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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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El Mostrador

Secretario general del PPD, valora labor de Tohá en el Gobierno: «Para gobernar, la experiencia es fundamental»

febrero 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana reproducimos fielmente entrevista aparecida en El Mostrador👇

Previo al mes donde se reactivará la agenda legislativa del Gobierno en el Congreso Nacional, se cumplirá el primer aniversario de la gestión del Presidente Gabriel Boric, y el Comité de Expertos comenzará a trabajar para crear la nueva propuesta constitucional, las expectativas oficialistas son altas. Así se observó en el comité político de este lunes, efectuado en el Palacio de La Moneda y liderado por la ministra del Interior, Carolina Tohá, a causa de las vacaciones del Mandatario.

Y es que el liderazgo de la ministra Tohá al interior del Gobierno es un hecho que desde su partido celebran, asumiendo el rol que ha desempeñado la militante PPD y cientista política en asuntos clave como su aplaudida defensa del ministro Giorgio Jackson, en medio de su acusación constitucional, y su posición protagónica en la reciente emergencia por incendios forestales en la zona centro sur del país. Esto, es un elemento que desde la tienda fundada por Ricardo Lagos desean capitalizar, entendiendo el interés de varios de los partidos del Socialismo Democrático por acumular mayores espacios de influencia al interior de La Moneda.

En el PPD sacan cuentas alegres, como comentó el secretario general del PPD, José Toro Kemp, lo que quieren reflejar en las próximas elecciones de Consejeros Constitucionales. De hecho, expresó en diálogo con El Mostrador, que la decisión de competir en dos listas le permitió al progresismo diversificar sus opciones, con el mismo objetivo de propiciar una nueva Constitución y que, por lo mismo, no cree que esa diversificación le permita a la derecha captar el electorado de centro suficiente para lograr un triunfo en los próximos comicios. «Todo por Chile optó por competir en una lista separada con la convicción de ampliar la base social y política del oficialismo. No debemos olvidar que todos los gobiernos de izquierda en Chile han sido sumamente diversos, hay distintas formas de concebir las ideas progresistas y en esa diversidad recae nuestra riqueza», planteó Toro.

—¿Asistió al comité político de este lunes? ¿Qué le parece el liderazgo que tiene la ministra Tohá al interior de La Moneda? ¿Cree que tiene a favor su experiencia política?

—La ministra Tohá es un pilar fundamental dentro del Gobierno y su trabajo y evaluación pública lo han dejado claro. Para gobernar, la experiencia es fundamental, pero, además de eso, es clave ser pragmático y estratégico. En eso, la ministra Tohá posee un liderazgo clave para encontrar soluciones viables con las herramientas existentes. Las maniobras desplegadas en los siniestros del sur son un muy buen ejemplo de aquello. El Gobierno respondió rápido, en tan solo una semana redujo a más de la mitad los focos de incendios y entregó un paquete con 13 medidas de ayudas sociales, en el PPD admiramos mucho su trabajo.

—En esta fase preliminar de campañas para elegir consejeros, ¿Cuál es el elemento distintivo, en términos discursivos, con el que pretenden identificarse en esta instancia? ¿Qué los aleja, según su parecer, ideológicamente de la lista encabezada por el Frente Amplio, que consiguió replegar al PS?

—Los partidos de la alianza de Gobierno tenemos un norte bastante similar para el Consejo Constitucional, partiendo por que todos estamos de acuerdo en que el Estado social y democrático de derecho es un mínimo al que debemos defender y dar forma adecuada para su materialización. Ahora bien, como pacto Todo por Chile estamos trabajando por construir una centro izquierda que abrace cambios sociales, pero con mesura, diálogo y sin improvisaciones. Si queremos construir un país estable, de largo plazo, debemos proponer un marco viable para los próximos 50 años y, desde el PPD, tenemos claro que un Estado de bienestar solo se alcanza con seguridad, desarrollo económico y libertades.

—¿Cuáles son las directrices del oficialismo en esta última semana de febrero, previo al mes donde el Gobierno cumplirá su primer año de gestión? ¿Cree que habrán mayores dificultades para alinear ambas coaliciones, al calor de las elecciones y del proceso constituyente?

—El tira y afloja entre ambas coaliciones terminó cuando ya era definitivo que competiríamos en dos listas, desde ese momento los partidos estamos enfocados en que debemos obtener la mayor cantidad de consejeros para plasmar nuestros principios en la nueva Constitución, por lo que yo desdramatizaría cualquier roce que provenga del tema constitucional. Al margen de aquello, hay problemáticas que como dirigentes debemos hacernos cargo ahora, el Acuerdo de Seguridad es una política que debe quedar zanjada a más tardar en abril, yo aún no comprendo cómo en plena crisis de seguridad, cuando la delincuencia es el principal foco de preocupación de los chilenos, a la derecha se le ocurre restarse de la mesa. Espero que ese sector recapacite y entienda que es un tema del que no se pueden obtener réditos políticos.

