En relación con la situación actual de la Democracia Cristiana (DC), el consejo nacional de la Juventud Demócrata Cristiana (JDC) reunido el 27/10/22, manifiesta lo siguiente que publicamos En La Fontana:
"1. Una de las condiciones básicas para militar en un partido político es la disciplina y la unidad, siendo una de sus más esenciales manifestaciones, respetar las definiciones de los máximos órganos partidarios. Cualquier militante que, en reiteradas ocasiones, y de forma pública incumpla aquello, genera un daño al partido en su prestigio y, por lo tanto, se aparta del rumbo comunitario.
2. El partido está sumido en una profunda crisis, cuyas causas son estructurales, y no se agotan en cuestiones disciplinarias. Prueba de ello es la constante fuga de militantes, el clima interno polarizado, las ofensas publicas entre camaradas, la falta unidad en cuestiones esenciales, entre otros signos de descomposición partidaria.
3. El contexto nacional está profundamente fragmentado, expresión de una profunda crisis de representación, con un gobierno cuya adhesión pública se debilita aceleradamente, el ascenso de fuerzas de extrema derecha y populistas que amenazan nuestra democracia, y una parte de la izquierda que se atrinchera, apostando a sus nichos, e insistiendo en formulas maximalistas.
4. El partido tiene una responsabilidad con Chile. Tiene el deber de tomar consciencia de su situación, comprendiendo que, si bien el humanismo cristiano tiene aún mucho que aportar a Chile, el instrumento partidario en su estado actual, esta agotado. Por lo tanto, debe iniciar una reorganización ideológica y funcional que nos permita ofrecer nuevamente una conducción al país para llevarlo a un nuevo estadio de desarrollo.
5. Consideramos que el mejor camino para resolver y encauzar nuestra crisis es a través del Congreso Partidario, donde discutamos, además de nuestra propuesta política, la estructura de nuestro partido, con perspectiva de futuro, y sin dogmas.
6. Necesariamente en ese proceso de profundas modificaciones, los jóvenes tenemos un rol fundamental. Estamos en un proceso participativo y de reflexión para entregar propuestas de cambios, incluida la vigencia y estructura de nuestro frente.
7. Es un elemento esencial para el éxito de ese congreso, que los liderazgos internos entiendan la gravedad de la situación, y se aboquen con espíritu fraterno y constructivo, ha generar las condiciones necesarias de clima interno propicio".
La Democracia Cristiana puede y debe tener un nuevo comienzo. Eso es posible aún, pero requiere liderazgo, generosidad y humildad. No desperdiciemos esta última oportunidad.
¡JUVENTUD CHILENA ADELANTE!






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