Por Marcio Villouta Presidente de la DC, Región de Aysén
Desde ya hace años que como región y, especialmente, nuestra capital regional se enfrenta a la disyuntiva de la contaminación ambiental, producto en gran parte de la combustión de leña para calefacción. Este problema tiene como consecuencia que todos en nuestra capital regional -de una u otra forma- analicemos la situación y busquemos medidas que permitan abordar esta dura realidad.
Por ahora, vemos cómo en medio de una visita que originalmente era de la Ministra de Medio Ambiente, sea en definitiva el Subsecretario de la cartera, Felipe Riesco, quien llegue a la zona, acompañado del Subsecretario de Vivienda y Urbanismo, Guillermo Rolando, ambos con la decidida intención de promocionar y respaldar las medidas entregadas recientemente por el Gobierno.
Entre las medidas, destacan los $2.900 millones para el recambio de calefactores y se invita a postular a los cerca de 2.400 recambios, que se espera realizar en el año en curso, una cifra que por el momento no solo resulta compleja de cumplir, sino además muy insuficiente para con esta medida abordar la totalidad del problema que, año a año, se torna de alta complejidad para quienes vivimos en Coyhaique. Pensemos, que se nos entrega un horizonte de trabajo que se acerca a una década más, frente a este periodo de tiempo cabe preguntarse si podemos esperar 10 años para terminar de implementar las medidas del Plan de Descontaminación Ambiental o lo que se requiere es mayor celeridad y compromiso político de todos para ir en contra de este problema que nos ahoga día a día y que parece que solo recordamos cuando llega el otoño-invierno.
Por otra parte, se destaca la inversión en temas relacionados al acondicionamiento térmico y en ese contexto es muy interesante ver que se consolide una política de intervención en temas relacionados a la eficiencia energética. Sin embargo, es fundamental que la focalización de los subsidios no solo involucre sectores vulnerables, sino una mirada mucho más amplia que posibilite a la clase media tener acceso al acondicionamiento de sus viviendas, porque así abordamos de manera sostenible con medidas que son de mediano plazo. Otro aspecto, es el relativo al perímetro de intervención que no debe estar limitado a la zona urbana de Coyhaique, pudiendo abarcar también las zonas periurbanas que igualmente conviven con la contaminación, solo así podremos avanzar en la verdadera implementación de políticas anti-contaminación.
Por último, es clave que se avance en el cumplimiento del Plan de Descontaminación, sin obviar aquellos aprendizajes propios de lo que ya hemos visto en nuestra región, pero también considerando las experiencias y resultados observados en ciudades como Temuco, que en el sur de nuestro país viven realidades similares y llevan mucho más tiempo en esta compleja situación.







Interacciones con los lectores