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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Humberto Burotto

Humberto Burotto, vicepresidente de la DC En La Fontana: «La ciudadanía no perdona a la centroizquierda haber comulgado hasta el cansancio con los mecanismos de mercado»

junio 17, 2021 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos a Humberto Burotto,vicepresidente de la Democracia Cristiana (DC), quien postuló en 2018 a presidir la colectividad, pero fue vencido en aquel entonces por el ahora constituyente y renunciado presidente de la falange, Fuad Chahín. 

Burotto analiza los resultados electorales, tanto de las votaciones del 15 y 16 de mayo, así como las de gobernadores, donde en general por la alta abstención toda la política tradicional perdió, tanto los partidos de derecha, izquierda y de centroizquierda.

-¿Cómo analiza los resultados, que son malos para la política tradicional?

-El hastío hacia la conducta de los partidos políticos tradicionales quedó en evidencia brutal en la elección de constituyentes. Ante la disyuntiva de votar por más de lo mismo ó arriesgarse a votar por candidatos y agrupaciones nuevas, optó por lo último. Es una señal muy fuerte, absolutamente alineada con el sentimiento ciudadano surgido el 18-O del 2019. Pero fueron 4 elecciones y no todas significan lo mismo. La derrota para los partidos tradicionales está asociada a la elección de la Convención Constituyente. En efecto, los resultados electorales para los partidos políticos de los bloques tradicionales, no fueron los esperados. Los resultados así lo revelan: la derecha sacó 20,5% de los votos y 37 convencionales, la Unidad Constituyente sacó 14,4% de los votos y 25 convencionales y el bloque PC/FA 18,7% de los votos y 28 convencionales; en el mundo plural de los independientes los No Neutrales por la Nueva Constitución eligió 11 convencionales, la lista del Pueblo (anti partidos y anti neoliberales) sacó 27 convencionales, otros independientes regionalistas eligieron 10 convencionales y están los 17 convencionales de los pueblos originarios.

Esto significa que nadie tiene mayoría por si solo y la regla de construir mayorías de 2/3 queda absolutamente en etapa de construcción. Esto constituye un hecho político notable ya que ningún sector podrá imponer “sus miradas y sus ideas de mundo” a los demás. Menos la derecha, que se parapetó para esta elección bajo la consigna de transformar su hipotético tercio en un veto y de esta manera defender lo más significativo del modelo. Por lo tanto, esto asegura desde ya que los constituyentes electos dialoguen, expongan sus diferencias, pero también creen puentes e instancias de comunicación y, de esta manera, construir esos necesarios mínimos comunes de las reglas del futuro.

Otro elemento que aparece con fuerza en la última elección, es la vinculación territorial de muchas candidaturas electas, a partir de los problemas específicos que se evidencian en estos territorios. Este es un dato que nos habla desde al menos dos perspectivas, en primer lugar, desde la crisis que viven los partidos políticos que, en un sistema democrático sano, recogen demanda, la agregan y la transforman en programa y que hoy tendieron a ser desplazados, lo que, si bien es entendible, es muy preocupante ya que la democracia no sobrevive sin partidos. Ello nos debe obligar a mejorarlos y asegurar que interpreten la voluntad de sus electores. En segundo lugar, desde la profundización de la idea de descentralización, ya que se premió a candidaturas con vinculación territorial y temática y se castigó a las que eran impuestas desde Santiago. Esto, sin duda significará un reimpulso al proceso de descentralización que vivimos actualmente.

-¿Los 155 constituyentes reflejan al Chile democrático y real? 

-Tanto la aprobación abrumadora que obtuvo la opción apruebo en el plebiscito, como la conformación de la Convención Constituyente, son evidencias indesmentibles del éxito del acuerdo institucional para redactar una nueva Constitución, que dio cauce a la revuelta del 2019. Esto es un éxito para todos aquellos partidos que invirtieron todo su capital en la consecución del acuerdo. Ello también nos habla de la responsabilidad de algunos partidos en situación de crisis y, de la irresponsabilidad de otros que no sólo se restaron del acuerdo, sino que, además votaron en contra del mismo en el Congreso (…) esta convención constitucional es muy representativa del espíritu democrático del Chile de hoy. Aun considerando que cerca de un 60% de la población no concurrió a votar, lo que nos representa una debilidad muy importante y un desafío.

-¿La desconexión de los partidos de derecha y centroizquierda con la ciudadanía significó que perdieran en las votaciones o hay otras razones?

