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A reconstruir la centroizquierda

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Jorge Abedrapo

Crisis en la seguridad: ¿Y si el asunto es la carencia de afecto y falta de un propósito común como sociedad?

febrero 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jaime Abedrapo es director del Centro de Derecho Público y Sociedad de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales USS

Para actuar sobre los flagelos que nos afectan, primeramente, debemos conocer sus causas y luego impulsar medidas o políticas tendientes a mitigarlo. Al respecto, en materia de seguridad pública la discusión está en el centro de nuestra agenda nacional, principalmente, porque las tasas de homicidio no dejan de subir, los delitos de alta connotación pública están a la orden del día y se observa la consolidación del crimen organizado en el país, sin que las autoridades parecieran capaces de revertir la situación.

Ante la percepción de una falta de control, las propuestas tienden a ser más populistas y efectistas que reales al asunto de fondo, el cual está más relacionado con las razones de nuestra descomposición del tejido social y la carencia de afecto. El fin de un propósito común como nación abona a la situación descrita, la que se observa en distintas democracias liberales y que azota con gran dureza en Latinoamérica en general.

¿Cómo recuperar el sentido de comunidad?

La percepción de inseguridad ha subido vertiginosamente en Chile y las autoridades exploran respuestas en distintas áreas que permitan presentar acciones concretas en contra de la delincuencia.

En tal sentido, el gobierno echa pie atrás y nuevamente pone el foco en brindar nuevos respaldos a la acción de las fuerzas de orden y seguridad, también cambió su discurso de legitimidad o comprensión de la violencia como motor de cambio social y ahora trabaja en convocar un acuerdo nacional en materia de seguridad. Esta rectificación pareciera correcta, aunque por cierto está lejos de ser suficiente.

En materia de políticas públicas se abren varias perspectiva en el debate de seguridad, tales como el funcionamiento al Ministerio Público que a más de veinte años de su instauración manifiesta deficiencias en su quehacer.

El aumento de penas a ciertos ilícitos de moda siempre se percibe como oportuno para que el actor político se explaye respecto a su interés en mejorar la situación de delincuencia. Algunas normas pudieran resultar útiles, pero tampoco irían al fondo del asunto.

Por otro lado, la discusión respecto al aporte de las nuevas tecnologías. En la actualidad la inteligencia artificial para muchos representaría una ventana de oportunidad para mitigar la acción criminal, tanto por su aporte en materia de centralización de información relevante para la acción policial (como por ejemplo el proyecto alojado en la SPD que tras distintas administraciones no ha conseguido materializarse), como para la detección y seguimiento de los criminales.

Una última arista que mencionaremos, sin pretender haber señalado todas, es hacer cambios legales que permitan poner el foco en el lavado de activos, ello al objeto de perseguir a quienes son las cabezas del crimen delictual y/o crimen organizado.

En definitiva, el control y persecución sin duda son importantes ámbitos de acción para la seguridad pública, sin embargo, ninguna va en la dirección de fondo, la cual se relaciona con la prevención de la delincuencia. Acción que se pregunta acerca de las razones por la que hoy cada vez más compatriotas están comprometidos con las acciones y organizaciones que buscan estafar, robar con uso de fuerza o sin ella, extorsionar, o maltratar de distintas maneras a nuestro prójimo.

En consecuencia, desde la prevención los ámbitos de acción son de largo plazo, pero más consistentes. Entre ellos destacan la educación integral; las políticas de cohesión que se sustentan primeramente en el conocimiento mutuo entre quienes habitamos en un mismo territorio (sólo se ama lo que se conoce- fundamento de la comunidad); un propósito compartido (una visión de país), sintiéndonos pertenecientes al destino del pueblo (un país más inclusivo e unido).

Lo señalado requiere de un compromiso actitudinal con la comunidad, el que permitirá revitalizar la confianza hacia las instituciones y retrotraer el espacio de la grieta o fractura social que se observa en el país, la cual es cultural, política, económica y social.

Posiblemente el principal error competido en las últimas décadas, que explicarían la descomposición del tejido social, es principalmente el desafecto que hemos incubado entre los individuos. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Jorge Abedrapo

El fin de la retórica democrática de Israel

abril 1, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Netanyahu, quien busca la reelección en abril, está muy lejos de ser el líder de un sistema democrático, por el contrario, su ideario y actuación han sido motivados en la construcción de un hogar nacional judío sin importar que en esas tierras han vivido, viven y vivirán personas de otras confesiones o creencias. Esta realidad siempre ha sido desmentida o matizada en el proceso formal electoral, que algunos presentan como contraargumento a quienes denuncian la limpieza étnica que se realiza en territorio ocupado y el “apartheid” que se vive al interior de Israel, existiendo unas sesenta leyes discriminatorias para los no judíos.

Por Jaime Abedrapo 

Dr. en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales. Director Comunidad Palestina de Chile

 

El Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dejó en evidencia que el proyecto político de Israel no es una democracia representativa, como suelen argumentar sus adeptos por el mundo, tras declarar abiertamente que “Israel solo pertenece a los judíos. No a todos sus ciudadanos”.

Esta declaración, que de suyo es excluyente y totalitaria, es gravemente preocupante si consideramos que en Israel más del 20% de su población es árabe (no judía) y aproximadamente un 2% se reconoce como Druso. Ello sin contar a los aproximadamente cinco millones de palestinos que se encuentran en Cisjordania y Franja de Gaza, territorios ocupados y administrados por Israel.

