un 5.88% en la solitaria elección presidencial.
Hoy, un rumor soterrado recorre, hace un tiempo, de norte a sur, a la pluriclasista y comprometida militancia democratacristiana, preguntándose cuál será el destino del partido, asumiendo con muchas interrogantes, que los tiempos mejores pasaron y que ahora estamos en tiempos inciertos.

¿Será que el paso de los años en que se colocó la primera semilla −85 años exactamente, o 63, como Uds. quieran−, produjo el natural deterioro que conlleva la adultez y la consiguiente vejez, o será que el mundo cambió tanto que no supimos, o no pudimos adaptarnos a los nuevos escenarios abiertos en las sociedades humanas del siglo 21?
¿Nos quedamos atrás en nuestra organización y en la forma de resolver y tomar decisiones entre nosotros, y no supimos adaptar nuestro ideario a los nuevos tiempos?

Probablemente, la respuesta es que es eso, y seguramente algo más.
¿Es posible revertir este proceso, a lo menos en parte, y tomar un nuevo aire para evitar el colapso total?
A mi juicio, de mantenerse las actuales circunstancias organizativas, de democracia interna debilitada o solo formal, y sin un relato claro de lo que somos y lo que proponemos (con una visión de sociedad colaborativa, ajena al individualismo); con un relacionamiento errático en las relaciones con el resto de la oposición, y una estrategia equívoca con la derecha y su gobierno, será muy difícil enfrentar los próximos eventos electorales y, en definitiva, el futuro del partido. Se requiere un cambio.

En esa dirección, vengo en proponer una minuta con algunas decisiones que, a mi juicio, habría que tomar en las actuales circunstancias, con el objeto de que, restableciendo la unidad, reposicionemos al partido, con un relato y una identidad que nos permita volver a reconcursar ante el país con la credibilidad necesaria para tener un nuevo aire en la política nacional.

I. Reorganización en la dirección del partido

Con ello me refiero a cómo, a partir de la situación en que hoy nos encontramos , toda vez que la actual dirección se encuentra con su plazo de vigencia vencido, pudiera la DC salir fortalecida en su unidad, y en su eficiencia y eficacia para enfrentar los desafíos del 2020 y del 2021. Por lo tanto no es echar a nadie, sino una solución política para superar los déficits y diferencias internas, pero, al mismo tiempo, se tenga claro que una permanencia de facto en la dirección partidaria solo ahonda nuestras distancias y plantea a la larga un problema de legitimidad en su representatividad.

Una forma de concretar este planteamiento es que, a partir de la situación descrita, su pueda conformar una Mesa de Unidad que integre y represente a los distintos sectores, de tal manera que todos nos sintamos reflejados y contestes en sus decisiones, formando parte de un colectivo que tiene propósitos comunes, superando las desconfianzas presentes basadas en que las motivaciones de algunos tienden más bien a un proceso de acumulación de poder interno partidario, desmejorando la democracia interna, que a una conducción con sentido estratégico.

Creo que, pretender resolver nuestras diferencias mediante elecciones podrá ser un acto formalmente válido, pero sustantivamente dejará intactas nuestras discrepancias. En esas elecciones podrá ganar cualquiera, aunque lo más probable es que, una vez más, triunfe aquel que tiene un mayor control interno y no la tesis más adecuada y conveniente para salir del pozo en que nos encontramos.

Porque la realidad, que parece que algunos no quieren ver, es que nuestro partido se encuentra en una situación límite. Mi proposición entonces es clara y directa: sentarse a la mesa los distintos sectores y tomar la decisión de salvar al partido y conformar una dirección de unidad cuyo objetivo sea sacar a la DC de la situación en que se encuentra y dar un salto adelante.

Una elección en estas circunstancias, esconde los problemas debajo de la alfombra. Si alguien cree que estoy exagerando, bueno: simplemente le recuerdo que estamos en el 5.88% y si ahora replica que soy muy pesimista, le concedo el punto, y acepto que estamos en el 9,95% (que no me da para revertir mi pesimismo); (¿cómo estaremos el 2021? Pronóstico reservado).

