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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Camilo Escalona

Solo van quince días

marzo 29, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona 

Exsenador y presidente PS

Se viven los primeros días del Gobierno de Gabriel Boric y ya se observa a ciertos actores del acontecer político recargados de afanes de protagonismo y tratando de poner los impulsos individuales como el centro del devenir social del país.

En la derecha rasgaron vestiduras por la presencia de Iskia Siches en Temucuicui y anunciaron una interpelación en la Cámara, oficios a Contraloría e incumplimiento de obligaciones ministeriales. Un carnaval de dimes y diretes después del largo veraneo de una derecha derrotada y sin propuesta. Por cierto, desde el gran empresariado se levantaron airadas exigencias ante la voluntad gubernamental de realizar una reforma tributaria que toque aunque sea en algo sus cuantiosas fortunas y privilegios.

Pero, también apareció gente cercana con airadas réplicas a hechos relacionados con el Gobierno en cuanto Poder Ejecutivo, pero que no son de su directa responsabilidad, como la conducta de Carabineros ante disturbios o manifestaciones callejeras. Se exige la inmediata reorganización de la institución, pero esa definición es uno de los objetivos más relevantes de la Convención Constitucional.

Asimismo, a propósito del trámite con urgencia de la ley de amnistía para procesados por el estallido social sobrevinieron iracundos reproches en contra del ministro Giorgio Jackson, en que se mezclaba la ultraderecha con legisladores oficialistas en un coro inusitado de tonos agresivos, incluso destemplados.

Ahora bien, fue preparada una andanada especial para descalificar al ministro de Hacienda, Mario Marcel, con la expresa intención de desautorizar su trabajo, tildándole de «neoliberal». Son métodos reprobables de quienes se auto otorgan la condición de oráculos infalibles, dueños de la verdad absoluta, sin argumentos que sostengan sus desmesuradas pretensiones.

Así, se insinúa un estilo de perfilamiento a costa del nuevo gobierno con mensajes grandilocuentes, «provocadores», en los que se proclama que no se puede «decepcionar» al pueblo o que a los conductores del gobierno les «falta calle».

Ese es un modo de atacar indirectamente al Presidente Boric, en circunstancias que no existe un tiempo político y un conjunto de hechos que lo justifiquen; por eso, también se pueden graficar esas conductas como el mal hábito de andar a empujones, preparando peleas futuras lo que resulta, en esta etapa inicial, claramente inconducente.

Este estilo político es nefasto, provoca un prematuro desgaste de la conducción política, socavando la fuerza y convocatoria del Gobierno. No se lograra dirigir eficazmente el Estado si persiste una conducta de oposición interna que no es explícitamente opositora, pero que causa mucho daño.

Esa actitud afectará inevitablemente a los liderazgos que actúan con la rectitud necesaria y bregan tras los objetivos compartidos, así se repetirá una de las peores prácticas de los llamados «30 años», la conducta díscola dará popularidad fácil y el apoyo y respeto con las tareas colectivas (que no dan popularidad) tendrá que ser asumida y sufrida por quienes actúan con lealtad para lograr el objetivo común.

A la larga, la acumulación de tensiones rompe la cohesión y se impone la dispersión que paraliza los esfuerzos y desordena las fuerzas haciendo imposible una acción política fecunda. A eso lleva la cultura individualista que surge del neoliberalismo que tanto se critica, cada actor opera de acuerdo a su exclusivo interés personal.

En suma, estas señales al inicio del gobierno son preocupantes, en el balance político difícilmente habrá resultados positivos cuando en la tarea común el «fuego amigo» ataca y desgasta sin previo aviso. El proceso de reformas exige otra disposición política y una mentalidad de unidad que derrote las tendencias al desorden y la dispersión.

Hay un imperativo histórico de actuar con lealtad y coherencia que no debe ser transgredido. Los cambios estructurales son indispensables, más aún, están solemnemente comprometidos con Chile, para concretarles debe haber democracia y un gobierno sólido y robusto. Los partidos de izquierda y centroizquierda deben apoyarlo con todas sus energías y capacidades. No habrá reformas ni transformaciones si el gobierno se debilita y entrampa por las disputas internas. Hay que entenderlo pronto.// ELF

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Escalona y segunda vuelta presidencial: “Es una elección bien estrecha, no está resuelto quién va a ganar”

diciembre 13, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

El otrora senador socialista conversó con ADN Hoy, donde se refirió también a la visita de la expresidenta Michelle Bachelet: “entiendo que su voluntad es votar y respaldar a Gabriel Boric”.

