El diputado Daniel Manouchehri es abogado y militante del Partido Socialista (PS). Representa a la población del 5° distrito, Región de Coquimbo para el periodo 2022-2026.
En La Fontana conversamos con él para conocer sus impresiones acerca del llamado "Caso Convenios", que derivó en crisis que afecta al Gobierno del Presidente, Gabriel Boric, y a raíz del cual, la oposición pide la renuncia de los ministros de Desarrollo Social y de Vivienda y Urbanismo, Giorgio Jackson y Carlos Montes, respectivamente.
La semana pasada, la Contraloría declaró ilegales 29 de los 34 convenios entre el Estado y fundaciones, cuyas tomas de razón habían sido congeladas por el ente regulador el pasado 29 de junio. Según La Tercera, son acuerdos que fueron suscritos en 2023 y cuyo monto total alcanza los $13 mil millones.
"Nosotros tenemos que rechazar la corrupción con mucha fuerza. No es posible ni es concebible que, en base a dineros públicos, se esté haciendo mal uso de ellos. Por lo cual, nosotros creemos que se debe investigar a fondo el Caso Convenios, y se tienen que determinar todas las responsabilidades del caso, perseguiendo penalmente a los responsables", parte diciendo Manouchehri en nuestro medio.
-¿"Caiga quien caiga", como dijo el Presidente Boric?
-Sí, caiga quien caiga.
-¿Y cómo son las relaciones de su sector con el Frente Amplio?, ¿Apoyan a este conglomerado como oficialismo o se quieren apartar un poco de ellos, tras Caso Convenios?
-Hoy, estamos en una alianza de Gobierno con el Frente Amplio. Y creemos que es fundamental para poder construir mayorías en nuestro país. Sin unidad, el futuro es negro. La única manera de poder avanzar en cambios sociales, para nuestro país, es construyendo grandes mayorías. Y eso, se da consolidando un acuerdo entre el Socialismo Democrático y el Frente Amplio, donde incluso pueden haber otras fuerzas políticas, que puedan sumarse a este esfuerzo de generar transformaciones.
-Esta unidad, de la que habla, se toma en cuenta considerando las próximas elecciones que se vienen...
-Indudablemente, la próxima elección tiene que ser afrontada con mucha unidad.
-Respecto de la gestión del actual Gobierno, ¿Es necesario un cambio de gabinete en estos momentos?
-El Presidente siempre está evaluando a sus equipos. Indudablemente, esta es una situación permanente y todos los ministros tienen que estar sujetos a esta evaluación. Por tanto, el Presidente tendrá que determinar si es pertinente o no realizar un cambio de gabinete. Por ahora, se tienen que abocar a cada una de las tareas que tienen asignadas cada uno de los ministros.

-O sea, ¿Usted cree que no es el momento todavía?, ¿No habría que remover al ministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson, ni al de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes?
-Eso es una materia exclusiva del Presidente de la República y él tendrá que determinar cuándo es el momento de cambiar a sus equipos.
-¿Cómo ve el presente de la centroizquierda y cómo proyecta el futuro de este sector político?, ¿Y cómo aprecia el futuro con el FA que sería un solo partido al corto plazo, o incluiría un pacto con la Democracia Cristiana (DC)?
-Las fuerzas socialistas deben avanzar hacia la unidad. Ese tiene que ser el objetivo a mediano plazo. Es decir, hay que conseguir unificar al socialismo en nuestro país. Indudablemente, tenemos muchas similitudes con fuerzas democráticas de ideas socialistas en Chile, como son el PPD, el Partido Radical, el Partido Liberal, y también con fuerzas más socialistas del Frente Amplio como es Convergencia Social.
-¿Y con la DC no se puede dar esa unidad?
-Es que son partidos diferentes, respecto de la Democracia Cristiana. Tenemos objetivos similares, pero el origen de nuestras ideas son distintas.
-Por último, acerca de los 50 años del Golpe, ¿Cómo se tiene que conmemorar este episodio histórico vivido en Chile?
-El 11 de septiembre de 1973 es una fecha muy importante para nuestro país. Son 50 años de un Golpe de Estado que terminó con la democracia. Y que nos sumergió en una oscura dictadura. Esta es una oportunidad para avanzar en un rechazo categórico de nuestra sociedad, primeramente, a la interrupción de la democracia, un rechazo categórico de violación sistemática a los derechos humanos. Y también, un compromiso con toda la vía pacífica de la política que nosotros necesitamos, porque no es posible concebir la violencia como parte del actuar político. //ELF






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