Tras el plebiscito constitucional del 04 de septiembre, con rotundo triunfo de la opción Rechazo (62% de los votos, con 7.882.9588 de votantes vs el 38% del Apruebo, con 4.860.093), el escenario político en Chile cambió.
En la centroizquierda existe un nuevo paradigma o reconfiguración. Al menos, así algunos lo plantean y ven estos resultados como una forma de crear nuevos referentes. Amarillos por Chile, hoy, se establecería como partido político. Mientras que la senadora DC, Ximena Rincón, junto al radical Carlos Maldonado crearían otro movimiento político.
Por otro lado, la Democracia Cristiana está dividida internamente, con salida de militantes históricos, sin rumbo claro hacia el futuro. Para hablar de todo aquello, conversamos En La Fontana con el senador por La Araucanía, Francisco Huenchumilla. Del mismo modo, se le consulta sobre nuevo proceso constituyente en curso y si cree en la palabra de la derecha para que exista una nueva constitución escrita en democracia.
«Todo el país quedó sorprendido ante la contundencia del resultado. No vi a nadie que hubiera previsto un resultado tan contundente en favor del Rechazo. Y este resultado traspasó todos los sectores sociales, porque en todas las comunas del país, o casi todas, es decir 338 comunas de 346, estuvieron mayoritariamente por esta opción. Esto nos ha dejado un tanto estupefactos, meditando acerca de lo que la gente nos quiso decir a raíz de esta elección», parte diciendo el parlamentario, apuntando al último proceso eleccionario -con voto obligatorio- vivido este mes en Chile.
-¿En ningún caso es el triunfo de la derecha?
-Es difícil que alguien piense que se pueda atribuir este triunfo si un análisis más profundo y detallado de cuáles son las causas de por qué se produjo este rechazo. El resultado fue sorprendente y termina con los paradigmas que veníamos discutiendo. Hay que tomarse esto con cautela y con un método de reflexión para comprender el significado de esta votación. Otra cosa muy distinta son las explicaciones que uno pueda buscar.
-¿Por qué cree que ganó el Rechazo de forma tan contundente?
-Creo que se debe a una mixtura de muchas cosas, entre las cuales están los aspectos formales, de los procedimientos y del comportamiento de algunos convencionales de la Convención, etc. El maximalismo de otros. Y, al mismo tiempo, dado que se introdujeron muchos temas nuevos en la cultura política chilena, que no eran propios de la discusión que habíamos tenido, y que generó un relato de incertidumbre o de no caer en el vacío. Entonces, la gente frente a eso prefirió se cautelosa y no hacer un experimento, respecto de los contenidos vertidos en el texto constitucional plebiscitado.
-¿Primó la campaña del terror de la derecha y las «fake news»?
-La estrategia típica y clásica de la derecha fue usar todos los medios a su disposición, el poder del dinero, y de los grandes medios que controla la derecha con el agregado de que hicieron un movimiento táctico de repliegue de sus principales figuras, partiendo por Sebastián Piñera y otros, poniendo el énfasis en la sociedad civil y en aliados de la centroizquierda (…) Vimos también el fenómeno de las redes sociales, con la mentira, las fake news, que también generaron en la población un rechazo al texto, como la instalación de que las pensiones no iban a ser heredadas, o que a las personas se les iba a quitar sus viviendas, o también que existirían muchos países dentro de Chile con la plurinacionalidad, etc.
-¿Cómo ve el panorama actual?, ¿Usted cree que la derecha cumplirá su palabra para que exista un nuevo proceso constituyente?
-El discurso de la derecha durante la campaña fue que era el Rechazo era para reformar, el Rechazo para hacer las cosas mejor y para cambiar la constitución. Ahora estamos viendo que la derecha está haciendo un giro y le está buscando «la quinta pata al gato», con una estrategia para dejar atrás dicho discurso (…) Ahora dicen, que los únicos que pueden hacer una nueva constitución son los expertos, los sabios y los académicos. Bueno, pero eso es un discurso que a en contra de la esencia misma de la democracia. O sea, si van a gobernar los expertos, quiere decir, que la política está demás, que la democracia no funciona. Yo podría decir, que no tengamos Senado y solo expertos, y la derecha no estaría de acuerdo con eso, claramente. Entonces, los convencionales futuros que puedan venir pueden contratar a sus expertos, para que le den aspectos técnicos para tomar decisión, pero no arrogarse ellos la decisión misma de los articulados.