A solo días de las votaciones que definirán quién será el Presidente de la república desde marzo del 2022, un diagnóstico aparece transversal: la elección está abierta. Sobre ello, la llegada de la expresidenta Michelle Bachelet podría influir; también los apoyos de los partidos de la época de la Concertación y la Alianza, o los 900 mil votos del presidenciable Franco Parisi. Sobre ese abanico de posibilidades el exsenador socialista Camilo Escalona conversó este lunes en ADN Hoy.

Lo primero que hay que saber, dijo Escalona, es que esta es “una elección bien estrecha. No está resuelto quién va a ganar. Desde mi mirada, el protagonismo le corresponde a Gabriel Boric”, dijo el exsenador.

Además, hizo una lectura de los apoyos que el propio Boric ha recibido. “Creo que el conjunto de fuerzas (el apoyo sin condiciones de la oposición, de Ricardo Lagos, etcétera) lo posicionan a él en condiciones de ganar en segunda vuelta. Depende de la voluntad de conciencias que ese día concurran a votar”, señaló.

Ante la posibilidad de que el rol de la expresidenta Bachelet pueda influir en los resultados, el Camilo Escalona indicó que “entiendo que su voluntad es votar y respaldar a Gabriel Boric. De eso no cabe duda, es la naturaleza de las cosas: por su definición de socialista, por su vida, en fin”.

La atención para Escalona, sin embargo, está en la vereda de enfrente. “Me dan escalofríos cuando el candidato Kast confirma que el programa señala que pretende que el Presidente de la República pueda agregar, dentro de sus atribuciones en los Estados de Excepción, la detención de personas en lugares donde no sean cárceles. En lugares secretos, como la DINA. No es una interpretación. Los hechos fueron muy crudos. Miles de jóvenes socialistas fueron detenidos y trasladados a esos lugares, de esa manera. Están de por medio valores democráticos fundamentales y no hay nada más importante para nosotros que esos valores”, explicó.

 

Pero para enfrentar este escenario, el socialista apuntó al trabajo y la memoria de los partidos políticos y las colectividades. “Las fuerzas políticas permiten hablar desde esa historia. Estamos en una bifurcación de camino. Estamos en una encrucijada decisiva“, definió.

Resabios de la exconcertación

Con todo, para Camilo Escalona los trabajos colectivos de la Concertación “se debilitaron y fueron sobrepasadas”.

“Esta es la primera ocasión en que su candidatura no pasa a segunda vuelta. Efectivamente hay un retroceso. Frente al análisis de los 30 años, nosotros no fuimos capaces de resolver adecuadamente el dilema que se planteó entre encontrarlo todo bueno o encontrarlo todo malo”, sostuvo.

“No generamos una mirada objetiva para poder valorar lo bien hecho y criticar lo mal hecho. La autocomplacencia generó conformismo y el país se daba cuenta que había requerimientos profundos a los cuales nuestra coalición no estaba siendo capaz de responder: los abusos de poder en el ámbito económico, las colusiones, la burocratización del aparato público, la irrupción del movimiento feminista, los desafíos de la comunidad de la diversidad sexual. La exconcertación se quedó atrás“, concluyó Escalona.

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La política del avestruz no sirve

noviembre 19, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Exsenador y expresidente del PS

Este jueves 18, después de largos e intensos esfuerzos de los comandos y sus adherentes, cerraron legalmente las diferentes campañas electorales a la espera del veredicto definitivo de la ciudadanía el domingo 21.

Este momento decisivo será una jornada de máxima expresión del ejercicio de la soberanía popular, en concordancia con el principio de igualdad ante la ley, la persona tiene un voto en cada cargo a elegir. Eso es lo esencial, sea trabajador o empresario, deportista o jubilado, no importa el volumen de la cuenta corriente, si tiene o no inversiones ocultas o camufladas en “paraísos fiscales” o exclusivamente sus manos y su trabajo para ganarse el pan y sobrevivir.

