Una carta publicada en El Mercurio, enviada por un grupo de expertos del área de la salud, titulada "Licencias médicas: más allá de los fraudes", busca evitar el mal uso de esta herramienta, asegurando que "recientemente se detuvo a una organización de 29 médicos que emitían licencias médicas falsas”.
Entre los expertos se encuentran Enrique Paris y Paula Daza, reconocidos por su gestión durante el periodo más álgido de la pandemia del Covid-19.
Entre los datos relevantes, en el escrito se advierte la necesidad de buscar la fórmula para disminuir el creciente gasto en pagos de licencias médicas que en 2021 superó el 1% del PIB. Además, se afirma que “el 40% del gasto en licencias médicas lo genera el 5% de los profesionales de la salud, identificar a los emisores y a los pacientes que hacen mal uso de este instrumento no es difícil”.
Uno de los grandes problemas expuestos en la misiva es que a pesar que "participan al menos cuatro partes diferentes, pero los aseguradores (isapres y Fonasa) cargan con prácticamente la totalidad del costo de la licencia”.
La carta sigue, explicando que “por su parte, el profesional de la salud no tiene consecuencias si es que determina el reposo sin seguir estrictamente el criterio médico; la gran mayoría de los trabajadores con licencia sigue percibiendo el 100% de su sueldo durante su reposo; y el empleador solo se ve afectado por tener que tramitar la licencia y por los costos de ajuste o reemplazo del trabajador".
Dentro de los consejos que se pueden leer en la misiva, está la reducción del pago total de la licencia, pagando solo un 70% del sueldo, que es el promedio de la OCDE, y no el 100% como es en la actualidad.
Por otro lado, se propone establecer un límite de máximo un año para las licencias médicas, ya que en teoría, en la actualidad no existe un plazo máximo legal.
Un tercer consejo es evitar el plazo de carencia de tres días, que incentiva la alargar las licencias a 11 días o más.
Otro aspecto que se toca en el escrito es la participación de los empleadores en el proceso. "Actualmente, casi 30% de las licencias se relaciona con condiciones mentales y 18% con osteomusculares, lo que refuerza la necesidad tanto de involucrar al empleador, dada la complejidad de determinar si su origen es laboral o 'común', como de generar contextos laborales salu dables", afirma.






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