Netanyahu, quien busca la reelección en abril próximo, está muy lejos de ser el líder de un sistema democrático, por el contrario, su ideario y actuación han sido motivados en la construcción de un hogar nacional judío sin importar que en esas tierras han vivido, viven y vivirán personas de otras confesiones o creencias. Esta realidad siempre ha sido desmentida o matizada en el proceso formal electoral, que algunos presentan como contraargumento a quienes denuncian la limpieza étnica que se realiza en territorio ocupado y el “apartheid” que se vive al interior de Israel, existiendo unas sesenta leyes discriminatorias para los no judíos.

Tras décadas de una política de hechos consumados en los cuales se insertan colonos (ilegales) en territorios ocupados y se desplaza sistemáticamente a la población aborigen, las palabras del Primer Ministro sólo han venido a sincerar la verdadera política de Estado de Israel, la cual ha sido inmutable a pesar de las decenas de resoluciones de Naciones Unidas que la condenan.

Las democracias modernas que se muestran perplejas por la falta de credibilidad entre sus ciudadanos, o por la crítica ante su falta de consistencia en la defensa de los derechos humanos y derecho internacional, debieran comprender que su doble rasero es razón suficiente para dicho descrédito.

De hecho, en los tiempos post modernos las democracias representativas han tendido a sincerar que en la escena internacional priman los intereses y la política de alianzas, ya que les es prácticamente imposible “esconder” o justificar las explícitas declaraciones del Ministro Netanyahu que no sólo van contra el corazón de la democracia, sino que atenta en contra de los principios del régimen internacional de los derechos humanos. Sin embargo, ya sabemos que no habrán sanciones de ningún tipo, como tampoco las habrá contra Arabia Saudita por su acción sistemática de violación a los derechos humanos en contra de los yemeníes.

Desde otra perspectiva, un tanto más optimista, la nueva manera de hacer política exterior por parte de actores como Trump y Netanyahu evitan la manipulación de la opinión pública, ya que de primera fuente conocemos los objetivos políticos detrás de sus acciones.

Lo lamentable de ello, es que ha quedado lejos la declaración de los derechos del hombre y los principios de la Carta de las Naciones Unidas. En los hechos las potencias occidentales demuestran fatiga y/o desinterés en la defensa y promoción de los derechos humanos. La pregunta que cabe es, ¿será que a la sociedad civil también le es indiferente, y están más bien interesadas en reivindicar solo sus propios intereses?, ¿o podremos esperar que alcen la voz en defensa de las personas y valoren la democracia como el régimen que mejor protege sus derechos fundamentales?

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Jaime Abedrapo
Dr. en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales. Director Comunidad Palestina de Chile

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Jorge Abedrapo

Columna: Esperando el cumplimiento de las promesas de siempre: Financiamiento de las Fuerzas Armadas

enero 22, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Abedrapo

Dr. en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales. Académico de la Universidad San Sebastián.

Dentro de las modernizaciones siempre anunciadas y esperadas destacan la de la Cancillería y el sistema de financiamiento de las fuerzas armadas. Esta última tendría dos dificultades u obstáculos que no le han permitido avanzar, por un lado, no ha sido de interés de la opinión pública por lo que a pesar de estar en los programas de gobiernos y en las promesas de campañas como un aspecto relevante a reformar desde la perspectiva de la transparencia y democratización del sistema, los gobiernos pasan y el sistema se mantiene.

Por otro lado, son muchos los intereses corporativos e institucionales que están detrás del financiamiento del sistema de armas para el país, por lo que la inercia es a mantener el statu quo y no abrirlo hacia una mayor transparencia y control civil.

Sumado a lo anterior, se debe considerar que al mundo político (en especial parlamentarios), la actual Ley Reservada del Cobre le ha facilitado por décadas la discusión presupuestaria sin que deba enfrentar el dilema de “mantequilla o cañones”, lo cual es sinónimo de señalar que no ha tenido que argumentar el por qué financiar costosos sistemas de armas para la defensa nacional intangible, mientras que la ciudadanía exige tangibles tales como hospitales, escuelas o pensiones.

Desde esta perspectiva, el sistema de financiamiento del sector defensa destinado a la compra de armas ha sido funcional a ellos.

Al respecto, las recientes evidencias de mal uso de los recursos fiscales por parte del Ejército de Chile ha venido a ejercer una nueva presión en favor de avanzar en trasparentar los gastos destinados al sector defensa y estrechar los niveles de autonomía de las ramas de la defensa. Durante el primer gobierno del Presidente Piñera, el Congreso acordó avanzar en la reforma del sistema de financiamiento, sin embargo, ello no ha ocurrido por las razones antes esgrimidas.

Actualmente, el gobierno tiene la oportunidad de impulsar la reforma debido a la evidente necesidad de robustecer a las instituciones permanentes de la república, sobre todo desde la perspectiva de mejorar su credibilidad ante la opinión pública.

En tal sentido, uno de los aspectos sustantivos que debiera considerar la reforma es una subordinación al poder civil, el cual debe asumir la administración y la responsabilidad de inversión en la materia, por lo tanto, debe contar con las competencias y capacidades para el proceso de adquisición. Cuestión que no será fácil ni rápido implementar.

Por otro lado, el Congreso debiera contar con facultades de control en el proceso de compra de sistema de armas, mientras que la Contraloría acceder a través de un sistema de auditoria permanente a los gastos reservados del sector defensa. Esta debiera contar con respaldos que permitan acreditar que los fondos son utilizados para los fines propios de las instituciones castrenses.

En consecuencia, pareciera que las situaciones que han cuestionado la probidad del sector defensa, en especial del Ejército de Chile, han creado una situación ante la cual el gobierno no podría dilatar una vez más la prometida reforma al sistema de financiamiento de adquisición de armamento. Si lo llegará hacer, traería un nuevo costo al prestigio de la democracia chilena.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, DC, Democracia Cristiana, Jorge Abedrapo

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