En estas circunstancias excepcionales, las élites de oligarcas y tecnócratas, se inundan de ansiedad y tratan de torcer, desviar o manipular la opción a tomar por las personas que concurren a sufragar en los centros de votación, son millones de preferencias individuales que se convertirán en una decisión de envergadura nacional porque determinará las autoridades que dirigirán el Gobierno o instituciones de un rol crucial como el Parlamento o los Consejos Regionales.

Con ese fin, los centros dirigentes de las finanzas, conglomerados industriales o de servicios y otros núcleos de gran poder de decisión, destinan grandes cantidades de dinero a fortalecer, potenciar y arreglar la imagen de las candidaturas que respaldan, así como, tratando de esconder su autoría, desprestigian, alimentan rumores e insidias de aquellas opciones que les desagradan.

Asimismo, financian centros de estudios con personajes de sonoros apellidos y aspecto severo e inquisitivo que dictan cátedra de lo humano y lo divino para excusar o justificar injusticias sociales, también para lamentar cínicamente atroces violaciones de los Derechos Humanos e incluso suavizar o disfrazar crímenes abyectos.

Todos a votar

De modo que las votaciones son una jornada democrática excepcional. No hay otro minuto para el hombre y la mujer de un hogar humilde y de familia trabajadora como el que se vivirá en la elección del próximo domingo. Desde sus orígenes el movimiento obrero, con Recabarren a la cabeza luchó por el voto universal y no sólo de los ricos, en esa vía avanzó la Constitución de 1925 que logró el fin del voto censitario y, en los años 50, se conquistó el derecho a sufragio de las mujeres. Esa es la raíz de la izquierda chilena, con el tenaz liderazgo de Salvador Allende, que forjó una conciencia de enorme valoración del voto de la ciudadanía.

Lamentablemente, la ultra izquierda atacó duramente esa cultura popular, de sumar fuerzas avanzando gradualmente, le llamaron despectivamente “electoralismo” o “entreguismo electoral”, así, en la población Lo Hermida, antes del golpe de Estado el siniestro criminal y torturador “el guatón Romo”, disfrazado de “revolucionario” se dedicó a difamar el sufragio popular. Los provocadores predicaban la “abstención” y se mofaban del “reformismo”, pregonando el “todo o nada“. Después, durante 17 años, la dictadura desacreditó la política dejando una huella que se arrastra hasta hoy.

Ahora bien, el camino democrático que se ha seguido, con sus aciertos, errores y contradicciones, está ante dos rutas totalmente opuestas. El dilema es una caótica regresión autoritaria o reformas que den justicia y estabilidad a Chile. En esta disyuntiva hay que ir a votar para dignificar la democracia y lograr que la institucionalidad sea capaz de evolucionar para llevar a cabo los cambios que tanto se anhelan. Esta ocasión no se puede dejar pasar. No hay omisión posible.

Decir que no se va a votar en la primera vuelta, pero que si se irá a la segunda es una negligencia que ofende gravemente las luchas democráticas y por la justicia social de tantas décadas, así como, socava y deteriora la responsabilidad política y social.

Ahora que asomó su rostro el neofascismo, crece la importancia de cada voto, porque cada sufragio contra la desigualdad y por la justicia social en democracia permite bajar el porcentaje y, por tanto, el peso político del candidato del negacionismo y el mercantilismo, así, es evidente que la política del avestruz no sirve, no hay que quitarle el traste a la jeringa. Hay que ir a votar.

Por eso, el compromiso debe ser activar la base social democrática en un intenso despliegue de cierre, apoyando nuestras candidaturas e ir a las urnas el próximo Domingo, la clave es sumar voluntades y derrotar la regresión autoritaria.