-En general, el sistema de partidos políticos ha tenido una fuerte crisis de representación desde mediados de los años noventa. La vida partidaria se instrumentalizó bajo el sistema electoral binominal y transformó a los partidos de centro-izquierda en agrupaciones orientadas a la gobernabilidad, a ocupar cargos en el aparato público, descuidando a sus bases, a quienes decían representar. Así, las sensibilidades fueron cambiando y las elites de los partidos se acomodaron. Si bien esta crisis no es nueva, se ha acrecentado a partir de las expresiones de cuestionamiento al modelo de desarrollo que generaron el estallido social del 18/10. Los fuertes cuestionamiento al modelo de desarrollo neoliberal afectaron muy negativamente a los partidos políticos de la derecha por su postura de trinchera y defensa dogmatica del modelo. Pero también afectó a los partidos de centro izquierda, no sólo por su falta de voluntad política para implementar cambios profundos respecto de temas tan sensibles como los de la salud, la educación y la seguridad social, sino que por su participación en la red de corrupción que atraviesan las instituciones del Estado en el Chile de hoy.

-¿La gente no quiere a la exconceetación, hoy Unidad Constituyente? 

–La ciudadanía no perdona a la centroizquierda haber comulgado hasta el cansancio con los mecanismos de mercado, como única fórmula de solución de los problemas de la gente. No perdona esa falta de coraje para recuperar la función social y económica del Estado. Pero ese mensaje ha sido bien recibido por muchos sectores dentro de los propios partidos, por lo que estamos en vías de elaborar un programa para el próximo gobierno que le devuelva la dignidad y el rol al Estado en el área social y económica, respetando obviamente la libertad de empresa y la propiedad privada.

Por otra parte, las consecuencias sociales y económicas de una muy mal manejada pandemia del Covid 19 por parte del Gobierno, en términos de ayudas tardías y excesivamente focalizadas, con procedimientos de selección muy engorrosos v/s la mirada universalista que propicia la oposición, afectaron mucho más a los partidos oficialistas, sobre todo en las elecciones para la convención constituyente.

-¿Es el triunfo de los independientes, el Frente Amplio y el Partido Comunista?

-Creo que el proceso político chileno está en pleno desarrollo y muestra resultados mixtos. Por lo pronto y como dije anteriormente, la opción ganadora de la pasada elección fue la abstención. En segundo lugar, en importancia podemos mencionar la irrupción de los independientes. Luego, respecto del conjunto de partidos, los nuevos, tanto Evopoli como Revolución democrática, subieron en la elección de alcaldes y concejales. El partido comunista subió mucho en concejales. Pero los datos no se condicen con la actitud de triunfo hegemónico del FA/PC.

En los gobiernos locales, la ciudadanía sigue mostrando un apoyo mayor a los partidos tradicionales. La Unidad Constituyente suma un 33,5% de la votación con una DC con 9,18% de la votación, PS 8,6% de votación, PR 6,7% de los votos, PPD 6,5% de votos. Es decir, se trata de una alianza que tiene una respetable votación, más aun considerando que la alianza PC/FA sólo obtuvo un 21,6% de la votación de concejales. Por lo tanto, al menos en esta elección la alianza FA + PC, no resulta ganadora.

Puede que la imagen ganadora del bloque FA/PC haya estado marcada por los triunfos en las elecciones de Alcalde en Santiago, Maipú, Ñuñoa, Viña del Mar, Valdivia. La mayoría son triunfos en donde el fracaso del gobierno local de derecha era notorio. Una conducción en varios casos con situaciones de corrupción y atropello de derechos humanos inaceptables, como Viña del Mar y Santiago respectivamente. Todos, por cierto, triunfos que comunicacionalmente son muy poderosos, pero que, a la luz de las cifras, son principalmente errores de la derecha, mala estrategia de las cúpulas de centro izquierda (que impusieron candidatos a su antojo) y un trabajo bien hecho del FA. Creo que tenemos que hacer una lectura más humilde del proceso, desde los partidos políticos, que considere la importancia y significado de la mayoritaria abstención y de la irrupción de los independientes.

-¿Ve un posible triunfo de Jadue en la presidencial?

