Por Matías Valdés
Si las decisiones políticas pudieran ser asimiladas a una construcción, la decisión de haber iniciado un proceso de cambio constitucional fue una chambonada del nivel del famoso Puente Caucau.
Con la intención de cambiar la "Constitución de Pinochet", “de Jaime Guzmán", la que supuestamente representaba todos los males y penurias de una abusada sociedad chilena, lo único que se consiguió fue que en dos ocasiones, una abrumadora mayoría de chilenos, participando con sistema de votación obligatoria, ratificara ese texto constitucional.
Ciertamente, unos genios.
Al cabo del segundo proceso constitucional fallido, cabe preguntarse: ¿por qué intentan deslizar la idea de que la discusión constitucional "se posterga", por un periodo indeterminado?, ¿por qué algunos se apuran en declarar que "al menos durante lo que queda de este gobierno" no se iniciará nuevo proceso constitucional? Pero si es que hay que ser muy patudo.
➡La relación de hechos es la siguiente👇
1. Se usó una movilización social que no tuvo en su origen la petición de una nueva constitución para dar inicio al proceso de reemplazo de la constitución.
2. Ese proceso tenía reglas claras y se llevó a cabo democráticamente a partir de un plebiscito por el que se decidió su inicio. Esas mismas reglas claras definían que, acabado el proceso, si se rechazaba la propuesta, se mantenía vigente la constitución que regía en ese momento.
3. Por la develada ineptitud y fiebre de revolución de quienes ostentaron las mayorías, ese proceso fracasó y el pueblo rechazó mayoritariamente la propuesta. Validando con ello la constitución que pretendía cambiarse, es decir, hasta allí debió llegar el proceso.
4. No obstante ello, haciendo una interpretación propia de académicos de la talla de nuestro ministro de justicia, se interpretó que el plebiscito por el que se había decidido el primer proceso, era vinculante hasta que se adoptara una nueva constitución. De este modo, y sin preguntarle a nadie, la cúpula política intentó llevar a cabo un proceso más controlado.
5. Nuevamente, la manifiesta ineptitud de un sector político tuvo resultados, consistentes en que la derecha más recalcitrante del país obtuvo las mayorías necesarias para dominar el nuevo proceso constituyente. Y este proceso culminó ayer, nuevamente con el pueblo rechazando ampliamente la propuesta constitucional y ratificando POR SEGUNDA VEZ la constitución tan odiada por un sector del país.
Si somos intelectualmente honestos, frente a la pregunta por la nueva constitución, no podemos, sino concluir que, el pueblo ya adoptó una opción. La gente terminó por convencerse que no es la constitución la causa de sus males, sino que la ineptitud de sus representantes en los órganos de poder. El mensaje es meridianamente claro, el pueblo de Chile necesita soluciones a sus problemas, y una constitución nueva, no le entregará esas soluciones.
Debemos entender que el debate por la nueva constitución se cerró. Lo cómico es que lo cerraron los mismos que lo abrieron, después de 4 años, habiéndose gastado miles de millones de pesos, con un país estancado, con más desempleo, más inseguridad y con la mismas constitución de "los 4 generales". Todo como empezó ¿o no? //ELF






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