Esas son condiciones necesarias pero no suficientes, los cambios demandan como pilar indispensable la conducción política que los realice, por tanto, hay que lograr que Yasna Provoste pase a la segunda vuelta y asegurar una clara derrota del neofascismo que permita avanzar en reformas democráticas que den gobernabilidad y justicia social a Chile. //ELF

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Chile tiene derecho a la decencia: Acusación Constitucional contra Piñera está plenamente justificada

octubre 7, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Exsenador y expresidente del PS

El impacto de la investigación periodística internacional, sobre depósitos y fraudulentas inversiones de personeros políticos y figuras públicas del mundo global en “paraísos fiscales” para evadir el pago de impuestos, incluido en esos hechos el actual gobernante de Chile Sebastián Piñera, generó un vuelco político de incalculables consecuencias.

Se trata del uso del cargo en contra del interés nacional en el ámbito económico y en abierto perjuicio de la sustentabilidad ambiental, es decir, hay notable abandono de deberes como Jefe del Estado para facilitar la posición negociadora de quienes representan sus intereses, a través de las entidades comerciales correspondientes.

En este caso, la conducta de abandono de sus obligaciones como Jefe del Estado, se originan en su participación en el proyecto de inversión minera Dominga, situado en la Región de Coquimbo, una operación financiera que traspasó activos por un valor que multiplicó por más de 10 veces el valor original de la inversión de capital, favoreciendo los intereses personales y familiares del gobernante en grado superlativo.

El gobernante negó ante el país los hechos, lo hizo con bajísimo convencimiento y en una rutina que estuvo lejos de su empalagosa retórica que lo caracteriza. Los hechos son tan evidentes y abrumadores que pareció una presentación “por cumplir”, como para que no se dijera que no fue capaz siquiera de defenderse de tan gravísimos hechos.

La Acusación Constitucional en contra de los más altos funcionarios del Estado, incluido el Presidente de la República, está inscrita en el ordenamiento institucional desde antes de la Constitución del 80. De hecho, Piñera ya libró de una que no fue aprobada.

Este instrumento jurídico político e institucional requiere de un elevado quórum para que siga su curso, en la Cámara, donde se inicia el trámite requiere de la mayoría absoluta de los miembros de la Corporación, en el caso de alcanzarlo, el Senado pasa a convertirse en Jurado de última instancia que necesita de 2/3 de sus integrantes para darla por aprobada, de lo contrario, queda desechada y el trámite constitucional termina.

Con ello se establece que es un recurso excepcional, legítimo de presentar, pero de altísima exigencia para ser aprobado, en consecuencia, se trata de un instrumento constitucional para circunstancias extraordinarias de tal naturaleza y alcance que validan sus inmediatos efectos institucionales, esto es la destitución del personero sobre el que recae la responsabilidad de notable abandono de sus deberes.

La oposición no puede ser un espectador que contempla los hechos, que los puede criticar con vehemencia, pero que finalmente no va más allá de las palabras. Esa conducta que se inspira en la responsabilidad política no tiene porque ser un credo inalterable y rígido que haga cómplice del ilimitado abuso de poder del gobernante, incluso, a sus adversarios políticos.

Por eso, en el caso de los “Pandora papers” la Acusación Constitucional en contra de Sebastián Piñera está plenamente justificada, en los hechos mismos, en la conducta que asumió para resguardar sus negocios y transacciones, así como, en el infinito daño que provoca a Chile con su deplorable conducta.

*COLUMNA publicada en Cambio21.cl. 

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Camilo Escalona y el tercer retiro del 10%: «Piñera abusa de ese inmenso poder»

abril 26, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

El retiro del 10% una vez más causa la rabia de la ciudadanía, esto después que Sebastián Piñera enviará un requerimiento al Tribunal Constitucional para frenar el proyecto.

Tras esto, el propio gobierno envío su propio escrito para ser aprobado. Sin embargo con varios reparos por dejar principalmente a las rentas vitalicias fuera dell retiro.

Frente a esto, el exsenador Camilo Escalona dijo «la férrea defensa de las AFP, y de los controladores del mercado de capitales, por parte del Gobierno al recurrir al Tribunal Constitucional para impedir un tercer retiro del 10% de los fondos de pensiones, es un nuevo peldaño en la agudización de la crisis social y política que vive Chile».