La elección presidencial constituye un escenario absolutamente distinto a cualquier otra elección. Es cierto que el candidato comunista ha venido liderando las encuestas desde hace bastante tiempo. Sin embargo, es necesario detenerse en a lo menos dos aspectos. En primer lugar, en todas las encuestas el % de apoyo, dependiendo de aspectos metodológicos de ellas, fluctúa entre 13% y 19%. Conformando, de esta manera el mayor % la categoría de indecisos o que no saben por qué candidato votar. El segundo aspecto, es el tiempo que lleva el candidato Jadue en esta “empresa”. La pregunta es, ¿soportará la campaña en estos últimos 6 meses, cuando aún falta la elección del candidato de la derecha y la elección de la candidata de la Unidad Constituyente? Cuando aún, oficialmente no comienza la carrera presidencial. Finalmente, hay voces como la del Alcalde de Valparaíso que proponen levantar una candidatura presidencial de los independientes, probablemente basado en el éxito de la Lista del Pueblo en la elección constituyente. Por lo tanto el escenario electoral es absolutamente líquido al respecto de esta elección. Lo anterior no significa desconocer que hoy la opción Jadue aparece como una opción competitiva.

-¿Cómo se rearma la DC y la centroizquierda?, ¿Yasna Provoste debería ser la abanderada presidencial DC?

-Si bien ha quedado de manifiesto que, al menos en la elección constituyente, los bloques tradicionales bajaron su votación, no se puede soslayar que para la Democracia Cristiana los resultados en esta elección fueron catastróficos. En efecto, la elección más significativa, más relevante y por la que más nos jugamos las bases del partido, “la convención constituyente”, no solo constituyó un fracaso para nuestras pretensiones, sino que quedamos, por decisión de la ciudadanía, excluidos y ajenos a que nuestros principios y nuestras convicciones tuvieran alguna influencia en la redacción de la futura carta constituyente.

No está de más recordar que la constitución de 1980, fue redactada por un grupo de “notables”, escogidos a dedo por el dictador (militares y algunos civiles, entre 10 y 15 personas, no más). En esa oportunidad se nos dijo claramente, a través de esa constitución, que la sociedad y la política no existían, que lo más importante eran los individuos, y que de ahí en adelante sería el esfuerzo, el trabajo y merito individual para poder integrarse al mundo del consumo y del éxito. Ya sabemos que 40 años después, la promesa se transformó en pesadillas de vulnerabilidad y desigualdades sociales insoportables.

Por lo tanto, a diferencia de aquella constitución redactada entre cuatro paredes (oscuras y recalcitrantes) en este ejercicio constitucional, de manera transparente, con mucho aire fresco, se parte con el propósito claro, que la comunidad, la sociedad y la política existen y que no sólo el mercado es el único elemento ordenador de la vida social. En ese sentido, la Convención Constitucional recoge las principales demandas y reclamos del 18/0. Además, esta convención constitucional, parte con paridad de género y presencia de los pueblos originarios, tal como ocurrió finalmente, con una representación del Chile real.

Es por esto, por esta espléndida oportunidad de participación perdida para la democracia cristiana, que la constatación y sensación de derrota es tan profunda. ¿Qué hicimos tan mal para que este ejercicio democrático de profunda significación de futuro, como hemos dicho, nos pasara por el lado? Las razones las hemos venido destacando desde nuestra campaña interna a la presidencia del partido en el año 2018: falta de democracia interna, falta de organización partidaria, falta de renovación ideológica, falta de firmeza frente a la corrupción o la captura del partido por poderes externos. Desde entonces, hemos propiciado un trabajo en todas esas áreas, especialmente en la organización del VI Congreso Ideológico del PDC, nombrado Radomiro Tomic, en honor a ese gran político progresista que fue Tomic.

Sin embargo, no fuimos capaces de ponernos de acuerdo y hubo un despliegue de las fuerzas del partido del orden, aquella elite dentro del partido que se siente cómoda yendo a tomar el té a La Moneda con la derecha. Entonces, cometimos dos errores garrafales. En primer lugar, los procedimientos de selección de candidatos, donde el concejo del partido entregó la decisión final de elección de candidatos a la directiva nacional, específicamente al camarada Fuad Chain y al camarada David Morales, echando por la borda a muchos candidatos naturales, que desde los diversos territorios del país, enarbolaban nuestros relatos, nuestros mensajes. Esta decisión centralizada afectó gravemente legítimas aspiraciones de diversos líderes locales. En muchos lugares, nuestra militancia de base, no sabía quién era el candidato que representaba “teóricamente” al partido.

En segundo lugar y quizás lo más grave, hubo por parte de la directiva (al menos de parte de la conducción) una suerte de “oligarquización tecnocrática” para la elección de los candidatos. La idea que se quiso expresar, era que la redacción de una nueva constitución es solo un ejercicio de los que saben, de los que tienen experiencia, conocimientos y recursos. Entonces a la necesidad de implementar cambios profundos a la sociedad chilena, tan desigual, castigadora y humilladora con los más humildes, los candidatos propuestos por la conducción anterior (al menos los más conocidos), aparecían alineándose con la derecha para defender el modelo, o algunos de sus elementos fundamentales.