—¿Cuál es la apuesta del PPD, al volver a aliarse con la DC en un mismo pacto? ¿Qué dice de aquellos que piensan que existe un sector de su partido empecinado por hacer resucitar el espíritu concertacionista?

—Yo creo que nadie en el pacto Todo por Chile pretende revivir una coalición que cumplió su ciclo político, ahora bien, tenemos una historia de dos décadas en común que permitió gobernabilidad y desarrollo para Chile. Cuando eso te une, es natural que se opte por reforzar el trabajo con quienes tienes confianza de larga data. Eso no significa para nada que la lista será una Concertación 2.0, más del 65% de nuestros candidatos pertenecen a una nueva generación, yo mismo, que soy el secretario general del partido, tengo 37 años, y observo con claridad las cosas que se hicieron bien y mal dentro de nuestros gobiernos.

—¿No maneja nuevos antecedentes sobre el eventual cambio de gabinete, que prepara el Presidente Boric? ¿Apuesta el PPD a tener mayor protagonismo al interior de La Moneda?

—Los cambios de gabinete son de exclusiva facultad presidencial y nosotros vamos apoyar la dirección que el gobierno estime conveniente. El Presidente Boric sabe que cuenta con toda la disposición y respaldo de nuestras filas.

—Finalmente, y en torno a la posibilidad de que la idea oficialista de competir en dos listas termine repercutiendo en sus expectativas, favoreciendo un mejor resultado electoral de la derecha ¿Quién asumiría la responsabilidad en ese escenario hipotético?

—No corresponde ponerse en ese escenario cuando las energías están enfocadas en defender los principios de equidad y justicia social, con nuestras legítimas diferencias e identidades políticas, claro. Todo por Chile optó por competir en una lista separada con la convicción de ampliar la base social y política del oficialismo. No debemos olvidar que todos los gobiernos de izquierda en Chile han sido sumamente diversos, hay distintas formas de concebir las ideas progresistas y en esa diversidad recae nuestra riqueza.

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La Democracia Cristiana en el abismo

octubre 31, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana replicamos nota aparecida en ElMostrador.cl, respecto de la situación que aqueja a la Democracia Cristiana (DC).

Muy cerca del final, la DC se fragmenta después de la renuncia de más de 800 militantes en los últimos meses, profundizando una crisis interna que implicó la reciente salida de los senadores Matías Walker y Ximena Rincón, quienes se aprestan a sellar su paso al naciente Partido Demócrata, desde donde la parlamentaria podría planear su propia candidatura presidencial. Mientras el también renunciado gobernador de la RM, Claudio Orrego, intenta construir su propio espacio pensando en una eventual carrera hacia La Moneda, los sobrevivientes de la catástrofe falangista luchan por ser los salvadores de un muy deslegitimado partido. Entre ellos, el diputado Alberto Undurraga y el senador Iván Flores- respaldado por Andrés Zaldívar y el ex Presidente Eduardo Frei- son algunos de las cartas para encabezar una colectividad que por estos días vive una situación terminal.

Luego de 65 años de historia, la Democracia Cristiana (DC) hoy atraviesa la que probablemente sea su mayor crisis interna, y enfrenta un complejo panorama para evitar su desenlace final. De hecho, en su próxima junta nacional, que se realizará a mediados de noviembre, se tomará una decisión respecto a la continuidad de la actual directiva, encabezada por el presidente interino, Aldo Marones, después de la renuncia forzada de su extimonel y alcalde de La Granja, Felipe Delpin.

En ese contexto, la crisis se agudiza con las recientes renuncias de los senadores Matías Walker y Ximena Rincón, quienes desde hace meses protagonizaban un enfrentamiento público con la mesa directiva de su partido, particularmente por su decisión de apoyar y hacer campaña por el Rechazo, contraviniendo la postura a favor del Apruebo definida por la junta nacional de la falange previo al plebiscito del pasado 4 de septiembre. Una salida que se suma a la del gobernador regional de Los Lagos, Patricio Vallespín, además del gobernador de la Región Metropolitana y excandidato presidencial, Claudio Orrego, quien dejó la DC el pasado 10 de octubre.

Precisamente, en los últimos meses, más de 800 militantes han renunciado a una colectividad que por estos días permanece con respirador artificial, muy cerca de caer en la temida intrascendencia definitiva. Sin ser parte del Gobierno ni pertenecer a la oposición- hoy administrada por la derecha-, actualmente la falange se encuentra sumida en una situación de incertidumbre, después de que su apoyo al Apruebo fue leído como una evidente señal de encuentro con el oficialismo.