En una columna escrita puntualizó que «la decisión de Piñera ha terminado por quitar todo rol y trascendencia a los partidos que formaron su base de apoyo, en especial, RN, como también los escasos ministros de opinión diferente, impotentes de hacerse escuchar por el gobernante para advertirle la tormenta que estaba desencadenando sobre su propio rol de líder o máxima autoridad de la coalición en el poder. Ante ello, una parte decisiva de su representación parlamentaria de derecha votó expresamente en contra, quedando Piñera y su exiguo apoyo de oligarcas y financistas más aislados que nunca».

Escalona argumentó que «a su vez, la crisis política y social pone de manifiesto las insalvables limitaciones institucionales del Congreso Nacional, impuestas en la Constitución del 80, debido a que sus dos cámaras, aprueban por un gigantesco quórum superior a 2/3 de sus integrantes, y aun así la reforma constitucional es sometida a una tercera cámara, el Tribunal Constitucional, cuyo composición son 10 personas que en resolución anterior sobre la misma materia empataron a cinco y resolvió el voto dirimente de la ex jefa de gabinete del gobernante».

«Se trata de la supremacía sin contrapeso del Presidente de la República en el ordenamiento institucional chileno que el ex mandatario Patricio Aylwin denominó «cesarismo presidencial». No existe otro lugar en el planeta en que el Parlamento sea humillado y menoscabado con este grado de pertinacia. En consecuencia, el país quedó a merced de la voluntad arbitraria y soberbia del gobernante», escribió Escalona.

«Piñera abusa de ese inmenso poder. Ante ello, la gente sale a protestar porque siente la soberbia y la humillación que esto significa. La crisis se agrava porque el gobernante se enriquece cada día más, la codicia es su motor, siempre dispuesto a reprimir brutalmente la protesta social que adquiere radicalidad ante la ineptitud e insensibilidad del gobierno», agregó.

En el texto también dijo que «hay quienes se entusiasman y subjetivizan, creyendo que la crisis lo derribará. En ese optimismo se confunde peligrosamente el gobierno con el Estado. De hecho, el cambio de gabinete al inicio del estallido social fue un verdadero cambio de gobierno, porque cambiaron las áreas fundamentales de la administración, pero no se desplomó el Estado. Desde el estallido social a la fecha se ha confirmado que en Chile el Estado resiste mucho más de lo que habitualmente se cree. Hay que tenerlo presente para saber dónde se ubica la contradicción fundamental y definir el objetivo principal».

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Presidente en beneficio propio

abril 12, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Exsenador PS y expresidente del Senado

Al iniciarse la campaña de vacunación contra la influenza, el lunes pasado, Sebastián Piñera fue incapaz de hacerse cargo de la responsabilidad que le cabe al Gobierno en la violenta expansión del Covid-19 en el país, por el contrario, lavándose las manos, afirmó que «nunca hemos subestimamos la epidemia».

Pero los hechos indican que esa frase no es la verdad. La irresponsabilidad llegó al extremo que el entonces ministro de Salud, señaló: «Esta enfermedad ataca pocas personas» y que su efecto era «leve». De modo que el diseño oficial fueron medidas de corto alcance, pensando en resultados rápidos y exitosos porque el virus podía devenir en «buena persona».

Además, hasta junio no se incluyó ayuda económica a la población sin la cual no hay cómo sostener la resistencia social a la pandemia. Por ello, las decisiones fueron ineficaces y si agudizó al máximo el descalabro social, por la incapacidad de controlar el impacto de la pandemia en Chile.

Hace un año, de Piñera-Mañalich emanaba autocomplacencia y arrogancia, trasmitiendo un discurso político narcisista y de autoelogios, diciendo haber tomado las medidas correspondientes para responder a la pandemia y controlar sus efectos. Ese exitismo, cuyo peak fue la oferta de médicos chilenos a China, era un gigante con pies de barro que se desplomó como «castillo de naipes», según reconoció Mañalich, en mayo de 2020, cuando advirtió que el virus se volvía incontenible y que su estrategia había cometido un error garrafal.

El gobernante seguramente pensó que sus publicitadas dotes de financista y manejo del poder le daban la preciosa e impensada ocasión de reponerse del estremecedor y duro golpe político que le significó el estallido social de octubre de 2019. No fue así. Una vez más la codicia fue mayor, su pertenencia al reducido núcleo oligárquico financiero que controla la economía determinó su conducta.