-¿Está de acuerdo con un nuevo plebiscito de entrada?
-No estoy de acuerdo con un plebiscito de entrada, porque eso significa desconocer, porque ya hubo una elección en la que el 80% de la población dijo sí a una nueva constitución (…) He visto mucha gente acelerada, proponiendo soluciones inmediatas. El resultado contundente del Rechazo nos indica que tenemos que tener un periodo de reflexión para tener un buen diseño, pero también esto no puede desligarse de la soberanía popular y hacerse solo con expertos, eso va en contra de la esencia misma de la democracia. No puede ser un grupo de elite que mire desde afuera o monitoree este proceso, como grupo de expertos alejados de la sociedad civil. Eso sería un error político, que tarde o temprano la gente lo va a percibir (…) Un buen periodo para partir es en marzo, definiendo todo lo que haya que enmarcar para que se lleve a cabo bien el proceso.
Realidad de la Democracia Cristiana

-¿Cómo ve el presente y el futuro de la DC, que es un partido en crisis constante?
-La DC tiene un proceso de largo aliento de decadencia. Le pasa a los partidos viejo que cuando no se renuevan en sus prácticas, relato y cultura, en la manera de ver los procesos sociales y políticos, no logran adaptare y se quedan en la vieja maquinaria del pasado en la parte operativa y del control interno del poder. La DC sigue teniendo una estructura asambleista de los años 50` cuando el mundo era distinto. Entonces, es un partido viejo que no ha sabido adaptarse y sigue en las peleas internas, de los delegados y de la estructura, pensando que se está en los tiempos de Gutenberg Martínez o de Adolfo Zaldívar, donde simplemente operaban las maquinarias. Eso, la gente lo castiga. Se requiere un partido moderno, que le dé respuesta a los desafíos futuros que tiene el mundo y la sociedad chilena. La pregunta es cuál es el cristianismo del siglo XXI que la DC quiere representar, que dé respuesta este mundo globalizado, moderno y tecnológico.
-¿Usted ha pensado renunciar al partido?
-Eso, me persigue hace años. Tal vez, desde los tiempos desde que fui intendente, cuando he visto que la DC no logra sintonizar con los nuevos tiempos y los nuevos requerimientos del siglo XXI. Pero también hay elementos más emocionales, porque uno considera casi como familia al partido. Cuesta mucho dejar la familia y separarse de los matrimonios. No logro entender la dividiesen en dos almas, que ve por un lado por la derecha y otra que ve un discurso más de izquierda. lo nuevo no es molestar a los empresarios sino que hacer justicia social. Ese doble discurso, puede hacer que se haga una Federación electoral y estar en algunas cosas unidos y tras no. Lo otros que hagamos una separación matrimonial a lo caballero.
-¿Cómo ve la reconfiguración de la centro izquierda tras triunfo del Rechazo, ¿Qué opina de los amarillos por Chile?
-No veo una reconfiguración de la centroizquierda, porque hay una parte de ella que es gobierno y otra parte del socialismo democrático (…) Por otro lado, los Amarillos y compañía están leyendo que aquí se ha abierto un espacio político que no es izquierda ni derecha, sino que un espacio intermedio. La lectura que hay que hacer aquí, es que la gente rechazó un texto constitucional, no hay que buscar otras lecturas para el oportunismo político.
-¿Alguien es dueño de los 4.000.000 de nuevos votos que cambiaron el curso de la elección?
-Ese votante no tiene dueño. Son votantes nuevo que seguramente no les interesaba la política y, por eso, o concurrían a votar, no estaban motivados debido al desprestigio de los partidos políticos. Y dado que estaban obligados a votar, simplemente, el texto que se les presentó no los representaba completamente. Pero es un electorado volátil, a mi juicio. Es un electorado que no responde a los cánones tradicionales. De centro, izquierda o derecha. Es un electorado que puede votar de cualquier manera y, por tanto, es impredecible. Entonces, se tiene que redactar un texto que represente a estas personas que no se sienten representados por la política tradicional.
-Por último, sobre gestión del Presidente, Gabriel Boric, ¿Qué espera de las reformas tributaria, pensiones, salud y educación
-El gobierno tiene que tener un proyecto. Hay cometido muchos errores. Boric debe tener bien puesto los pies en la tierra y construir un relato que le haga sentido a la gente. Después de seis meses, debe caminar a hacia eso. Si no camina hacia eso, veo muy difícil que este gobierno salga a delante con su programa y las reformas que le ofreció al país. //ELF