Pero hoy, la realidad del partido es muy diferente a la de hace algunos años, cuando su peso político e histórico resultaba atractivo para la acumulación de fuerzas, cuyo ejemplo concreto fue su participación en los Gobiernos de dos extintos conglomerados: la Concertación de Partidos por la Democracia y la Nueva Mayoría. En la actualidad, según admiten desde las bases de la colectividad, la ausencia de una postura firme y de un horizonte político claro ha provocado que militantes clásicos renuncien, no solo porque no están de acuerdo con la gestión de la actual directiva, sino porque en el fondo saben que electoralmente la marca DC está depreciada y deslegitimada.

Al respecto, uno de los gremialistas que ha estado decidido en criticar públicamente la existencia de «dos almas» al interior del partido, es el senador por la región de la Araucanía, Francisco Huenchumilla, quien previo al plebiscito de salida alertó de la situación crítica de la falange, advirtiendo la posibilidad de una fractura definitiva. Defensor de la postura definida por su junta nacional a favor del Apruebo, el parlamentario asume que en este momento no podría desempeñar un rol activo en un eventual intento por salvar a la DC de su muerte, debido a que ha reconocido que está viviendo el ocaso de su carrera política, y debido a los últimos acontecimientos, estaría desencantado con los giros que ha tomado el país. Más allá de asumir un rol mediático, poco puede hacer el histórico militante falangista para evitar la catástrofe.

Precisamente, este viernes Huenchumilla dijo a CNN Chile que “la DC, en los últimos 20 años, fue perdiendo la batalla de las ideas y le fue ganando la operatoria, la máquina interna, el control del poder, el control del partido, el acceso a los cargos públicos, el clientelismo”. Además, el senador criticó a Walker y Rincón por ser los abanderados de un intento de «derechización» de la colectividad, entendiendo que «cuando la junta de la DC dijo Apruebo y connotados personeros se rebelaron contra eso, no acataron lo decidido en la junta y fueron los estandartes del Rechazo, pero no con un movimiento propio delante de la derecha sino con la derecha», puntualizó.

Por su parte, y en cuanto al destino de los salientes senadores Matías Walker y Ximena Rincón, eventualmente informarían en los próximos días sobre su repliegue al proyecto del Partido Demócrata, sumando eventualmente al exconvencional Felipe Harboe. Según detallan fuentes cercanas al emergente espacio, el objetivo es formar una colectividad que contenga el «espíritu concertacionista», y es muy probable que Rincón se transforme en su candidata presidencial. Si bien se especuló sobre la posible cercanía de los parlamentarios a Amarillos por Chile, es una opción que estaría descartada, debido a que, si bien Cristián Warnken es la cara visible, asumen que es un partido manejado por los extimoneles de la DC Gutenberg Martínez y Soledad Alvear.

Los caminos a partir de la crisis

En este escenario, el Partido Demócrata- con Walker y Rincón a la cabeza- no sería el único espacio gestado tras el paulatino desmembramiento de la falange. A su vez, la renuncia de Claudio Orrego, al que probablemente se sume la alcaldesa de Peñalolén y presidenta de la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM), Carolina Leitao, responderían a otro intento. Ellos, al haber sido del Apruebo, buscarían armar un referente propio, más socialdemócrata, con Orrego a la cabeza, con miras también a cimentar una futura carrera presidencial.

En tanto, entre los militantes sobrevivientes de la desintegración del partido se planean estrategias y construyen posibles intentos para reconducir la tienda, salvándola de su extinción. Entre ellos, el diputado Alberto Undurraga, quien aseguró que se encuentra actualmente en conversaciones privadas para decidir los pasos a seguir, podría hipotéticamente asumir la responsabilidad de ir por la presidencia, con la ilusión de recomponer el partido, ya que lo vería como una oportunidad de quedar en la historia.

Precisamente, en un video enviado por Undurraga a los militantes, planteó que «la renuncia de dos gobernadores, de una senadora y un senador, dan cuenta de la profundidad de la crisis de la DC, pero creo que hay que jugarse por una solución institucional por profundas reformas en la Democracia Cristiana, y a partir de ello construir con otros partidos y otros movimientos un nuevo referente de centro izquierda, para volver a reencontrarnos todos los que pensamos parecido».

Paralelamente, y según admiten desde la falange, fuera de todo pronóstico, los más longevos militantes y defensores de la tradición histórica del partido, como el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y el extimonel DC, Andrés Zaldívar, estarían moviendo los hilos para instalar otra directiva, con el control en sus manos, considerando al senador Iván Flores como su candidato a la presidencia.