Lo esencial es que Piñera actuó con un criterio mezquino, en esencia clasista, a favor de los intereses oligárquicos, usando los ahorros del país para asegurar las megaganancias o el salvataje de los grandes financistas, de los grupos empresariales controladores, de los verdaderos imperios económicos que se configuraron en el sistema productivo y financiero en las últimas décadas.

Si había alguna duda que la política económica oficial era para resguardar los acaudalados intereses financieros de millonarios de alcance global, la despejó esta semana la revista Forbes al informar que en Chile un puñado de potentados hizo crecer sus voluminosas fortunas en medio del empobrecimiento y las penurias de decenas de millones de personas, entre ellos, Piñera el gobernante del país. La población se contagia y empobrece y el gobernante se enriquece. Por eso, su autoridad ante el país ha perdido toda legitimidad.

En suma, si la población no tiene como vivir con dignidad y en las casas no hay comida, el «equilibrio fiscal» pasa a ser un jugoso negocio para los controladores de las grandes finanzas, pero en una injusticia para la gran mayoría, por tanto, en amenaza para la estabilidad democrática. El impuesto a los súper ricos surge como corrección esencial en el balance-país.

El gobernante no actuó como Presidente de la República sino que como jerarca del grupo controlador de un consorcio o empresa transnacional optando por su interés particular en grave perjuicio del bien común, en rigor, operó como Presidente en beneficio propio y no como Presidente de Chile.

Así, el Gobierno negó la transferencia de recursos a la gente que perdía sus empleos o quedaba sin ingresos obligada al encierro, también regateó y pospuso las reducidas ayudas llegando tarde a la emergencia, además con engorrosos mecanismos hizo ineficaz o muy débil el rol institucional del Estado ya severamente golpeado por el estallido social.

Atraído por una eventual popularidad ocasional, Piñera montó un penoso show manipulando las necesidades de la gente al repartir en La Moneda el primer envío de cajas con alimentos para la población, un vistoso montaje propagandístico, sin transparencia, que cayó en el descrédito por la discriminación que favorecía a unos hogares y excluía a otros, a lo que se sumó la investigación de la Contraloría señalando los vergonzosos sobreprecios que se pagaron en la adquisición de las cajas con claras evidencias de vergonzosos negociados.

Con esa conducta el gobernante empujó la difícil situación sanitaria hacia una crisis social y económica que desde mediados del año pasado afecta duramente a la mayoría del país. Los datos son definitivos, Piñera pulverizó a la clase media y la redujo a la pobreza y la incertidumbre y al mundo popular lo envió al desempleo, la carestía y la proliferación de la delincuencia. Así, el ascendiente que le quedaba a Piñera terminó de desplomarse.

La pandemia retrocedía y el proceso de vacunación lo confirmaba, pero la neurosis por recuperar el proceso económico llenó de imprudencia la conducta del Gobierno, cuyas decisiones facilitaron la aglomeración y la circulación de la población cimentando la vía a otra catástrofe sanitaria, de modo que tuvo que declarar nuevas medidas sanitarias, reponer la cuarentena y sufrir un fracaso fulminante. Esta conducta errática recibió el nombre de «variante Piñera», ante ello, el Gobierno recrudeció las pretensiones de censura a los programas y medios capaces de dar una opinión independiente.

Aunque la autoridad lo esconda son muchos los hechos que confirman la tragedia, incluso el mismo día que el gobernante negaba su irresponsable exitismo, en Viña del Mar, el club deportivo Everton debía informar el deceso por Covid de uno de sus trabajadores, Alejandro Valdés, que murió esperando en su hogar la ambulancia que nunca llegó porque el servicio de salud ya no tenía cómo responder a exigencias que lo tenían totalmente «colapsado».

En suma, el balance es devastador, más de 30 mil víctimas fatales y más de un millón de contagios remarcan la violencia de la expansión de la pandemia y el colapso de la estrategia de la autoridad. Piñera no podrá tapar el sol con un dedo, aunque una ancha sonrisa cruce su cara cuando vuelva a leer que está en la lista de los hombres más ricos del mundo, el rechazo ciudadano lo seguirá adónde vaya, es impresentable que la gestión presidencial sea en beneficio propio del gobernante.

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