Trayectoria política tiene de sobra para llevar las riendas de la Región Metropolitana, como gobernador regional. Claudio Orrego Larraín se desempeñó como alcalde de Peñalolén, intendente Metropolitano y biministro de Vivienda y Urbanismo y Bienes Nacionales. Tuvo, incluso, aspiraciones de llegar a La Moneda, siendo precandidato presidencial de la exNueva Mayoría y derrotado por Michelle Bachelet en 2013.
Para conocer sus anhelos y expectativas que lo mueven a postular a este cargo de elección popular como gobernador, -liderando las 52 comunas de la RM-, además de conocer su opinión sobre lo que espera de Chile en los próximos años, con proceso constituyente y pandemia Covid-19 vigente, conversamos con él En La Fontana.
Tras estallido social y durante los meses de cuarentena por el coronavirus, Orrego se ha dedicado a participar vía Zoom en encuentros online con otras figuras públicas. También ha sido invitado como panelista a opinar de contingencia en diferentes matinales televisivos y radios del país. Esta última semana se le vio haciendo campaña territorial, ya de cierre, por el #YoApruebo de la Democracia Cristiana (DC), su partido.
"Es fascinante el proceso que como país vamos a empezar a vivir el próximo año, en cuanto a poder descentralizar el poder en Chile. En ese sentido, las elecciones a gobernador van a ser las primeras en más de 200 años de historia y en democracia. Entonces, contribuir a que esta descentralización del poder y mayor protagonismo en las regiones, tenga un buen resultado, a través del cargo de gobernador, es algo apasionante para alguien como yo, que ha tenido una vocación de servicio en los territorios, muy potente. Hemos estado en todos los cargos territoriales", dice, primeramente, en nuestro medio.
Orrego añade que toda la experiencia y trayectoria política que ostenta: "La pondré al servicio de la región (…) La gente que nos mira desde otras zonas del país, no se da cuenta lo difícil que es gobernar la RM, porque tienes todo el gobierno central acá, y 52 municipios, con gobiernos locales y alcaldes que han sido verdaderos líderes nacionales durante la pandemia. Incluso, tenemos a tres que son precandidatos presidenciales".
Sobre competencias y cualidades que posee para el cargo, destaca: "Tengo una gran capacidad de diálogo con distintos sectores políticos y distintos cargos de poder y de Gobierno; además del mundo académico, gremios y la sociedad civil. Entonces, el que gane este cargo de gobernador regional no va a ser un patrón de fundo que manda desde arriba, a nivel regional, sino que más bien un director de orquesta, que va a liderar a personas con distintas visiones. La idea es poder confluir para que todos rememos para el mismo lado. Creo tener buen poder de convocatoria".
Crecimiento armónico
"Si quieren las inmobiliarias construir donde no haya locomoción, van a tener que construir viviendas integradas. Es decir, edificios de seis pisos, pero que al menos tres sean para personas con bajos ingresos económicos", dice Orrego.
-¿Habrá diferencias entre Gobierno central v/s regional si no son de una misma coalición?
-La dinámica del territorio siempre converge en buscar soluciones concretas. Un alcalde no puede darse el lujo de pasársela peleando con la intendencia, gobernador o los ministros, toda la vida. Entonces, pueden haber diferentes visiones políticas. Pero la dinámica territorial y las necesidades urgentes de la región conducirán a que se tengan que poner de acuerdo. Uno puede tener algunas diferencias o peleas, pero al final del día va a predominar el el diálogo.
-¿Cómo potenciar el crecimiento de las ciudades en la periferia?
-Lo que puede hacer el nuevo gobernador es ocupar el plan regulador Metropolitano para efectos de detener esta expansión que ha tenido Santiago de forma horizontal. No podemos permitir más que Santiago crezca hacia la periferia. No digo que hacia dentro, pero a lo menos de manera más armónica con lo que uno aprecia hasta el día de hoy. Con buenos servicios públicos, con acceso a trabajo, etc. Y eso significa, a mi juicio, que tenemos que tener la capacidad de convocar al mundo privado y al nivel central para hacer que las cosas pasen de manera armónica.
-¿Qué promueve en materia de integración social en la RM?
-La viviendas se tienen que construir donde exista buena locomoción. Donde exista Metro, micro, colectivos, etc., porque no se puede mandar a gente a vivir donde no hay nada. Si quieren las inmobiliarias construir donde no haya locomoción, van a tener que construir viviendas integradas. Es decir, edificios de seis pisos, pero que al menos tres sean para personas con bajos ingresos económicos.
-¿En materia de participación ciudadana territorial que anhela?