Aún en incógnita se mantiene la postura que tomará la senadora y excandidata presidencial, Yasna Provoste, quien ha perdido influencia y liderazgo, según reconocen desde sus bases. Considerando que su principal rol en los últimos meses fue el contrarrestar la figura de Ximena Rincón, la parlamentaria se queda sin rival y eventualmente, con pocas herramientas para contribuir a la reconfiguración del partido.

Es así como se construye la trama de la descomposición de un tradicional espacio político en Chile, que vivirá en las próximas semanas instancias de suma importancia para definir su destino. Para evitar que la DC y sus hoy confusos lineamientos sucumben y pasen al olvido, históricos militantes se enfrentarán para asumir el papel de “salvadores” de un partido fragmentado, en el límite de la intrascendencia.

Publicado en: Notas, Politica, Slider Etiquetado como: crisis en la DC, DC, Democracia Cristiana, El Mostrador

¿Divorcio entre economistas y políticos o el fin del predominio de la economía neoliberal?

septiembre 28, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario


Por Eugenio Rivera Urrutia

Integrante de Fundación Chile XXI

No hay un divorcio entre política y técnica, sino un proceso de disolución de un sistema político que subordinó la lógica política y la deliberación democrática a una supuesta lógica técnica, a la cual solo accedían algunos elegidos. Como contrapartida, está en construcción un nuevo orden constitucional que releva la deliberación y el diálogo político en la resolución de los problemas económicos, sociales y medioambientales.

En apoyo a este nuevo orden están convocados los especialistas en las diversas materias, que en ningún caso pueden ser sustituidos por una disciplina, como fue el caso en el periodo que termina.

Los profundos cambios que está viviendo el país a partir del 18-O, que ha puesto en cuestión el pacto de la transición, el blindaje constitucional de la política y el presunto carácter técnico de las decisiones de política pública en los últimos 30 años, son interpretados por algunos medios y grupos interesados como el “divorcio” entre economistas y políticos.

Tras el “populismo” o “voluntarismo” que algunos quieren ver en los recientes debates, lo que colapsa –como colapsó la Constitución del 80, por el triunfo del Apruebo en el plebiscito– es el orden político que legitimó la subordinación de la deliberación política democrática a una lógica económica financiera presentada como decisión técnica. Es lo que el debate académico ha llamado la “democracia semisoberana” (Carlos Huneeus), la democracia blindada frente a la ciudadanía (Fernando Atria).

Mitología en torno a la supuesta racionalidad técnica de las políticas públicas de los últimos 30 años

Un exsenador, que no leyó el programa de Gobierno que presuntamente apoyaba, considera que lo que hubo en los 20 años de Concertación fue “una lógica virtuosa entre la política y la economía” que, al quedar atrás como efecto del 18-O, constituye una “autoderrota porque no se puede gobernar sin conciencia sobre las posibilidades y los límites de la economía”.

Tres aspectos quedan fuera de las consideraciones del exsenador:

1) Lo que él llama “lógica virtuosa” representa una forma específica de interrelación entre economía y política, establecida en el contexto particular de un pacto social estructurado sobre la base de la imposición de un orden constitucional instaurado en dictadura, que limitaba la soberanía popular e imponía límites estrictos a la deliberación y decisión política. No era posible, por ejemplo, discutir sobre el cambio constitucional (los variados cambios constitucionales, incluido el del 2005, no afectaron los elementos fundamentales de la Constitución del 80), la falta de control civil efectivo sobre la FF.AA. y Carabineros, el sistema previsional, el sistema de salud, etc. La “virtuosidad” colapsó el 18-O, cuando la ciudadanía se rebeló contra las pensiones miserables, las deudas educacionales, el bajo financiamiento de la salud pública, todo lo cual era presentado como un resultado inevitable de la racionalidad técnica.

2) El presunto predominio del conocimiento técnico en la toma de decisiones en los últimos 30 años es, a lo menos, discutible desde dos puntos de vista. En primer lugar, varias decisiones políticas fueron justificadas como decisiones técnicas, pero correspondían fundamentalmente a decisiones políticas. Un ejemplo de ello es la privatización de las empresas de agua y la privatización de buena parte de los yacimientos de Codelco destinados a reemplazar los yacimientos que iban cumpliendo su vida útil. En este último caso, se enajenaron dichos yacimientos arguyendo que el Estado no tenía los recursos humanos ni financieros para llevar adelante la explotación. Ello, en circunstancias que fueron principalmente trabajadores de Codelco, reclutados por las empresas privadas, los que llevaron adelante la explotación privada del mineral.