«La presidenta interina Carmen Frei incluso ha dicho, en gestos que solo la ennoblecen, que está dispuesta en “poner todas las mejillas necesarias” para recomponer las relaciones políticas de la centroizquierda», dice En La Fontana.

-¿Hay posibilidades de que exista carta única presidencial en Unidad Constituyente? 

-Otro dato duro que nos muestran las elecciones y que tendrá que ver con un gran desafío para la DC, es la alta fragmentación en la representación de los principales partidos políticos. En efecto, la mayoría de ellos no alcanza el 10%. Si nos enfocamos en la elección de concejales, quienes alcanzan mayor representación en concejales es el PC y la DC con 9% respectivamente, después PS con 8,6%, el PR con 6,7%.

Entonces a la pregunta de cómo nos recomponemos de esta catástrofe, lo primero es realizar una autocrítica que aún no se realiza en términos oficiales. Lo segundo, es recomponer las confianzas internas, y eso pasaba por cambiar al menos la conducción de la directiva. La camarada Carmen Frei ha tomado este timón y ya se están notando los cambios de conducción. Un esfuerzo notable de la presidenta para trabajar por la unidad de la centro izquierda.

Considerando la fragmentación en la que quedan los principales partidos políticos, los desafíos de gobernabilidad democrática, post pandemia será particularmente difícil. En efecto nos encontraremos con un país más empobrecido que requerirá para reconstruirse de mucha seriedad, racionalidad y sensatez política. Lo anterior significará necesariamente la construcción de propuestas políticas de mayorías. Es decir, un desafío mayúsculo. La pregunta a responder: ¿Estará dispuesto el Partido Demócrata Cristiano para trabajar en este sentido? Si recogemos las declaraciones de la nueva presidenta del partido, Carmen Frei, la respuesta es sí, claramente estará en esta línea. Eso significa desterrar definitivamente cualquier referencia o atisbo de “camino propio”.

Además, está pendiente la tarea interna de construir un proceso que permita reconectar a las bases de la DC con la directiva. En ese sentido, es vital la realización de elecciones internas nuevamente, pues el mandato de la directiva anterior se ha extendido un año más de lo permitido por la ley. Ese es uno de los esfuerzos más relevantes a implementar, pues posiblemente uno de los aspectos de la derrota electoral en la elección constituyente fue que la directiva encabezada por Chain fue electa antes del estallido social y por tanto aun estaba con esa sensibilidad política llamada “auto-complacencia”, que tenía oídos sordos a la realidad de la gran mayoría de los chilenos, que se expresó el 18-O.

-¿La actual directiva que usted integra apoya este relato? 

-La presidenta interina Carmen Frei incluso ha dicho, en gestos que solo la ennoblecen, que está dispuesta en “poner todas las mejillas necesarias” para recomponer las relaciones políticas de la centroizquierda. De esta manera se hace cargo de la fragmentación ya analizada y ofrecer a la ciudadanía coaliciones de mayorías, que aseguren no solo los cambios necesarios que la misma ciudadanía exige, sino que también estos cambios se realicen con sensatez y gobernabilidad.

-¿Yasna Provoste es la indicada? 

-Respecto a la situación de la presidenta del Senado, esto se trata de una noticia en desarrollo. No obstante, esta situación, lo que sí podemos decir, es que entre las bochornosas horas de las situaciones de vetos cruzados; la renuncia de la candidata de la DC a la elección presidencial; las idas y venidas del PS; la renuncia del presidente nacional del PDC, la presidenta del Senado se alza como una figura seria, sin caer en discursos fáciles, por sobre la coyuntura electoral de la Unidad Constituyente. Su imagen, marca e identidad es la Unidad de la oposición.//ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: Entrevista, Humberto Burotto

Las preocupaciones de Andrónico

octubre 20, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Humberto Burotto

Vicepresidente nacional de la DC

En el contexto actual, donde formas de hacer política, de carácter oligárquica y de mirarse a sí mismo, se confunden con toda la actividad política; y donde a aquellos miembros de partidos políticos que han caído en acciones corruptas se les confunde con “todos los políticos”, es normal reproducir el viejo estribillo que proviene de los tiempos de la dictadura, y que cada cierto tiempo aterriza en la arena pública bajo la forma de una desconfianza hacia el mundo político y hacia la política en general.

No se realiza el ejercicio serio y responsable de hacer la diferencia entre aquellos ciudadanos que se dedican a la política de manera noble y austera para lograr el bien común, de un conjunto de políticos(as) que desde hace años ocupan la puerta giratoria que va del Gobierno a los directorios de empresas y desde estos nuevamente al Gobierno.

