El Ministerio del Interior y Seguridad Pública presentó una querella por sedición contra Francisco Muñoz, más conocido como "Pancho Malo" y líder del "Team Patriota".
La acción judicial se sumó a la interpuesta por el senador y presidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Javier Macaya, quien sufrió hostigamientos por parte de Muñoz y su grupo el pasado 17 de diciembre. En ese momento, el legislador estaba en su automóvil junto a sus hijos de 6 y 16 años.
La ministra del Interior, Carolina Tohá, explicó que "parte de los pasos que tenemos que dar para dejar atrás el quiebre que fue el estallido social, es ponernos de acuerdo en que ciertos tipos de expresiones públicas no son tolerables".
"Esas expresiones públicas que buscan inhibir las opiniones de los demás, intimidar a las personas por sus opiniones, y especialmente, cuando esas personas representan a otras y son autoridades que están ahí mandatadas, como es el caso del senador Macaya", añadió.
Por ello, la secretaria de Estado apuntó a que "la querella amplía el rango y lo que está hablando, es de este concepto, que en el fondo dice que ese tipo de acciones son un atentado a la democracia".
La autoridad acusó que "cuando tu castigas a las personas por sus opiniones, estás atentando contra la democracia. A las opiniones, en democracia, se les debate con opiniones, no con actos de intimidación".
En esa línea aludió a los cerca de 70 ciclistas que realizaron un tour donde expresaron su descontento por el "Acuerdo por Chile" para una nueva Constitución. Primero vandalizaron las sedes de los partidos Socialista y Radical, para luego dirigirse a Las Condes y rayar la casa del líder de Amarillos por Chile, Cristian Warnken, con la frase "nueva constitución 100% electa o nada".
Tohá adelantó que "estamos elaborando, analizando en profundidad, la actuación de este grupo que se mueve en bicicleta (...) Y han en distintas oportunidades atacado a distintas personas, ido a hacer funas a sus casas. Tampoco eso es tolerable".
"O sea, tenemos que poneros de acuerdo, como conclusión del estallido, que una democracia más profunda no tiene que tenerle miedo al debate. De alguna manera, la democracia de la transición si lo tuvo, muchos temas no se podían hablar, el sistema electoral estaba totalmente fuera de lo que era posible de modificar, la Constitución tenía una serie de candados", agregó.
La ministra recalcó que "ahora vamos a dejar atrás eso. Sin embargo, en el mismo acto, tenemos que decir que hay maneras de discutir que son aceptables, y hay otras que no, que vamos a dejar fuera del juego legítimo. Y este tipo de acciones intimidantes no pueden ser aceptadas"






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