Tampoco existía razón técnica que justificara la presunción de que el Estado no pudiera conseguir los recursos financieros para explotar yacimientos cuya alta ley garantizaba una gran rentabilidad y, por tanto, era una solicitud que muchas fuentes de financiamiento se habrían interesado en responder. Las ganancias extraordinarias obtenidas por las empresas privadas del cobre a lo largo del periodo son prueba de ello –ver Gino Sturla y otros (2018), “La riqueza regalada a la gran minería del cobre en Chile: Nuevas estimaciones, 2005-2014”, Revista de la Cepal, número 124–. Fue también una decisión política la que buscó transformar la educación a partir de un perfeccionamiento del subsidio a la demanda a la educación privada subvencionada, manteniendo los problemas de inequidad y desigualdad del sistema, en lugar de apostar al fortalecimiento de la educación pública, como apuestan los principales países desarrollados. Esta política generó la movilización estudiantil en torno al rechazo del lucro en la educación, que fue el primer cuestionamiento masivo al modelo neoliberal.

Si hubo decisiones políticas vestidas de decisiones técnicas –como la mayoría de las decisiones del Banco Central–, hubo también rotundos fracasos de política pública, asociados a la incompetencia gubernamental. En efecto, cuesta ver la virtuosidad técnica, por ejemplo, del Transantiago, que, basado en un criterio económico estrecho, no fundamentado sino en el autoritarismo del Ministerio de Hacienda, y contra toda opinión técnica de los especialistas en transporte, generó la peor catástrofe de la política pública posrestauración de la democracia. Ello, pues se quiso ajustar el costo del proyecto en materia de infraestructura vial y el número de buses requeridos, a la tarifa que los economistas que encabezaron el ministerio indicado consideraron que era la razonable. ¿Cuál es la virtuosidad técnica de los diferentes mecanismos de financiamiento de la educación, incluido el CAE que ha dejado endeudados en miles de chilenos y chilenas que ven afectados sus proyectos de vida? ¿Cuál era el sentido de poner como intermediaria a la banca privada, que sin correr riesgo alguno tuvo cientos de millones de utilidades?

3) No deja de llamar la atención la forma en que el exsenador mencionado, en primer lugar, acusa al voleo a personas no especificadas de que pretenden gobernar sin conciencia sobre las posibilidades y los límites de la economía. El Gobierno y varios economistas –algunos presuntamente de oposición– afirmaron que se violaban los límites de la economía cuando se pedía un mayor apoyo a las familias en el 2020. Por ello el apoyo no alcanzó sino un 2,4% del PIB, cifra muy por debajo de lo gastado por muchos países desarrollados. No obstante, en el 2021 el apoyo subió a más de 8 puntos del PIB. ¿Por qué lo que era un despropósito el 2020 era correcto el 2021? La presunta racionalidad de la política gubernamental en el 2020 fue un detonante de la política que autorizó retiros de los fondos de pensiones. Quizás la idea del Gobierno fue gastar poco en el 2020 para gastar mucho el 2021, para así ganar las elecciones de convencionales, presidenciales y parlamentarias de este año.

Es difícil concluir si el análisis del exsenador es producto de la falta de profundización en el análisis de las razones que han conducido la toma de decisiones en el periodo reciente, que le impide distinguir entre decisiones tomadas en medio de la crisis social que vive el país o simplemente mala fe, al querer desacreditar políticamente a quienes impulsan el cambio del pacto social que rigió al país en las últimas décadas. Al contrario de lo que opina otro exsenador, el problema no es “la ignorancia (de los parlamentarios) de lo que opera la economía” sino la ignorancia de algunos sobre las condiciones políticas necesarias para que opere la economía. Difícil encontrar un mejor ejemplo de esta ignorancia, que lo que demuestra la directora de la DIPRES cuando, en una entrevista con El Mercurio, señala que “el nivel del gasto en el Presupuesto no es una definición política” (lunes 27 de septiembre 2021, p. B2).

¿Políticos versus economistas o fracaso de la teoría económica ortodoxa?

Predomina la tendencia en muchos medios de hablar genéricamente de una presunta confrontación entre economistas y políticos. Es poco razonable no distinguir al interior de unos y otros. Entre los políticos no es lo mismo un JAK, un Sichel, una Yasna Provoste o un Gabriel Boric. Todos se relacionan de manera muy diferente con las diversas corrientes económicas y piensan de manera diversa la relación entre economía y política. Tampoco es posible hablar de “los” economistas. Keynes representaba posturas al interior de la teoría económica ubicadas en las antípodas de Hayek y Friedman.

Es necesario, por tanto, ser más precisos. En los 70 no fueron “los” economistas, sino específicamente los economistas keynesianos los que perdieron credibilidad al fracasar sus recomendaciones de política económica frente al fenómeno de la estanflación, esto es, la presuntamente imposible coexistencia entre estancamiento económico e inflación. Prueba de que no eran “los” economistas, fue justamente que, mientras perdía influencia el keynesianismo, la ganaban los economistas inspirados en Friedman y Hayek. De una forma similar, el colapso del socialismo realmente existente hizo perder toda influencia al pensamiento económico marxista, que sostenía que la eliminación del mercado y la empresa privada, junto con la planificación centralizada, asegurarían que el socialismo vencería al capitalismo en la lucha entre ambos sistemas.

