Los chilenos y chilenas estamos viviendo días muy tristes y trágicos. La ciudadanía se ha sumado a la movilización que originalmente era por el alza desmedida del pasaje del Metro, ampliando la protesta contra los abusos y la difícil situación económica por la que atraviesa el país, con aumento de la cesantía, bajos salarios, pensiones miserables, hospitales colapsados sin medicamentos ni camas.
En estas protestas no ha habido conducción del movimiento social y cuando esto ocurre, es solo el malestar y la rabia lo que prima y la violencia ocurre espontáneamente con la consiguiente destrucción de bienes públicos y privados. Asumimos nuestra responsabilidad en este sentido y rechazamos categóricamente los actos vandálicos, como también el actuar y fuerza desmedida de Carabineros.
La causa de estas protestas, además de la incapacidad del Gobierno para dar soluciones a los graves problemas que viven a diario nuestros compatriotas, se encuentra en un modelo socioeconómico agotado, mercantilista y neoliberal, que permite el abuso impune de los más poderosos y aumenta día a día la monstruosa desigualdad que existe en nuestro país.
Los trabajadores/as y sus organizaciones hemos rechazado y luchado siempre contra este modelo de desarrollo depredador y explotador que justifica todo en función del dios dinero y relega a los trabajadores solo a un rol económico y de producción. Ayer, como hoy, debemos continuar luchando por un trabajo decente, un salario justo y por mejores condiciones para que nuestro Pueblo acceda a un nivel de vida digno.
Por ello, solidarizamos con el derecho a protestar de manera pacífica y no violenta. No se trata sólo de luchar por la justicia social, sino de organizarse con fines de justicia. Esto supone involucrarse, apropiarse, contextualizando las propuestas y superar la etapa de resistencia, para pasar al protagonismo con acciones transformadoras y un diálogo social donde todas las voces y visiones son necesarias, pero en especial aquellas voces menos escuchadas y la de los más excluidos.
Frente a todo esto, el Gobierno opto por el camino más fácil pero peligroso, “declarar la guerra al pueblo” sacando los militares a la calles, creando una situación de insospechadas consecuencias que nos recuerda la trágica época de la Dictadura Cívico-Militar. No asume ninguna responsabilidad política y es incapaz de enfrentar situaciones críticas. Este gobierno no es digno de las chilenas y chilenos.
Por todo lo anterior, la Directiva Nacional del FTDC conmina al Gobierno a terminar con el Estado de Emergencia, que los militares vuelvan a sus cuarteles, que renuncien los Ministros de Economía y de Transporte, se deje sin efecto el alza del pasaje del Metro y se legisle de manera urgente un paquete con medidas sociales que constituya un paliativo a la necesidades más urgentes de los Chilenos y Chilenas.
Finalmente requerimos que la Mesa Nacional el PDC exija del Gobierno las medidas antes señaladas y otras que apunten en la misma dirección.
No hay “justicia juntos” si no es junto a los excluidos de hoy. Irene Celis Ramírez Flavio Garrido Sepúlveda Jorge Consales Carvajal.