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A reconstruir la centroizquierda

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Discurso

El discurso histórico de la canciller alemana Angela Merkel por el coronavirus

marzo 22, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

La líder de Alemania -una mujer de centro derecha- pronunció un discurso televisado ante su país que produjo un profundo impacto por su mensaje y compromiso humanitario frente a la pandemia. Un gesto inhabitual para la cultura política de su país, que desde la experiencia del nazismo delezna de líderes que abusen de los medios de comunicación.

«Queridas conciudadanas y queridos conciudadanos:

El coronavirus está modificando actualmente en forma dramática la vida en nuestro país. Nuestra idea de la normalidad, de la vida pública, de la convivencia social, está siendo puesta a prueba como nunca antes.

Millones de ustedes no pueden ir al trabajo, sus hijos no pueden ir a la escuela o al jardín infantil; los teatros, cines y negocios están cerrados y, lo que quizás sea lo más difícil: a todos nos faltan los encuentros, que en otros tiempos son obvios. Naturalmente, en semejante situación, todos estamos llenos de interrogantes y preocupaciones acerca de lo que vendrá.

Me dirijo hoy a ustedes por esta vía inusual, porque quiero decirles lo que me guía como canciller, y a todos mis colegas del gobierno, en esta situación. Corresponde a una democracia abierta que transparentemos y expliquemos las decisiones políticas. Que fundamentemos lo mejor posible nuestro proceder y lo comuniquemos, para que resulte comprensible.

Creo firmemente que saldremos airosos de esta prueba, si realmente todos los ciudadanos y ciudadanas la comprenden como su propia tarea.

Por eso, permítanme decirles: la situación es seria. Tómenla también en serio. Desde la reunificación de Alemania, no, desde la Segunda Guerra Mundial, no se había planteado a nuestro país ningún otro desafío en el que todo dependiera tanto de nuestra actuación solidaria mancomunada.

Quisiera explicarles dónde estamos actualmente en cuanto a la epidemia y qué está haciendo el gobierno federal y la esfera estatal para proteger a todos los miembros de nuestra comunidad y limitar los perjuicios económicos, sociales y culturales. Pero también quiero comunicarles por qué se requiere de ustedes, y lo que todos y cada uno pueden aportar.

En cuanto a la epidemia -y todo lo que les digo al respecto proviene de las consultas permanentes del gobierno federal con expertos del Instituto Robert Koch y otros científicos y virólogos: se está investigando a toda máquina a nivel mundial, pero todavía no existe una terapia contra el coronavirus ni una vacuna.

Mientras eso no cambie, solo hay un objetivo, que es la línea central de todo lo que hacemos: desacelerar la propagación del virus, extenderla por meses para así ganar tiempo. Tiempo para que los investigadores puedan desarrollar un medicamento y una vacuna. Pero, sobre todo, tiempo para que quienes enfermen puedan recibir la mejor atención posible.

Alemania tiene un excelente sistema de salud, tal vez uno de los mejores del mundo. Pero también nuestros hospitales se verían superados si en poco tiempo ingresaran demasiados pacientes con una evolución grave del coronavirus.

No son cifras abstractas en una estadística, sino un padre o un abuelo, una pareja. Son personas. Y nosotros somos una comunidad en la que cada vida y cada persona cuentan.

En esta situación, quisiera dirigirme en primer lugar a aquellos que, como médicos, cuidadores, o en otra función, trabajan en nuestros hospitales y, en general, en nuestro sistema de salud. En esta lucha, ellos están en la primera línea. Son los primeros que ven a los enfermos y ven cuán grave es en algunos casos la evolución de la infección. Y cada día acuden nuevamente a su trabajo y están al servicio de la gente. Hacen una labor gigantesca y les agradezco de todo corazón.

En suma, se trata de volver más lento el recorrido del virus por Alemania. Para ello -y es algo existencial- tenemos que apuntar a una cosa: reducir la actividad pública lo más posible. Naturalmente con sensatez y de manera proporcionada, porque el Estado seguirá funcionando, el abastecimiento seguirá estando por supuesto garantizado, y queremos mantener tanta actividad económica como sea posible.