Desde el 2008, el pensamiento económico neoliberal –que apostó a la total liberalización de los mercados, en particular del mercado financiero, que sostuvo que las reglas y los incentivos aseguraban el perfecto desempeño de los mercados, que el Estado era por definición ineficiente y que su intento de corregir los problemas del mercado era inconducente– es profundamente cuestionado. En efecto, como señaló el Premio Nobel Paul Krugman en The New York Times el 2009:

«Es difícil de creer ahora, pero no hace mucho, los economistas se felicitaban por el éxito de su campo. Esos éxitos, o eso creían, fueron tanto teóricos como prácticos, lo que condujo a una era dorada para la profesión. En el aspecto teórico, pensaban que habían resuelto sus disputas internas. Por lo tanto, en un artículo de 2008 titulado ‘El estado de la macro’ (es decir, la macroeconomía, el estudio de cuestiones generales como las recesiones), Olivier declaró que ‘el estado de la macro es bueno’ (solo meses antes de la crisis financiera/económica global). Las batallas de antaño, dijo, habían terminado y había habido una ‘amplia convergencia de visión’. Y en el mundo real, los economistas creían que tenían las cosas bajo control: ‘el problema central de la prevención de la depresión ha sido resuelto’, declaró Robert Lucas de la Universidad de Chicago en su discurso presidencial de 2003 ante la Asociación Económica Estadounidense».

La crisis mundial del 2008-2009 terminó con las ilusiones del libre mercado. Fue crucial el rol del Estado en EE.UU. y en Europa para sacar a los países y a la economía mundial del colapso. La economía china que, pese a la fuerte presencia de capital privado nacional y extranjero, tiene una presencia determinante del Estado, fue decisiva para sacar a la economía global del marasmo. En los últimos 10 años ha convivido un fuerte crecimiento de la liquidez global con tasas de interés cero o negativas y tendencias deflacionarias, poniendo en cuestión convicciones esenciales de la economía neoclásica. En la crisis de la pandemia, los Estados jugaron un papel crucial en la lucha contra el COVID y el auxilio de personas y empresas. Hoy, tanto Estados Unidos como Europa están poniendo en marcha programa fiscales cuantiosos para recuperar la infraestructura, fortalecer la educación y la innovación.

Las generaciones de economistas que jugaron un papel fundamental en las decisiones de política pública en los últimos 30 años fueron educadas en su mayoría en el contexto del predominio de las corrientes conservadoras del pensamiento económico. Milton Friedman primero y luego los teóricos de la teoría de las expectativas racionales, marcaron la formación de estos economistas. Premisas básicas de esta perspectiva son el individualismo metodológico, la concepción de la economía como emparentada con las ciencias físicas, separada de las ciencias sociales que entiende lo económico como un sistema cerrado, con leyes propias y que provee al análisis de los sistemas sociales y políticos de un instrumental analítico insuperable (en particular, la teoría del Public Choice, esto es, el análisis microeconómico aplicado a la política y a la sociedad) y una teoría de la racionalidad que en último término se entiende como la persecución del interés propio, entre otras ideas básicas.

Estas ideas, entendidas como “modernas”, han sustentado concepciones que tuvieron un rol decisivo en la fijación de las políticas públicas, la idea de un Banco Central como instancia técnica que incide fuertemente en las decisiones políticas y que carece de cualquier control democrático, el predominio del cálculo financiero más allá del rol presupuestario en la toma de decisiones sobre educación, salud, infraestructura, pensiones, sin consideración de los aspectos técnicos de otros profesionales expertos en las áreas indicadas. De esta forma, en lugar de un diálogo entre especialistas de distintas materias en contacto con la ciudadanía, tiene lugar la dictadura del pensamiento económico neoliberal.

Las consecuencias de esta manera unilateral de abordar los problemas políticos y las distintas dimensiones de la política pública, incidieron en la creciente desafección ciudadana respecto del sistema político, en el fracaso de varias políticas públicas cruciales (ya se mencionó, el Transantiago, el CAE, la reforma educacional en el primer Gobierno de Bachelet) y en la imposibilidad de avanzar en diversos temas al querer imponer un criterio técnico estrecho a la voluntad ciudadana o a las opiniones de otros economistas y otros técnicos. Los “técnicos” del sistema de pensiones durante 40 años han pretendido convencer a la ciudadanía de que no hay otro sistema como el de capitalización individual, pese a que no es en ningún país desarrollado la columna vertebral de los sistemas de jubilación.