Por ello digo, que insistir en la actual conducción, sin acuerdos internos, nos conducirá a una derrota segura, deteriorando, aún más, el “animus societatis” que ha corrido en paralelo al lento, pero sostenido declive electoral.
Creo que la actual organización centralista del partido atenta en contra de todos los procesos descentralizadores que vive Chile y el mundo donde, por una parte, tenemos un discurso público a favor de la descentralización y hablamos de la elección de los Gobernadores, de los municipios y de otorgarles mayores atribuciones, y al interior del partido, toda decisión pasa por una aduana final cuya operatoria todos conocemos. Por ello hablo, que eso debilita la democracia interna y afecta nuestro ánimo societario.

Por ello propongo que se inicie un proceso de descentralización, y para eso, creo que es necesario incorporar a un nuevo actor en la estructura de la toma de decisiones, creando el Consejo de Presidentes Regionales, para que trabaje ejecutivamente con la Mesa Nacional, considerando que el 2021 entrarán en escena los Gobernadores Regionales elegidos por voto directo que se constituirán en potentes y nuevos actores, legitimados por la soberanía popular, sin perjuicio de las atribuciones políticas del Consejo Nacional.

De esta manera, iniciamos un proceso paralelo e inevitable, que tendrá el Estado (y que de todas maneras quedará plasmado en la nueva Constitución) de ser democrático y descentralizado, entre otros atributos; y con visión de futuro, modernizamos al partido.

II. Un partido de oposición

La estrategia seguida por el partido en estos dos últimos años se presenta como equívoca; es decir, que su conducta puede entenderse o interpretarse de diversas maneras, lo que significó que la opinión pública no logró formarse un perfil claro o una identidad nítida de lo que somos como partido político en el Chile de hoy. La manera como nos relacionamos, sobre todo antes del estallido social del 18 de octubre, con el gobierno derechista de Sebastián Piñera, nos dejó lamentablemente con ese lastre de ser un actor de bisagra acomodaticia, sin que quedara claro qué era lo que realmente buscábamos o pretendíamos. Un partido que simplemente se acomoda al poder sin ideas estratégicas de lo que queremos para el país, pierde credibilidad ante la gente.

Por eso creo que se hace necesario que, junto con el cumplimiento de lo propuesto en el número 1°, seamos claros ante el país, que en este nuevo ciclo somos definitivamente un partido de oposición al gobierno de derecha de Sebastián Piñera.

Ser un partido de oposición significa que no compartimos la ideología central individualista que lo anima, ni su proyección estratégica para el país; por ello estamos en la vereda del frente. Lo cual no significa “negar la sal y el agua” como vieja práctica ciega e inconducente. Significa siempre dialogar desde lo que somos y estar abiertos a escuchar; y ello procesarlo en las instancias formales, unitariamente, de buena fe, buscando compatibilizar lo que somos y pensamos con los requerimientos concretos que el país necesita.

Y así, nos presentamos frente al país como un partido serio, unidos el mundo parlamentario con las instancias partidarias formales y “remando todos para un mismo lado”.

III. Un partido de convergencia que busca la unidad y descarta la soledad

Sólo en el gobierno del Presidente Frei Montalva estuvimos en el camino propio, por el escenario político que Chile y el mundo vivía. Nuestra historia general es que hemos tenido convergencia con los sectores de centro izquierda, formando incluso coaliciones de gobierno como fue el periodo post dictadura. Históricamente somos un partido que apuesta por los cambios que viven las sociedades por razones sociales, económicas, tecnológicas y culturales; no somos, en consecuencia, un partido conservador que se queda pegado en el pasado, rumiando las tradiciones. Por ello decimos que somos un partido de vanguardia, o sea que avanza con los tiempos y encabeza los cambios. Por esa razón los partidos aspiran a conducir el Estado: para encabezar los nuevos tiempos y los cambios consecuentes para el bien de la comunidad.

Pero, la porfiada realidad nos baja a tierra, y solo ahí nos damos cuenta que la soledad fue una mala decisión. A veces la soledad es una buena compañera, como en 1958; pero para eso, no hay que equivocarse en el momento y en las circunstancias. El 2017 nos equivocamos.

