El expresidente de la DC, abogado y senador conversó En La Fontana. Analizó el actual panorama la pandemia del coronavirus y cómo afecta al país. Habló de su Partido Demócrata Cristiano (PDC), los desafíos que afronta la centroizquierda y la manera de cómo salir de esta crisis sanitaria, buscando recursos ya disponibles en los Fondos de pensiones de las AFP, para proteger a la población y a los trabajadores.
Hormazábal es alguien de «la vieja escuela de la DC». Teniendo 14 años de edad, se incorporó a las filas de la Democracia Cristiana (DC), en 1961, iniciando su carrera política. Logró ser presidente Nacional de los Estudiantes Secundarios (FESES). Años posteriores, en 1971, presidió Juventud Demócrata Cristiana (JDC).
En el año 1973 -época del golpe militar- resultó electo diputado por la Séptima Agrupación Departamental «Santiago», Primer Distrito, hasta 1977. En 1990 volvió al Congreso como senador en representación de su partido por la Región de Coquimbo (entre 1990 y 1998). Ya entrado al siglo XXI, entre 2000 y 2001 fue presidente de la DC.
Luis Ricardo Hormázabal Sánchez, es abogado de la Universidad de Chile. En 2018 refichó su militancia en la falange.
-Pasados ya más de cinco meses desde el estallido social, ¿Cómo evalúa la crisis, en cuanto a las causas del conflicto y su desarrollo hasta ahora?
-Las causas de la crisis se encuentran en un cambio de época, que ha puesto en cuestión un modelo valórico individualista que fomenta y protege la riqueza de unos pocos y que para ello margina a los ciudadanos de las decisiones fundamentales (Democracia semi soberana). Los datos en Chile sobre participación electoral tanto en las elecciones políticas como estudiantiles y sindicales y las encuestas sobre las instituciones son muy concluyentes.
Los ciudadanos fueron convertidos en consumidores y clientes , los liderazgos se transformaron en señores feudales y se cerraron los accesos a un proyecto de país compartido. La violencia de la institucionalidad contra la mayoría creó una minoría violenta sin ideales. Eso, para variar, le sirve a los grupos dominantes, ya que el miedo al caos favorece medidas de fuerza y la preservación del modelo.
Antes del 18`de octubre escribí que ante el masivo repudio ciudadano era esencial adelantar las elecciones de presidente y parlamentarios, pero la crisis más profunda que hemos vivido en lo político social logró influir para un acuerdo de plebiscito y órgano para nueva Constitución. Creo que sigue siendo una mejor salida y que deberíamos buscar como concretarla, sin agravar la crisis sanitaria. Su postergación es justificada ya que la pandemia pronto nos mostrará su peor cara.
-¿Es la desigualdad el principal problema de Chile?
-Es la dignidad atropellada lo que enoja. Pensiones misérrimas junto a ingresos millonarios, salud muy lejana a las necesidades, educación clasista que fomenta la desigualdad y la ostentosa riqueza construida con malas artes.
La desigualdad es parte de la vida aceptable, cuando se generan igualdad de oportunidades para todos.
Pero con AFP, Isapres, empresas que abusan y jóvenes de clase media endeudados en UF más 8% por 15 años por estudiar en la universidad es un atropello. La baja de la tasa debe también favorecer a los anteriores deudores.
-¿Cómo cree que enfrentó la centro izquierda este fenómeno?
-La centroizquierda es corresponsable de este horror de la desigualdad; sobre todo en los gobiernos de Frei Ruíz-Tagle, Lagos y Bachelet. Ya desde Aylwin, Boeninger, fundador del neoliberalismo conservacionista, armó equipo con DC, PS, PPD, PR y acuerdos con la derecha para mantener el sistema.
Nos derrotaron en todas partes, con buenas y malas artes, y condujeron a las derrotas electorales cuando el país constataba que nada cambiaba. Para ellos no era relevante, mantenían cargos políticos y en los directorios de grandes empresas. En estos días sólo exigen orden público y no justicia social. No son capaces de reconocer errores sólo reclaman reconocimiento. Por supuesto, que es valioso vivir en un régimen distinto al dictatorial, es cierto que los más pobres mejoraron su posición, pero es innegable que la clase media ha sido empobrecida y los más ricos incrementan sus ingresos de un modo grosero.
