Por Alberto Undurraga
Diputado DC, distrito 8
El PDC enfrenta una grave crisis, que tiene varias dimensiones que están interrelacionadas. Una crisis de identidad, toda vez que el PDC dejó de tener un mensaje nítido y distintivo.
Lo primero por desacuerdos al interior de la colectividad, y no procesar las diferencias entre las distintas visiones del partido, visiones distintas que para muchos constituía una fortaleza del PDC, por cuanto una adecuada síntesis ha permitido en el pasado avanzar en transformaciones sociales.
Lo segundo se produce aun cuando superemos lo anterior, por el cambio de contexto de la sociedad. Partidos con inspiraciones distintas tienen la misma oferta política que nosotros, que hace que nuestro mensaje sea muy similar, y por lo tanto poco diferenciador. A ello se suma la caída de la Iglesia Católica en la sociedad, lo que afecta el arraigo cultural del PDC, que aunque no es un partido confesional, ha estado ligado desde los principios a la Doctrina Social de la Iglesia Católica en Chile.
Una crisis de convivencia, toda vez que las diferencias de visiones y/o espacios de poder y representación han derivado en peleas irreconciliables, así como descalificaciones en público y en privado. Todo lo anterior deriva en una crisis de confianza y en la pérdida del “afecto societatis”. Un ejemplo de lo anterior es que la Bancada de Senadores, que no se reúne ni trabaja en conjunto.
Una crisis administrativa, en parte por la disminución de ingresos producto de la baja electoral y en parte por observaciones del SERVEL, y sus efectos jurídicos y políticos, respecto al manejo administrativo de recursos y bienes del Partido.
Una crisis política, a partir de los resultados del plebiscito y las tensiones a partir de los roles jugados por diferentes camaradas.
Si bien el PDC definió legítimamente y conforme a sus estatutos y organización interna una posición para el plebiscito, quienes se rebelaron de esta decisión estuvieron más conectadas con el pueblo de Chile, y con toda seguridad con nuestro electorado.
El problema se genera por un lado porque entre quienes supieron conectar mejor con el pueblo de Chile pasaron a llevar los acuerdos y han sido pasados al Tribunal de Disciplina – no todos los pasados al TS pasaron a llevar los acuerdos, que incluían libertad de conciencia – y porque, por otro lado, quienes estuvieron por la opción ganadora quieren cambiar la directiva actual, la que se niega argumentando que fue electa legítimamente por los militantes, y tiene razón en ello.
El conjunto de estas crisis hacen que muchos militantes hayan renunciado al partido, agravando con ello la crisis, lo que tiene mayor efecto cuando se trata de militantes reconocidos y con representación ciudadana, como es la reciente renuncia del Gobernador Claudio Orrego.
Asimismo, el no abordar la crisis sólo la acrecentará, por lo que es imperativo hacer una propuesta de solución integral, la que debe tener un horizonte conocido, de manera de señalarle a los militantes vigentes y a quienes desde fuera del PDC esperan una solución, que estamos trabajando en ella y con plazos acotados.
Las propuestas que no son solución
En diversos ambientes partidarios se han planteado diversas propuestas de solución a la crisis que en realidad no son la solución:
El llamado “divorcio pactado”, que consiste en separar el partido en dos, en función de visiones distintas que existirían. Esto no es solución, porque muchos valoramos las co- existencia de visiones diferentes al interior del humanismo cristiano y en el PDC, y por tanto el desafío es procesar bien dichas diferencias, para con ello enriquecer el mensaje y ampliar el alcance de éste.
Adicionalmente, muchos en algunos aspectos tenemos una mirada coincidente con un sector, y en otros aspectos con el otro sector, y si este fuera el camino, nuestro camino no estaría en ninguna de esas alternativas.
La expulsión de quienes participaron en la franja del rechazo contraviniendo los acuerdos partidarios. Ello no es solución y sólo agravaría a crisis, toda vez que los problemas políticos no se deben resolver de forma administrativa.
El choque de posiciones en la junta nacional próxima. Ello puede derivar en la caída de la Mesa actual, o bien en la renuncia importante de un sector de los militantes y dirigentes. No es claro qué sector tenga más apoyo, toda vez que hay un amplio espectro que quiere una solución de acuerdo.
