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escuelas públicas

Escuelas públicas: Principal soporte de alimentación en tiempos de pandemia

julio 25, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Rabanal Bustos

Magister en Educación
Profesor, Historiador y Cronista

La verdadera ayuda, la que se ha sostenido por si sola en los pilares de la ética y la corrección en el tiempo actual de pandemia y en la memoria histórica y colectiva que permanece anclada en generaciones y generaciones de estudiantes en una imagen nacional que ha traspasado la barrera del tiempo y la reminiscencia, es la alimentación que recibíamos en la escuela pública sin más trámite que nuestra propia niñez y la precariedad de niños y niñas de un Chile más humilde.

Para los cientos y cientos de educadores, en todo época y a lo largo del tiempo y del país, participar en la entrega de este beneficio, más que una obligación o responsabilidad, es un deber moral a cumplir y dar acción a un derecho de nuestros alumnos y alumnas, de sus apoderados y familias que por años lo han recibido con agradecimiento, de las manos de los maestros que son los llamados a cumplir éticamente con la entrega de este beneficio.

Hoy en día, este auxilio en víveres de primera necesidad entregados en los colegios de la nación, en esta calamidad mundial, ha pasado la prueba del día a día y las dificultades propias de cuarentenas, contagios y fundados temores de salud y durante meses a llegado silenciosa y verdadera a los más pobres entre los pobres, sin la parafernalia mediática de las cámaras de televisión, las notas de prensa gubernamentales y la marea interminable de chaquetas rojas tratando de aprovechar el minuto exacto en que estas cajas de alimento mitigan las necesidades alimenticias de los niños, niñas y ancianos más necesitados.

Son entonces las canastas familiares que licitadas por la JUNAEB, armadas y distribuidas por un equipo de personas de buen corazón y vocación por sus estudiantes, con un sentido humanista de la responsabilidad, entendiendo plenamente que esta labor hacen algo más que solo distribuir alimentos, Sino que dan dignidad a todos los alumnos que semana a semana desde el inicio de la pandemia se han acercado a la escuela pública chilena a recibir una caja de suministros, guías pedagógicas preparadas por sus profesores y textos escolares.

Allí en sus comedores y cocinas, las señoras manipuladoras de alimentos dependientes las varias empresas concesionarias de la JUNAEB, en forma valerosa, miles de mujeres vestidas de blanco de todo el país, a riesgo de sus vidas y en extensa horas de trabajo manual arman y preparan con amor y compromiso las cajas que en las próximas horas serán entregadas a los estudiantes y a sus familias en cada escuela pública del país cada quince días.

También para los educadores, asistentes de la educación y diversos profesionales de la enseñanza, no bastaría ser suficiente que desde los primeros días de la pandemia y por iniciativa propia primero, con sus oportunos medios y recursos hasta hoy, no abandonaron la formación y educación de sus alumnos. Logrando con éxito y poco reconocimiento, llegar a ellos por diferentes medios online, a sus padres y apoderados, a sus familias… en definitiva a sus hogares con las materias y contenidos que los estudiantes deben aprender para continuar con su educación. Pero y tal vez lo más importante, con una palabra de aliento, comprensión y apoyo emocional en los tiempos más difíciles y extraños que vive la educación chilena y mundial desde épocas inmemoriales.

A la hora del reparto de alimentos, cada maestro y maestra de Chile se arma de valor y vocación cada cierto tiempo y llega a su escuela para ser el servidor humilde y correcto que entregue las canastas familiares a las familias que vienen a retirarlas con ansias y necesidad verdadera en las zonas de mayor pobreza en el país. Silenciosos, austeros, íntegros, correctos….sin luces ni espectáculo alguno, cumplen su ética misión de educadores en beneficio de sus chiquillos.

Es hoy junto al hospital público y sus esforzados funcionarios cuya noble tarea está al borde de la abnegación y valentía. La escuela pública se alza como un segundo baluarte histórico y democrático de respeto a la dignidad de nuestros educandos. Pero a veces pareciera que el Ministerio de Educación buscara precisamente todo lo contrario al promediar el pago de la ya cuestionada, por décadas, subvención escolar por asistencia, a la asistencia promedio del mes de marzo del presente año, donde cientos de colegios y liceos permanecieron “tomados” a lo largo de todo el país productos del estallido social y donde cientos de padres y apoderado, por seguridad, decidieron no mandar a sus hijos a los colegios que seguían funcionando, por justificado temor a la inseguridad y posibles peligros, producto de las protestas callejeras que se desarrollan en sus inmediaciones.

Condena así el Ministerio de Educación a la enseñanza pública que dice tiene el deber constitucional de defender, a un desfinanciamiento evidente y sostenido, una vez más, ahora en tiempos de pandemia y calamidad pública. Carencia de recursos que se ira incrementado con el paso de los meses, sometiendo a los profesores, profesoras y personal administrativo y de servicios a un periodo de incertidumbre innecesario, maquiavélico y sin propósito aparente más que un concepto de dura ideología de “pago por servicios” que pretende debilitara y reducirla lo que más sea posible a la escuela pública de todos.

O será el motivo de esta negación de aportes deliberado, una especie de estrategia inconsciente y arriesgada para el bienestar de todos los funcionarios educacionales que pretende hacer trabajar a como dé lugar nuevamente a la escuela pública, en una nueva aparente normalidad que nos puede traer consecuencia de salud y de vida insospechadas para los alumnos, apoderados y funcionarios.

Finalmente, en este tiempo, cuando precisamente esta pandemia ha demostrado el valor de lo publico, lo colectivo, lo solidario y lo social que han sido valores fundamentales de la república en antaño, para mantener con vida y esperanza a la humanidad, se disminuye notablemente los presupuestos de una de las organizaciones más poderosas, reconocidas y valederas del estado para dar dignidad a todos los chilenos sin excepción, la Escuela Pública Chilena.//ELF

 

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: alimentos, colegios, columna, Columnista, combate del coronavirus, Coronavirus, escuelas públicas, Junaeb

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