"La centroizquierda es corresponsable de este horror de la desigualdad; sobre todo en los gobiernos de Frei Ruíz-Tagle, Lagos y Bachelet. Ya desde Aylwin, Boeninger, fundador del neoliberalismo conservacionista, armó equipo con DC, PS, PPD, PR y acuerdos con la derecha para mantener el sistema", dice el abogado.
Liderazgos políticos
-¿Cómo evalúa a los liderazgos demócrata cristianos frente al estallido social?
-Todos los liderazgos políticos, sociales, religiosos, uniformados y educacionales están en deuda (...) La DC ha derrochado un capital enorme. Tiene una doctrina plenamente vigente, pero no ha sabido expresarla en acciones concretas y sus líderes no hacen lo necesario para encontrar acuerdos que permitan liderar propuestas. Yo sigo militando, pero sin participar en instancia alguna.
Estoy más por convicción doctrinaria y seguidor de lideres como Leighton, Tomic, Fuentealba que a pesar de discrepancias profundas no se fueron. Opinaban si, pero dejaron de participar porque cuando la militancia formada se reemplaza por clientes, no hay espacio para las ideas. Mi afecto por algunos de sus líderes y mis esperanzas que nos guiaran en algunas batallas contra los abusos del modelo me mantienen alerta.
Coronavirus
-¿La pandemia del coronavirus sí que es "un enemigo poderoso", en lugar de los manifestantes del 18-O, como decía Piñera?
-La pandemia sí es un enemigo real y sus dañinos efectos serán crecientes. Los ciudadanos necesitan respuestas técnicas y no políticas para enfrentar la enfermedad, y sus efectos económicos y sociales. Los recursos existen. Si se obliga a invertir en Chile los Fondos de Pensiones , tendríamos en un mes 600 millones de dólares mensuales, 7.200 millones de dólares al año para ello.
Para evitar agravar situación de las empresas con el 6% patronal en 6 años, se pueden usar los recursos del Fondo de Garantía de Pensiones. Hay 10 mil millones de dólares de reserva. El 1% mensual serían 60 millones, 720 millones al año.
-¿Se pueden ocupar esos fondos de pensiones?
-Se usaría menos de la mitad del fondo y aumentaría en 720 millones los fondos anuales adicionales para inversión.
Si se cambia la manera de calcular expectativas de vida a los 85 años y no a los 108 años, 500 mil pensionados de Retiro Programado podrían incrementar en un 50 % sus pensiones. Si se aprueba el 6% patronal se puede financiar una Pensión Universal para todos los actuales pensionados civiles de 150 mil pesos mensuales. Ese es dinero que no va a la especulación, va a inyectar recursos a la economía. Pero lo esencial sería que los líderes nos muestren un acuerdo para un nuevo modelo valórico, económico y político. La solidaridad no es sólo para el coronavirus, es vital para una vida más humana.
-¿Qué le parece el proyecto de Ley que ingresó el Gobierno para que a trabajadores se les pueda pagar con su fondo de cesantía y que el empleador solo pague cotizaciones de AFP, e Isapre?
-La crisis afecta a todos los sectores y las soluciones deben ser apropiadas. Los porcentajes del seguro de cesantía deben ser modificados, manteniéndolos en un mínimo del 70% mientras se mantenga la catástrofe. Las cotizaciones de pensiones y salud deben ser suspendidas en este periodo especial. Las AFP se quedan con el 20 % de lo que se deposita lo que es abusivo en forma normal e inaceptable en esta pandemia. Son 120 millones de dólares mensuales para ellas. Tienen recursos para resistir. El año 2019 sus ganancias se incrementaron en un 60% alcanzando 659 millones de dólares.
Las Isapres también tienen como soportar sin cargar a los empleadores. El mayor costo será estatal ya Fonasa cubre a cerca del 80 % de las personas. Los independientes jefes de familia superan el millón de personas y para ellos debe crearse línea de crédito con un periodo de gracia similar a la duración del Estado de Catastrofe y luego 12 a 24 meses para devolverlo. La clave está en Banco del Estado u otros que acepten no cobrar intereses ni gastos operacionales.
Los fondos pueden salir de Bonos del Estado a bajo interés, adquiridos por Bancos y Compañías de Seguro.
Entre ambos sectores manejan más de 700 millones dólares al mes. Esto es posible, lo he visto como trabajador bancario y senador. Y los más pobres son los mejores pagadores. En el terremoto del 85` en Melipilla el Banco del Desarrollo donde trabajaba, entonces propiedad de la Iglesia Católica otorgó créditos bajo palabra. La recuperación fue altísima. //ELF
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