En consecuencia, no hay un divorcio entre política y técnica, sino un proceso de disolución de un sistema político que subordinó la lógica política y la deliberación democrática a una supuesta lógica técnica, a la cual solo accedían algunos elegidos. Como contrapartida está en construcción un nuevo orden constitucional que releva la deliberación y el diálogo político en la resolución de los problemas económicos, sociales y medioambientales. En apoyo a este nuevo orden están convocados los especialistas en las diversas materias, que en ningún caso pueden ser sustituidos por una disciplina, como fue el caso en el periodo que termina.//ELF

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El camino para reencontrar a los chilenos

diciembre 6, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

Por Fuad Chahín

Presidente de la Democracia Cristiana (DC)

Se equivocan quienes creen que la solución a la crisis se agota con una salida de los militares a poner orden. La solución opera en clave política y de liderazgos que dejen egoísmos, miopías ideológicas y se sienten a una mesa no solo para acordar los términos de un proceso constituyente refundacional, sino sobre todo para abordar respuestas estructurales, y eventualmente dolorosas para toda una élite, a las demandas por dignidad. Nosotros estamos disponibles, pero el Presidente Sebastián Piñera tiene la última palabra.

Hoy, qué duda cabe, hay una demanda claramente establecida por dignidad.

¿Pero cuál es su trasfondo y contenido?

Primero es una demanda por un cambio radical de las relaciones de poder, del uso del Estado y del mercado como espacios generadores de oportunidades y libertades y no perpetuadores de abusos y asimetrías.

Una demanda que pide hacerse cargo del alto costo de vida (uno de los más altos de Latinoamérica), ello como resultado de una estructura de relaciones económicas convenientemente ideologizadas y permisivas con intereses y beneficios concentrados en pocos. Estructura que por lo demás ha atentado contra las bases teóricas del propio sistema: lo vuelve ineficiente y políticamente vulnerable.

Es un contrasentido sostener el costo de vida actual en Chile, que no se condice ni con la calidad de lo ofertado ni con su precio en el mercado internacional –algunos productos de primera necesidad son más caros que en Europa–. El actual estado de cosas no permite el acceso a grupos emergentes a bienes básicos como salud, vivienda y educación y solo encarece el gasto público y subsidios estatales (basta ver, por ejemplo, las millonarias e ineficientes transferencias desde el sistema público de salud hacia las sociedades médicas privadas).

También se trata de una demanda concreta por una mayor eficacia del Estado. Nuestro Estado no ha sido capaz de adaptarse y dar respuestas a los cambios del entorno (economía mundial, conflictos emergentes, diversificación de demandas ciudadanas). Lo que tenemos hoy es un Estado ausente, ineficiente, si no, capturado por ciertos intereses.

Hay además una frustración frente a la incapacidad, indolencia y juicio de realidad de buena parte de la élite (clase política y empresarial) que se niega a un cambio de las reglas del juego, que a la fecha, y salvo el ítem dietas, no muestra mayores sacrificios para avanzar en equidad. Las grandes empresas y altos patrimonios aún no se pronuncian respecto a cómo aumentar considerablemente su aporte para financiar pensiones, salud o educación dignas y terminar con los abusos, y en cómo alivianar la carga de la clase media.

El Gobierno tampoco parece presionar por este ejercicio a propósito de la reciente discusión del presupuesto público. Aquí, ni el Presidente o el ministro de Hacienda parecieron preguntarse qué proporción de los 70 mil millones de dólares que componen dicho presupuesto recaen sobre lo tributado por la clase media (contribuciones, IVA, impuesto a los combustibles), y qué aporte entrega esta clase social de las utilidades de industrias como la banca, el retail, las AFP o las múltiples concesionarias de servicios públicos. Menos consideraron ampliar el gasto público (que en el caso de Chile llega al 10.9 % del PIB frente al 20.1 % de la media OCDE), en un escenario de menor crecimiento, aumento de desempleo y explosión social.

Por último, es una demanda por ser parte de algo más importante que uno mismo y un acto de consumo. Manifiesta un sentido de trascendencia, una creciente necesidad por reconstruir la comunidad como un espacio indispensable para el pleno desarrollo de la persona, dejando atrás el culto al individualismo, al exitismo y una competencia desenfrenada que a la postre segrega a millones.

¿Qué hacer entonces para avanzar en dignidad, salir del estado de violencia y reencontrar a los chilenos?

Como Democracia Cristiana, creemos que se debe establecer una agenda de reformas estructurales y culturales que ponga un dique de contención a los populismos y contenga la creciente polarización y escalada de delincuencia. Hoy es evidente una renuncia del Gobierno a gobernar y aprovechar esta crisis social como una gran oportunidad para liderar y convocar con urgencia a actores políticos, económicos y sociales a trabajar sobre una agenda de cambios estructurales más allá de medidas parche.

