Alexander Guillermo Muñoz Lincovil (29) es técnico deportivo, y actualmente estudia administración pública. Es presidente regional de la Juventud Demócrata Cristiana Región de los Lagos. Desde el año 2011 que milita en la DC, desde la comuna de Quinchao, Chiloé.
Quiere liderar las riendas de la Juventud, pero a nivel nacional. Reflexiona, sin embargo, respecto de si es necesario que en los partidos políticos existan grupos de jóvenes, que marquen futuros liderazgos.
«La pregunta de moda el último tiempo es si las juventudes políticas de los partidos tradicionales tienen sentido. Pregunta que viene alentada por la aparición de nuevas fuerzas políticas que tienen su origen en espacios en que la mayoría son jóvenes. Ahora bien, es una pregunta sesgada y que sostiene un tenor moral que no le hace bien a la política. Por ello, estoy convencido de que los frentes de la juventud de los partidos tradicionales son importantes, se constituyen como espacios de encuentro y de formación militante, cuestión que es fundamental para el nuevo ciclo político que se inicia», comenta.
El acto de militar -dice- llegó para quedarse: «Estamos frente una nueva cultura política en ciernes, donde la sociedad en su conjunto busca ser parte de una mejor democracia, de la toma de decisiones y de las transformaciones que el país requiere. Allí la juventud tiene un rol crucial, para impulsar lo que la población nos viene diciendo desde la revuelta social y que ratificó en el plebiscito del 25 de octubre. Rompiendo el status quo de la Juventud Democratacristiana siendo de región, de familia mapuche – Huilliche, me motiva aún más a ser presidente de la JDC».
Continuidad de gestión
-¿Es usted la continuidad de la gestión de la actual directiva nacional, que encabeza Manuel Gallardo?
-Hablar de continuidad cuando la sociedad chilena reclama a gritos transformaciones no es el concepto más afortunado. No obstante, es difícil hablar si una u otra opción en la JDC es la continuidad es muy relativa ya que la mayoría de nosotros han sido parte de la actual gestión. Por otra parte, conozco el trabajo de Manuel, he vivido de cerca esta gestión de la juventud, la cual ha marcado los énfasis para volvernos relevantes en la estructura partidaria (…) La juventud demócrata-cristiana tiene mucho que hacer en la recuperación de la confianza en la ciudadanía, no es posible que siempre tengamos que pedir explicaciones a nuestros tomadores de decisión y que esa sea nuestra forma de pronunciarnos. La JDC del futuro será un actor más en la toma de decisiones y trabajaremos sin cansancio por ello.
-¿Qué opinión tiene de la gestión de la mesa nacional que encabeza Fuad Chahín?
-Tengo una muy buena opinión de la gestión del presidente nacional, Fuad Chahín, y de la mesa en su conjunto. Hemos sido capaces de recuperar agenda a nivel nacional y si bien se han cometido errores, nos recuperamos después del estado alicaído en el que quedamos posterior a la derrota en primera vuelta de nuestra camarada y senadora Carolina Goic. Ahora bien, hay que mirar el futuro y verlo con esperanza, tal como lo dice nuestra vicepresidenta Carmen Frei. Ahí la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas es esencial, tenemos que jugárnoslas por enfrentar los desafíos electorales que vienen con una mirada unitaria, donde converjamos en la construcción de un proyecto colaborativo, donde los sueños y sentires del pueblo se vean reflejados.
-¿Qué propuestas tiene para liderar este desafío de la Juventudes DC?
-Mis propuestas se centran en tres áreas. La primera, territorial. Tenemos un imperativo categórico, no solo competir en elecciones y buscar ser representantes de la ciudadanía y así recuperar su confianza, sino también debemos instalarnos en los territorios, hacer comunidad, corregir la individualidad en la cual estamos absorbidos. Al final del día, eso se traduce en escuchar más, hablar menos y hacer más, estar en la calle, ocupar el transporte público, como la gran mayoría de los ciudadanos de todas las regiones.
La segunda, formativa. Hay un discurso que se está instalando motivado por el descontento e indignación que es básicamente el relato anti-partido. La democracia no se concibe sin partidos políticos, estos son escuelas democráticas y es por eso que debemos empujar a entregar una formación integra a nuestros jóvenes militantes.
La tercera, de vinculación con la sociedad civil. La Juventud debe vincularse con el entorno y generar incidencia. Para ello, debemos establecer coordinaciones con organizaciones que nos permitan robustecer nuestro rol público. Estamos evaluando la creación de una corporación que pueda acceder a fondos públicos y también hacer estudios para así acompañar el trabajo legislativo de nuestras bancadas.
-¿La renovación de la militancia no es solo de ideas, sino también de rostros?
-Sin duda. La renovación es de las ideas y de los rostros. Ahora bien, con humildad, nosotros no creemos que por el hecho de ser jóvenes estamos legitimados. Tenemos que trabajar arduamente, no decepcionar a la ciudadanía y hacer grande el partido democratacristiano. En esta generación, la DC tiene una oportunidad.
-¿Qué espera de Unidad Constituyente para ordenar a la centroizquierda en desafío de la Convención Constituyente y en las elecciones que se aproximan?
Espero que existan máximos dos listas, sino no podremos conseguir un número de escaños relevantes para empujar las transformaciones que la inmensa mayoría de los chilenos y chilenas demandan. La constitución es de todos y todas, pero está claro que será un proceso transformador, de redefinición de las reglas del juego, todo lo contrario, a lo que quieren las fuerzas conservadoras que buscan mantener el status quo.
-Por último, ¿Con quiénes se ve haciendo política en el futuro?
-Me veo haciendo política con la tremenda generación de jóvenes, hombres y mujeres, que tiene hoy la Democracia Cristiana. Liderazgos que buscan transformar Chile y construir un mejor país.//ELF
