En La Fontana conversamos con Scarlett Valdés Pizarro (29), candidata a constituyente por el distrito 6, que comprende las comunas de Cabildo, Calera, Calle Larga, Catemu, Hijuelas, La Cruz, La Ligua, Limache, Llaillay, Los Andes, Nogales, Olmué, Panquehue, Papudo, Petorca, Puchuncaví, Putaendo, Quillota, Quilpué, Quintero, Rinconada, San Esteban, San Felipe, Santa María, Villa Alemana y Zapallar.
Va por el Partido Liberal (PL), en "Lista del Apruebo". La aspirante a ser parte de la Convención Constitucional, nació en el hospital de Quilpué, estudió su enseñanza media en el Colegio Aconcagua de Quilpué. Es abogada y licenciada en ciencias Jurídicas por la Universidad Andrés Bello.
Cuenta con un Diplomado en Derecho del Trabajo de la Universidad Católica (2017), y es Magister en derecho Laboral y Seguridad Social en la Universidad Adolfo Ibáñez. También ha participado en la Escuela Sindical de la Escuela de Derecho de la UC de Valparaíso.
En lo profesional fue abogada laborista del Estudio Jurídico “Centro de Abogados”. actualmente es socia fundadora del Estudio Jurídico “Valdés Pizarro y CÍA” dedicada asesorar y representar judicialmente a pymes y medianas empresas, trabajadores y trabajadoras de las regiones de Valparaíso y Metropolitana.
También ha sido relatora laboral en “Capital Humano Consultores”, y , “Programa de Entrenamiento en Relaciones Laborales, Liderazgo y Manejo de Conflictos, ASAMAR .
-¿Qué derechos fundamentales le gustaría defender en la convención constituyente?
-Creo que un punto de partida debe ser entender que todos los derechos son importantes, y que no existen derechos de primera y segunda categoría como se plantea en la actual Constitución. Por lo mismo, es muy importante avanzar en una mayor protección de derechos sociales, como la salud, el trabajo, la educación y la seguridad social. Pero también avanzar en otros derechos sociales, como el derecho humano al agua, a la vivienda y a la alimentación. Me parece muy importante también avanzar en el reconocimiento de derechos de las mujeres, la infancia y adolescencia, las personas en situación de discapacidad y los pueblos originarios, entre otras personas y grupos que han quedado excluidos de protección constitucional hasta el momento.
-¿Está por un sistema previsional solidario?, ¿Salud para todos, como derecho?
-Por supuesto que estoy de acuerdo que la Constitución establezca el principio de solidaridad en materia previsional. El Estado, por lo tanto, debe garantizar efectivamente que todas las personas que se encuentren en contingencia social puedan satisfacer sus necesidades. Hay que establecer un sistema colaborativo entre el sector público y privado, y también entre regiones para avanzar en ello. Y no solo eso, también es fundamental que estas materias queden reguladas en leyes simples y no en leyes de quórum reforzado como existe hoy. Habrá que abrir el debate democrático sobre todas estas materias sin amarres institucionales ni controles preventivos por parte del Tribunal Constitucional.
Respecto de la salud, por supuesto, ella debe ser garantizada como derecho. Una salud accesible y de calidad para todos y todas, donde el factor económico no sea impedimento para acceder a ella. Una salud que respete la diversidad cultural, que se implemente con un enfoque de género y que se haga cargo de las personas más desprotegidas: los niños, niñas y adolescentes, las personas mayores y en situación de discapacidad. Y, además, que sea justiciable, vale decir, que cuando una persona se vea afectada en este derecho pueda recurrir a los Tribunales para su protección.
-¿Qué sacaría de la actual Constitución?
-Creo que hay que erradicar al menos tres cosas. La primera, una concepción estrecha de lo que es la democracia: hoy no existen canales de participación ciudadana. Esta visión de una democracia elitista debe eliminarse y reemplazarse por una democracia más participativa, donde la ciudadanía tenga que ser consultada con cierta habitualidad, que cuente con iniciativa popular de ley, con mayor incidencia de los territorios y con plebiscito revocatorio de mandato, entre otras cosas.