Por ello, nuestros socios naturales son los partidos del arco de la centroizquierda. El qué, cómo, cuándo y con quién forma parte del difícil arte de la política, que un partido unido con claridad estratégica sabrá sortear con habilidad e inteligencia.

Cada partido tiene su identidad, basada en su historia y en sus ideas; por lo tanto, somos diferentes, pero eso, lejos de ser una dificultad puede ser una ventaja, si con ello ampliamos el arco de nuestra representación social.

Lo importante es que tengamos un basamento común y que, no obstante nuestras características propias, logremos tener un mínimo común denominador, que nos permita tener un proyecto histórico que responda a los requerimientos y necesidades de la sociedad en la hora presente.

También, que tengamos una plataforma estratégica y táctica construida con lealtad, que sea creíble para las chilenas y chilenos, y que nos otorgue el respaldo para acceder a la conducción del estado; una coalición de vanguardia progresista, que encabeza los cambios que toda sociedad va experimentando por la dinámica de la ciencia, la tecnología, lo social, lo económico y lo cultural.

Un partido en solitario, nos reducirá a la intrascendencia y a la tentación dirimente, pariente mediato del comercio detallista, sin sentido estratégico y sin visión de país, llevando a nuestros padres fundadores a darse vuelta en el descanso eterno en que se encuentran.

Hoy día están dadas todas las condiciones para recuperar la conducción del Estado porque la derecha, en la situación crítica que vive y ha vivido el país, se desnudó completamente, quedando al descubierto sus verdaderos intereses prioritarios: el dinero, los negocios, el mercado y los grupos económicos. Nosotros decimos, primero la gente. Por ello, tenemos una tremenda responsabilidad en la tarea de un proceso de doble faz: una rearticulación interna primero, logrando una potente unidad, y después la rearticulación del resto de la oposición, para enfrentar juntos los procesos del 2020 y 2021.

IV. Una adecuada lectura de la crisis social y sanitaria

Para poder avanzar y reposicionarnos, no debemos equivocarnos en la interpretación de lo que hubo y hay detrás del estallido social del 18 de octubre, y de la crisis sanitaria mundial que nos aqueja como generación.
Éste es un fenómeno social latente, que un partido que pretende ser de vanguardia, debe procesar adecuadamente para no equivocarse en los pasos a seguir.

Es evidente que el estallido social fue la culminación de un malestar soterrado que por años se incubó en nuestro país por el modelo de sociedad que habíamos construido; donde, tras el acceso masivo a bienes de consumo y un aparente bienestar, había profundas desigualdades, abusos, gente sobreendeudada, viejos al garete y servicios sociales clasistas, como la salud, la educación y la vivienda.

La crisis sanitaria mundial vino a desnudar completamente el tipo de estado que se había construido bajo la lógica del neoliberalismo individualista, donde queda claro que en este cuadro nadie se salva en solitario; solo una sociedad comunitaria y de cooperación puede salvar a la humanidad de este enemigo invisible que muchos gurúes de la escritura daban por superado.

Por eso afirmaban que la guerra, el hambre y la peste habían quedado en el pasado. Dramáticamente nos dimos cuenta que nuestra soberbia y vanidad nos había jugado una mala pasada. Pero al mismo tiempo, nos damos cuenta que la ciencia y la tecnología tendrán un lugar de privilegio en el nuevo mundo que vendrá.
¿Tendremos que redefinir el rol del Estado? Así será. Habrá que construir una nueva estructura para los derechos sociales, para el medio ambiente y la naturaleza, y una sociedad basada en la colaboración, para caminar hacia una nueva economía circular 4.0.

Mi punto, es que el partido debe estudiar con atención este nuevo escenario, para tomar adecuadas decisiones políticas para el Chile que asoma, cuando volvamos a la “normalidad”; y sepamos si ese estallido social sigue latente o se torna nuevamente manifiesto. En esto no podemos equivocarnos.