No obstante esa renuncia, la Democracia Cristiana tiene un compromiso con el país y opera sobre una ética de la responsabilidad. Entendemos que la única fórmula para terminar con las movilizaciones, aislar a los subversivos, y sintonizar con una mayoría moderada que se expresa en la calle y apoya las demandas antes expuestas (hoy se mantiene en el 70%), es asegurando respuestas de fondo a sus demandas.

Se equivocan quienes creen que la solución a la crisis se agota con una salida de los militares a poner orden. La solución opera en clave política y de liderazgos que dejen egoísmos, miopías ideológicas y se sienten a una mesa. No solo para acordar los términos de un proceso constituyente refundacional, sino sobre todo para abordar respuestas estructurales, y eventualmente dolorosas para toda una élite, a las demandas por dignidad. Nosotros estamos disponibles, pero el Presidente Sebastián Piñera tiene la última palabra.

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DC le pasa la cuenta a Piñera por blindaje a Castillo y reitera rechazo a proyectos de Control Preventivo y Admisión Justa

marzo 17, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

El presidente del partido, Fuad Chahín, sostuvo que la falange no aprobará iniciativas que a su juicio son «muy modestas y apuntan a cuestiones más efectistas que efectivas», publica ElMostrador.cl. 

«No estamos disponibles a la idea de legislar para reponer el criterio de selección de parte de los colegios», señaló frente a la propuesta de Educación y, frente a la medida policial, criticó que «pasamos de ‘los niños primero’ en la fila a someterlos a controles preventivos de identidad, es decir, sin que existan ningún indicio de haber cometido un delito», dijo.

La semana pasada, el presidente de la Democracia Cristiana (DC), Fuad Chahín, respondió a las declaraciones del Presidente Sebastián Piñera, quien defendió la permanencia del subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo, altamente cuestionado por su rol en el ocultamiento del informe sobre la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva.

Hoy, el timonel de la falange le pasó la cuenta al Presidente y, en entrevista con La Tercera, lanzó duras críticas hacia los proyectos del Gobierno advirtiendo que su partido no dará los votos para dos proyectos emblema de la actual administración Piñera: el control preventivo de identidad y Admisión Justa.

Frente a este último, consultado por los vitales votos de la DC para la aprobación de la iniciativa de Educación, Chahín señaló que «hay una posición clara de la bancada que tiene respaldo del partido».

«No estamos disponibles a la idea de legislar para reponer el criterio de selección de parte de los colegios. La idea nuestra era rechazar la idea de legislar y la división del proyecto no apunta a temas sustantivos. Por lo tanto, si sólo es un tema técnica legislativa, no hay ninguna razón para poder aprobar en esos términos la idea de legislar», sentenció.

¿Y los niños primero?

Frente a la medida policial, el presidente de la DC criticó que «pasamos de ‘los niños primero’ en la fila a someterlos a controles preventivos de identidad, es decir, sin que existan ningún indicio de haber cometido un delito. Eso efectivamente atenta contra los derechos del niño».

Chahín agregó que esta es una medida del Gobierno para tratar de esconder su fracaso en el combate de la delincuencia. «Me parece increíble que la defensora de la niñez y la directora del Sename sean críticas del proyecto, sin embargo por la encuestitis se impulse de todas maneras», comentó.

Dicho esto, con un rotundo no, el timonel falangista dijo «por ningún motivo». «Así como está Admisión Justa y el proyecto de control preventivo no cuentan con los votos».

Consultado sobre si ha cambiado la actitud de la DC frente al gobierno y si existe la posibilidad de una chance para el diálogo, Chahín contestó que no solo hay chance, «nosotros hemos estado dialogado con el gobierno», dijo.

«Para la reforma tributaria la DC ha actuado con una responsabilidad patriótica. Ahora el Gobierno tiene que ser capaz de demostrar su declarada disposición de dialogar y a buscar acuerdos. Además, tiene que entender que si logra aprobar la idea de legislar sin una base de apoyo amplio, puede existir una discusión en particular larga y traumática, que puede generar un estancamiento en la economía, de un año o un año y medio», concluyó.

Factor Luis Castillo

Finalmente, respecto a la salida de Luis Castillo de la subsecretaría, Chahín apuntó a que «es el gobierno el que tiene una contradicción vital».

«Como lo hemos acordado formalmente en el consejo nacional. No hemos vuelto a formar parte de instancias pre-legislativas formales y el subsecretario no es un interlocutor válido para nosotros. Eso es un problema para la gestión de salud del gobierno y es un problema de consistencia política porque es inexplicable que alguien que tiene un reproche ético, que incluso se manifiesta en la sentencia del juez Madrid, se mantenga en un cargo tan importante», manifestó.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: DC, Democracia Cristiana, El Mostrador, Fuad Chahín

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