Pero debemos reducir ahora todo aquello que pudiera poner el peligro a la gente, lo que pudiera causar daño a los individuos o a la comunidad.

Debemos limitar por todos los medios posibles el riesgo de que uno contagie a otro.

Yo sé cuán dramáticas son ya las restricciones: no más eventos, ni ferias, ni conciertos, y por lo pronto tampoco más escuela, ni universidad, ni jardín infantil, ni juegos en los parques. Yo sé cuán duramente golpean nuestra vida y nuestra idea de la democracia los cierres acordados entre el gobierno federal y los regionales. Son restricciones que jamás hubo en la República Federal de Alemania.

Permítanme asegurarles: para alguien como yo, para quien viajar y desplazarse fueron derechos por los que hubo que luchar mucho, tales restricciones solo pueden justificarse por una absoluta necesidad. En una democracia, jamás deberían dictarse a la ligera y solo pueden ser aplicadas temporalmente. Pero en este momento son imprescindibles para salvar vidas.

Por esa razón, desde comienzos de la semana hay reforzados controles y limitaciones de ingreso en las fronteras con algunos de nuestros principales países vecinos.

Para la economía, las grandes empresas al igual que las pequeñas, para los negocios, restaurantes, los trabajadores independientes, la situación ya es muy dura. Las semanas próximas serán más difíciles. Les aseguro: el gobierno hace todo lo posible para mitigar las repercusiones económicas. Y sobre todo para resguardar puestos de trabajo.

Podemos utilizar y utilizaremos todos los medios necesarios para ayudar a nuestras empresas y trabajadores a pasar esta dura prueba.

Todos pueden confiar en que el abastecimiento de víveres está garantizado en todo momento; y si los escaparates se vacían un día, se vuelven a llenar. A todos los que van al supermercado quiero decirles: tener reservas es sensato, y siempre lo ha sido. Pero con mesura. Acaparar, como si nunca fuera a haber algo nuevamente, no tiene sentido y por último no es solidario.

Permítanme expresar aquí también agradecimiento a personas a las que se agradece con demasiada poca frecuencia. Quien por estos días está en la caja de un supermercado o rellena los estantes, hace uno de los trabajos más duros que hay por el momento. Gracias por estar ahí para sus conciudadanos y por mantener funcionando la tienda, literalmente.

Y ahora paso a lo que, para mí, es hoy lo más urgente. Todas las medidas estatales no darán resultado si no utilizamos la herramienta más eficaz contra la propagación demasiado rápida del virus: se trata de nosotros mismos. Tal como cualquiera puede ser afectado por el virus, todos y cada uno de nosotros debe ayudar. En primerísimo lugar, tomando en serio lo que ocurre. No hay que caer en el pánico, pero tampoco hay que pensar ni por un instante que no depende de usted. Nadie es prescindible. Todos cuentan, se requiere el esfuerzo de todos nosotros.

Eso es lo que nos muestra una epidemia: cuán vulnerables somos todos, cuánto dependemos del comportamiento considerado de otros, pero también cómo podemos protegernos y apoyarnos unos a otros, actuando mancomunadamente.

Ahora depende de cada uno. No estamos condenados a mirar pasivamente el avance del virus. Tenemos un recurso para hacerle frente: por consideración, debemos mantener distancia entre nosotros. El consejo de los virólogos es claro: no más apretones de manos, lavarse las manos frecuente y minuciosamente, mantener una distancia de al menos un metro y medio de otros, y en lo posible no tener contacto con los más viejos, porque corren especial peligro.

Yo sé cuán difícil es lo que se nos pide. Especialmente en períodos de emergencia quisiéramos estar cerca unos de otros. Conocemos la cercanía física, tocarnos, como expresión de cariño. Pero, por desgracia, en este momento es lo contrario. Y verdaderamente todos debemos entenderlo. En este momento, solo mantener distancia es expresión de que nos importa esa persona.

La visita bien intencionada, el viaje que no era necesario, todo eso puede significar contagio y realmente ya no debería tener lugar. Hay un motivo por el que los expertos dicen: abuelos y nietos no deberían juntarse ahora.