V. El plebiscito y el cambio constitucional

El estallido social provocó un hecho inédito en la historia de Chile: por primera vez, todos los sectores políticos estuvieron de acuerdo en que nos diéramos una nueva Constitución; pero que esta vez, contrariando el pasado, fuera hecha mediante el ejercicio de la soberanía popular. Este es un hecho de la máxima importancia, que representa al mismo tiempo todo un desafío para todos los partidos políticos puesto  que, colocados en la parte alta del desprestigio y en la parte baja del respaldo popular, se verán enfrentados a la posibilidad cierta de que una participación masiva de electores pudiera dejarlos, eventualmente, de tener un proceso, como todos esperamos, que culmine en una Convención Constituyente, con una representación diferente y a la baja de la que actualmente tienen.

Por ello, el partido debe prepararse con tiempo para ese evento, buscando con una mente abierta y tolerante a los hombres y mujeres que presentaremos para ser constituyentes, y teniendo clara cuál será nuestra portada de presentación con un relato que nos identifique como un partido que marcha con los cambios, y que aspira a conducirlos.

Junto con ello, el partido debería declararse en estado de “constituyente”, para lo cual cuenta con un sólido grupo de camaradas expertos en materias constitucionales, y colocarnos en situación de entrar sustantivamente al estudio de cuáles serán nuestras propuestas, que levantaremos para estas nuevas reglas del juego que el país se dará mediante el ejercicio de la soberanía popular. Ello será nuestro relato constitucional.
No nos equivoquemos, la improvisación nos llevará a una derrota segura.

VI. El país que queremos

En el mundo tenemos distintos modelos de capitalismo. No es lo mismo EEUU que los países escandinavos, o Alemania, o algunos países asiáticos, o China. Chile es el país del capitalismo más extremo, con versión neoliberal.
Esto significa que el individualismo es el motor de su ideología. Como dijo alguna vez la Sra. Thatcher, “la sociedad no existe, sólo existen los individuos y sus familias”. Por ello, todo se privatiza y se transa en el mercado; todo es mercadería o bien de consumo y la elección de los individuos (los consumidores) es por el sistema de precios. ¿Le suena?

Por eso, en dictadura se privatizó la salud, la educación, la previsión, el agua básicamente; o sea, se privatizaron bienes sociales indispensables y necesarios para todos; los grupos económicos hicieron buenos negocios para ellos, y Chile se transformó en uno de los países más desiguales del planeta. El país prosperó y los frutos de ese esfuerzo se concentraron en unos pocos, a costa de crear una sociedad de mercado y del lucro, donde todo vale y por todo hay que pagar.

Como ya lo dije, tras el masivo acceso al consumo se produjo un aparente y seductor mayor bienestar, pero en forma soterrada se incubaba una sociedad abusiva, desigual, mucha rabia acumulada que finalmente explotó el 18 de octubre, con consecuencias todavía en proceso de manifestación definitiva, y sobre lo cual tenemos la obligación de hacer una lectura adecuada y correcta.

Yo estoy convencido que el país necesita cambiar su modelo de desarrollo. Ese es el desafío que tenemos por delante.
No soy de los que reniegan de lo que hicimos como Concertación. Encabezamos la transición y sacamos al país de la dictadura; redujimos ostensiblemente la pobreza y supimos la verdad de las violaciones de los derechos humanos. Manejamos responsablemente la economía y el país creció. Pero construimos un país desigual con las carencias que ya he señalado, y consciente o inconscientemente (cada cual asumirá sus responsabilidades), por acción o por omisión, caímos en los amarres constitucionales de la dictadura, que obligaba a una negociación que en definitiva consolidó el modelo neoliberal, y que definitivamente explotó el 18 de octubre.

Nosotros no queremos echar la estantería abajo o tirar el mantel. Creemos en la democracia como sistema de convivencia entre los seres humanos y como un sistema para tomar nuestras decisiones que nos afectan y que son obligatorias para todos; pero no somos partidarios de una economía de mercado a secas, donde el bolsillo de cada cual, sea la vara con que nos medimos y que degenera en una sociedad desigual, injusta, individualista como la que hemos construido en estos últimos cuarenta años, y que nos tiene profundamente divididos a los chilenos, sumidos en una crisis de la que no sabemos cuál será su desarrollo y su devenir.

