Conversamos En La Fontana con la militante de la Democracia Cristiana y exMinistra de la Mujer y Equidad de Género, Laura Albornoz.
La abogada de profesión es candidata oficial de la lista de Unidad Constituyente (DC-PPD-PR-PRO-PS-Ciudadanos), en la Región Metropolitana para ser delegada constituyente, junto al constitucionalista, Patricio Zapata. Van por el disputado y codiciado Distrito 10, que abarca las comunas de La Granja, San Joaquín, Santiago, Ñuñoa, Macul y Providencia. Albornoz espera ganar un escaño de los 155 disponibles, en la elección del próximo 11 de abril.
De resultar electa defenderá derechos sociales básicos que debería contener la carta magna que salga al limpio del proceso constituyente. "La nueva constitución debe introducir los derechos sociales, y establecer que serán garantizados por el Estado. La constitución actual, más que establecer derechos, garantiza libertades para ciertas cosas: libertad los padres para elegir la educación de los hijos, libertad de enseñanza; libertad de elegir donde quiere recibir atención de salud, si en Fonasa o en una Isapre; la libertad de estar sindicalizado o no. Pero no hay derechos sociales establecidos como derecho a la salud, a la educación, a una pensión digna, a la vivienda digna, derechos laborales, derecho al agua para el consumo humano", dice Albornoz.
Se autodefine como humanista-feminista, por lo que cree también en los derechos de familia.
"La familia sigue siendo el núcleo básico de la sociedad. Lo que tenemos que hacer es que la nueva constitución proteja, reconozca y promueva a todas las familias; a todo tipo de familia, sin que importe cómo está conformada", expresa.
Los derechos de la mujer, por supuesto, que se compromete a resguardar si es delegada. "He tenido un compromiso y trabajo a favor de estos derechos, incluso antes de ser ministra de la Mujer. Se requiere reconocer el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, de ser capacitadas para acceder y disponer plenamente de sus bienes, a tener autonomía y soberanía sobre sus cuerpos, y respeto por sus derechos sexuales y reproductivos, tal como se establece en convenios internacionales ratificados por nuestro país", dice.
Consultada sobre el sistema previsional que debería regir en Chile que la nueva constitución establezca, señala: "Estoy por el Derecho Humano a una vejez digna gracias a una previsión social basada en principios de solidaridad. Sobre esa base, habrá que estudiar las propuestas de fórmulas previsionales que hoy están en pleno debate legislativo e incluso, como programa presidencial", manifiesta.
-¿Qué sacaría de la actual Constitución?
-Para empezar es una constitución conservadora, neoliberal, autoritaria, individualista. Partiría por eliminar las leyes supramayoritarias que tenemos. No todas las leyes deben y pueden tener los mismos quórums; eso lo sabemos, hay leyes de diferente relevancia y alcance y eso ocurre en todas las democracias del mundo.
Lo que no puede ocurrir son los quórums aberrantes que contempla la constitución del 80`, las leyes supramayoritarias que le han dado a un sector político, la derecha, un veto permanente durante 30 años y han impedido las transformaciones que se han intentado realizar democráticamente. Y lo poco que se ha logrado en avances legislativos democratizadores ha estado siempre condicionado a exigencias, topes, vetos y chantajes de la derecha. Hoy están empeñados en obtener 1/3 de la Constituyente para seguir bloqueando los cambios que Chile demandó el 18 de octubre de 2019.

Unidad en la centroizquierda
Ante la pregunta de por qué Unidad Constituyente llevó una lista distinta de candidatos, respecto del Frente Amplio y el PC, lo que podría favorecer a Chile Vamos, la exsecretaria de Estado contesta: "La unidad en estas causas comunes siempre será más favorable. Qué mejor demostración que el triunfo del "No" el 88`; la recuperación de la democracia en la elección de 1989, el Apruebo de octubre pasado. Pero como en política hay que trabajar con la realidad que hay. Y esa realidad nos habla de diversidad de opiniones políticas, de muchas posturas críticas también, de muchos movimientos buscando posicionamiento o trabajando la campaña para la Convención Constituyente, pensando en la próxima elección presidencial y parlamentaria.
-¿La oposición completa no vio la importancia de la unidad en este proceso?
