Por Fernando Silva
Homenaje a cuatro años de su partida...
Viña del Mar, 26 de noviembre de 1918 Santiago, 19 de abril de 2016
A medida que transcurren los años, la vida de don Patricio Aylwin, su trayectoria política y especialmente su servicio como hombre público, dirigente político, Senador y Presidente de la República cobran mayor valor y vigencia.
Sus palabras, reflexiones, mensajes y forma de actuar, son hoy más necesarios que nunca. Su firmeza en las convicciones, valores y principios políticos, acompañado de su gran capacidad de diálogo y apertura, junto a un realismo histórico concreto, se extrañan en la acción política actual.
Al asumir la difícil misión de hacer transitar el país de la Dictadura a la Democracia, junto a la responsabilidad de cambiar la situación de vida de millones de compatriotas quienes vivían en la miseria, lo llevo a implementar una acción política, “en la medida de lo posible”, que dio los frutos esperados. Al término de su mandato más del 40% de los chilenos había abandonado la pobreza, las oportunidades y acceso a mejor educación, salud y vivienda permitieron señalar que la “Patria Justa y Buena para todos” era el Chile que en eso años había construido.
Algunos escépticos desconfiaron de aquello y lo pusieron en duda. Pero la mejor demostración que la acción y obra del gobierno de Don Patricio había sido efectiva, la dieron millones de chilenos que salieron a despedirlo el día que inició su pascua. No tan sólo para agradecer lo hecho en lo material, sino para dar cuenta del valor que la gente le asignó a su forma de ser austero, consecuente y de una vida entregada al prójimo... Sean como él, nos gritaban en la calle, imítenlo, cumplan como él cumplió, nos interpelo la gente cuando transitamos al cementerio...
Se extraña al Presidente Aylwin, pero hoy su legado cobra mayor vigencia...!!!
El relato realizado por un Medio de Comunicación gráfica muy bien lo que señalamos:
Minutos antes de las nueve de la mañana, Irma Santibañez llegó a la intersección de las calles Diego de Almagro con Arturo Medina. Estaba abrigada. Tenía las manos en los bolsillos de su parka negra y una bufanda beige tejida por ella misma. En su cartera, un pañuelo blanco y una bandera. No fue la primera en acercarse a la casa del Presidente Patricio Aylwin Azócar, pero alcanzó a tomar uno de los mejores lugares hacia la residencia donde se realizaría una misa en honor del jefe de Estado fallecido a los 98 años el lunes 19 de abril.
Desde la calle, al borde de una valla papal, Irma esperó dos horas y media hasta el inicio del cortejo fúnebre que llevó al Mandatario desde su hogar hasta el salón principal de la sede de Santiago del Congreso Nacional. Cuando lo vio pasar, agitó su bandera -Vale la pena estar acá porque vine a despedir a un hombre que nos devolvió la alegría y que hizo lo que pedía un país completo. Hizo mucho por este país. Le debemos mucho más que un aplauso porque fue muy importante y querido-, explicó. Mientras Irma esperaba la última marcha de Aylwin, se aglutinaban más personas en el barrio de Providencia, la mayoría mujeres mayores, con pañuelos, flores y símbolos de Chile y la Democracia Cristiana.
Recordamos también con emoción como asumió una responsabilidad que no era de él, pero sí del Estado chileno, cuando pidió perdón a las familias, por las violaciones de los Derechos Humanos, los crímenes y las desapariciones de tantos chilenos...
El mismo espíritu fue el que inspiró a la Senadora Carolina Goic, Presidenta del PDC en esa fecha, quien nos interpretó plenamente al señalar:
“Yo hoy con esa misma humildad o mucha más, ante usted y ante todos los que estamos acá acompañándolo, también creo que es momento en que los políticos pidamos perdón. Perdón por no haber actuado a tiempo, perdón por los abusos de poder, perdón por la falta de ética, perdón por haber traicionado la confianza de aquellos que representamos, sirviendo a otros intereses y no la de las familias y chilenos y chilenas. Pedir perdón…y esperar poder seguir su ejemplo. Y comprometer hoy día un nunca más, que nunca más la política sea degradada”.
Rendimos Homenaje a este Humanista Cristiano a este Hombre Justo y Bueno, que sirvió con lealtad a Chile y los chilenos, don Patricio Aylwin Azocar.






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