A quien nunca ha militado en un partido político, percibir de esta manera la relación entre el mundo de la política y la actividad empresarial, lo único que le interesa es alejarse lo más posible de este tipo actividad. A lo más, le interesa acercarse a este mundo solo como espectador de aquellas series y películas que Netflix muestra semanalmente. Por otra parte, es justamente lo que muestran los medios de comunicación cotidianamente: la perversa relación entre la política y los negocios.

Pero en la vida cotidiana, en el mundo de la realidad, el rol del militante y del simpatizante tiene muchos matices y en la mayoría de ellos es diametralmente opuesto a la lógica del dinero. Las más de las veces, la acción es desinteresada, más ahora donde la fragilidad y vulnerabilidad que ha generado la pandemia del COVID-19 es de tal magnitud que solo la comunidad y acción colectiva de independientes, militantes y simpatizantes ha permitido enfrentar la soledad en que este Estado ausente y neoliberal los ha dejado. De esta manera se organizan ollas comunes para que los desamparados se sientan cobijados como personas, más allá de la caja de mercadería que hipotéticamente les ha llegado. Es el mundo del dirigente vecinal y sindical, que puja por beneficios para sus compañeros de trabajo y del barrio, que se expone públicamente ante la autoridad municipal y empresarial para defender derechos.

Ese relato, el de la lógica del mercado y del dinero, hace invisible el sacrificio, la lealtad y el tiempo que estos voluntarios –muchos de ellos militantes– ocupan en actividades de bien común, bajo una concepción comunitaria de la existencia, que enriquece la vida social en la base, en el sindicato, en el barrio, en el gremio, en las universidades y en las poblaciones de Chile. Invisibiliza también el motivo de su acción, que es contribuir para que Chile sea un país mejor. Esa actividad también es profundamente política.

Por esta razón es que nos llama poderosamente la atención el mensaje desde los principales conglomerados empresariales del país, de colocar a todos quienes se manifiestan por poner freno a los abusos y privilegios; por insistir en regular la acción del mercado, y se trate a todos ellos como políticos corruptos. Esta rutina pinochetista de confundir el todo con una parte, tiene algo de simplismo, injusticia y mucho de manipulación.

En efecto, es simple porque deposita la responsabilidad exclusiva del devenir de Chile solo en los ciudadanos dedicados a la política. Es injusta, porque todos los problemas de Chile se adscriben al desempeño de los políticos, sin identificar a los responsables, aquella casta política corrupta en contubernio con la oligarquía empresarial. Y es manipuladora, pues sostiene que mientras que a los políticos no les está permitido involucrarse en negocios –y eso está muy bien–, pareciera no haber problemas con que los empresarios intervengan en política.

Pero la ciudadanía ya se dio cuenta de esta realidad. Después del 18-O, los estándares de representación, legitimidad y liderazgo han cambiado radicalmente. Un síntoma de ello es la ley que forzó a la reelección acotada y no eterna de representantes. Falta aún que la ciudadanía tome conciencia de que es impropio que los empresarios –en vez de hacer su trabajo (generar empleos, crecimiento, competir para satisfacer a los consumidores y no coludirse para perjudicarlos)–, se transformen en actores políticos, sin medirse en elecciones populares y sin tener cargos en el Gobierno. Sin embargo, como es de derecho, la libertad de expresión es un bien sagrado en los países civilizados, por lo cual es legítimo que todos, incluidos los multimillonarios, tengan la posibilidad de expresarse. Es el caso del señor Andrónico Luksic.

El empresario ha instalado tres temas, dos de los cuales son motivo de discusión. Compartimos su mirada sobre la representación de los pueblos originarios y creemos que el Gobierno debería actuar de modo prolijo y oportuno para resolver esto cuanto antes. Este tema es claramente de resolución política. Sin embargo, nos asombran los otros dos temas.

El primero es la propiedad privada. En una columna publicada el 14 de septiembre en otro medio de circulación nacional, levanta los fantasmas de siempre asociados al miedo de que Chile reviva sus traumas. El sentido histórico de su afirmación es prístina: se refiere al Golpe de Estado de 1973 y allí está su primer error. Esto no tiene nada que ver con la Guerra Fría. ¡La URSS ya no existe! Nadie está por los sóviets y la economía planificada. Lo que sucedió el 18-O no fue un estallido social que sale de la nada, algo mágico o misterioso. Ni siquiera fue un estallido: esto fue una primavera plebeya, la instancia que permitió que los chilenos se reconocieran más allá del individualismo neoliberal y salieran a pedir un cambio colectivo, porque los problemas eran de casi todos y estaban unidos por el abuso.