Y la segunda, también eliminaría la concepción que hay respecto del medio ambiente y de las aguas. Esta idea de que las aguas solo se mencionan a partir del derecho de propiedad es claramente insuficiente. Debemos avanzar hacia una Constitución ecológica, que consagre los derechos de la naturaleza y que establezca a las aguas como bien nacional de uso público y como un derecho humano para todos y todas.
-¿En Unidad Constituyente fueron en distinta lista con Frente Amplio y el PC, eso puede favorecer a Chile Vamos?
-Debo aclarar que la Lista del Apruebo está formada por dos conglomerados: Unidad Constituyente y Nuevo Trato. Yo formo parte de la segunda. El Partido Liberal, miembro de Nuevo Trato siempre abogó por la unidad de todas las fuerzas progresistas. Lamentablemente, este llamado no fue bien recibido en el Frente Amplio y esto significó nuestra salida de esa coalición. Por supuesto que nos habría encantado una lista única mucho más fuerte, pero ese llamado no fue acogido por el Frente Amplio. Sus razones habrán tenido y las respeto, y por lo mismo, les deseo mucho éxito también. Lo importante es poder lograr que todas las fuerzas progresistas sean una mayoría contundente en contra de las fuerzas conservadoras de la derecha.
-¿Qué rol debe jugar el Estado en la nueva constitución?, ¿Sacaría el principio de Estado subsidiario?
-El Estado debe ser respetuoso de las libertades humanas, de la libertad de expresión, de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, del derecho de reunión, ni puede violar derechos humanos en contexto de protesta y en ningún otro escenario. Pero, además, debe ser un Estado social de Derecho, con un claro énfasis en los derechos sociales antes mencionados (salud, educación, vivienda, agua, etc.) Estos deben ser una herramienta eficaz para combatir las desigualdades sociales y las brechas existentes hoy en nuestro país. Como liberal igualitaria, entiendo que “sin igualdad no hay libertad”: no podemos aspirar a ser libres y autónomos si no se resuelven necesidades tan básicas como las señaladas.
Si hubiéramos entendido el principio de subsidiariedad solo como el derecho que tenemos las personas a que el Estado no intervenga en nuestras decisiones personales, en nuestro derecho a formar una familia y a casarnos con quien queramos, en adoptar independientemente de nuestra condición sexual, entonces esa subsidiariedad y, solo en esos casos, habría sido bienvenida.
Pero lo que hizo la Constitución de la dictadura fue otra cosa. Usó a la subsidiariedad para satisfacer derechos sociales, y eso es inaceptable. Hay que sacar a los derechos sociales del mercado, porque ello solo genera desigualdad e injusticia, generándose una salud y una educación para ricos, y otra para pobres. Aquí el Estado subsidiario debe girar hacia un Estado solidario, que proteja no solo nuestras libertades sino también los derechos sociales y condiciones de vida dignas para toda la población.
-¿Cómo ve el proceso constituyente, en medio de elecciones y el Covid-19 y posibles manifestaciones?
-La verdad es que la alegría y el entusiasmo del proceso constituyente que estamos viviendo me sobrecoge. Es un momento histórico, porque por primera vez redactaremos una Constitución por vías democráticas, y no solo eso sino que, además, con paridad y participación de los pueblos originarios. Pero, claro, al mismo tiempo nos vemos enfrentados y enfrentadas a desafíos muy complejos. Es cierto que las elecciones municipales y regionales distraerá un poco el foco de atención, pero también es posible advertir que el debate constituyente también permeó a estas otras campañas, lo que me parece bueno. Lo de la pandemia es un problema, claro, y lo hemos notado en nuestras campañas. Será muy importante que se den soluciones legislativas para asegurar una participación masiva en las elecciones de abril, brindando seguridad a todos los electores y electoras.
-¿Cree que habrá protestas?
-Y respecto de las manifestaciones, por supuesto que estoy de acuerdo con que se mantenga la protesta pacífica. El movimiento ciudadano no puede decaer y teneos que mantenernos firmes en nuestras demandas. Lo que más me preocupa, sin embargo, es la violencia estatal dirigida a reprimir las movilizaciones sociales. Hago un llamado al Gobierno, como una ciudadana más, para que el control del orden público se haga en términos razonables, apegada a estándares de Derechos Humanos.//ELF






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