Para nadie es misterio la crisis que ha vivido la Democracia Cristiana (DC), en los últimos años. Después de la partida de figuras históricas como Soledad Alvear, Gutemberg Martínez o Mariana Aylwin, durante los últimos 4 meses y tras el estallido social del 18-O, esta situación no ha parado.
Si bien han refichado exmilitantes e ingresado nuevos, también es cierto que muchos camaradas históricos dejaron la falange. Ya sea por convicción, porque no se sienten identificados con el actual ideario de la DC, o por decisiones de la mesa directiva, que gatillaron salida de estas personas.
En La Fontana conocimos el testimonio de tres ex DC: Leonél Sánchez, Gloria Fuentes y Pilar Gutiérrez para dejar el partido. Los tres coinciden en que el partido ya no es un motor de cambio social, como lo era antaño y que sus principios de humanismo cristiano se han ido diluyendo en el tiempo.
"Las razones son muchas, variadas y complejas, pero dicen relación con la imposibilidad de seguir militando en un partido que no ha sabido ponerse al lado del pueblo de Chile. La gota que rebalsó el vaso fue la votación de los senadores DC aprobando la reforma constitucional que permitirá a Piñera sacar a las FF.AA. a la calle; pero también están, entre otras razones, las últimas leyes aprobadas en el Congreso Nacional —con votos de parlamentarios/as DC— que criminalizan las movilizaciones sociales producidas en Chile a partir del estallido social del 18 de octubre, en un marco de violaciones sistemáticas de los DD.HH", dijo Leonel Sánchez, militante DC de comuna San Joaquín, de 1986 hasta enero de 2020.
Y añade: "En toda mi vida de militante DC —más de tres décadas— he creído que un partido es un instrumento de transformación social para la construcción de una sociedad más justa y solidaria. En tal sentido, he dado una lucha interna, en forma comunitaria junto a muchos y muchas militantes; lucha que en los últimos 10 años ha sido a través del Movimiento Refundación PDC y la discusión por una Asamblea Constituyente que redacte una Nueva Constitución Política."
Por lo mismo, concluye: "Hoy llego a la absoluta convicción que el PDC ya no es y no puede ser dicho instrumento de transformación social, siendo una institución oligarquizada que se ha apartado de los valores y principios del humanismo cristiano. Mi reconocimiento a las y los miles de militantes DC que aún están, y a los que ya se fueron de la DC, que se han mantenido fieles a dichos principios y valores. Nos seguiremos encontrando en los cientos de caminos que ofrece la vida comunitaria, social y política de un país que cambió. ¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!".
En esa misma línea, la ex consejera nacional del PDC, Pilar Gutiérrez, señaló: "Lo primero es señalar que mi renuncia es de las decisiones más difíciles y dolorosas que he tomado. La Democracia Cristiana ha sido mi familia política durante más de la mitad de mi vida. En la DC están muchos de mis más grandes amigos y compañeros de luchas desde que era una joven estudiante. Los principios humanistas del partido, la teoría política que compone la democracia cristiana siguen identificándome plenamente".
Acto seguido, añadió: "El problema estuvo en la disociación entre esos principios y la realidad. Siempre entendí que por estar la DC más al centro del espectro político, había naturalmente personas con una tendencia mayor hacia alguno de los extremos. El progresismo y lo conservador convivieron siempre y más allá de la posición en un tema específico, siempre lo sentí como algo natural y hasta sano".
Gloria Fuentes, en tanto, ex militante falangista, comentó: "El partido Demócrata Cristiano ya no es un instrumento de transformación; no es un partido que permita lograr la justicia social. Hay un claro desgaste de la estructura partidaria, del rol de las comunas y regiones, también un desgaste de la forma de trato y relaciones internas, como también veo una baja comprensión y conocimiento sobre nuestros principios doctrinarios y por sobre todo respecto de la coherencia con dichos principios. Algunas personas han querido hacer parecer que este es un partido de centro cuando jamás se ha definido de esta manera. La doctrina de la DC es profundamente revolucionaria y transformadora".
Por eso, "muchas personas de mi generación ingresamos, con pasión por este llamado a conformar un país en que fuese posible la justicia social, el comunitarismo, superar el capitalismo y enfrentar de manera decidida el modelo neoliberal que ha generado profundas desigualdades para centrarnos en la persona humana y su dignidad. Hoy siento que la DC no ha estado a la altura de este reto, y menos del momento histórico en que nos encontramos".
Sobre lo anterior, ahondó: "Como mujer feminista, participé de la conformación del frente feminista del partido, el cual, si bien fue saludado con respeto y simpatía por un gran número de personas, también fue fuertemente cuestionado por personas al interior del partido, generándose inclusive algunos episodios de violencia en contra de integrantes, hechos que, a mi juicio, no fueron repudiados de manera enfática y en ocasiones se normalizó este trato. En este sentido, no basta marchar un 25 de noviembre o un 08 de marzo si no se vive con plenitud y coherencia el discurso por la igualdad de género. Sin embargo, guardo mucho cariño por quienes -sin compartir 100% la propuesta- alentaron o valoraron el que hubiese este frente dentro de la DC".
Por lo mismo, Fuentes concluyó: "Si bien mi militancia activa en el territorio me permitía estar conectada con la realidad, el abismo respecto de las vocerías y lo que sucede en Chile me hizo sentir que ya no era el partido en el que milité desde mi juventud. La cultura oligárquica caló hondo y creo que convirtió en un partido donde ya no se debate". //ELF






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