Negarse a las discusiones de fondo, resolviendo sólo el corto plazo. Entre los nudos importantes a discutir y por ningún motivo evitar, están los aspectos doctrinarios e ideológicos a resolver, así como la discusión respecto del instrumento partidario, ya sea su modernización, cambio de nombre y/o superación positiva del instrumento partidario, similar al tránsito que se hizo desde Falange a Democracia Cristiana, sumando actores nuevos en el proceso.
No hacer nada. Esto es esperar que sólo el tiempo tempere las cosas, lo que es un error, porque la inacción de algunos no significa la inacción de otros, que siguen algunas de las salidas señaladas arriba. Asimismo, la inacción acrecienta el riesgo de nuevas renuncias.
Criterios para salir de la crisis
Es importante reflexionar acerca de cuáles son los criterios necesarios para salir de la crisis, se proponen los siguientes:
Un criterio básico es que de la crisis del PDC se sale con acuerdos. Ello implica reconocer que el partido no le pertenece a ningún militante en particular, ni a ningún grupo, sino que a todos por igual. Asimismo, el implícito en ello es que es deseable que existan visiones diferentes en el partido, en la medida que ellas se procesan de buena forma, y de esta forma se enriquece el mensaje y se amplía el alcance.
Un segundo criterio importante es acordar un proceso de resolución de los nudos centrales del PDC en un horizonte relativamente corto. Ello es necesario por varias razones: es necesario hacerse cargo de los nudos centrales para salir de la crisis; es importante abordarlo a través de un proceso que garantice una reflexión amplia, y; el horizonte relativamente corto permite contener algunas de las renuncias de militantes que no ven cambios en el PDC.
Un tercer criterio es respetar la institucionalidad del PDC en la búsqueda de soluciones. En ese sentido, las soluciones deben considerar las instancias formales del partido. La Junta Nacional, el Consejo Nacional, la Mesa Nacional, y las estructuras regionales y comunales son importantes, y cada una tiene la validez que le dan los estatutos. Esto significa que los acuerdos antes señalados deben darse en esos espacios, y las modificaciones que se requieran o acuerden deben ser validadas por las instancias partidarias.
Un cuarto criterio es enfrentar las distintas dimensiones de la crisis de manera institucional, todas. La dimensión de identidad (falta de nitidez y de diferenciación en el mensaje), la crisis de convivencia, la crisis administrativa y la crisis política derivada de las distintas posiciones en el plebiscito.
Un quinto criterio, de carácter político, es que el PDC no es un partido de gobierno, ni pretende serlo. Ello es relevante porque nos da la autonomía para apoyar aquellas materias que son positivas para Chile, y oponernos y criticar en aquellos aspectos que consideramos que el Gobierno no lo hace bien, hoy seguridad pública y manejo económico, por ejemplo.
Algunas expresiones prácticas de un acuerdo para salir de la crisis.
Si se comparten los criterios, es tarea compartida el acordar una hoja de ruta, para lo cual se proponen algunas materias:
Integración de la mesa actual, conforme a los estatutos. En ello, es importante incorporar a los jefes de bancada de forma permanente y considerar otras incorporaciones que generen acuerdo.
Acordar hacer la reflexión partidaria acerca del instrumento partidario y los contenidos doctrinarios e ideológicos institucionalmente y en un plazo acotado, comprometiendo tener en marzo el proceso terminado. Esto es posible porque hay un trabajo del anterior Congreso Ideológico y ya está constituida y funcionando la nueva comisión Congreso, y a la vez es necesario porque compromete soluciones en nudos importantes en un horizonte relativamente corto, lo que permite que muchos y muchas militantes puedan recuperar la esperanza en la solución y nueva épica en el humanismo cristiano.
Fortalecimiento – en el caso que existan – o creación – en caso que no existan – de instancias partidarias ad hoc para abordar la necesaria modernización en la gestión política y comunicacional, así como para abordar la crisis administrativa y ajustar el PDC a su realidad económica. //ELF
🔴Ver en PDF👇
Loading Viewer...







Interacciones con los lectores