El Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana hizo llegar su más afectuoso y solidario saludo a las mujeres y hombres trabajadores del país, en una hora tan dura para la inmensa mayoría de las familias chilenas.
En ese marco, emitió la siguiente declaración pública:
"El 1 de mayo es un día de recuerdo y de rememoración. Para rendir un homenaje a todos/as aquellos que cayeron luchando por hacer más digna la vida de hombres y mujeres y conquistar la auténtica libertad.
Para recordar a quienes conquistaron el nivel mas elevado de desarrollo del sindicalismo durante los años de la reforma democrática de 1964 a 1973. Ni antes ni después existe parangón en las tres dimensiones básicas y universales en que es posible medir el poder e influencia del movimiento sindical: la sindicalización, la negociación colectiva y el ejercicio del derecho a huelga.
Para recordar a todos los que enfrentaron la dictadura, que se mantuvieron organizados en un movimiento sindical unitario, activo, comprometido, con poder de movilización, en el cual todos tenían un lugar y una responsabilidad. A pesar de la cruenta represión los trabajadores se movilizaron masiva y valerosamente a favor de la igualdad, la justicia social, la libertad, la democracia y por mejores condiciones de vida. Eran los objetivos comunes a pesar de las diferencias. Unidad en la diversidad fue la clave que condujo a la derrota definitiva de la dictadura.
Han pasado 31 años de ese Primero de Mayo que los trabajadores y trabajadoras lo celebramos en libertad. Hoy día nos encontramos con un Chile más democrático, con más libertad y justicia social.
Es cierto que la democracia política ha sido indispensable para garantizar los Derechos Fundamentales en el Trabajo, pero no ha sido suficiente por sí misma. Dicho de otro modo, su advenimiento no ha significado que todos los trabajadores puedan ejercer sus derechos fundamentales, de hecho son cada vez menos los que pueden ejercerlo, basta ver los niveles de sindicalización y cobertura de la negociación colectiva.
La tarea para las organizaciones sindicales aún es ardua. La doctrina neoliberal se mantiene a la ofensiva. Su impacto se deja sentir en la alarmante desigualdad persistente en nuestro país; en los niveles de pobreza extrema que subsisten y que están en aumento; en las tasas de desempleo y subempleo que resultan de su lógica de predominio absoluto del mercado; y en la grave situación de desprotección que afecta sobre todo a trabajadores/as jóvenes, trabajadoras mujeres y otros colectivos especialmente vulnerables. Todo lo anterior desnudado y agravado por la pandemia, COVID-19.
Estamos viviendo, sin dudas, las horas más duras que enfrentará esta generación y, desgraciadamente, ello nos encuentra con un gobierno indolente, que prefiere proteger a los empresarios, antes que a los trabajadores y sus familias, que han sido, en toda la historia del país, los principales sostenedores de su desarrollo.
Hoy, sumidos en una fuerte crisis sanitaria y sus consecuencias económicas y sociales, va nuestro especial saludo a las y los trabajadores de la salud, que salvan vidas de sus compatriotas, con un esfuerzo que todos nosotros y la historia, les reconocerá; a las y los trabajadores del aseo, que han dado una muestra de entrega, corriendo cada día los riesgos sanitarios que ello implica; a las y los profesores, que continúan tratando de formar a niños y jóvenes, pese a las circunstancias; aportando su creatividad y esfuerzo para nuevos métodos de enseñanza telemática, muchas veces en precarias condiciones de ellos mismos y también de sus estudiantes. Para las y los trabajadores municipales y del sector público, que han entregado su mejor compromiso en estas horas. Para todos y todas, nuestra gratitud y reconocimiento.
Particular mención, en este día internacional del trabajo, a las mujeres trabajadoras que han debido conciliar su vida laboral con su vida familiar, que han perdido sus trabajos o han tenido que quedar inactivas laboralmente, para dedicarse al cuidado de sus hijos, de su hogar, de sus enfermos, ancianos dependientes y personas con capacidades diferentes. Esta carga adicional llega sin duda mayoritariamente a las mujeres. Por tal razón, la cesantía que azota en su peor momento a un millón y medio de trabajadores y trabajadoras, golpea a las mujeres con mayor fuerza y en mayor proporción.
Del mismo modo, entregamos nuestra solidaridad a los más de 900.000 trabajadores y trabajadoras, hoy aún desocupados, por causa de la pandemia quienes han sufrido una dramática disminución de ingresos para sus familias.
En estas condiciones, llamamos a todas y todos, hombres y mujeres trabajadoras chilenos a seguir luchando, como en toda la historia hermosa de sus luchas por conseguir las condiciones mínimas de dignidad, que su condición de persona humana reclama.
El Estado no puede estar ausente de las urgentes necesidades que genera esta crisis y debe redoblar los esfuerzos de una política fiscal hasta ahora insuficiente. A lo menos, se debe reflejar en la satisfacción de la urgente demanda por un ingreso familiar de emergencia de $600.000 que alivie la crisis en los hogares afectados.
Tenemos como país, el desafío inmenso de reactivar nuestra economía y generar empleo digno en el menor plazo posible.
Nunca más serán las trabajadoras y los trabajadores, quienes sufran el mayor peso de la prueba en una emergencia nacional como la que vivimos. Nunca más la indefensión y el abuso de asumir la mayor parte del costo, con sus remuneraciones y con ahorros previsionales.
Es urgente defender agresivamente la libertad sindical y fomentar la organización de los trabajadores y trabajadoras, persiguiendo sin contemplaciones toda forma de hostigamiento y persecución sindical, incluida la organización por parte de algunos empresarios de sindicatos fantasmas supeditados a los dictados de esos empresarios.
La libertad sindical y la negociación colectiva son derechos que de forma más decisiva realza y expresa la dignidad del hombre y la mujer que trabajan. La democracia es esencial para el ejercicio pleno de la libertad sindical pero, también, la libertad sindical es esencial para la construcción y consolidación de un auténtico sistema democrático"-
Frente de Trabajadores Demócrata Cristianos
"Trabajadoras y trabajadores de la Patria, somos parte de sus sufrimientos por esta cruel pandemia, en sus principales demandas y estamos seguros que juntos contribuiremos en la lucha por mejorar nuestras condiciones de empleo, hasta construir, en justicia, un país que nos incluya a todas y todos", dice.
Atte.,
UNIDAD AMPLIA Y DIVERSA
-María Antonieta Escobar Silva Secretaria
-Flavio Garrido Sepúlveda Presidente
-Irene Celis Ramírez Vicepresidente
-Patricio Argandoña Rojas Vicepresidente
-Jorge Consales Carvajal Vicepresidente
*Ver declaración en PDF:
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