*En La Fontana publicamos declaración pública del centro de pensamiento Foro de Desarrollo Justo y Sostenible frente al plebiscito constituyente del 25 de octubre.
"Ante la magnitud de la crisis que enfrenta hoy nuestro país y los desafíos que deberá enfrentar en los próximos años, el proceso constituyente representa la oportunidad para construir un nuevo Chile.
Una Constitución deriva del reconocimiento de las y los ciudadanos, libres e iguales, como fuente del poder soberano, que manifiestan su voluntad para acordar en qué tipo de orden político, institucional y social desean vivir.
La reforma constitucional, de diciembre de 2019, que abrió la puerta al actual proceso constituyente originario, es uno de los hitos más importantes de los últimos 30 años y busca encauzar institucionalmente las diversas demandas formuladas mayoritariamente por la ciudadanía en los últimos años y, particularmente, desde el 18 de octubre del año pasado. Dichas demandas pueden resumirse en la desconfianza transformadora de la política, su incapacidad, para evitar o limitar el abuso del poder económico, la falta de igualdad ante la ley; en el trato y la mercantilización de derechos sociales, entre otras.
La naturaleza del proceso constituyente hace que nos encontremos ante un plebiscito nacional de carácter “irrevocable”. De acuerdo a la propia Constitución vigente, le corresponde al pueblo “ejercer” la soberanía “a través del plebiscito” y por medio de elecciones periódicas. Por consiguiente, habiéndose convocado al plebiscito de conformidad con la Constitución, es el pueblo quién ejerce su potestad soberana y por ello no resulta posible revocarlo y menos revertir un proceso constituyente en curso.
Estas atribuciones ya se encuentran radicadas en el pueblo y cualquier alteración a las potestades ya radicadas en él, constituiría un fraude constitucional.
Restablecer el vínculo entre la política y la sociedad, es el principal desafío del proceso y lo esperado en la nueva constitución, una que redistribuya el poder político, económico y territorial, reconociendo los futuros desafíos del país y la compleja heterogeneidad de quienes componen el Chile actual. Una constitución que contribuya a superar las fisuras institucionales, las muestras de autoritarismo y retroceso democrático, y sea fuente de legitimación para enfrentar el proceso de reconstrucción posterior a la crisis sanitaria y económica que afecta al país.
Por ello consideramos de la mayor gravedad, cualquier intención de alterar el itinerario constitucional, relativizarlo o no dotarlo de todos los elementos necesarios para hacer de éste, un proceso amplio, transformador, participativo, igualitario y seguro.
El camino de la paz, es el de más democracia, participación y diálogo, que lleven a nuestro pueblo a la patria digna, que se logrará a través del irrestricto cumplimiento del proceso constituyente".
Atte.,
FORO PARA UN DESARROLLO JUSTO Y SOSTENIBLE






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