Quien evita encuentros innecesarios, ayuda a todos quienes deben ocuparse a diario de cada vez más casos en los hospitales. Así salvamos vidas. Será difícil para muchos y también esto será crucial: no dejar solo a nadie, preocuparse de aquellos que necesitan apoyo y confianza. Como familias y como sociedad, encontraremos otras formas de acompañarnos.

Ya ahora hay muchas formas creativas para burlar al virus y sus consecuencias sociales. Ya hay nietos que abonan a sus abuelos a un podcast para que no estén solos.

Todos tenemos que encontrar maneras de mostrar cariño y amistad: hablar por Skype, telefonear, enviar correos electrónicos o quizás volver a escribir alguna carta. El correo se distribuye. Se escuchan ejemplos maravillosos de ayuda de vecinos a mayores que o pueden ir de compras. Estoy segura de que se puede hacer aún mucho más y como comunidad demostraremos que no nos dejamos solos unos a otros.

Apelo a ustedes: aténganse a las reglas que regirán el próximo tiempo. Como gobierno, revisaremos continuamente qué se puede volver a corregir, pero también, que más podría ser aún necesario.

Esta es una situación dinámica y seguiremos siendo capaces de aprender, para reconsiderar en cualquier momento las cosas y poder reaccionar con otros instrumentos. También lo explicaremos en su momento.

Por eso les pido: no crean en rumores, sino solo en los comunicados oficiales, que siempre traducimos también a varios idiomas.

Somos una democracia. No vivimos de imposiciones, sino de conocimientos compartidos y participación. Esta es una tarea histórica y solo podemos superarla unidos.

Estoy absolutamente segura de que superaremos esta crisis. ¿Pero cuán alto será el número de víctimas? ¿Cuántas personas queridas perderemos? En gran medida está en nuestras propias manos. Ahora podemos reaccionar, todos junto, en forma decidida. Podemos aceptar las restricciones actuales y apoyarnos mutuamente.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Alemania, Ángela Merkel, Coronavirus, Discurso, Social democracia

Ascencio en votación de la reforma para posibilitar una nueva constitución: «Lo que nosotros hoy decidamos será la institucionalidad del mañana, justa, democrática, solidaria y comunitaria»

diciembre 18, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Durante esta jornada en el Congreso se está votando la reforma constitucional para la concreción de plebiscito para una nueva constitución.

Hoy, la Sala de la Cámara de Diputados tiene la tarea de despachar al Senado el proyecto de ley que reforma el Capítulo XV de la Constitución Política de la República.

Esta reforma constitucional, es consecuencia del “acuerdo por la paz” firmado transversalmente por todos los partidos -a excepción del PC y FRVS- hace 33 días, con la finalidad de abrir paso al plebiscito y proceso constituyente.

La Sala discute y está votando, desde las 09:30 horas y hasta su despacho la iniciativa legal la iniciativa legal que necesita dos tercios de votos a favor para ser aprobada.

*A continuación, el discurso del diputado y jefe de bancada de la Democracia Cristiana, Gabriel Ascencio, cuando le tocó intervenir en la sala de la Cámara.

Hay oportunidades en que la historia pone a prueba a una generación.

El 18 de Octubre, la injusticia acumulada durante años estalló e hizo temblar a Chile, movilizando a millones de personas desde Arica a Magallanes. Una generación completa de hombres, mujeres y jóvenes ha sido puesta a prueba.
Nuestro país se construyó sobre la base de una institucionalidad impuesta en dictadura, sin una validación democrática, con una Constitución aprobada en forma fraudulenta y por la fuerza. Por más modificaciones que haya tenido, siempre mantuvo su ilegitimidad de origen y los principios abusivos en favor de un sector minoritario de la sociedad chilena, que se mantienen hasta hoy. Esa es la institucionalidad que agoniza.