Fue una declaración colectiva a favor de la dignidad. La ciudadanía se constituyó en la marcha, en la protesta, en el tuit. Constató que los problemas propios eran los problemas del otro y avizoró un sentido de comunidad, que la política económica y cultural de los últimos años sistemáticamente negó. Es un llamado general a modificar nuestras reglas de convivencia. Es un llamado a terminar con los abusos. Nadie pide la expropiación de nada. Nadie está por abolir la propiedad privada. Y si la Constitución es minimalista, no queda la menor duda que los mínimos nos harán dormir a todos muy tranquilos, pues –de nuevo– el mundo político de los ciudadanos dedicados a la política no pondrá en tela de juicio la autonomía del Banco Central, la libertad de enseñanza o culto, la libertad de expresión o la separación de poderes del Estado.

La nueva Constitución no castigará a los emprendedores, a las pymes o a los innovadores que generan negocios intensivos en tecnología. La nueva Constitución deberá generar reglas para desarrollar los mercados y en especial modernizar el mercado de capitales. Pero, sin duda, diseñará una mejor distribución del poder, para que en Chile, todos sus hijos tengan las mismas oportunidades. Es de esperar que fije obstáculos a la concentración económica, pues, como todos saben, eso impide el crecimiento económico sostenido. La historia así lo muestra en el caso de Roma, cuyo declive comienza en el siglo I; Venecia en el siglo XIV, la Unión Soviética en 1970 y Chile en la actualidad.

El segundo tema apunta a las reglas del plebiscito. El señor Luksic está preocupado por los independientes, ya que considera que si no se cautela la representación de ellos, los 155 constituyentes serán simpatizantes o militantes de partidos políticos. ¿Por qué el señor Luksic define esto como una preocupación? Por las razones que expusimos al iniciar esta columna: porque también es un portavoz del estribillo pinochetista de la tentación autoritaria. Pero, respecto de su preocupación creemos que este es un falso problema.

En primer lugar, porque han sido los propios partidos los que han optado por abrir las listas a los independientes. En segundo lugar, porque todos los candidatos tienen intereses políticos y seguramente poseen una concepción de la política y una historia de preferencias e ideales políticos bien definidos a pesar de no militar en partidos políticos. Y eso está bien. Porque el ideal democrático también se reproduce sanamente cuando personas sin militancia política están preocupadas y ocupadas en los asuntos públicos. De modo que la futura convención tendrá muchos independientes, aunque ninguno será neutral, porque eso no existe.

El plebiscito y la futura convención constitucional representan la esperanza de un Chile inclusivo, más democrático y más digno. Es claro que no resolverá los problemas sociales y económicos del país, pero impedirá que se sigan ahondando. Es un mecanismo no solo civilizatorio, sino también de supervivencia. Los únicos riesgos para la democracia es que no dialoguemos de forma franca y sin segundas intenciones. El señor Luksic manifiesta muchas preocupaciones y dudas sobre el plebiscito, pero se guarda de expresar su opinión sobre el mundo empresarial, que en rigor es el mundo que le compete. Como se ha dicho, el señor Luksic tiene derecho a expresar su opinión. Este país no pertenece solo al 99% de los chilenos. El 1% de la población es parte también de Chile y, por la riqueza y el poder que ostentan, su rol es protagónico en este cambio histórico. Entonces, para iniciar la conversación:

¿Qué le parece la concentración económica? ¿Está usted a favor de que los mercados sean menos opacos y más competitivos para que los consumidores se beneficien y no paguen los costos de la colusión? ¿Está por cambiar el rol de los bancos privados y ampliar el crédito a la pyme? ¿Le parece que los grandes conglomerados hagan alianzas con el sector público para desarrollar las industrias del futuro? ¿Está a favor de liberar las manos atadas del Estado y sus empresas para desarrollar las industrias estratégicas de Chile? ¿Qué opina de incentivar la I&D en las empresas chilenas? ¿Qué opina del impuesto al patrimonio de los multimillonarios? ¿Una sola vez o cada 5 años? ¿Cuál es el mecanismo para que las empresas que desarrollan actividades económicas subsidiadas o apoyadas por el Estado no tengan sede en paraísos fiscales? ¿Cómo combatir la evasión tributaria? ¿Cómo castigar la corrupción de las empresas, el espionaje industrial y la competencia desleal? ¿Cómo enfrentar la robotización, la digitalización y el rol de la inteligencia artificial en el mercado del trabajo y esforzarse para que los costos no los pague el trabajador? ¿Habrá que pensar, como ya han expresado distinguidos economistas, que Chile está preparado para algún tipo de Renta Básica Universal?

