A tiempo completo. Al igual que sus colegas. Así es el trabajo del convencional por distrito 13 (Región Metropolitana), Marcos Barraza (PC). El exministro de Desarrollo Social y Familia, además de exsubsecretario del Trabajo y Previsión Social, en el segundo periodo del gobierno de Michelle Bachelet, conversó para nuestro medio En La Fontana.
El vicepresidente de la Convención Constitucional (CC), Gaspar Domínguez, informó la semana pasada que se han aprobado hasta el momento 130 normas constitucionales, que pasarán al borrador de la nueva Constitución. Hay varias que les falta aprobarse en pleno, incorporando o retirando, indicaciones que se voten en las comisiones.
El 4 de julio es la fecha fijada para que la Convención entregue la propuesta final que tendría que ser votada en septiembre por todos los chilenos, en plebiscito de salida, tras aprobación por parte de convencionales de extender el plazo de 9 a 12 meses para entrega definitiva. Una eventual nueva postergación sería difícil, puesto que se tendría que votar en el Senado, donde se tiene que contar con 2/3 del apoyo para que esta idea tenga éxito. No estarían los votos necesarios para ello.
Para conocer su visión de lo que espera de la nueva Constitución, las iniciativas que respalda y su diagnóstico del trabajo realizado por los convencionales, hasta el momento, dialogamos En La Fontana con el constituyente, Marcos Barraza (PC).
—¿Cómo evalúa hasta el momento el resultado parcial de la Convención Constitucional con 130 normas aprobadas?
-Ya está establecida una primera cantidad de normas constitucionales, que dan cuenta que ha habido un trabajo intenso, provechoso, político y de mucho rigor; donde los esfuerzos integrados de los diferentes colectivos para ponerse de acuerdo, nos está permitiendo contar con normas que están dando cuenta de la voluntad social, que es lo más importante. Estas normas son absolutamente distintas a la lógica de la actual Constitución. En consecuencia, están sintonizadas con las expectativas sociales y con el mandato popular que tienen los diferentes constituyentes.
-¿Con la prórroga por 3 meses más el trabajo de la Convención, - que puede ser por más tiempo incluso-, eso asegura un resultado de más calidad respecto del texto constituyente?
-Pese a lo acotado del tiempo, prorrogar más allá del año no sería conveniente. El país requiere de una nueva Constitución de una manera más pronta y no más tarde. La gente está expectante de este proceso. Ya hay debates en el país, que se están dando, relacionados con tema de pensiones o sistema político, que se prolongarían innecesariamente, si es que la Convención también se prolongara. En consecuencia, creo que pese a todas las dificultades ha habido un buen trabajo, y ese buen trabajo se puede realizar en el plazo mandatado por la Ley.
Bicameralismo asimétrico
-¿Usted como convencional está por un Congreso Unicameral con un presidencialismo atenuado o apoya otro tipo de sistema político?
-Inicialmente, los comunistas planteamos un Congreso unicameral. De hecho, la Comisión de Sistema Político se impuso por una leve mayoría de 13 vs 12 votos. El correlato de esto, era que en el pleno de la Convención, el unicameralismo tenía 83 votos, pero no los 103 que requería. Por eso, transitamos hacia una propuesta de bicameralismo asimétrico, en el entendido de que existe un Congreso de diputadas y diputados, donde se inician y concluyen los procesos legislativos, con un vínculo asimétrico con una Cámara en las regiones, que permita tener una representación efectiva y real de las regiones, y no como el actual Senado.
Lo más importante es que el nuevo sistema legislativo que se está diseñando, se fundamenta en un Congreso con atribuciones políticas, que le permite no tener Cámara revisora ("Cámara espejo"). Y eso es bueno, porque sabemos que la mayoría de las legislaciones que se han cursado estos años, sea por falta de voluntad política, pero también diseño institucional, no han respondido a las expectativas populares. Se han dilatado los procesos legislativos y, en eso, el Senado ha sido el principal responsable, en el sentido de que su existencia ha hecho más lento el proceso legislativo.
-¿Qué piensa de voces que hablan de que en plebiscito de salida exista una tercera vía al Apruebo o Rechazo, según habría recomendado la Comisión de Venecia?
-Lo primero que hay que despejar es que la Comisión de Venecia no propuso esa tercera vía. Más bien alertó sobre los riesgos que tenía, en términos de legitimidad política. En segundo lugar, es bien cuestionable que un organismo técnico foráneo que asesora a la Unión Europea (UE) haya emitido un informe respecto de Chile. Es decir, lo que hizo el Senado anterior fue mandatar o solicitar a un organismo externo que evaluara un proceso soberano. Y eso, es indebido, porque lo que buscaba ese mandato por parte del Senado es tener, claramente, respuestas funcionales a sus intereses corporativos (…) Es indebido el informe que presenta la Comisión de Venecia. Lo que debiese uno poner atención es que, en términos políticos, una tercera vía, como se ha señalado, no es otra cosa que buscar el reforzamiento para el Rechazo. No tiene como propósito ampliar las alternativas en materia de decisión. Lo que pretende establecer es una tercera instancia que permita el status quo. Es decir, que no se provoquen transformaciones. En consecuencia, no estamos disponibles para eso.
-¿De qué manera se pueden conciliar los derechos sociales y esenciales que la nueva Constitución garantizaría sin perjudicar el derecho a la propiedad, en su sentido más amplio?
-A ver. De hecho, ya se aprobaron las normas de propiedad. Para todos, es absolutamente claro que la propiedad es un principio de los derechos de las personas: La propiedad privada, la propiedad estatal, la propiedad comunitaria y la propiedad colectiva. Y eso, no colisiona con el ejercicio de los derechos fundamentales. Yo creo que aquí hay que modificar la lógica de que lo privado se superpone a lo público. Y ese debate es bastante importante, por ejemplo, en materia del uso del suelo para efectos de la construcción de viviendas. Entonces, aquí no hay riesgos o contradicciones entre los derechos sociales y la propiedad privada.

Rol del Ejecutivo
-¿Qué rol debería jugar el Gobierno de Gabriel Boric frente a la Convención o debería mantenerse completamente al margen?
-El gobierno del Presidente Boric ha desplegado un rol correcto, que es básicamente un apoyo en materia logística, en capacidades técnicas, en viabilizar los procesos administrativos de la Convención Constituyente y opinar cuando corresponda. Y ha mantenido, eso sí, la distancia adecuada para que la Convención actúe con autonomía y deliberación propia de un poder constituyente.
-Por último, ¿Qué espera de la nueva Constitución si gana el Apruebo en plebiscito de salida?, ¿Será realmente la casa común de todos que traiga paz o podría sobrerrepresentar a algunos grupos de interés, por ejemplo, a pueblos originarios que habitan Chile?
-Yo espero que esta nueva Constitución se haga cargo de los pueblos históricamente excluidos, desventajados, se haga cargo de la desigualdad de los ingresos, entre las trabajadoras y trabajadores y quienes son las grandes empresas. Espero que se haga cargo de la justicia social, la igualdad. Yo creo que la nueva Constitución va a ser, por lejos, un texto constitucional mucho más democrático que el que tenemos hoy, y que será valorado por la ciudadanía. //ELF






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