El presidente de Chile, Sebastián Piñera, empresario y de Renovación Nacional (RN) es alguien que no pasa desapercibido. Siempre le gusta figurar y resaltar, tanto en su ámbito privado como ante la opinión pública.
Por editorial
Su excesivo protagonismo lo manifiesta de forma permanente, en sus distintas apariciones en terreno o cuando va de gira presidencial fuera del país. Por otro lado, su "incontinencia verbal" lo hace decir cosas sin filtro, que dejan en evidencia su ignorancia o sus prejuicios. Tal como ha ocurrido con sus chistes machistas, sus equivocaciones de nombres de personajes históricos de Chile o sus opiniones raras o "fachas" frente a seguridad ciudadana, o el trato hacia los niños, justificando golpes para los malcriados.
Y ayer, jugando con el hombre más rápido del mundo, Usain Bolt, en la misma Moneda lo recibió para mostrarle sus memes. Una vergüenza nacional. Como si al destacado deportista realmente le importara eso. Seguramente, lo vio como un juego de niños riéndose de nuestro mandatario en su cara. El mismo que en cadena nacional improvisada un anunció en la noche del programa de Gobierno: "Elige vivir sin drogas". Algo nada novedoso, y copia de otros países, cuyo nombre es extraído del ex programa alimenticio de su esposa Cecilia Morel, "Elige vivir sano". Hay que decirle al propio Piñera que se aplique un autoplan: "Elige vivir piola". Es decir, que sea más reservado, serio y cauto en sus apariciones públicas y menos chistoso y mediático.
Como sea, en el Poder Ejecutivo que lidera esta actitud incomoda. En su propio gabinete han salido voces críticas, que se ponen inquietos con las "salidas de madre" del mandatario, que son imprescindibles y que se salen de todos los libretos que con tanto cuidado - aunque ni tanto- preparan en la Secom.
Sin ir más lejos, el ministro de Vivienda, Cristian Monckeberg, ha dicho en La Tercera: "Si el Presidente tiene mucha presencia, los ministros tenemos que ver cómo estamos haciendo nuestro trabajo”. Es decir, Piñera opina de todos los temas, es experto en todos los gabinetes. La contingencia lo absorbe o se lo come.
Debe dejar que sus ministros se expresen y sean la voz oficial del Gobierno. La vocera del oficialismo, Cecilia Pérez, ha tenido que salir confirmar, explicar o justificar los dichos de su jefecito. Y eso le incomoda a ella y al resto de los ministros.
Señor presidente, deje a sus ministros hacer su pega y no se entrometa en temas que no sabe. Sabe de economía, de ahí su riqueza, sabe de finanzas y de las pensiones. Los demás temas de salud, vivienda, mujeres y educación no son su fuerte. Deje a sus ministros ser los protagonistas de sus ministerios. El que mucho abarca poco aprieta y usted, al parecer, quiere abarcarlo todo. Eso es imposible. Menos protagonismo y más trabajo por los chilenos y no por las grandes empresas.






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