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A reconstruir la centroizquierda

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Reinaldo Sapag

Por el amor de Dios ¡Únanse!…a construir una patria mejor

julio 24, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Reinaldo Sapag Chain
Presidente Corporación Cardenal del Pueblo

Es muy importante que por fin un obispo inteligente nos entregue un mensaje lleno de verdad y esperanza; que haya sido capaz de sacar la voz de una Iglesia que ha callado y guardado tanto silencio ante una crisis de tan hondas repercusiones dejando así de ser Madre y Maestra.

En su carta titulada «Las Tres Crisis», aparecida el 19 de julio, el arzobispo de Concepción don Fernando Chomali, nos dice con coraje y con autoridad moral, lo que está ocurriendo en el Chile de hoy invitándonos a meditar su mensaje luminoso y profundo en momentos que las dirigencias políticas se encuentran entrampadas en sus propias rencillas y en sus egoístas cálculos electorales.

Es cierto que la crisis de la política conlleva un clima de ingobernabilidad. La ciudadanía observa con estupor como las dirigencias políticas están enfrascadas en sus propias discusiones internas ignorando y olvidando que fueron elegidos para conducir y servir de manera responsable buscando el bien del país.

Con ocasión de cumplir 80 años, en septiembre de 1987, se organizó una celebración en honor al cardenal Raúl Silva Henríquez, en el Círculo español de Santiago, en momentos que el país estaba también sumido en una crisis política donde cada partido sacaba sus propios cálculos y miraba sus propios intereses.

En esa oportunidad, Chile mediante sus dirigentes le rendía un merecido homenaje de gratitud a un Cardenal que había alzado su voz en dictadura transformándose en la voz de los sin voz. A ese evento don Raúl pensaba que irían unas 50, tal vez unas cien de esas personas a las que tanto quería y debía, y que tendría una velada de camaradería, algo íntima y algo melancólica. Llegaron 1.200.

Viendo el Cardenal esa muchedumbre, donde se mezclaban hombres de todas las ideologías, de todos los partidos políticos, de varias religiones, de todas las clases sociales y de los más diversos ámbitos de la cultura, levantó su vigorosa voz para expresar:

«Yo creo que es posible construir la patria y además es posible no renunciar a nuestras diversas maneras de pensar, porque cada uno de nosotros debe aportar algo a esta construcción tan bella que se llama Chile”. Agregando después:
“Por el amor de Dios ¡ÚNANSE ! Chile vale más que cada uno de nosotros».

Hoy, como ayer debemos saber exigir de quienes nos gobiernan que asuman responsablemente el mandato que el pueblo les entregó, que dejen de lado sus rencillas y ambiciones de poder y miren el bien de Chile.

En su carta el obispo Chomali nos advierte «No hay fuente de violencia más grande que el hambre, la desesperación y la sensación de sentirse debajo de la mesa».

Chile añora los tiempos de una Iglesia cercana a sus ovejas, predicando el mensaje de Jesús con valentía y con la certeza que así se estaba cumpliendo con el mandato de amar al prójimo, puesto que a don Raúl la caridad de Cristo lo urgía, como decía su lema episcopal.

¡Gracias don Raúl! //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Raúl Silva Henríquez, Reinaldo Sapag, Roberto Gatica

El precio de la incapacidad de gobernar

julio 20, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Reinaldo Sapag

Presidente de la Corporación Cardenal del Pueblo

Cuando recién se empezó a discutir la posibilidad de que un 10% del ahorro previsional se pudiese retirar de las AFP, me pareció una mala idea.

Había que pensar en el futuro sobre la base de la lógica que se nos enseñaba en la Escuela de Economía de la Universidad de Chile: Ahorro presente para el bienestar futuro.

Sin embargo, a medida que fueron pasando los días y al constatar los estragos que la pandemia ha generado en la clase media y en los estratos más vulnerables de la población, ha quedado claramente de manifiesto la incapacidad política del gobierno de liderar con eficacia su deber de gobernar, he cambiado de opinión. Tal como se han dado los hechos de angustia y terrible necesidad de millones de chilenos se cumplen a cabalidad las enseñanzas del querido y recordado Cardenal Silva cuando nos predicaba que «los pobres no pueden esperar».

El gobierno no fue capaz de generar condiciones humanas y sociales de resolver con eficacia y en la oportunidad requerida el drama de los más pobres. Era más importante mantener el dogmatismo de un modelo de pensiones fracasado que la miseria en que se debaten tantos chilenos desamparados. Si, efectivamente, como nos enseñaba el Cardenal Silva, los pobres no pueden esperar.

Cuando en un hogar se producen situaciones de emergencia, toda la familia se une solidariamente y utiliza todos los recursos a que pueda echar mano para enfrentar la emergencia . No hacerlo significa traicionar y dar la espalda a quien está sufriendo las consecuencias de una desgracia.

Es seguro que los más ricos y que los propios parlamentarios no retiren sus recursos ahorrados. Ellos no están pasando hambre ni frío y el bienestar que han logrado se debe precisamente por el esfuerzo de aquellos que hoy sufren una situación que hiere el alma.

Los chilenos más pobres destinarán esos recursos ahorrados a aminorar los efectos catastróficos de una pandemia que a la clase política no los perjudica. Cuando destinen esos recursos a la adquisición de bienes necesarios para vivir, le estarán al mismo tiempo pagando al Estado el 19% de esos recursos por concepto de IVA, el que en parte se usará en pagar los altos sueldos de la clase política quienes han demostrado que han sido incapaces de encontrar y liderar una solución a un drama humano imposible de soslayar..

El desprestigio de la clase gobernante es una consecuencia de que tanto el ejecutivo como el parlamento han demostrado su ineficacia y su absoluta falta de capacidad para compenetrarse con las necesidades de un pueblo que requiere líderes capaces de interpretar al alma nacional.

El dilema de aprobar o rechazar el 10% por parte del Senado, con la amenaza de un nuevo estallido social, no es un chantaje. El caos, el vandalismo, los saqueos, el pillaje y la destrucción será el precio que pagaremos todos los chilenos como consecuencia de haber elegido un gobierno que ha demostrado su incapacidad de gobernar y sin solucionar el problema que aqueja hoy a los más pobres y desamparados

Tanto por razones morales, éticas, como también políticas y de solidaridad humana los senadores tienen en sus manos el poder mitigar las necesidades impostergables de miles de chilenos. Dios quiera que ellos no sucumban ante el dogmatismo de intentar mantener un sistema fracasado y así no seguir privilegiando a los más ricos.

Superada la crisis ya encontraremos mecanismos justos y razonables para que preocupándonos de los más necesitados seamos capaces de generar un sistema de pensiones que permita a los chilenos mirar el futuro con fe y optimismo.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, Reinaldo Sapag

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