Creemos en una economía social y ecológica de mercado basada en una sociedad solidaria y colaborativa, donde las personas sean tratadas como tales y aspiran a vivir con dignidad; a desarrollar políticas industriales que nos saquen del mero extractivismo; creemos en la igualdad de los seres humanos en origen y en destino; creemos que en Chile hay que hacer cambios profundos en aquellos bienes que no son mercaderías sino personales como la salud, la educación, la seguridad social y la previsión, la vivienda, el urbanismo, los espacios públicos y el transporte.

Tenemos que reencontrarnos con la naturaleza y el cambio climático, las energías limpias, el desarrollo sustentable, las aguas y los bosques, construyendo “un espacio seguro y justo para la humanidad”. Modernizar nuestro Estado, haciéndolo más democrático, participativo, descentralizado y multicultural.
Tenemos que caminar con el desarrollo de la humanidad, estando atentos a los cambios científicos y tecnológicos, especialmente a la inteligencia artificial y cuarta revolución industrial, abiertos a los cambios culturales.

Estimados camaradas: termino esta carta con dos breves reflexiones, una de principios y otra estratégica:
No existe la Política separada de la Ética. Ésta, para nosotros, basada en el cristianismo, nos ilumina para distinguir claramente aquello que es de lo que debe ser, para que, con nuestra libertad y creatividad, encontremos la forma correcta de vivir con nuestros semejantes, construyendo una sociedad justa y solidaria.

Y lo segundo, tal vez debamos buscar un paradigma en nuestras propuestas estratégicas, en este mundo globalizado e interdependiente; y estudiar con mayor detenimiento lo que han construido nuestros camaradas de Alemania, con todas las diferencias históricas, culturales y políticas que tenemos, pero siempre hay una matriz y una forma de gestionar la política y el estado, que nos podrían ayudar, sobre todo en este nuevo mundo que se avizora, tras la crisis mundial.

En unidad, creo que es posible que tengamos una nueva oportunidad.

Les saluda con todo afecto,

Atte.,

Francisco Huenchumilla Jaramillo Senador

Julio del 2020

*Ver carta📎:

Senador Francisco Huenchumilla – Carta a mis camaradas de la DC

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: 63 años DC, carta, celebración, congresista, DC, Democracia Cristiana, Francisco Huenchumilla, legislador, misiva, parlamentario, PDC, Senador, Senadores DC

Senador Jorge Pizarro (DC): «Si el retiro es universal estaríamos favoreciendo a quienes han tenido más capacidad de ahorro»

julio 19, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El senador DC Jorge Pizarro valoró el avance del proyecto de reforma constitucional que permite el retiro del 10% de los fondos de las AFP, aunque advirtió que “tenemos que hacer las cosas bien para que le sirva a quienes realmente no necesitan y no han tenido ningún apoyo del Estado”.

El parlamentario señaló, en La Tercera, “que si esto es una medida por la emergencia, los beneficiarios tienen que ser aquellos que están siendo azotados mayormente por la pandemia, y no aquellos que no han tenido dificultad de ningún tipo y no han perdido el empleo ni han perdido ingresos y siguen igual que antes”.

“Eso debiera ser así -agregó-, porque si no, a la larga estaríamos favoreciendo a los sectores de más recursos que han tenido más capacidad de ahorro, y no a los que realmente están más urgidos”.

Puntualizó que si el retiro “va a ser universal, hay que revisar los topes máximos de retiro, y que los recursos retirados no puedan ser reinvertidos en ahorro del APV consiguiendo beneficios tributarios que no tiene el resto de los chilenos”.

De todos modos, el senador destacó la iniciativa de retiro de fondos de las AFP. “Era necesario que existiera esa alternativa y como el Gobierno no ha presentado todavía ningún proyecto, ningún apoyo de traspaso de recursos real y consistente para los sectores medios y medios emergentes, nos pareció razonable como medida extrema que se hiciera uso de los ahorros de las cotizaciones de las personas», dijo esta mañana a radio Cooperativa.

El parlamentario aseguró que «hay que aprovechar que se estén construyendo mayorías importantes para modificar el sistema de las AFP, ese es el tema de fondo, que tiene que ver con las pensiones bajas».

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: congresista, Jorge Pizarro, Senado, Senador

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