-Personalmente, para mí el tema constitucional es de una relevancia tal, que marcará la vida de los chilenos por muchos años en el futuro y en tantas dimensiones, que prefiero no mezclarlo con otras discusiones de estrategia política, aunque no digo que no sea legítimo hacerlo.
-¿Qué rol debe jugar el Estado en la nueva constitución?, ¿Sacaría el principio de Estado subsidiario?
-Está más que claro que el sistema social, económico y de desarrollo concebido a partir del principio del Estado subsidiario fracasó estrepitosamente. El rol subsidiario del Estado no permite garantizar las necesidades básicas que le otorgan dignidad a las personas. Respetando la empresa privada, y valorando el aporte esencial al desarrollo del país que hacen los privados, ha quedado claro con la pandemia, con el estallido social, con el desmoronamiento del sistema previsional, que las pensiones y la previsión no funcionaron en manos privadas. Es más, solo han servido para que los privados que se han hecho cargo de estas funciones hayan obtenido millonarias utilidades. La educación no es un servicio que debe ser provisto por la empresa privada; la salud tampoco es un producto que compra en una isapre, aquel que puede.
-¿Y cómo se cambia eso?
-Necesitamos establecer un Estado cuya acción esté declaradamente orientada al bien común, que ese sea el principio rector, y que garantice derechos sociales básicos. Un Estado que establezca que los bienes que son de todos y todas deben beneficiar, efectivamente, al conjunto de la comunidad. Hablemos de un Estado Social de Derecho (…) Es más, creo que hay sectores en donde el Estado debe intervenir con más fuerza, por ejemplo, en la explotación de recurso naturales y otros ámbitos estratégicos. ¿El ejemplo de Codelco, por qué no aplicarlo al Litio?. Las actividades estratégicas así como aquellas esenciales como la salud, pensiones y educación no pueden convertirse en un producto orientado a la obtención de utilidades. Y eso no tiene por qué ser anti empresa o contra la iniciativa privada. Solo son ámbitos diferentes.
-¿Cómo ve el proceso constituyente, en medio de elecciones y el Covid-19 y posibles manifestaciones?
-Son tres cosas diferentes: la superposición y convergencia de campañas y elecciones locales, para la Constituyente, y para la parlamentaria y presidencial, es incluso bueno. Discutimos los mismos temas, finalmente, solo que se discuten en planos y con horizontes distintos. Cuando hablamos de garantizar el derecho a la vivienda como un derecho social en la constitución, estamos hablando de hoy, de las futuras generaciones, de un tema nacional: hubo países en Europa con tales problemas de precio de la vivienda que su natalidad disminuyó, aumentó la natalidad de los inmigrantes, se generaron diversidad de problemas encadenados. La vivienda tiene esta dimensión nacional y de Estado. Pero también es una urgencia en una región determinada que debe ser discutida y planteada en el programa de un candidato a Gobernador o a alcalde.
-Pero, ¿Estas elecciones no distraen la misión de la convención constituyente?
-No, porque en esta suma de elecciones hablamos o deberíamos hablar de un mismo tema: el bien común.
En cuanto al Covid-19, solo nos queda llamar una y otra vez, lo mismo que se hizo para el Apruebo, un llamado a cuidarse y evitar que las elecciones se pudieran ver afectadas (suspendidas) o la participación se vea limitada. Esta cantidad de elecciones, tal como yo lo siento, son fiestas de la democracia donde hay que sacarle el jugo a la posibilidad de participar y de co-construir el país.
-Si la gente se moviliza en las calles, o rodeando la convención, ¿No será una presión indebida que entorpezca la labor de los constituyentes?
-Yo creo y defiendo la libertad de expresión. No partiría jamás desde la prohibición de algo. Pero al mismo tiempo, nos ha golpeado el Covid-19, las muertes de seres queridos, las muchas dificultades familiares derivadas del confinamiento y, cómo no, la incertidumbre terrible de no tener ingresos, de no saber si se mantiene el puesto de trabajo para el mes siguiente. Hemos sufrido además, demasiado dolor derivado de la violencia política con el estallido social. Con toda esa experiencia de largos meses, mi postura natural es “seamos sensatos”, no despilfarremos irresponsablemente la posibilidad de ganar nuevos espacios democráticos, ni abramos gratuitamente la puerta a la posibilidad de nuevos heridos, de familias que resultarán golpeadas por hechos de violencia. //ELF






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