Una conversación con altura de miras sobre el futuro del país incluye todos estos temas y varios otros más. Entonces, señor Luksic, ¿Cuáles son sus preocupaciones sobre estas materias que atañen al mundo de la economía y los negocios? Su turno.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Andrónico Luksic, columna, Columnista, empresario, Humberto Burotto

Humberto Burotto: «La Democracia Cristiana es un partido de reformas y de cambios»

diciembre 20, 2018 by Admin Istrador 2 comentarios

En La Fontana conversamos con el Vicepresidente del PDC, Humberto Burotto y ex candidato a presidir la colectividad, quien obtuvo un 38% de las preferencias de los camaradas en las elecciones internas de junio.

Para hacer un balance analítico de lo que ha sido la Democracia Cristiana (DC) en los últimos meses, con la asunción de la nueva mesa directiva, encabezada por Fuad Chahín, además de comentar sus impresiones acerca del Congreso Ideológico Radomiro Tomic, del Caso Frei y de temas contingentes, Humberto Burotto (56), conversó En La Fontana.

«El Congreso Ideológico Radomiro Tomic es la autoridad máxima de la DC. En otras palabras, después de la crisis la actual directiva convoca a su jefe: el Congreso», sostiene Burotto.

El vicepresidente DC fue uno de los fundadores de la Confech y exgobernador de San Antonio.

-¿Cuál es el balance que hace de la directiva encabezada por Fuad Chahín en estos 6 meses de gestión?

-El objetivo real para un balance es la última elección presidencial. La crisis y el desastre electoral en dichos comicios dejó marcas. Además, la actitud de alejarse de algunos históricos como Gutemberg Martínez y Soledad Alvear, entre otros, reforzaron esta crisis. Entonces, desde que eso ocurrió a esta parte el partido se está recuperando y recomponiendo. Se ha reposicionado con elementos de unidad, y con un refichaje de militantes que sigue funcionando, aunque hay más militantes afuera de la DC, que dentro de la DC, por el cambio en la Ley de refichaje.

-¿Qué se tienen en mente para reposicionar el partido?

-Hay dos elementos clave que existe en el partido para impulsar: una gran reforma al estatuto para adecuar nuestra organización a los tiempos actuales y que está en discusión, dado que se está elaborando. Al mismo tiempo, se ha tomado una decisión clara respecto a reimpulsar el Congreso Nacional del partido, con decisiones de carácter doctrinal, ideológicos y programáticos, que le permitan reconcursar una identidad política definida.

-¿El Congreso Ideológico es lo más importante en la DC?

-El Congreso Ideológico Radomiro Tomic es la autoridad máxima de la DC. En otras palabras, después de la crisis la actual directiva convoca a su jefe: el Congreso (…) El Congreso partió con el mandato que se le dio al consejo nacional de la DC de nominar a la comisión Congreso, que se definiría este mes. Y se llevaría a cabo el 14 de diciembre de 2019 (…) La DC tiene que opinar sobre todos los temas. Todos los temas del país le competen a la DC, y el Congreso define los parámetros para temas valóricos y de cualquiera de la contingencia nacional e internacional.

-¿Y hay un presupuesto asignado para ello?

-La mesa planteó ante el consejo su decisión a firme de realizar y financiar el Congreso. Y el Consejo acogió esa decisión. Ahora, el monto específico no te lo puedo mencionar.

-En otro tema, ¿Todo el partido está cuadrado apoyar a la familia Frei en el Caso Frei Montalva?

-Tanto en su familia como en el partido, exigimos justicia en el Caso Frei, para que se aclare el único magnicidio en la historia de Chile. Y esto nos ha instalado en oponernos al Gobierno del señor Piñera. Pero cuando nosotros nos oponemos a la designación de Luis Castillo como subsecretario de Salud, que tiene responsabilidad en el ocultamiento de un crimen de esta magnitud, no es solo un tema moral y de cuestionamiento jurídico, sino que es un tema que se ha ido reafirmando en la visión crítica que tiene la DC respecto de, por ejemplo, una reforma tributaria que busca bajarle los impuestos a los más ricos y no hecha para recaudar más el Estado, o una nefasta reforma a previsional que perpetúa las pensiones indignas de quienes jubilan. En eso, la mayoría sino todos coincidimos.

-¿Frei Ruiz-Tagle debería tener más participación en esta materia?