Lo que nosotros hoy decidamos, será la institucionalidad del mañana, justa, democrática, solidaria y comunitaria.
En el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, participó la inmensa mayoría de los actores políticos.Sin desmerecer a nadie, destacamos el rol de Mario Desbordes, Gabriel Boric y de nuestro Presidente DC Fuad Chahín, como asimismo saludamos a los miembros de la Comisión de Constitución de esta Cámara que trabajaron arduamente para concretar este acuerdo, encabezados por su Presidente Matías Walker.

Hoy, debemos aprobar el acuerdo alcanzado, lo que la mayoría del país y de quienes estamos en esta sala buscamos, aún cuando algunos se quieran refugiar en los quórums de la constitución que muere, para no permitir que avancemos, más rápido y más generosamente, a favor de los ciudadanos que reclaman: la integración efectiva de las mujeres postergadas, de los pueblos originarios invisibilizados y de aquellos, que con mucha razón, quieren representarse por sí mismos y no por los partidos que no los entusiasmamos.

En este día especial, recuerdo a Eduardo Frei Montalva, quien en el famoso acto del Caupolicán, al rechazar la Constitución de la Dictadura, señaló “no sigamos dividiendo al país entre patriotas y antipatriotas, entre buenos y malos, eso conducirá indefectiblemente a una catástrofe”. Con esta frase, lamento los extremismos y maximalismos que hoy ponen en peligro este acuerdo constitucional. Señalamos que es un error histórico el que algunos importantes sectores políticos no se integren con todas sus fuerzas a este proceso.

Los democratacristianos queremos responder al mandato de la historia.
Nos hemos propuesto avanzar hacia la construcción de una institucionalidad que permita que todos los chilenos, sí, todos, se sientan cómodos en “esta casa común”, como suele nominarse a la Constitución.
Pero no es una casa común aquella que permite que unos exploten a otros; no es una casa común aquella que permite que unos vivan con muchísimo más de lo que necesitan y otros sean humillados, todos los días, por no poder alimentar razonablemente a sus hijos, educarlos o proteger a los más viejos, dándoles salud cuando lo necesitan o una pensión digna.
Tampoco es la casa común si se segrega a los que vivían aquí desde siempre o se margina a las mujeres de las posiciones de dirección, en todos o en cualquier ámbito. Que emocionante ha sido ver día a día una performance creada por las mujeres chilenas recorrer el mundo, con una fuerza incontrarrestable, un grito de mujeres chilenas que exige al mundo algo tan básico como la igualdad, respeto y dignidad.

Presidente, esta sala tiene una obligación principal, entender que significa el despertar de Chile que, como decían los estudiantes en el París del 68: “No puede volver a dormir tranquilo quien una vez abrió los ojos”.

Los democratacristianos intentamos entender el sentido y contenido de la demanda popular, que se encuentra con lo que ha sido nuestra razón de existir: la búsqueda de la Justicia Social, como aspiración para la construcción del Bien Común.
Ojalá levantemos nuestras voces para gritar, sin tapujos el CAMBIO DE CHILE, que se escuche por campos y ciudades, como la respuesta de esta Cámara a quienes siguen gritando en las calles, las plazas y los barrios ya por 2 meses. En honor de esos millones de compatriotas que siguen luchando, por los familiares de los muertos,por los miles de detenidos, por los cientos de mutilados y heridos, por las mujeres abusadas o los que perdieron sus fuentes de trabajo.

En honor a ellos, votamosa favor, honrando el acuerdo alcanzado, para seguir intentando construir aquel Chile que nos exigen los millones de compatriotas que hicieron despertar al país.
Por tanto, como Bancada DC, votaremos a favor del:
– Acuerdo Político para nueva Constitución
– Por la Convención Constituyente, que es lo mismo que Asamblea Constituyente.
– Por la paridad de género.
– Por la adecuada representación de los pueblos originarios.
– Por la igualdad de oportunidades para listas de independientes.
Sr. Presidente, hoy los Demócrata Cristianos,votamos a favor de Chile.

 

*Ver discurso completo abajo:

Discurso Ascencio Acuerdo Constitucional

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: DC, Democracia Cristiana, Discurso, Jefe de bancada DC, Nueva Constitución

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