-No tenemos una legislación que establezca plebiscitos regionales. En ese sentido, lo que tenemos que hacer ahora es pedir que haya una posibilidad de que existan consultas regionales vinculantes (…) Hay que consultar a la ciudadanía respecto de los proyectos que más los afectan, y las maneras que hoy tenemos hoy no es suficiente.
Unidad Constituyente
-¿Qué le pareció la concreción de Unidad Constituyente (PRO-Ciudadanos-PS-PR-PPD-DC) como pacto electoral o coalición, donde quedo fuera el Frente Amplio?
-Mucha gente habló de la importancia de tener primarias, pero cuando llegó el momento de practicar lo que predicaban, simplemente no estuvieron a la altura. Sectores del Frente Amplio tendrán que responder por qué cuando se trató de llegar a un gran acuerdo amplio, como oposición para primarias, ellos no estuvieron a la altura (…) Respecto de la Unidad Constituyente, me parece bien que desde el Partido Progresista hasta Ciudadanos, más todos los partidos de todas la exConcertación hayamos sido capaces de tener primarias en las 16 regiones de Chile. Acá no vale quién tiene mayor popularidad, quién es más encachado o está blindado. No. La ciudadanía debe decir quién es su mejor candidato o candidata.
-No es una Concertación 2.0...
-Este es un pacto para el futuro. Puede crecer. Por qué no, pero es un pacto distinto del que hubo en el pasado. Es uno que busca terminar con el tremendo centralismo en Chile, que quienes hemos trabajado en el territorio conocemos en profundidad.
-¿Y qué piensa de sus contrincantes?
-Creo tener a dos grandes contrincantes (Álvaro Erazo y Helia Molina). Esta no es una primaria de papel. Tengo a dos ministros de Estado; uno de ellos fue intendente. Con ellos tendremos debates de ideas. Entonces, voy a tener que esforzarme mucho si quiero ser electo candidato de la centroizquierda en Santiago (...) Yo estoy acostumbrado a ir a primarias. Es la nueva manera de hacer política, porque se acabaron las nominaciones a dedo. Y los candidatos se definen de cara a la ciudadanía.
Proceso constituyente
-¿Qué expectativas tiene de ganar el Apruebo?
-Tengo la expectativa de que va a ganar holgadamente el Apruebo este domingo. No creo que por 70% vs 30% el rechazo, pero sí un 60% vs 40%, lo cual es muy significativo. La participación será como ha sido en los últimos años. La gente parece olvidarse que estamos en pandemia. Muchas gente está con miedo y no quiere salir a la calle. No me parece realista pedir que vote más gente en este plebiscito que en lo que fueron las últimas Presidenciales. Votará, creo yo, un 50% del padrón electoral vigente en Chile.
-¿Qué debe contener una nueva Constitución?
-Hemos hablado mucho del procedimiento. Creo que va a ganar el Apruebo y la Convención Constitucional, y lo que corresponde después no es solamente elegir a los delegados constituyentes, sino que también ponernos de acuerdo en los contenidos. Vamos a necesitar gente que tenga mucha capacidad diálogo. Ojala muchos independientes participen y rompan un poco los esquemas de los partidos tradicionales, cuyos militantes creen que hacer política es derrotar al adversario. Uno no puede ir con esa actitud a la próxima Convención. Hay que conseguir acuerdos y bajar un poco las expectativas, porque no todos los problemas se van a resolver altiro ni mucho menos. Los planos de la casa no construyen la casa altiro, pero tener buenos planos ´pucha` que es importante. Uno puede demorarse veinte años en construirla, pero será sólida y la que uno quiere. Y no la que alguien impuso, sino que la casa común de todos. Lo bueno de los 2/3 es que nos va a obligar a conversar.
-Finalmente, ¿Cómo aprecia el futuro próximo de Chile, con una mirada optimista o más bien pesimista?
-Lo veo con esperanza, pero también con preocupación. Chile, ha tenido la capacidad de entender que las crisis, sobre todo políticas, no se resuelven con las armas, sino que con el diálogo y más democracia. Entonces, a diferencia de la Guerra Civil de 1.891 en Chile y del Golpe Militar de 1.973, el proceso del domingo se parece más al plebiscito de 1.988 y se parecerá más esta carta fundamental a la de 1.925. Es decir, tenemos que aprender a resolver nuestros conflictos con métodos democráticos. Veo entonces, el futuro próximo con esperanza y que se va a producir una suerte de convergencia en Chile, respecto de que Chile no es solo un Estado de derecho; tiene que ser uno de derecho social sustentable, o sea, que también nos preocupemos del medio ambiente. Sin embargo, Chile es más pobre que ayer. Tenemos 1 millón 800 mil personas que perdieron su empleo, hay desconfianza entre nosotros y en las instituciones. Entonces, hay que trabajar duro en los próximos años para revertir aquello. //ELF







Interacciones con los lectores