-No me corresponde a mí decir qué rol juega cada hermano Frei en la muerte de su padre y ex Presidente de la República, en la búsqueda de justicia y esclarecimiento de su padre. En ningún caso de violación a los Derechos Humanos ni de crimen alguno, el peso de la prueba debe recaer sobre las víctimas, tampoco se deben emitir juicios acerca de si luchan o no por el esclarecimiento de la verdad y de cómo lo hacen. Eso me parece una aberración retorcida y, por tanto, no porque Frei Ruiz-Tagle halla sido presidente es aceptable que se emitan juicios respecto a su rol y juicio. No obstante lo anterior, soy partidario de que la DC revise la permanencia de Frei Ruiz-Tagle en el cargo de embajador plenipotenciario del acuerdo Asia Pacífico, porque asumo que él aceptó el cargo como una política de Estado y no como un guiño a Piñera. Lo otro, es la opinión de Frei sobre temas contingentes, respecto del pacto migratorio, por ejemplo. El respaldar al Gobierno ahí se equivocó Frei. Hay una diferencia profunda entre lo que opina él vs el partido. El pacto es seguro, ordenado y regulado y no vinculante para los Estados que lo suscriben, manteniendo su soberanía. No queremos que a los migrantes lo maten en la frontera, ni que hagan fila para trámites en Extranjería o en la PDI.

-¿La DC es el partido de oposición más cercano al Gobierno actual?

-La DC nunca se va a negar a conversar ni con el Gobierno, ni con el partido comunista ni con la UDI. La DC por principio cree en el diálogo. Es un partido de consenso. La DC ha ido tomando decisiones y acuerdos respecto de las iniciativas al Gobierno de clara oposición. Por ejemplo, esta hola de despidos en el sector público, que Piñera estigmatiza a estos funcionarios como operadores políticos, y a todos por igual de personas que llevan años en el servicio público, es una aberración y llega se le les despide. Entonces, hay una articulación de la DC con otras fuerzas políticas, que van perfilando lo que es una oposición al actual Gobierno. Pronto se vienen las Municipales 2020 y hay que apoyar a los candidatos que la DC determine para todas las comunas del país y así tener presencia en aquellas donde la DC no tiene.

-¿La DC es un partido de centro?, ¿Es verdad de lo que se dice que tiene «dos almas»?

-Esto es una mitología bastante nueva, esto de las dos almas. Eso no lo comparto. Segundo, la teoría de que la DC es un partido de centro está descartado por los fundadores. Ellos postularon la organización de un partido con base humanista cristiana, que venía a romper la política de los años 50 o antes, entres derechas e izquierdas. Frei, Tomic, Leyton se planteaban por sobre derechas e izquierdas. La derecha, la DC y la izquierda eran los tres ejes políticos en los años 60´, como la tercera vía de la DC. La actualización del diagnóstico de Chile, que es parte del debate del Congreso, tiene ciertos elementos ya ganados al interior de la DC.  La economía social de mercado ha permitido progreso, pero el efecto detonante del modelo neoliberal de las últimas décadas es la concentración económica brutal y deforme, que termina distorsionando los mercados, lo que se ve en las colusiones, corrupción, concentración de la riqueza y poder, etc. y la ciudadanía ya se dio cuenta.

-Entonces, ¿Cómo define a la DC ideológicamente?

-La DC es un partido de reformas y de cambios. Todo el mercado que sea posible, pero todo el Estado que sea necesario, es la consigna de Adenauer, que sigue la DC en su política de economía social de mercado.

-¿Y cuáles son sus expectativas de cara al futuro de la DC?

-Soy optimista, a acuerdo a lo que me ha tocado ver al interior de la DC. Hubo un recambio generacional, tanto de la falange, la revolución en libertad o la generación de los 80´, y me ha impresionado mucho la llegada de jóvenes en Valparaíso, Concepción o Temuco. Esta crisis de la DC, le dice a los jóvenes militantes que hay que participar por algo más que solo elegir cargos o aspectos para su propio beneficio personal, y eso es tremendamente positivo. Veo también una larga tradición que se reencanta para que la DC vuelva a ser la espada y escudo de los pobres, que sea capaz de ponerse en los zapatos de los más pobres, y hacer más terreno en poblaciones, como lo hace Claudia Pizarro en La Pintana, y eso es una esperanza y testimonio para los más postergados del país. La gran tarea de la DC es limpiar, ordenar y volver a la fuente. Y en eso estamos. Estamos dejando de lado los proyectos personales, de los grupúsculos chicos. Tenemos que tener política como partido para proteger el cobre, el litio y el agua. /ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: DC, Democracia Cristiana, Entrevista, Humberto Burotto

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