Mientras abundan las interpretaciones de uno y otro bando, el parlamentario tiene su propio diagnóstico respecto del fracaso de los dos últimos procesos constitucionales, pero sobre todo del triunfo del “En Contra” el pasado domingo: “La gente no ratificó la Constitución del 80. La gente lo que hizo fue rechazar ambos modelos que se le presentaron para reemplazar la Constitución del 80. Pero el sentimiento de cambio está vigente”, plantea. Sin embargo, insiste en que “no hay piso” para un tercer proceso constitucional, al menos en la forma en que el país los ha conocido hasta ahora.
En entrevista con Radio Universidad de Chile, el senador y vicepresidente de la Cámara Alta Francisco Huenchumilla analizó el panorama político tras cierre del último proceso constitucional y el triunfo del “En Contra” en el Plebiscito del pasado domingo.
En primera instancia, el legislador fue enfático en señalar que a su juicio, el fracaso de dos procesos constitucionales no extingue el mandato de “una inmensa mayoría, cerca del 80%, que se pronunció por cambiar la Constitución de Pinochet (…) (pero) la gente rechazó ambos modelos de reemplazo de la Constitución del 80 que se propusieron”, consideró.
En este sentido, y para el legislador, la ciudadanía “no ratificó la Constitución del 80, la gente lo que hizo fue rechazar ambos modelos que se le presentaron para reemplazar la Constitución del 80. Pero el sentimiento de cambio está vigente; lo que pasa es que a la gente no le hizo cuento el modelo del primer proceso, ni le hizo cuento el modelo del segundo proceso”.
“Yo creo que la gente sintió, que el primer modelo y el segundo modelo respondían a una visión de una mayoría circunstancial, pero que no respondía a la inmensa mayoría del país. Nos quedamos con la Constitución del 80, pero no porque la gente no quiera cambiarla”, insistió.
Falta de “humildad” y situación actual
Al mismo tiempo, el parlamentario criticó que “uno de los problemas que tenemos como país, es que nadie tiene la humildad suficiente para reconocer su derrota (…) la gente quiere otra cosa. Entonces claro, tenemos esta reacción de la derecha que sigue pensando, que lo que vale ahora es la Constitución de 1980 y que no hay que hacerle cambios”, describió el legislador.
“Yo siempre dije que la gente con su voluntad, señaló que la Constitución del 80 nos sigue dividiendo (…) y ambos procesos no han logrado superar esa división, y por lo tanto seguimos divididos. Y seguimos con la tarea pendiente, no sólo en materia constitucional, sino en dar respuesta al profundo reclamo que se presentó con el Estallido Social”, refirió el parlamentario.
Para el senador, el fracaso de dos procesos constitucionales implica que “el país sigue en la misma senda, no hemos logrado superar lo que pasó hace 40 años (…) donde se instaló este modelo, muy extremo de liberalismo, que podríamos llamarse neoliberalismo, y no tenemos acuerdo. Son a mi juicio todavía tareas pendientes”.
Cambios desde el Congreso y escenario legislativo
A continuación, el parlamentario insistió que “no hay piso para hacer un tercer proceso constitucional (…) todo el mundo habla de una cierta pausa, y yo he dicho, entonces en ese caso, tratemos de buscar los acuerdos en el Congreso a ver si podemos arreglar esto un poco, entre nosotros. Pero nadie tiene la varita mágica”, abundó el parlamentario.
En este escenario, Huenchumilla reiteró una vez más su confianza en alcanzar acuerdos para reformas parciales, sobre los temas socialmente más sensibles y críticos –salud, educación, previsión– en el Congreso, y recordó que “a despecho de muchas críticas, todos los acuerdos que posibilitaron estos procesos se lograron en el Senado, naturalmente con participación de la Cámara”.
Sin embargo, el legislador recalcó que dicha posibilidad depende de otros factores: “ahora mismo hay sectores de derecha que están planteando reformas constitucionales para volver a subir los quórums (…) quieren hacer un movimiento táctico de coyuntura. De esa manera no puede haber acuerdos, si se está con esa mentalidad de querer aprovecharse de las circunstancias”, emplazó.
Finalmente el parlamentario reivindicó la política de los acuerdos, en un nuevo escenario donde los “candados” de la Constitución de 1980 fueron removidos. “La política consiste esencialmente, entre otras cosas, en la racionalidad que pueden tener los seres humanos de entenderse con argumentos y con debate de ideas. Entonces siempre los acuerdos son factibles y son deseables”.
“Yo reivindico como herramienta, en una sociedad democrática, una política de los acuerdos. Pero en esa dirección. Ahora, lo que tuvimos en los 90 fue una política de los acuerdos supeditada a un margen constitucional relacionado a los quórums, con el Binominal. Entonces ahora, ojalá tengamos un acuerdo diferente”, concluyó.






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